miércoles, 29 de septiembre de 2021

PACIENCIA

"Que el ángel de la paciencia acompañe tu vida y tu esfuerzo, sobre todo en situaciones de sufrimiento difíciles de soportar. 


Tener paciencia no significa hacerse de la vista gorda ante lo que puede y debe ser cambiado. Pero es legítimo tener paciencia con uno mismo y con una situación que no se puede cambiar y que requiere más bien una alegre serenidad.


Que el ángel de la paciencia te asista también cuando no te quede más remedio que soportar algo. Pero tener paciencia no significa resignarse al conflicto para siempre, ni sellar dudosos compromisos. En la paciencia late también la energía para trabajar en favor del cambio y la transformación. 


Pero en la paciencia también ocupa un lugar importante el tiempo. Nos concedemos tiempo a nosotros mismos y concedemos tiempo a los demás con la esperanza de que algo cambie.


Te deseo el ángel de la paciencia, para que no tires enseguida la toalla cuando te enfrentes a situaciones difíciles, cuando algo parezca irresoluble.

Que el ángel de la paciencia te conceda fuerza para soportar lo que venga y la confianza en que antes o después acaecerá su transformación".


Anselm Grun

EL PEQUEÑO LIBRO DE LOS ÁNGELES

Recorrido y sucesos de la vida de Jesús: Cronología, lugares y hechos.

La Tierra de Jesús: situación política y geografía

CUIDA TU BELLEZA INTERIOR


"Mucha tienda, poca alma. Quien tiene mucho adentro, necesita poco afuera.


 Quien lleva mucho afuera, tiene poco adentro, y quiere disimular lo poco.


 Quien siente su belleza, la belleza interior, no busca afuera belleza prestada: se sabe hermosa, y la belleza hecha echa luz. Procurará mostrarse alegre, y agradable a los ojos, porque es deber humano causar placer en vez de pena, y quien conoce la belleza la respeta y cuida en los demás y en sí.


 Pero no pondrá en un jarrón de China un jazmín: pondrá el jazmín, solo y ligero, en un cristal de agua clara. Esa es la elegancia verdadera: que el vaso no sea más que la flor".


José Martí, fragmento de una carta a Maria Mantilla.

martes, 28 de septiembre de 2021

Un estudio apunta a que un asteroide impactó arrasando lo que se identifica como Sodoma

 El avance tecnológico permite que aparezcan nuevas técnicas de investigación y que las existentes mejoren, y se da la situación de que lo más nuevo contribuye a conocer lo más antiguo. Lo veíamos hace poco con los descubrimientos en Teotihuacán y lo vemos de nuevo en la posible resolución del misterio con la destrucción de lo que fuera en su momento Tall el-Hammam, la actual área arqueológica situada en Jordania y que fue descrita como la bíblica Sodoma.

Se sabía que algo la arrasó, dado que por los rastros que se han ido viendo había indicativos de que algún evento como una gran tormenta había reducido la zona (ya habitada) a escombros, pero descartando causas como un volcán o un terremoto. Pero ahora, un equipo de investigadores cree haber dado en la clave: una gran roca espacial destruyó Tall el-Hammam, y teniendo en cuenta la historia bíblica de Sodoma, esto da algo de juego.

Un "pequeño" asteroide que fundió materiales a más de 2.000ºC

Según explica el grupo de investigadores en su trabajo, publicado en Nature, que el proyecto de investigación en Tall el-Hammam empezó en 2005, con lo que han trabajado con mucha información recogida desde ese punto. Han participado expertos de muchas áreas, desde geólogos y arqueólogos hasta paleobotánicos, médicos y sedimentólogos.

Las pistas que cimentaban la idea de un gran desastre, con fuego incluido, eran restos como cerámica fundida y otros elementos en una gruesa capa de cenizas y carbón. Debido al tipo de materiales fundidos, podían ir descartando eventos como terremotos, volcanes o guerras, dado que según indican no había indicativos y en esos casos no se ve la fundición de barro cocido, cerámica o metales.

Nature Residuos
LA direccionalidad de los restos en Tall el-Hamman. Imagen: Nature

Mediante el análisis de la composición del suelo y modelos de impacto, entre otras muchas técnicas, llegaron a la conclusión de que un asteroide impactó en la zona, siendo bastante más pequeño que lo calculado para el meteorito de los dinosaurios. Tirando de modelos de impacto, recurriendo a la calculadora de impactos del Imperial College de Londres y calculando temperaturas de fusión, finalmente fue esta hipótesis la que más les encaja.

Explican que la llegada la gélida roca desde el espacio se produjo hace unos 3.600 años, más o menos a unos 61.000 kilómetros/hora, según calculan. Una vez entró a la atmósfera terrestre, el objeto espacial se estrelló en la superficie creando una bola de fuego de unos 4 kilómetros de altura.

Nature Ceramica Derretida
Restos de cerámica derretida/semiderretida. Imagen: Nature

Los investigadores hablan de una explosión 1.000 veces más potente que la causada por la bomba atómica de Hiroshima y que la temperatura del aire ascendió a más de 2.000ºC, con lo que muchos objetos se abrasaron y/o fundieron de manera inmediata. A esto llegan por los hallazgos de elementos como el iridio y el platino fundidos, los cuales tienen puntos de fusión de 2.466 y 1.540ºC respectivamente.

Hallazgos como éste y otros como los diamantes y granos de arena fragmentados en ínfimos trozos se han visto en otros impactos fuertes, como el que citábamos de los dinosaurios. Lo cual encajaba también con los resultados que iban logrando de las simulaciones.

En la reconstrucción de aquel enorme desastre, los investigadores explican que los vientos movido a unos 1.200 km/h, con lo que las edificaciones habrían quedado arrasadas y afectando además a Jericó (en Palestina, al otro lado del Mar Muerto). Se calcula que la ciudad habría albergado a unos 8.000 habitantes y que ninguno de éstos (ni los animales) logró sobrevivir, quedando destruidos hasta los huesos.

Sabiendo que la ciudad fue arrasada, ya desde hace años hay expertos que identifican a Tall el-Hammam como Sodoma (como decíamos en la introducción), ciudad bíblica que según los escritos de varias religiones recibió la ira de una enfadada deidad en forma de "lluvia de fuego y azufre". La Biblia, por ejemplo, ubica a Sodoma (y a Gomorra, compañera de destino) en una llanura frente al valle del Jordán y cercanas al Mar Muerto, lo cual encaja con Tall el-Hammam.

Dejando un lado la parte religiosa y no demostrable, el hecho de que el relato pudiese haber sido fruto de algún testigo del impacto encajaría, con lo que no se puede descartar que este fuerte choque hubiese sido presenciado (y de alguna manera reflejado en dicho mito). En todo caso, los investigadores se muestran bastante seguros de que sí se trató de un impacto de un objeto espacial, y que el relato bíblico pudo haber sido en parte fundamentado por la tradición oral de haber hablado de este impacto.

Por suerte, podemos hablar de relativamente pocos eventos masivos de destrucción de ciudades enteras por esta causa (teniendo en cuenta los milenios de humanidad) y además ya vimos que se considera poco probable que un gran asteroide impacte en la Tierra. Además, las agencias espaciales ya se encargan en cada caso de posible impacto de evaluar el riesgo, y al final muchas veces "ese peligroso asteroide que va a pasar cerca de la Tierra" no lo es tanto como se dice.

la estela metternich, conjuros y ensalmos contra escorpiones, serpientes y cocodrilos

 durante el reinado del faraón Nectanebo II (360-343 a.C.), el sacerdote Nesatum pasaba su último día en Heliópolis, la ciudad sagrada del dios solar Re. El día era particularmente luminoso, perfecto para visitar la tumba de los toros Mnevis, las encarnaciones terrenales del dios Re, que se adoraban en la ciudad del Sol. De repente, se fijó en ciertas inscripciones antiguas que le gustaron sobremanera (Nesatum era un gran amante de las "antigüedades", algo que se había puesto muy de moda en su época) y ordenó que las copiaran para incluirlas en un monumento que deseaba levantar en honor al monarca y al sagrado toro Mnevis, y que colocaría en el templo dedicado a esta divinidad. El resultado de este encargo fue una estela de 83,5 centímetros de alto y 33,5 de ancho, hecha en grauvaca, una piedra extremadamente dura, y recubierta totalmente de elegantes inscripciones. El objeto sobrevivió a la segunda conquista persa de Egipto (343-332 a.C.), y en época grecorromana fue trasladado desde su lugar de origen en Heliópolis hasta la nueva capital de Egipto: Alejandría.

Detalle de la parte central y superior de la estela Metternich. MET, Nueva York.

Foto: MET

En 1828, un grupo de obreros que estaba excavando un pozo en un monasterio franciscano cerca de Alejandría descubrió una gran estela allí enterrada, en excelente estado de conservación.

Muchos siglos después, en 1828, un grupo de obreros estaba excavando un pozo para un monasterio franciscano cerca de Alejandría y para su sorpresa encontraron la estela allí enterrada, en un excelente estado de conservación. La magnífica pieza fue llevada de inmediato ante la presencia de Mehmet Alí, el gobernador otomano de Egipto, quien se la cedió generosamente al príncipe austríaco Clemens Metternich-Winneberg, el cual, encantado con tan maravilloso regalo, se la llevó a su castillo de Königswarth, en Bohemia, donde permaneció hasta 1950, año en que el Museo Metropolitano de Nueva York la adquirió para su colección. Hoy en día, la conocida como Estela Metternich puede verse en las salas dedicadas al antiguo Egipto de la institución neoyorquina.

Vista lateral de la estela Metternich, en el MET de Nueva York.

Foto: MET

CONTRA SERPIENTES Y COCODRILOS

Pero ¿para qué ordenó erigir el sacerdote Nesatum esta estela? ¿qué utilidad tenía? La estela Metternich pertenece a un grupo de objetos conocidos como "cipos de Horus" o "estelas de Horus sobre los cocodrilos", cuya función era mágico-sanadora, ya que estaban destinados a proteger a las personas contra los poderes diabólicos de animales tan dañinos como cocodrilos, escorpiones y serpientes, un peligro omnipresente en el antiguo Egipto. También es, con diferencia, la más grande de las estelas de este tipo que han llegado hasta nosotros. Normalmente, los egipcios, sobre todo a partir de la dinastía XXV (722-655 a.C.), tenían en sus casas este tipo de objetos (aunque normalmente en versiones de menor tamaño), recubiertos de hechizos protectores para ponerse a salvo de tan terribles amenazas.

Parte superior de la estela Metternich, presidida por el disco solar.

Foto: MET

La decoración de la estela Metternich es intrincada y compleja. En la parte superior se representa el disco solar rodeado por ocho babuinos, cuatro a cada lado. A la izquierda aparece el dios Thot, divinidad de la sabiduría y la escritura, y a la derecha, en actitud oferente, se representa a Nectanebo II. La escena principal, grabada en el centro con gran detalle, muestra a Horus niño desnudo(reconocible por la trenza característica de la infancia) montado sobre el lomo de un cocodrilo y sujetando a un conjunto de animales malignos, a los que somete (incluso agarra una gacela y un león). Sobre Horus aparece la cabeza del grotesco dios Bes, protector de la familia y la infancia. Varios dioses en pie sobre serpientes enroscadas flanquean a Horus. A la izquierda está Re-Horakhti, el Sol del mediodía, tras el cual se encuentra la diosa Isis, madre de Horus, con el estandarte de la diosa buitre, representación del Alto Egipto, y a la derecha aparece de nuevo al dios Thot con el estandarte de la diosa cobra, representación del Bajo Egipto.

Relieve de la estela Metternich. En el centro, Horus niño dominando a los animales dañinos. MET, Nueva York.

Foto: MET

En el centro de la estela aparece una escena que muestra a Horus niño desnudo (reconocible por la trenza característica de la infancia), montado sobre el lomo de un cocodrilo y sujetando a un conjunto de animales malignos, a los que somete.

El resto de la estela está absolutamente recubierto, de arriba abajo, de inscripciones mágicas que actuaban como potentes hechizos protectores cuya función era repeler a los animales indeseables. De hecho, se vertía agua sobre esos textos sagrados para que el líquido absorbiera su poder y después pudiera usarse como remedio medicinal, tanto ingerido como tópico. Uno de los textos de la estela dice lo siguiente: "Para sellar la boca de todos los reptiles en cielo, tierra y agua, para salvar a la gente, para pacificar a los dioses, para glorificar a Re".

HORUS, ISIS Y LOS ESCORPIONES

La estela Metternich también narra la historia del dios Horus, que sanó tras ser picado por un escorpión, y reproduce el mito de Isis y los siete escorpiones, historia que ocupa la mayor parte de la superficie de la estela. En este relato, Toth ayuda a Isis y a su hijo Horus a escapar de la prisión donde los ha encerrado el malvado dios Seth. Para protegerlos durante su periplo, Toth envía a siete escorpiones. Una vez en Egipto, Isis pide asilo a una rica mujer que le niega su ayuda cuando ve la compañía que trae la diosa. En cambio, una pobre mujer de las marismas no tiene inconveniente en ayudar a Isis, a su hijo y a sus compañeros escorpiones. Estos entonces deciden dar una lección a la mujer rica, y durante la noche acuden a su casa y pican a su hijo, que enferma gravemente. La mujer desesperada pide entonces ayuda a gritos, e Isis, compadecida de ella, se la prestará. Exorciza el veneno y el niño se cura: "Sal, veneno [...]. Es Horus quien te exorciza; él quien te cota en pedazos, él quien te escupe [...]. Levántate, tú, atormentado –Horus te ha devuelto a la vida; él ha vuelto a nacer y ha venido para derrotar a sus enemigos [...]. Vete serpiente, llévate tu veneno [...]. ¡Sal enemigo! ¡Retrocede veneno!". Con este conjuro, cualquiera que hubiese sufrido una picadura o mordedura de un animal maligno podría salvarse, como el niño del mito.

Vista de la parte posterior de la estela Metternich, totalmente recubierta de textos protectores.

Foto: MET

La estela Metternich también narra la historia del dios Horus, que sanó tras ser picado por un escorpión, y reproduce el mito de Isis y los cuatro escorpiones, historia que ocupa la mayor parte de la superficie de la estela.

Sin duda, el sacerdote Nesatum fue un hombre piadoso y compasivo, y muy posiblemente mandó erigir esta magnífica estela con la idea de prestar un servicio públicoy ayudar a todo aquel que necesitase auxilio en caso de haber sido atacado por uno de estos peligrosos animales, tan abundantes en tierras egipcias. Seguramente los dioses lo recompensaron por su bondad otorgándole una vida larga y feliz... Y libre de alimañas.

descubren instrumentos usados por los antiguos sacerdotes en un templo egipcio

 un equipo de arqueólogos egipcios que excava en el emplazamiento de la antigua ciudad de Buto, hoy conocida como Tell el-Farain (que significa colina de los faraones), en la gobernación de Kafr El-Sheikh, al norte de El Cairo, acaba de exhumar en el templo de esta localidad,dedicado a la diosa cobra Uadyet, una interesante colección de objetos que al parecer se utilizaron en los rituales religiosos que tuvieron lugar en este santuario. Este nuevo descubrimiento ha tenido lugar en el marco de la campaña de excavaciones arqueológicas que las autoridades egipcias están llevando a cabo en distintos yacimientos del país. Mustafa Waziri, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, ha declarado estar impresionado por la importancia del hallazgo, ya que no es habitual encontrar in situ los instrumentos que los antiguos sacerdotes egipcios utilizaron para llevar a cabo sus rituales.

Elementos rematados con la cabeza del dios halcón Horus.

Foto: Ministerio de Antigüedades y Turismo de Egipto

EL TEMPLO DE LA DIOSA COBRA

Buto (en egipcio Per-Uadjet) fue capital del Bajo Egipto durante el Período Protodinástico, hasta su conquista por el reino sureño de Nejen, en el Alto Egipto. Posteriormente, durante el Reino Antiguo (2543-2120 a.C.) continuó teniendo cierta relevancia, pero el sitio pasó a ser una población de segundo orden durante los Reinos Medio (1980-1760 a.C.) y Nuevo (1539-1077 a.C.). A partir del siglo VIII a.C., al parecer el lugar recobraría algo de importancia y fue sede de un oráculo. Según explica Mustafa Waziri, Buto fue el hogar tradicional de la diosa cobra Uadyet, deidad tutelar del Bajo Egipto, que junto con la diosa buitre Nekhbet, patrona del Alto Egipto, eran las divinidades protectoras de la realeza (ambas componían el ureo real que los faraones ceñían en su frente).

Por su parte, la diosa vaca Hathor, una de las divinidades más importantes del panteón egipcio, y que a menudo se representa sosteniendo un disco solar, protegía a los reyes y también a las mujeres durante el parto. Por lo tanto, Hathor fue adorada aquí como la "niñera" del dios Horus niño, que también era conocido como el "Ojo de Uadyet".

Pilar tallado con la forma de la diosa Hathor, hallado en Tell el-Farain.

Foto: Ministerio de Antigüedades y Turismo de Egipto

Entre los instrumentos rituales encontrados hay un pilar de piedra caliza que representa a la diosa Hathor y un grupo de quemadores de incienso de loza.

Los instrumentos rituales que los arqueólogos han localizado en el templo de Tel al-Farain incluyen parte de un pilar de piedra caliza que representa a la diosa vaca Hathor y un grupo de quemadores de incienso elaborados de loza, uno de ellos decorado con la cabeza del dios halcón Horus, hijo de Isis y Osiris, y divinidad con la que se identificaba el faraón en vida. Los objetos descubiertos también incluyen un grupo de vasijas de arcilla que se usaron en los rituales religiosos y ceremoniales realizados en honor de Hathor, una colección de estatuillas que representan a la diosa hipopótamo Taueret, deidad a la que las mujeres se dirigían para quedar embarazadas y tener un buen parto, y al dios lunar Thot, así como una pequeña silla de maternidad, un gran soporte para ofrendas, un Ojo de Uadyet de oro puro y los restos de algunas láminas de oro que se emplearon en el dorado de algunas piezas.

Recipientes de cerámica encontrados durante las excavaciones en Tell el-Farain.

Foto: Ministerio de Antigüedades y Turismo de Egipto

Ojo Udayet de oro descubierto en Tell el-Farain.

Foto: Ministerio de Antigüedades y Turismo de Egipto

MARFILES Y LÁMINAS DE ORO

Aymen Ashmawy, responsable del Sector de Antigüedades del Antiguo Egipto, señaló que durante los trabajos los arqueólogos también han sacado a la luz un magnífico grupo marfiles con escenas de mujeres llevando ofrendas, de vida cotidiana, plantas, pájaros y animales, además de un gran dintel de piedra caliza cubierto de textos jeroglíficos, junto con parte de una pintura que muestra a un monarca llevando a cabo rituales religiosos en el templo. También se han descubierto inscripciones jeroglíficas con los cinco nombres del faraón Psamético I (664-610 a.C.) y el nombre de Amasis (570-526 a.C.), ambos de la dinastía XXVI.

Marfiles hallados en Tell el-Farain que recrean momentos de la vida cotidiana.

Foto: Ministerio de Antigüedades y Turismo de Egipto

Bajorrelieves con inscripciones jeroglíficas.

Foto: Ministerio de Antigüedades y Turismo de Egipto

Los arqueólogos también han sacado a la luz un magnífico grupo marfiles con escenas de mujeres llevando ofrendas, de vida cotidiana, plantas, pájaros y animales.

Hossam Ghoneim, director general de Antigüedades de Kafr El-Sheikh y director de la misión arqueológica, ha añadido que en el transcurso de las excavaciones también se descubrieron un gran pozo de piedra caliza pulida que se usó para contener el agua sagrada y un baño de época ptolemaicahecho con ladrillos de barro que consta de una tina, un recipiente y un lugar para calentar el agua destinada a los rituales

turquía desvela los espectaculares restos descubiertos en karahantepe

 los inicios del Neolítico fueron una época en la que surgieron numerosos asentamientos en Anatolia y Mesopotamia. Cerca de la actual Sanliurfa se construyeron a mediados del siglo X a.C. un conjunto de templos en Göbekli Tepe, lugar que se convirtió en el epicentro de una cultura en la que destacaban los templos circulares de piedra decorados con columnas antropomorfas talladas con todo tipo de imágenes animales.

Fue en esa época cuando en la colina de Karahan (o Karahantepe), a solo 32 kilómetros, se fundó otro poblado que para muchos científicos es el primer poblado de la historia al contar con residencias fechadas en torno al 9400 a.C y articuladas en torno a un santuario.

El agua era esencial en los rituales celebrados en Karahantepe, en la imagen piscina ritual decorada con pilares tallados con forma de hombres y animales.

EL AGUA ERA ESENCIAL EN LOS RITUALES CELEBRADOS EN KARAHANTEPE, EN LA IMAGEN PISCINA RITUAL DECORADA CON PILARES TALLADOS CON FORMA DE HOMBRES Y ANIMALES.

Foto: Ministerio de Cultura de Turquía

UN DESCUBRIMIENTO RECIENTE

Aunque este lugar ya se conocía desde 1997, no ha sido hasta tiempos recientes que el Ministerio de Cultura turco ha empezado a excavar el sitio sacando a la luz un extenso complejo sagrado que rivaliza con el famoso Göbekli Tepe.

Iniciados en 2019 los trabajos han continuado hasta el presente. Si bien las primeras capas no fueron muy prometedoras las últimas campañas han desenterrado más de 300 estelas y pilares junto con muchísimas esculturas de todo tipo talladas en piedra caliza.

Todos estos objetos no se encontraron de cualquier manera sino que los habitantes los enterraron de manera cuidadosa cuando cubrieron ritualmente el lugar en el momento de su abandono. Así las estatuas humanas fueron decapitadas, se les cortó la nariz y sus cabezas fueron puestas del revés, mirando hacia las paredes.

Al tratarse de una representación de un ser humano al completo esta escultura es una de las obras más revolucionarias del yacimiento, al ser una evolución de los pilares antropomorfos todavía imita la postura tradicional con las manos en el bajo vientre.

AL TRATARSE DE UNA REPRESENTACIÓN DE UN SER HUMANO AL COMPLETO ESTA ESCULTURA ES UNA DE LAS OBRAS MÁS REVOLUCIONARIAS DEL YACIMIENTO, AL SER UNA EVOLUCIÓN DE LOS PILARES ANTROPOMORFOS TODAVÍA IMITA LA POSTURA TRADICIONAL CON LAS MANOS EN EL BAJO VIENTRE.

Foto: Francesc Cervera
Curiosa estatuilla con dos cabezas de la que se conserva la parte superior. Presenta algunas innovaciones artísticas como una banda que le sujeta el pelo o el hecho de que sus cabellos hayan sido tallados con forma de estrías cerebrales. Al tener dos caras podría representar a alguna dualidad (joven-viejo, hombre-mujer, bueno-malo).

CURIOSA ESTATUILLA CON DOS CABEZAS DE LA QUE SE CONSERVA LA PARTE SUPERIOR. PRESENTA ALGUNAS INNOVACIONES ARTÍSTICAS COMO UNA BANDA QUE LE SUJETA EL PELO O EL HECHO DE QUE SUS CABELLOS HAYAN SIDO TALLADOS CON FORMA DE ESTRÍAS CEREBRALES. AL TENER DOS CARAS PODRÍA REPRESENTAR A ALGUNA DUALIDAD (JOVEN-VIEJO, HOMBRE-MUJER, BUENO-MALO).

Foto: Francesc Cervera

UN SANTUARIO COMPLEJO

En el centro de la área excavada se erige una gran sala circular de 23 metros de diámetro. Al igual que las de Göbekli Tepe el peso de su techo de madera lo sostenían dos grandes pilares con forma de T hoy caídos y rotos por la presión del sedimento. Según los investigadores, en las paredes de dispusieron unos pilares algo más pequeños separados por bancos tallados en la roca o construidos con losas.

Al fondo de este gran recinto había un podio decorado con estelas y tótems en el que se levantaba un trono desde el que el líder del poblado o la divinidad presidía las reuniones de su comunidad.

Junto a esta estancia los antiguos pobladores del lugar tallaron dos piscinas en la roca alimentadas por canalizaciones que recogían el agua de la lluvia. Una de ellas, presidida por un misterioso rostro masculino y profusamente decorada con estelas, conectaba con el salón por una pequeña ventana por la que, según el profesor Necmi, los creyentes descendían para darse un baño purificador tras el que ascendían a la luz por una escalera tallada en la roca.

Este aplanado rostro era la parte superior de una estela en sustitución de los animales. Tras la cara se puede ver un agujero por el que quizás colgaba del techo. Este tipo de piezas son habituales en el lugar.

ESTE APLANADO ROSTRO ERA LA PARTE SUPERIOR DE UNA ESTELA EN SUSTITUCIÓN DE LOS ANIMALES. TRAS LA CARA SE PUEDE VER UN AGUJERO POR EL QUE QUIZÁS COLGABA DEL TECHO. ESTE TIPO DE PIEZAS SON HABITUALES EN EL LUGAR.

Foto: Francesc Cervera
Diversas cabezas de animales (leopardo, zorro,...) halladas en el yacimiento y que, al encontrarse cortadas por el cuello, los arqueólogos creen que eran parte de estelas y tótems antes de ser decapitadas y enterradas. Primera fase de ocupación.

DIVERSAS CABEZAS DE ANIMALES (LEOPARDO, ZORRO,...) HALLADAS EN EL YACIMIENTO Y QUE, AL ENCONTRARSE CORTADAS POR EL CUELLO, LOS ARQUEÓLOGOS CREEN QUE ERAN PARTE DE ESTELAS Y TÓTEMS ANTES DE SER DECAPITADAS Y ENTERRADAS. PRIMERA FASE DE OCUPACIÓN.

Foto: Francesc Cervera

EL HOMBRE Y LA BESTIA

Al igual que sucede en el resto de yacimientos contemporáneos las primeras producciones artísticas del poblado se centraron en los animales, algo típico para una cultura seminómada basada en la caza de gacelas y la recolección de frutos y cereales silvestres.

De este modo las esculturas de los inicios de Karahantepe combinan a hombres con depredadores, como se puede ver en los numerosos tótems encontrados en el lugar. Estas representaciones se situaban a veces mirando hacia la entrada de la habitación, para espantar con su fiero aspecto todo lo que quisiera entrar sin permiso en las vidas de los locales, desde catástrofes naturales a malos espíritus.

Este gran tótem leopardo es la pieza más espectacular encontrada en el yacimiento. Milagrosamente intacta fue hallada en actitud de guardián mirando hacia la puerta. Como es habitual en este tipo de piezas representa a un hombre cargando a cuestas con un leopardo, un animal muy representado en Karahantepe que podría considerarse su espíritu protector o símbolo.

ESTE GRAN TÓTEM LEOPARDO ES LA PIEZA MÁS ESPECTACULAR ENCONTRADA EN EL YACIMIENTO. MILAGROSAMENTE INTACTA FUE HALLADA EN ACTITUD DE GUARDIÁN MIRANDO HACIA LA PUERTA. COMO ES HABITUAL EN ESTE TIPO DE PIEZAS REPRESENTA A UN HOMBRE CARGANDO A CUESTAS CON UN LEOPARDO, UN ANIMAL MUY REPRESENTADO EN KARAHANTEPE QUE PODRÍA CONSIDERARSE SU ESPÍRITU PROTECTOR O SÍMBOLO.

Foto: Francesc Cervera

Sin embargo, con el tiempo la extensión de la agricultura separó al hombre de sus raíces nómadas, con lo que los animales fueron desapareciendo de la iconografía religiosa en favor de una visión más antropocéntrica. Máscaras y retratos humanos suplantaron pues a los depredadores, cuya influencia sobre las vidas de los habitantes iba disminuyendo conforme se dominaba la tierra.

Así pues los recientes descubrimientos realizados en los últimos dos años han desvelado al mundo un yacimiento de suma importancia. Tan relevante como lo fue Göbekli Tepe en los años noventa, el conjunto de santuarios de Karahantepe permitirán a los investigadores comprender mejor esta curiosa cultura surgida hace más de 11.000 años en la parte más septentrional del Creciente Fértil.

belzoni descubre la tumba del faraón seti i

 En las salas de pilares de la tumba de Seti I en el Valle de los Reyes, el faraón aparece representado junto a los dioses.

Foto: Ivan Sebborn / Alamy / ACI

la tumba de Seti I fue una de las primeras que se descubrieron en el Valle de los Reyes antes de que la egiptología se convirtiera en una ciencia. El hallazgo se debió al buen ojo y al talento arqueológico de alguien cuya vida es digna de una novela: Giovanni Battista Belzoni.

Este paduano nacido en 1778 abandonó Roma y sus «estudios de hidráulica» (que quizá se limitaron a su trabajo en el sistema de fuentes de la ciudad) cuando llegaron las tropas napoleónicas, en 1798. Tras pasar por París y volver a Italia, terminó asentándose unos años en los Países Bajos, desde donde marchó a Inglaterra en 1803. Allí se ganó la vida como forzudo de circo con el nombre artístico de «el Sansón patagón» y contrajo matrimonio con la inglesa Sarah Banne. En 1812, la pareja fue de gira por Portugal, España (donde actuó para José I Bonaparte) y Sicilia.

En 1815, hallándose en Malta de camino a Estambul, Belzoni conoció a un agente de Mehmet Alí, el nuevo gobernador otomano de Egipto, por quien supo que éste buscaba ingenieros para modernizar el país del Nilo. Belzoni no lo dudó y marchó a Egipto a fin de proponerle una máquina para extraer agua del río. Por desgracia, el invento no tuvo éxito y nuestro protagonista acabó reconvertido en buscador de antigüedades para Henry Salt, el cónsul británico en Egipto. Así comenzaron los logros de Belzoni como pionero de la egiptología, que apenas dos años después lo llevarían a descubrir la fabulosa tumba de Seti I.

CRONOLOGÍA

forzudo viajero

1812

Belzoni, que actúa en Inglaterra como forzudo circense, se marcha de gira con su esposa Sarah.

1815

Estando en Malta, Belzoni parte a Egipto al saber que el nuevo gobernador otomano busca ingenieros.

1817

Belzoni descubre en el Valle de los Reyes la tumba de Seti I, con una decoración extraordinaria.

1823

Tras organizar una exposición sobre la tumba en Londres, Belzoni viaja a África y muere de disentería.

UN HALLAZGO INCREÍBLE

El descubrimiento tuvo lugar durante el segundo de sus recorridos por Egipto, a la vuelta de su exploración del templo de Abu Simbel. El 16 de octubre de 1817, una vez se fueron los británicos a los que había servido de guía por Tebas, Belzoni regresó al Valle de los Reyes, la necrópolis de los faraones del Reino Nuevo, y les dijo a sus hombres que excavaran a una docena de metros al este de la tumba del faraón Ramsés I. La elección de este punto no la hizo al azar, sino que, como él mismo cuenta en sus memorias, fue resultado de su experiencia previa excavando otras sepulturas.

«A menos de quince yardas de la última tumba que he descrito –explicaba–, hice que abrieran el suelo al pie de una empinada colina y bajo un torrente, el cual, cuando llueve, derrama una gran cantidad de agua sobre el punto mismo que hice excavar. Nadie podía imaginar que los antiguos egipcios situaran la entrada a una excavación tan inmensa y soberbia justo bajo un torrente de agua; pero tenía fuertes motivos para suponer que en ese punto había una tumba, a partir de indicios que había observado en mi búsqueda. Los fellahs [campesinos], que estaban acostumbrados a excavar, eran todos de la opinión de que no había nada en ese punto, pues la posición de esta tumba difiere de la de todas las demás».

Belzoni no podía saberlo, pero situar sus tumbas bajo torrenteras fue una decisión consciente adoptada por los soberanos de la dinastía XVIII en el Valle de los Reyes, precisamente para que las piedras y el barro arrastrados por las aguas disimularan la entrada a sus hipogeos, protegiéndolos de los saqueadores.

Dos días después de empezar a excavar se demostró el buen ojo arqueológico de Belzoni, al descubrirse la entrada a la tumba que hoy conocemos como KV 17 y que sabemos que perteneció a Seti I, segundo faraón de la dinastía XIX y padre de Ramsés II. Ese día, Belzoni logró llegar a un pozo de 2,46 metros de profundidad. Para franquearlo se trajeron al día siguiente dos grandes vigas de madera con las que hizo un puente sobre el que pasó al otro lado. Según narra el explorador, daba la impresión de que el corredor terminaba tras el pozo, en lo que parecía una sólida pared tallada en la roca y decorada como el resto del pasillo. Por fortuna, una pequeña abertura ya existente le permitió comprobar que sólo se trataba de un muro tras el cual continuaba la tumba.

La sepultura resultó un hallazgo asombroso. Toda la superficie de sus muros estaba decorada con pinturas excepcionales. En la cámara funeraria, bajo un techo abovedado decorado con escenas astronómicas, Belzoni halló un espléndido sarcófago de alabastro egipcio, grabado con escenas y textos del Libro de las puertas rellenos de azul.

'Ushebti' descubierto en la tumba de Seti I. Museo Egipcio, El Cairo.

'USHEBTI' DESCUBIERTO EN LA TUMBA DE SETI I. MUSEO EGIPCIO, EL CAIRO.

Foto: Sepia Times / Getty Images

EL MISTERIO DEL TÚNEL

El sarcófago se hallaba sobre un túnel repleto de escombros que Belzoni sólo excavó en parte. Este túnel era el único elemento intrigante de la tumba, y durante dos siglos hizo soñar a más de uno con que en su otro extremo podía estar la verdadera cámara funeraria del soberano, intacta y oculta durante milenios. Un sueño que se demostró infundado en 2007, cuando se desescombró la galería. Entonces, los arqueólogos superaron dos tramos de escalones separados por un quicio de puerta y se toparon con el abrupto final del corredor: una pared maciza y lisa situada nada menos que a 176,5 metros de la entrada del hipogeo.

Definitivamente, la tumba hizo la fortuna de su descubridor. Belzoni realizó una copia de los relieves sobre cera y se llevó los paneles a Londres, donde había pensado organizar una gran exposición sobre el descubrimiento en mayo de 1821.

SALTO A LA FAMA

La muestra fue un completo éxito, pues sólo el primer día compraron una entrada más de 1.900 personas, a las que siguieron muchos miles más. Por desgracia, faltaba el sarcófago. Después de que el Museo Británico se hubiera negado a adquirirlo, lo compró el arquitecto y coleccionista de arte John Soane, en cuya casa-museo de Londres sigue hoy en día. Belzoni nunca supo que el monumental sarcófago no se exhibió en la institución londinense, como hubiera sido el deseo de Henry Salt, el cónsul que había patrocinado las exploraciones de Belzoni en Egipto. Antes de la venta definitiva de esta pieza a Soane, el explorador italiano organizó una expedición para llegar a la mítica ciudad africana de Tombuctú, pero al poco de desembarcar en la costa occidental de África sufrió una disentería que acabó con su vida el 3 de diciembre de 1823, en la aldea nigeriana de Gwato.

El sarcófago de Seti I, de alabastro egipcio, estaba en la cámara funeraria, bajo un techo abovedado decorado con escenas astronómicas

El gigante pionero de la arqueología había fallecido mientras exploraba tierras ignotas. Eso era lo que más le gustaba y lo que había hecho en Egipto, donde abrió el templo de Abu Simbel, halló la entrada a la pirámide de Kefrén en Gizeh y localizó el acceso a las maravillosas escenas de la más espectacular tumba del Valle de los Reyes.

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Belzoni ante el sarcófago de Seti I. Grabado.

BELZONI ANTE EL SARCÓFAGO DE SETI I. GRABADO. 

Foto: University of North Carolina at Chapel Hill

SARCÓFAGO ÚNICO

En la crónica de sus viajes, Belzoni decía del sarcófago hallado en la tumba de Seti I que «no tiene su igual en el mundo. Es un sarcófago del más fino alabastro oriental [...], es transparente cuando se coloca una luz en su interior [...]. Sólo puedo decir que no se ha traído desde Egipto a Europa nada comparable».

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Cámara funeraria de la tumba de Seti I en el Valle de los Reyes. Dibujo por Giovanni Belzoni. 1818. Museo y Galería de Arte, Bristol.

CÁMARA FUNERARIA DE LA TUMBA DE SETI I EN EL VALLE DE LOS REYES. DIBUJO POR GIOVANNI BELZONI. 1818. MUSEO Y GALERÍA DE ARTE, BRISTOL.

Foto: Bridgeman / ACI
Exposición sobre la tumba de Seti I en Londres, organizada por Belzoni en 1821. El dibujo muestra la sala de los pilares que precede la cámara funeraria de la tumba.

EXPOSICIÓN SOBRE LA TUMBA DE SETI I EN LONDRES, ORGANIZADA POR BELZONI EN 1821. EL DIBUJO MUESTRA LA SALA DE LOS PILARES QUE PRECEDE LA CÁMARA FUNERARIA DE LA TUMBA.

Foto: Bridgeman / ACI

LA EXPOSICIÓN DEL AÑO EN LONDRES

En 1821, Belzoni organizó una exposición de sus descubrimientos en Egipto en pleno centro de Londres, en el Egyptian Hall, un edificio construido pocos años antes y que lucía una fachada de inspiración faraónica. El punto fuerte de la muestra fue una reconstrucción de la tumba de Seti I. Como sus dimensiones hacían imposible mostrar todo el hipogeo, Belzoni decidió limitarse a las dos salas más espectaculares, que pudo reconstruir a tamaño natural gracias a los moldes que había hecho de los relieves y a sus notas acerca de los colores. Para que el visitante se hiciera una idea del conjunto, las acompañó con una maqueta de la tumba de más de 15 metros de largo.