viernes, 28 de diciembre de 2012

¿Por qué motivos, a partir del s. VI, los patriarcados de Alejandría y Antioquia se desdoblaron en una doble jerarquía, bizantina y monofisita?



Para contrarrestar las herejías trinitarias se crearon en Oriente dos grandes escuelas y dos direcciones en filosofía y teología: los de Alejandría que tendían a unificar (a confundir las dos naturalezas de Cristo) y los de Antioquia, que tendían a distinguir (a separar demasiado las dos naturalezas de Cristo). La cual cosa ya marcaba diferencias en la manera de enfocar los problemas teológicos.
Posteriormente entró con fuerza el monofisismo que fue la herejía más fuerte y más popular de la Antigüedad cristiana. Esto se debió también a motivos muy concretos de carácter político o político-eclesiástico, es decir, al cambio del orden jerárquico (vigente hasta entonces en Oriente) en favor de la residencia imperial, exaltada ahora como la Nueva Roma, con lo que quedaba rebajada la posición jerárquica de Alejandría. Así, sucedió que Alejandría, junto con la Iglesia de Egipto (con pocas excepciones), rechazó Calcedonia. Los monofisitas consiguieron apoderarse de casi todas las sedes episcopales en los patriarcados de Alejandría y Antioquia (Iglesia siríaca). Estamos hablando del cisma monofisita.
El Monofisismo surgió en la escuela de Alejandría, pero se difundió también por Siria y posteriormente Armenia. Se basaba en la doctrina de Cirilo de Alejandría llevada al extremo, y en reacción contra la doctrina nestoriana, dentro de la rivalidad entre las escuelas de Alejandría y Antioquia. Su predicador y portavoz más extremo fue el monje Eutiques, en Constantinopla. El monofisismo fue condenado por el Concilio de Calcedonia (451), pero continuó con fuerza, aunque de una forma más moderada, y tuvo como gran teólogo al patriarca Severo de Antioquia († 536). El monofisismo no dio nacimiento a la Iglesia siríaca Ortodoxa, pero sí que ésta se constituyó como rechazo del Concilio de Calcedonia y se organizó como tal a partir de 543, por obra de Jacobo Baradai. De hecho, sin embargo, el Concilio de Calcedonia marcará la separación entre la Iglesia ortodoxa bizantina y las otras Iglesias orientales, que lo rechazaron. Asimismo, intervinieron muchos otros factores: culturales (lenguas y terminología diferentes), y políticos (rechazo del Imperio bizantino dominador).
El Patriarcado greco-ortodoxo de Alejandría, de acuerdo con el Concilio de Calcedonia (451), es el segundo patriarcado de Oriente, inmediatamente después de Constantinopla, y el tercero de la pentarquía, incluyendo a Roma. Hasta el Concilio de Calcedonia había un solo titular del patriarcado. Después del concilio hubo una alternancia de patriarcas calcedonianos y no-calcedonianos o «monofisitas». Por lo tanto, había un solo titular de la sede patriarcal. A partir del s. VI encontramos ya una doble jerarquía correspondiente a las Iglesias que se reclaman de Alejandría, la copta, mayoritaria (unos 17 o 18 millones ya en el siglo VII) y la griega ortodoxa (unos 200.000 en el s. VII). La denominación greco-ortodoxa diferencia esta última Iglesia de la Iglesia copta, ambas alejandrinas. Con la invasión de los árabes, en el año 642, los griegos de Egipto, que aceptaron el Concilio de Calcedonia (451) y, por tanto, se mantuvieron fieles al emperador bizantino -y, por ello, fueron llamados «melkitas» ( del sirio malko, 'rey') -, fueron, por este motivo, perseguidos por los árabes. Esta Iglesia continuó manteniendo la antigua liturgia de Alejandría, como la Iglesia copta, pero gradualmente adoptó el rito bizantino, un hecho consumado en el siglo XII. Actualmente, la liturgia, de rito bizantino, es celebrada mayoritariamente en árabe, aunque los patriarcas sean de extracción griega.
Por su contra, la sede de Antioquia, la ciudad donde los discípulos de Cristo se llamarán por primera vez «cristianos», según los Hechos de los Apóstoles (Hch 11,26), hace remontar su línea episcopal a san Pedro. De acuerdo con el Concilio de Calcedonia (451), es el tercero entre los patriarcados orientales, y con la misma categoría, después de Constantinopla y Alejandría, y el cuarto de la pentarquía (incluyendo a Roma).
Hasta el Concilio de Calcedonia había un solo titular del patriarcado. Quienes lo aceptaron y se mantuvieron fieles al emperador bizantino, llamados por ello «melquitas» permanecieron en la órbita de Constantinopla frente a quienes rechazaron el concilio. Al igual que en Alejandría, apartir de la organización de la Iglesia siríaca por obra de Jaime Baradai (543), se estableció una doble jerarquía referida al patriarcado de Antioquia: la calcedoniana o greco-ortodoxa, de rito bizantino, y la no calcedoniana, llamada a menudo «jacobita» (por Jaime, Jacobo Baradai), de rito siro-antioqueno de la  Iglesia siríaca Ortodoxa.
El patriarcado greco-ortodoxo de Antioquia fue adoptando gradualmente el rito bizantino, proceso que era completo en el s. XII. Actualmente, la liturgia es celebrada en griego y en árabe. De hecho, los patriarcas son de extracción griega. El título del patriarca de Antioquia: «y de todo Oriente» hace referencia a la antigua diócesis romana de Oriente, con capital en Antioquia. 

Nacho Padró

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