miércoles, 8 de abril de 2026

Las dos almas de Irán: entre el islam y la memoria sasaní

 El estallido de la guerra entre Irán y EE. UU. e Israel ha dado pie a todo tipo de comentarios en redes sociales y tertulias. Fruto de las prisas por la coyuntura y el desconocimiento sobre esta parte del mundo, se ha incluido a Irán en la nómina de los países árabes, mientras voces airadas reclaman que se le llame Persia, porque ese era el nombre del país antes de su islamización.

Decía Pierre Vilar que la Historia “debe enseñarnos, en primer lugar, a leer un periódico”. En este caso, merece la pena aprovechar el trágico contexto internacional para cuestionar las mitificaciones sobre este país islámico cuya existencia se remonta muchos siglos atrás.

En Samarcanda (1988), el escritor libanés Amin Maalouf se vale del manuscrito perdido de las Rubāˁiyyāt(‘Cuartetas’) de ˁUmar Jayyām (m. 1123) para hilar dos períodos de la historia de Irán. La primera parte narra la vida de este intelectual persomusulmán al servicio del visir Niẓām al-Muluk y los sultanes Alp Arslan y Malik Shāh. La segunda se centra en los intentos democratizadores del país asiático entre 1909 y 1911 a la sombra del Reino Unido y Rusia, las potencias que se habían dividido el país y no querían perder su influencia en él.

Mito y memoria de la Persia preislámica

Como otros antes que él, a finales del siglo XI Niẓām al-Muluk miró hacia el período sasaní (224-651) buscando crear una identidad propia en la que se mezclasen elementos islámicos y preislámicos. A ese movimiento de “iranización” del islam le debemos casi todo lo que sabemos sobre el imperio de los iranios. Llamado el Ērānshahr, hace referencia al territorio que ocupaban los actuales Irak e Irán antes de que los árabes musulmanes lo conquistaran entre los años 634 y 651.

No conservamos ningún texto literario original de época sasaní. Pero cuando los habitantes de Persia rechazaron lo árabe porque, comparado con la propia tradición, era visto como atrasado y sin valor alguno, los califas ˁabbasíes, la segunda dinastía del islam (750-1258), no dudaron en iranizarse. Así, decidieron imitar las formas cortesanas de los shāhānshāh, los “reyes de reyes”, quienes ocupaban el centro de la organización política gracias a una especie de gracia divina que se transmitía de padres a hijos y que solo poseían los gobernantes del imperio.

Comenzó entonces un proceso de traducción de textos de la antigua tradición al árabe que llevaron a cabo los persas islamizados, y que vertieron escritos creados en una lengua indoeuropea, el farsi, a una semítica: el árabe. 


El valor que sigue teniendo para los iraníes el pasado preislámico lo indica que su poema nacional sea el Shānāmè (“Libro de los reyes”), compuesto en torno a 1010 en persa por Ferdosi. En sus versos repasa la historia del Ērānshahr, en los que se mezclan mito y realidad. 

Los mitos originarios

Tras la llamada Guerra de los Doce Días (del 12 al 24 de junio de 2025), los ayatolás recurrieron a los bajorrelieves de Naqsh-e Rustam o al mítico Arash el Arquero como parte de su propaganda contra israelíes y estadounidenses

Ambos elementos tienen una fuerte carga simbólica. En Naqsh-e Rustam está representado el momento en el que el emperador romano Valeriano reconoce la victoria del soberano sasaní Sapor I en el año 260. 


Por su parte, el personaje de Arash el Arquero pertenece a la mitología persa. Cuenta la leyenda que Arash, el mejor arquero del ejército iraní, fue elegido para responder al reto planteado por el victorioso rey de Turan (eternos enemigos de Irán): lanzar una flecha para marcar la frontera allí donde se clavara. Desde la montaña sagrada Irivokht, Arash tensó el arco como jamás lo hiciera y el proyectil voló durante semanas, impulsado por el viento, incrustándose en el tronco del nogal más grande del mundo, a orillas del río Amu Darya. Cuando fueron a buscar a Arash, este había desaparecido; no quedaba ni rastro. El arquero se había sacrificado por su pueblo y su cuerpo era el territorio que les ofrecía a sus compatriotas.

Estos símbolos, como toda arma, tienen un doble filo, en este caso en forma de propaganda interna. Son iconos que, por un lado, rechaza el régimen teocrático, ya que representan unos valores propios de un tiempo que la tradición islámica considera “de la ignorancia”. Por otra parte, se trata de historias y personajes que forman parte de la cultura popular. Los ayatolás, cuestionados internamente, se valen de ellos para acercarse a una población que cada vez está más lejos del régimen. 

Los manifestantes que se echaron a las calles entre diciembre de 2025 y enero de 2026 coreando vivas al sah son la prueba de su calado popular. En el imaginario colectivo se establece una línea de continuidad entre los tiempos míticos de Arash el Arquero y la monarquía, pasando por la época sasaní y el apogeo persomusulmán de la shuˁūbiyya (movimiento cultural de reivindicación de lo iranio frente a lo árabe). Reclamando la vuelta del rey y el fin de la república islámica se pretende regresar a una Arcadia feliz.

La nostalgia sigue en el mismo bando

Ahora, igual que en los siglos IX-XI, la nostalgia de una pretendida edad de oro pertenece a una clase que ocupa una posición subalterna. El período preislámico se convierte en un tiempo al que se quiere volver porque se asocia con el esplendor cultural, económico y político, cuando la influencia de lo iranio iba del Índico al Atlántico. 

Entonces, el zoroastrismo era la religión oficial sasaní. A sus seguidores, junto a cristianos y judíos, se les permitió conservar sus creencias a cambio del pago de la yizia, la capitación. De hecho, el judaísmo, el cristianismo y el islam heredaron su carácter dualista (los principios del Bien y el Mal). 

Relieve en Naqsh-e Rostam ubicado en Persépolis, Irán. Esta talla muestra una famosa escena en la cual el emperador romano, Valeriano se arrodilla ante Sapor I y solicita piedad.















Relieve en Naqsh-e Rostam ubicado en Persépolis, Irán. Esta talla muestra una famosa escena en la cual el emperador romano Valeriano se arrodilla ante Sapor I y solicita piedad. Diego Delso, delso.photoCC BY-SA

Los descendientes de la aristocracia sasaní vieron ese pago especial como una humillación. Por ello, las élites optaron por convertirse al islam para preservar su estatus. En su mayoría se inclinaron por el chiismo, la rama que defiende el legado de ˁAlī y sus hijos, al-Ḥasan y al-Ḥusayn, el yerno y los nietos del profeta Mahoma.

Sin embargo, de alguna forma los conquistadores árabes acabaron siendo conquistados por los derrotados iranios: el modo de vida persa resultaba mucho más atractivo por el boato de la corte sasaní. No fueron pocos los rigoristas que criticaron lo que consideraron un excesivo gusto por esta dolce vita

Los sabios de la ley islámica también pasaron por alto que la construcción del califa como autoridad política y religiosa había sido un calco de la posición del shāhānshāh, el “rey de reyes”. Esto hizo que el islam se convirtiera en una copia del zoroastrismo con carácter de religión estatal de un imperio. Se establecería un sistema confesional, persiguiendo las ideas consideradas contrarias a la línea oficial. La noción de pureza e impureza en el islam surge de la influencia de los conversos zoroastras, aquellos sacerdotes que conservaron su peso en la sociedad aun cuando hubieran abandonado su antigua fe dos siglos después de la conquista.

El pasado preislámico se integra en la identidad de los iraníes actuales como una de sus dos almas. Dos almas que, a veces, se hallan en contraposición, pero que no se entienden aisladas. El islam no es un bloque homogéneo y en cada territorio adopta unas formas propias. Fiestas como el Noruz perviven porque fueron asumidas por el islam, en este caso iranio, que les da carta de naturaleza. 

En resumen, la llama del Ērānshahr no se ha apagado.

¿Cuál es el origen de los huevos de Pascua?

 Mientras teñía huevos duros de colores para adornar y completas algunos dulces de Semana Santa, como nuestra tradicional mona de Pascua, me intrigó saber de dónde procedería esta tradición de decorar y regalar los bonitos huevos de Pascua. Lo cierto es que la Semana Santa está llena de simbolismos gastronómicos, unos más cristianos que otros, pero todos con curiosas historias detrás.

Los huevos de pascua

A los huevos de Pascua se les atribuyen varias teorías para determinar su procedencia. Por una parte estarían aquellos que defienden su herencia basada en tradiciones paganas, y es que el huevo siempre ha sido un símbolo de vida y fertilidad y al que se le atribuía un papel importante en todas las celebraciones del inicio de la primavera, época que por otra parte coincide con la Semana Santa cristiana

Por otra parte estaría la teoría que se basa en un origen cristiano, y es que fue en el siglo XIII cuando comenzaron a pintarse los primeros huevos de Pascua como una forma de conservación de este alimento en cuaresma, ya que era un alimento prohibido por la Iglesia. Los seguidores de esta tradición guardaban los huevos, y para mantenerlos frescos los bañaban con una fina capa de cera líquida. 

Una vez terminada la Cuaresma, se reunían delante de la iglesia de su ciudad, y los regalaban para poder disfrutarlos después en Pascua como un motivo de celebración. Desde el punto de vista cristiano se dice que representan la aparición de Jesús tras su resurrección.

Lo cierto es que desde la época medieval el huevo decorado se convirtió en uno de los alimentos propios de Semana Santa y un preciado regalo para los niños y los sirvientes. Así comienza a quedarse instaurado como una tradición arraigada hasta nuestros tiempos, aunque cada país ha desarrollado su propia manera de decorar los huevos de Pascua.

Los huevos de Pascua en las distintas culturas

Huevos de pascua

Fue 5000 años antes de Cristo cuando en China comenzaron a regalarse como símbolo de amistad huevos teñidos de rojo durante las fiestas del equinoccio de primavera. Este color para los chinos significa larga vida y felicidad, así comienza una tradición que se mantendrá a lo largo de los años. Más tarde fueron los persas los que comenzaron a decorar e intercambiar entre ellos huevos dorados y pintados minuciosamente.

Con el paso del tiempo en los países eslavos, se comenzó a llevar canastas llenas de huevos el día de sábado santo o antes de la misa de medianoche pascual para ser bendecidos, y después ser tomados en el desayuno del domingo de Pascua en las casas. En Rusia existía la costumbre de elaborar en la época de los zares, verdaderas joyas en forma de huevo, costumbre extendida hasta la época de la revolución, famosos sobre todo aquellos diseñados por el joyero Fabergé.

Huevos de pascua

Es quizá en Europa Central donde más arraigada está la costumbre de decorar y colorear los huevos de Pascua, así polacos, eslovenos y ucranianos son famosos por sus elaborados diseños. Para ello trazan líneas con lápices de cera, posteriormente sumergen el huevo en colorantes y de nuevo repiten el proceso hasta lograr verdaderas obras de arte, en donde para ellos cada punto o línea tiene un significado.

En muchos países el huevo no se aprovecha cocido una vez pintado, sino que es vaciado y solamente es la cáscara la que va coloreada. Es lo que ocurre por ejemplo en Alemania, donde es típico colgar los huevos de Pascua en árboles que se acaban colocando en las casas como símbolo de buena suerte. Posteriormente esta tradición fue llevada hasta Estados Unidos por los colonos germanos, los cuales también dieron a conocer el famoso conejito de Pascua que era repartido entre los niños que habían sido buenos.

Los “nuevos” huevos de Pascua

Huevos de pascua de chocolate

Pero quizá ahora en nuestros tiempos lo más habitual es ver en Semana Santa los huevos, pero de chocolate. En los escaparates de las pastelerías podemos deleitarnos con huevos de todos los tamaños y decoraciones, monas de pascua con los diseños de moda que hacen las delicias de los más pequeños, y otras chucherías propias de estos días mucho más frecuentes, todo hay que decirlo, que los tradicionales huevos duros coloreados.

Pero ¿cuándo surgió la tradición de los huevos de chocolate? Las primeras referencias datan del año 1820 cuando se vio por primera vez un huevo cubierto por una especie de frágil pasta de azúcar. Pero fue ya en Francia en el siglo XIX cuando la técnica se perfeccionó y se empezó a añadir la manteca de cacao a la masa, dando comienzo a la época del modelaje del chocolate. 

Fue el empresario chocolatero Joseph Fry, el que produjo los primeros huevos de Pascua de chocolate en Inglaterra en 1873, para posteriormente Cadbury´s seguir elaborándolos y presentando nuevos modelos y técnicas decorativas. Con el paso del tiempo, aparte de los huevos, comenzaron a fabricarse figuras de chocolate como regalo en Pascua y así en nuestro país es típico, sobre todo en Cataluña y Levante, que los padrinos regalen a sus ahijados un huevo o la popular mona de Pascua.

Así que los famosos huevos de Pascua que yo creía un "invento" de los americanos, resultó ser una tradición de siglos, y entendí que cada cultura tiene su propio "estilo de huevo de Pascua". A partir de ahora cuando vea una de esas decoraciones apreciaré más este arte milenario.

miércoles, 1 de abril de 2026

DESCUBRE TU LUGAR.



No estás aquí por casualidad.

La vida te ha sido dada para caminarla.

Tu lugar está entre las personas, en los encuentros sencillos, en los gestos que construyen fraternidad.

Estás llamado a dejar huella. A sembrar esperanza donde falte. A iluminar, aunque sea con una pequeña luz.

El mundo necesita tu presencia, tu mirada y tu palabra. Porque cada vida tiene un sentido.

Juan Antobio Mateos Pérez

martes, 31 de marzo de 2026

​EL AMOR NOS LIBERA DEL SUFRIMIENTO.

La piedad popular se detiene muchas veces en los detalles del sufrimiento de Jesús:

Los golpes, las espinas, la cruz.Se contemplan sus dolores con respeto y devoción.

Y eso tiene su valor. Pero no basta con compadecer.

La Pasión invita a algo más hondo: A dejarnos afectar por dentro.

Nos confronta con nuestras sombras y nuestras fragilidades.

Y, al mismo tiempo, abre una esperanza nueva: 

La del Reino que vence al dolor.


Juan Antonio Mateos Pérez

jueves, 26 de marzo de 2026

​VIVIR EN LA ABUNDANCIA I

"¿Qué es la abundancia?


¿Es acaso tener más dinero, más fama, más reconocimiento, más 'cosas' de las que realmente necesitamos?


¿Es adquirir una riqueza personal innecesaria, acumulando montones de cosas para ti y para tu exclusivo círculo de amigos privilegiados?


No, no, no. ¡La abundancia es el fuego ardiente en tu corazón!


 ¡Es el gozo inexplicable que retumba en tu barriga!


 ¡Es la inexplicable gratitud que se siente al despertar, de que se te haya dado un día más para explorar este loco, precioso y enredado mundo; sin importar la cantidad de dinero que tengas en tu cuenta bancaria, ¡sin importar cuántos títulos cuelguen en tu pared!


Es la inefable dicha de dar sin esperar nada a cambio, de amar sin necesidad, de abrirte a las aventuras que jamás creíste posible; es sentir el miedo y sin embargo, dar el salto a pesar de las advertencias de quienes se hacen llamar 'normales'.


 Es una loca zambullida en lo desconocido, la ráfaga de vida que sientes al inhalar, el profundo descanso que sientes al exhalar, la emoción de saber que nada que sea real puede perderse, y nada que se haya perdido era realmente tuyo, para empezar... ". 


 Jeff Foster

miércoles, 25 de marzo de 2026

Qué quería decir San Agustín al afirmar: "¿Qué es el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé. Pero si quiero explicarlo, no lo sé"

 San Agustín y San Ambrosio

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San Agustín de Hipona fue uno de los filósofos cristianos más influyentes del siglo IV y V. Uno de los pensadores más importantes del cristianismo occidental y un escritor a quien, sin duda, hay que leer al menos una vez en la vida. Un hombre cuanto menos curioso, que le pedía a Dios castidad, “pero todavía no”. Una persona que dedicó su vida a la reflexión y cuyas ideas aún siguen resonando en el presente.

Con un título tan curioso como “patrón de los teólogos, impresores y cerveceros”, no es difícil imaginar que la figura de San Agustín está llena de aristas y entresijos, que siguen haciendo que su vida sea, cuanto menos, interesante de estudiar. Igual de contradictoria fue la definición que nos ofrece en sus ‘Confesiones’ sobre lo que es el tiempo. Sobre ello se cuestiona: “¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé”. Una intuición poderosa que hoy la física parece confirmar, y que sigue dando pie a nuevas interpretaciones filosóficas.

Esperanza

La relatividad del tiempo no es solo física: también es experiencia.

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El tiempo es relativo

De la frase de San Agustín podemos extraer una primera conclusión clara: el tiempo es relativo. Esta idea, con la que hoy juega la física cuántica, esa disciplina que parece afirmar que la realidad cambia según cómo la observamos, ya la intuía otro pensador anterior a Hipona, Demócrito.

El filósofo que ríe, como lo llamaban, fue el primero en formular la teoría atómica. Este pensador presocrático ya intuía que todo cuanto vemos debía estar formado de unas unidades mínimas e indivisibles que no podíamos percibir a simple vista, convirtiéndose en algo así como el padre de la física moderna. También formuló la teoría de que el tiempo es, efectivamente, relativo. Y su lengua, el griego, podía manifestar esta relatividad.

En griego clásico contaban con tres términos diferentes para hablar del tiempo. El primero era ‘chronos’, el tiempo cronológico, lineal y secuencial; el flujo medible de días, horas y años, como en un reloj. El segundo era ‘kairos’, el momento oportuno o cualitativo, el instante decisivo para actuar, impredecible y cargado de significado; el “tiempo justo”, ligado al azar y la oportunidad. Y para acabar, ‘aion’, el tiempo eterno o de la vida, un tiempo circular, infinito y divino, correspondiente a la edad del mundo o la eternidad.

Disfrutar

Vivimos el tiempo como memoria, atención y expectativa.

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La distensión del alma

En las interpretaciones agustianas contamos con una nueva interpretación del tiempo, cuyas diferentes lecturas podrían dar para escribir libros y libros, hasta completar la más grande de las bibliotecas. A través de su famosa paradoja, esta idea de que podemos entender el tiempo cuando nadie lo pregunta, pero que al intentar explicarlo se nos escapa, representa la dimensión perceptiva del tiempo.

Es decir, lo comprendemos en la experiencia cotidiana, pero se vuelve esquivo cuando intentamos definirlo racionalmente. La frase aparece en el libro XI de las ‘Confesiones’, donde el santo explora la naturaleza del tiempo como un enigma ligado a la creación divina. Reflexiona que el pasado ya no existe, el futuro aún no es y el presente es un instante fugaz sin duración real. Y concluye que el tiempo no es algo externo o físico, sino una extensión del alma. Lo medimos en nuestra memoria, atención y expectativa.

poetas

Olvidar que somos temporales es vivir desconectados de lo esencial.

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Seres temporales

La idea de San Agustín parece una obviedad, pero lo cierto es que en el siglo XXI brilla por su ausencia. Hemos olvidado que somos seres temporales, y como si fuéramos una partícula experimental, hemos acelerado nuestra vida hasta hacernos colisionar con la realidad. Una de nuestras dimensiones, la temporal, ha sido olvidada por la sociedad.

A nivel personal, lo noto cuando intentamos resumir en vídeos de apenas unos segundos conceptos tan complejos como el amor, el arte o el tiempo, que ahora intentamos abordar desde este artículo. La cultura de la inmediatez nos ha hecho pensar que todo puede conseguirse en cuestión de segundos, olvidando que los seres humanos somos criaturas temporales.

Es decir, que nuestra existencia requiere de tiempo. Casi todo lo que merece la pena, de hecho, lo necesita. Pensarcrearamar, sentir, crecer o existir son procesos temporales. Necesitan un recorrido. Y en la era de la inmediatez, parecemos haberlo olvidado.

ocio

Recordar que todo termina nos devuelve al presente.

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Una certeza indiscutible

En esta locura temporal hemos olvidado también algo que los sabios dejaron de discutir hace milenios. Si somos seres temporales, somos también seres finitos. Hay quienes especulan con la posibilidad de demostrar que hay algo más allá de la muerte, que la vida es en realidad infinita. Pero, al menos tal y como la conocemos, la vida acaba. Eso es indiscutible.

Que el tiempo se acaba es algo que, de hecho, los romanos procuraban recordar de manera constante a sus poderosos emperadores. ‘Memento mori’, “recuerda que morirás”. Aquella cantinela recordaba a los hombres que eran distintos a los dioses, que su tiempo era limitado y que había que administrarlo con cautela.

Y es que cuando nos olvidamos de algo tan esencial como que todo llega a su final, perdemos de vista algo fundamental: el presente.

felicidad

Vivir bien es aprender a agarrar el tiempo antes de que se escape.

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Atrapa el día

Siguiendo con los tópicos filosóficos, es imposible no recordar aquel ‘carpe diem’ horaciano. La cita completa de sus ‘Odas’ es, traducida al castellano: “Aprovecha el día, confiando lo menos posible en el de mañana”.

El verbo elegido por el poeta, ‘carpo’, que podemos traducir como “arrancar”, nos recuerda quizá a nuestro “túnel carpiano”, esa parte de la muñeca con la que hacemos fuerza al agarrar algo. Y es que lo que Horacio nos plantea en su ‘Oda’ es en realidad una imagen mental. La de una mano que agarra con fuerza un fruto, la de un rostro que muerde con fuerza y extrae su jugo. Así deberíamos vivir la vida.

Atrapa el día, agárralo con fuerza y no lo sueltes, porque se te escurrirá entre los dedos como un fruto jugoso que cae de un árbol. Ese es, sin duda, el mensaje.

Para la elaboración de este artículo hemos recurrido a las reflexiones filosóficas y obras clásicas de distintos autores que han pensado el tiempo desde perspectivas complementarias, tanto en la filosofía como en la ciencia:

San Agustín de Hipona, filósofo y teólogo, autor de ‘Confesiones’, obra en la que desarrolla su célebre reflexión sobre la naturaleza del tiempo y su relación con la conciencia humana.

Demócrito, filósofo presocrático considerado uno de los padres del atomismo, cuyas ideas anticiparon una visión relativa de la realidad y del tiempo.

Horacio, poeta romano, autor de ‘Odas’, donde formula el célebre ‘carpe diem’, una invitación a aprovechar el presente ante la fugacidad del tiempo.

El Vaticano considera "moral y éticamente defendible" el trasplante de animales a humanos

La Academia Para la Vida del Vaticano ha publicado este martes el documento "Perspectivas de los xenotrasplantes (trasplantes de órganos de animales a humanos). Aspectos científicos y consideraciones éticas", en el que asegura que la aplicación clínica "prudente" de este tipo de trasplante es "moral y éticamente defendible"

"Es evidente que nos encontramos en una etapa muy temprana del xenotrasplante clínico. De hecho, el trasplante clínico de animales a humanos sigue siendo un territorio inexplorado, con muchas incógnitas que solo se aclararán una vez que se realice en ensayos clínicos en humanos. Sin embargo, los datos tan convincentes y alentadores generados en los últimos años en modelos preclínicos y en humanos sugieren que, en este momento, una aplicación clínica prudente de este trasplante a seres humanos cuidadosamente seleccionados es moral y éticamente defendible", reza el documento.

Además, señala que "la teología católica no tiene impedimentos, ni religiosos ni rituales, para utilizar ningún animal como fuente de órganos, tejidos o células para trasplantes a seres humanos".

En este sentido, añade que "la cuestión de la aceptabilidad de un órgano animal, una vez establecido que la identidad personal no se ve afectada" por el trasplante "y cumplidos todos los requisitos éticos generales" se convierte en "una cuestión cultural y psicológica".

Por ello, precisa que "es posible superar las dudas iniciales brindando el apoyo necesario de manera eficaz".

Según recuerda el portal oficial del Vaticano "Vatican News", en 2024 se realizaron en el mundo unos 170.000 trasplantes en igual número de pacientes, ni siquiera el 10% de los posibles beneficiarios de un reemplazo de órgano. Además, señala que en la Unión Europea mueren ocho personas a la espera de un órgano, una cifra que asciende a 13 en Estados Unidos.

El presidente de la Pontificia Academia para la Vida, Renzo Pegoraro, ha explicado que las raíces del documento, impreso a finales del año pasado, se remontan antes de 2001, año en que la Academia publicó un texto que abordaba la cuestión desde una doble perspectiva: científica y humanística. En aquella época, según ha recordado, no faltó el estímulo de san Juan Pablo II, quien envió una carta citada en el prefacio de la nueva edición del documento.

Según ha precisado Pegoraro, veinticinco años después, la parte científica del texto ha sido actualizada, especialmente en lo relativo a la gestión del animal "también mediante ingeniería genética, garantizando su respeto y bienestar" y la prevención del rechazo; y también respecto a los aspectos éticos "en términos de seguridad, información y consentimiento de los pacientes".

La contribución ética de la Iglesia católica, según ha agregado, se dirige "no solo a los creyentes, sino también a la comunidad médica", que tras décadas de experimentación se encamina hacia la fase clínica.

Por su parte, la investigadora de la Fundación Bruno Kessler en Trento, Monica Consolandi, ha señalado que "los trasplantes son eficaces para tratar enfermedades muy graves, pero hay escasez de órganos, tejidos y células, y muchos pacientes mueren en la lista de espera". 

Si bien, ha añadido que existen cuestiones éticas relacionadas con el mundo animal, y que el uso de sus órganos "debe ser razonable, regulado y justificado por la necesidad, sin alterar la biodiversidad". 

martes, 24 de marzo de 2026

​LA BUENA GENTE.

No te sonríen

con blancura dentífrica,

desde las páginas de una revista.


No acaparan flashes

en los eventos de moda.


No reciben premios

en las galas con más glamour

ni las multitudes

corean sus nombres

en el concierto de los poderosos.


Pero no lo necesitan,

para brillar con luz propia

en el baile de la historia.


Son el hombre justo,

y la viuda pobre,

el profeta valiente

y la mujer perdonada.


Son el peregrino

que comparte su mesa

y su palabra,

y el caminante que,

en su fatiga,

bromea y canta.


Son el carpintero

y la muchacha,

el alfarero y la criada,

el emigrante

que no pierde

la esperanza.


Son la buena gente,

que en lo discreto,

transforma el duelo

en danza.


(José María R. Olaizola, SJ)

domingo, 22 de marzo de 2026

VERDAD BELLEZA Y BIEN.



Existe un vínculo profundo

entre la verdad, la belleza y el bien.


Tres dimensiones que se iluminan mutuamente.


La verdad orienta la mente.


El bien guía nuestras acciones.


La belleza despierta el corazón.


Cuando se separan,

la vida se fragmenta.

Pero cuando se encuentran,

todo adquiere armonía.


Pensar con verdad,

actuar con bondad

y contemplar la belleza

nos acerca a una vida más plena.


Juan José Mateos Pérez 

lunes, 16 de marzo de 2026

CLAVES PARA VIVIR EN LA ABUNDANCIA I LA GRATITUD

Vivir agradecidos, siendo conscientes de todo lo que vivimos y tenemos. 


Y no sólo de lo material, también de las personas, del amor recibido y compartido, de las múltiples experiencias que se nos ofrecen cada día, cada respiración, poder disfrutar del mundo que nos rodea... 


El agradecimiento nos hace vivir automáticamente en la abundancia.


(No estamos aquí para sobrevivir) Pablo García - Valdecasas

miércoles, 11 de marzo de 2026

​CREADOR DISCRETO.

No hay que pensar el aire

para que se filtre

al último rincón de los pulmones,

ni hay que imaginar la aurora

para que decore el nuevo día

jugando con los colores y las sombras.


No hay que dar órdenes

al corazón tan fiel,

ni a las células sin nombre,

para que luchen por la vida

hasta el último aliento.


No hay que amenazar

a los pájaros para que canten,

ni vigilar a los trigales

para que crezcan,

ni espiar la semilla de arroz

para que se transforme

en el secreto de la tierra.


En su dosis exacta

de luz y color,

de canto y silencio,

nos llega la vida sin notarlo,

don incesantemente tuyo,

trabajador sin sábado,

Dios discreto.


Para que tu infinitud

no nos espante

te regalas en el don

en que te escondes.


(Benjamín González Buelta, SJ)

Alerta eclesial por el «abuso espiritual» del «emotivismo» religioso

 Retiros de fin de semana que propician conversiones sorpresivas. Oraciones de alabanza que exaltan el sentimentalismo. Imposiciones de manos que sugieren una sanación inmediata. Desplomes físicos en medio de una vigilia de oración que se denominan «descansos en el Espíritu». Adoraciones al Santísimo remasterizadas. Son algunas prácticas que desde un tiempo a esta parte se están dando en espacios eclesiales. En algunos casos se presentan como métodos de primer anuncio del Evangelio. En otros, como una manera renovada de vivir la fe. Son fenómenos emergentes que están repoblando parroquias y movimientos, pero que parecen tener alguna arista que comienza a preocupar, y mucho, a los obispos. Así al menos se desprende de forma detallada y sin rodeos en «Cor ad cor loquitur» (El corazón habla al corazón), un documento publicado ayer y elaborado por la Comisión para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española en la que alerta del «reduccionismo ‘emotivista’ de la fe» que lleva a «muchas personas a convertirse en consumidores de experiencias de impacto y buscadores insaciables de la complacencia del sentimiento espiritual».

En ningún momento los prelados ponen nombre y apellidos a cuáles son las iniciativas que ponen en cuarentena, pero se expresan sin reserva sobre sus efectos: «Existe el peligro de pretender suscitar algunos comportamientos mediante un ‘bombardeo emocional’, lo cual podría considerarse una forma de ‘abuso espiritual’». La advertencia que lanzan no es menor, en tanto que incluso han llegado a detectar, según se lee en el propio documento, «la utilización de falsas experiencias sobrenaturales o místicas».

Para poner coto a esta deriva, la nota llega a asegurar que «estos nuevos métodos» deberían ser «sometidos al discernimiento de la autoridad de los obispos y los órganos diocesanos competentes». Se busca frenar «la oración ‘espiritualista’ desencarnada», así como «unas celebraciones litúrgicas intimistas y efectistas», reduciendo la liturgia a un «mero devocionalismo». Así, no dudan en condenar «prácticas de culto a la Eucaristía fuera de la misa que desvirtúan y descontextualizan el sentido propio de la adoración al Santísimo Sacramento», así como «el uso de elementos extraños a lo dispuesto en el ritual».

Aprobado la semana pasada en la Comisión Permanente celebrada en Madrid, el escrito reconoce la «creatividad» de algunas de estas propuestas. Sin embargo, con finezza eclesial, los pastores creen necesario «ayudar al discernimiento y acompañar en la maduración de estas experiencias».

La nota doctrinal subraya que el «emotivista religioso» hace «depender la fe de la intensidad de la emoción, reduciéndola a la medida del sentimiento y a lo placentera que pueda resultar, lo que se refuerza cuando se trata de experiencias compartidas». Incluso se advierte de que no se pueden «confundir estas vivencias con el arrobamiento místico o la experiencia del gozo espiritual que acompaña en los santos la revelación privada».

El aviso no se queda ahí, sino que resalta cómo aquellos cristianos que se dejan llevar por este emotivismo pueden entrar en una esfera «fácilmente manipulable». En este sentido, exponen cómo la «presión emocional del grupo» puede llevar a que los católicos que forman parte «se vean obligados a ‘sentir’ lo mismo que los demás para no automarginarse de la experiencia».

De la misma manera, se ahonda en el «falso misticismo» en el que pueden caer estas metodologías y que «desvirtúan una auténtica visión de Dios». En un tono asertivo, remarcan que podrían convertirse en «medios para ejercer dominio sobre las conciencias anulando la autonomía de las personas o para cometer otro tipo de abusos, lo que debe ser considerado de especial gravedad moral».

A la par, se dejan caer otros riesgos como «una autocomplacencia por los frutos alcanzados, en la obsesión por la ley y en la ostentación en el cuidado de la liturgia, de la doctrina y del prestigio de la Iglesia». Tampoco se quedan atrás a la hora de prevenir sobre la cerrazón de algunos movimientos: «Una auténtica vivencia eclesial de la fe no absolutiza el carisma del propio grupo, sino que lo pone al servicio de la unidad de la Iglesia».

«Igual se puede decir de los métodos evangelizadores: ninguno ha de considerarse como absoluto, y se ha de admitir que lo que sirve para unos, no ha de ser necesariamente válido o útil para otros», se señala justo después.

Junto a las coordenadas para detectar dónde están los límites que no pueden sobrepasar estas iniciativas, el Episcopado también ofrece unos criterios como «ser precavido ante los sentimientos y las emociones», ser fieles a la doctrina desde «la adhesión personal con Cristo», seguir los itinerarios catecumenales y procesos formativos establecidos por la Iglesia.

Otra «prueba del algodón» para evitar un espiritualismo emocional es que estas iniciativas se traduzcan en «la caridad hacia los más pobres, en el testimonio y el servicio que transfiguran el mundo haciendo presentes en él los valores del Reino». «Si no somos capaces de tocar la carne de los últimos, no estamos siendo fieles al Evangelio», señalan los obispos españoles.