jueves, 17 de julio de 2014

Humor e Inspiración en los libros del AT

La teología y el sentido del humor, aunque pueda sorprender, a veces van de la mano, es más, en los panteones de algunas religiones tenemos tanto dioses serios y que da miedo verlos, como otros que parezca que estén en constante fiesta, cosa que facilita su inscripción monacal (hay alguna escuela Zen y taoísta que parece que les cuesta controlar la risa a sus monjes) y demostraría una relación íntima entre la actitud de una divinidad en cómo se proyecta sobre sus acólitos. Y uno de los principales problemas, y eje sobre el que gira esta tesina, es la inspiración en la escritura y la posibilidad que el humor como factor humano intrínseco y trascendente se haya plasmado en la elaboración del texto bíblico, dejando huellas que podemos reseguir, ya sea porque Dios tiene sentido del humor y lo inspira en el escritor o porque el escritor no puede evitar dejar la huella de su humor en la divina inspiración, pues recordemos que no se trata de una posesión, por muy divina que sea, que anula al escritor, sino una inspiración. ¿Sencillo?. Veamos.
Entre los judíos, la creencia en el carácter sagrado de ciertos libros es tan antigua como la literatura hebrea. Moisés y los profetas pusieron por escrito una parte del mensaje que iban a llevar a Israel de parte de Dios. Ahora el nâbî-profeta, ya sea hablara o escribiera, era considerado por los hebreos como el intérprete autorizado de los pensamientos y deseos de Yahvé. Era llamado, igualmente, “el hombre de Dios”, “el hombre del Espíritu” (Os 9,7). Fue alrededor del Templo y el Libro que se realizó la restauración del pueblo judío después de su exilio (2 M 2,13-14, y el prólogo a Sirácida en la Versión de los Setenta.) Filón de Alejandría(de 20 a.C a 40 d.C) habla de los “libros sagrados”, “palabra sagrada) y de la “muy santa escritura”63. El testimonio de Flavio Josefo (37-95 d.C.) es todavía más característico; es en sus escritos que se halla por primera vez la palabra “inspiración” (epipnoia). Él habla de veintidós libros que los judíos con buena razón consideraban divinos, y por los cuales, en caso de necesidad, ellos estaban dispuestos a morir64. La creencia de los judíos en la inspiración de las Escrituras no disminuyó desde el tiempo en que ellos estuvieron dispersos alrededor del mundo, sin templo, sin altar, sin sacerdotes; por el contrario, dicha fe aumentó tanto que ocupó el lugar de todo lo demàs.
Cuando la gente dice que la Biblia fue inspirada, se están refiriendo al hecho de que Dios influenció divinamente a los autores humanos de las Escrituras de tal manera que lo que ellos escribieron fue la misma Palabra de Dios. En el contexto de las Escrituras, la palabra inspiración significa sencillamente “exhalada por Dios.” La inspiración nos comunica el hecho de que la Biblia es realmente la Palabra de Dios, y hace que la Biblia sea única entre todos los demás libros. Mientras que hay diferentes opiniones acerca de hasta qué punto la Biblia es inspirada, no cabe duda que la Biblia por sí misma clama que cada palabra, en cada parte de la Biblia, fue inspirada por Dios. (1 Cor 2,12-13; 2 Tm 3,16-17). Esta visión de las Escrituras es frecuentemente conocida como inspiración “verbal plenaria”, lo que significa que la inspiración se extiende a cada una de las palabras (inspiración verbal), no sólo a los conceptos o ideas; y que la inspiración se extiende a todas las partes de la Escritura y a todos los temas tratados en la Escritura (inspiración plenaria).
Lo extenso de su inspiración puede verse claramente en 2 Tm 3, 16-17 - “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y es útil para enseñar, para argüir, para corregir, y para educar en la justicia, así el hombre de Dios se encuentre perfecto, y preparado para toda buena obra”. Estos versos nos dicen que Dios inspiró toda la Escritura y que es provechosa para nosotros. No solamente está inspirada en las partes de la Biblia que tratan de las doctrinas religiosas, sino en cada una de sus partes desde Génesis hasta Apocalipsis es la Palabra de Dios misma. Aunque fue escrita por seres humanos en idiomas humanos, la Biblia no es sólo un libro humano. Es inspirado por Dios. Los escritores fueron motivados por Dios, y las palabras que escribieron fueron supervisadas por Dios. La inspiración de la Biblia puede estudiarse desde muchas ópticas diferentes, como podemos apreciar en el artículo de A. Puig-Tàrrech, “La inspiració en els llibres bíblics”, en Qüestions de vida cristiana 236 (abril 2010) o el de Helmut Gabel “Inspiración y verdad de la Escritura” en Selecciones de Teología, julio-septiembre 2003.
En todas las Sagradas Escrituras, los autores aseguran estar bajo la dirección del Espíritu Santo. David dijo: "El Espíritu del Señor habló por medio de mí; su labra está en mi lengua" (2 S 23,2). No todos los profetas fueron conocidos como tales. Algunos eran reyes, como David; sin embargo, él era portavoz de Dios. De hecho, se le llega a llamar "profeta" (Hch 2,30). Otros eran legisladores, como Moisés; pero también él fue profeta (Dt 18,18). Algunos escritores bíblicos incluso rechazaron el título de "profeta", como Amós, quien con ello quiso decir que no era profeta profesional, a la manera de Samuel y su "escuela de profetas" (1 S 19,20). Sin embargo, aunque Amós no fuera profeta de oficio, ciertamente era profeta por don de Dios (Am 7,14-16). Es decir que estaban siendo utilizados como voceros de Dios. Tampoco todos los que eran profetas hablaban siempre en primera persona diciendo "así dice el Señor". Quienes escribieron libros históricos hablaban con un implícito "así hizo el Señor". Su mensaje era acerca de los hechos más que de las palabras de Dios para con su pueblo. Sin embargo, todos los escritores bíblicos fueron canales a través de los cuales Dios transmitió su mensaje a la humanidad.  Se les denomina con diferentes calificativos que nos informan acerca de su papel en la producción de las Escrituras:
  
1) hombre de Dios (1 R 12,22), es decir quien ha sido elegido por Dios;
2) siervo del Señor (1 R 14,18), una indicación de fidelidad a Dios;
3) mensajero del Señor (Is 42,19), es decir, enviado por Dios;
4) vidente (ro'eh) u observador (hozeh) (Is 30,9-10), lo que revela un entendimiento proveniente de Dios;
5) hombre del Espíritu (Os 9,7; Mi 3,8), es decir, quien habla por el Espíritu de Dios;
6) centinela (Ez 3,17), lo que refleja un estado de alerta para con Dios;
7) profeta (la denominación más común), es decir, vocero o mensajero  de Dios.

Otra forma en que la Biblia asegura ser Palabra de Dios se expresa en la siguiente fórmula: "Lo que la Biblia dice, Dios lo dice". Esto se manifiesta en el hecho de que en pasajes del Antiguo Testamento se asegura que "Dios lo ha dicho" y en cambio cuando el mismo texto es citado en el Nuevo Testamento se afirma que "las Escrituras" lo dicen. Algunas veces también es al contrario: en el Antiguo Testamento la Biblia lo registra, pero en el Nuevo Testamento se declara que Dios lo dijo.
Otra forma en que la Biblia describe su propia inspiración es con frases como "así dice el Señor" (Is 1,11,18; Jr 2,3,5), "Dios dijo" (Gn 1,3,6), "La palabra del Señor vino a mí" (Jr 34,1; Ez 30,1) u otras similares que aparecen cientos de veces en la Escritura. Estas expresiones revelan, más allá de toda duda, que el escritor afirma que su mensaje es la Palabra de Dios misma. De hecho, por su misma naturaleza los profetas no podían agregar ni eliminar ninguna de las palabras que Dios hablara a través de ellos.
Aunque la Biblia asegura ser la Palabra de Dios también es palabra de hombres. Asegura ser la comunicación de Dios a los seres humanos con palabras humanas. Aunque asegura tener una fuente divina, la Biblia es también un libro totalmente humano, que debe expresarse en un formato comprensible para  los humanos, pues sino no habría comunicación, y como ya hemos visto el sentido del humor campa libre y esquivamente, en todos los aspectos de la vida.
Primeramente hemos de entender que cada libro de la Biblia fue obra de un escritor humano, más de treinta en total, incluyendo a Moisés, Josué, Samuel, Nehemías, David, Salomón, Isaías, Jeremías, Esdras, Ezequiel, Daniel, Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Hageo, Zacarías, Malaquías y otros y no olvidemos que cada uno tenía su propia manera de ver, entender y explicarle al mundo, con más o menos sentido del humor.
Además la Biblia incluye diferentes estilos literarios, desde la lúgubre métrica de Lamentaciones hasta la sublime poesía de Isaías, desde la sencilla gramática de Juan hasta el complejo griego de la carta a los Hebreos. Y recordemos que el humor se puede considerar un género literario que, si bien no reconocido en los tiempos hebraicos, si lo que implica el estilo y la forma de desarrollar un texto literario, como hemos visto en el apartado de la literatura humorística,
Por otro lado, y muy importante también para nuestra hipótesis, vemos que la Biblia muestra perspectivas humanas: David habló en el Salmo 23 desde la perspectiva de un pastor; el libro de Reyes está escrito desde el punto de vista de un profeta; Crónicas, desde un punto de vista sacerdotal; Hechos manifiesta un interés histórico; y 2 de Timoteo, el corazón de un pastor. Los escritores hablan desde la perspectiva del observador cuando hablan de la salida o la puesta del sol (Jos 1,15), ¿por qué no puede haber una perspectiva humorística que por poco considerada se nos haya escapado?, en el fondo repetimos la misma idea de forma machacona desde el primer apartado: el humor es inherente al ser humano y una característica muy, muy esquiva.
Y si pensamos que en el fondo las escrituras revelan emociones humanas, tales como la aflicción, la ira, el miedo (1 S 17,4-23), la confusión (Gn 11,1-9), la vergüenza (Gn 1-3), no se entiende porqué cuesta tanto encontrar actos de humor, tanto de Dios como de los humanos en el AT. Espero poner remedio en los siguientes capítulos de la tesina.
Llegados a este punto es preciso muestre lo delicado del tema del humor en la Biblia, en cuanto puede llevar a denominar como humorísticos pasajes que no lo son. En tal tema hay que tener mucho cuidado en relación con dos grandes peligros: por una parte, pasar por alto el humor donde éste se encuentre, y por otra, ponerlo donde no está, como afirma Radday: "Porque es un hecho preocupante que malas interpretaciones pseudo-humoristicas no sean tan raras como se podría esperar". Uno de los ejemplos que cita es la interpretación errónea que hizo Gunkel del pasaje en el cual el Faraón devuelve a Sara a su marido Abraham: Cuando Sara se volvió a Abraham, este deja Egipto "con su esposa y todo lo que tenía" (Gn12,20), es decir, en opinión de Gunkel, tanto con las mercancías y el pago por ellos. Esto según Gunkel es "una deliciosa broma en la que el lector Israelita (antiguo) se rio de oreja a oreja". Un examen más minucioso del capítulo demuestra que la intención de la historia está lejos del buen humor
Con justa razón Morreal -en un artículo con el que responde al de Friedman- muestra el error de este último en relación con este punto: La traducción del hebreo de Gn18,12es: "Sara se rio entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido, ¿tendré placer, mi señores ya viejo" SR Driver (1948: 194) que realmente señala que la palabra hebrea traducida como "envejecido" significa "gastado, desgastado, como una prenda de vestir que está cayendo a pedazos". Pero, sin embargo, está claro que Sara se dio cuenta de que tanto ella como su marido estaban bien más allá de la edad en que las personas tienen bebés. No era, como dice Friedman, en vano pretender que sólo su marido era viejo.

Problemas de los que soy consciente dentro de mis limitados conocimientos y que son importantes a tener en cuenta a la hora de hacer hermenéutica de los textos estudiados.

Nacho Padró

2 comentarios:

Anónimo dijo...

NACHO, GRACIAS POR TU INTERÉS EN COMPARTIR. ME GUSTARÍA QUE AL FINAL COLOCARAS LAS BILBIOGRAFÍA UTILIZADA... SALUDOS PABLO

Nacho dijo...

Básicamente este texto pertenece a un parte de un trabajo que realicé, la bibliografia es muy extensa pero si quieres un libro de referencia básico que usé (a parte de los evangelios) este seria"La Risa" de Henri Bergson (col Austral 1534) de Espasa CalpeS.A
Espero que te pueda ser de utilidad amigo Pablo