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lunes, 8 de julio de 2024

La obra de arte rupestre más antigua se pintó en Indonesia hace más de 50,000 años

El descubrimiento cambia nuestra idea sobre cuándo el ser humano fue capaz de describir su mundo con imágenes. La escena de caza en una cueva de la isla de Sulawesi ha sido identificada por investigadores de la Universidad de Griffith, que la han datado con precisión utilizando una nueva técnica.

Tres figuras de aspecto humano alrededor de un gran cerdo salvaje. Esto es lo que se representa en lo que hoy se considera la obra de arte rupestre más antigua del mundo. Fue identificada en una cueva de la isla indonesia de Sulawesi por investigadores de la Universidad de Griffith, en Australia, que creen que la pintura data de hace más de 51,000 años. "Se trata de la prueba más antigua de narración de historias", comentó a AFP el arqueólogo Maxime Aubert, autor del nuevo estudio publicado en las páginas de Nature.

La datación

Gracias a una nueva técnica, los investigadores han podido datar con precisión la obra de arte rupestre. Según sus análisis, data de hace 51,200 años, batiendo el récord anterior. Aubert, de hecho, formaba parte del equipo que en 2019 había identificado la anterior poseedora del récord, una escena de caza hallada en una cueva cercana, cuya antigüedad se estimaba en casi 44,000 años. Este nuevo descubrimiento, por tanto, marca "la primera vez que rompemos la barrera de los 50,000 años", ha señalado el experto.

El estudio

Más en detalle, los investigadores utilizaron un nuevo método que emplea láser y programas informáticos para crear una especie de mapa de las capas de carbonato cálcico. Una técnica, explica el equipo, más precisa, sencilla, rápida, barata y que requiere muestras de roca mucho más pequeñas que las anteriores de la serie del uranio. Al probarlo primero con el anterior poseedor del récord, de hecho, resultó que la pintura tenía en realidad al menos 48,000 años, es decir, 4,000 años más que con el método de la serie del uranio utilizado en 2019.

La obra más antigua

Según las primeras especulaciones, ambas pinturas habrían sido realizadas por el primer grupo de humanos (Homo sapiens) que se desplazó por el sudeste asiático antes de llegar a Australia hace unos 65 mil años. No sabemos exactamente qué hacían, admite Aubert. Pero el simple hecho de que hayamos descubierto que los primeros humanos eran capaces de contar a una historia tan 'sofisticada' a través del arte, podría ayudarnos a esclarecer nuestra evolución y las capacidades cognitivas. "El descubrimiento sugiere que la narración de historias fue una parte mucho más antigua de la historia humana, más de lo que se pensaba", añade el arqueólogo Adam Brumm, coautor del estudio.

El misterio de la brecha artística

Las primeras imágenes que se conocen son simples líneas y dibujos hallados en Sudáfrica y que datan de hace 100,000 años. "Pero luego hay un enorme vacío en el arte hasta las pinturas rupestres indonesias de 50 mil años después", comentó Aubert. “La pregunta es: ¿por qué no están por todas partes? ”Según una hipótesis, algunas obras no habrían sobrevivido al paso del tiempo, mientras que según otra solo están esperando a ser descubiertas. "En mi opinión, este descubrimiento refuerza la idea de que el arte de representación se produjo por primera vez en África, antes de hace 50,000 años, y que se extendió a medida que nuestra especie se expandía", explicó a AFP Chris Stringer, antropólogo del Museo de Historia Natural de Londres, señalando, no obstante, que estos últimos datos tendrán que ser confirmados por nuevas dataciones. "Si esto es cierto, todavía tienen que surgir muchas pruebas nuevas que apoyen a otras zonas, incluida África".

Artículo publicado originalmente en WIRED Italia. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy. 

lunes, 18 de diciembre de 2023

Las 9 obras más importantes del arte prehistórico

 El arte prehistórico nos transporta a una era donde la expresión artística se manifestaba en cuevas oscuras y objetos tallados. Aunque estas obras datan de tiempos remotos, siguen siendo vívidas representaciones de la creatividad humana. En este post, exploraremos las 9 obras más relevantes del arte prehistórico, que nos ofrecen fascinantes vislumbres de la vida y la espiritualidad de nuestros antepasados. ¡Acompáñanos en este viaje a través del tiempo y del arte!

1. Pinturas de la cueva de Lascaux (Francia)

Las 9 obras más importantes del arte prehistórico 1

Las pinturas de la cueva de Lascaux, creadas alrededor del año 15 000 a. C., son quizás las más famosas del arte rupestre. Representan animales como bisontes, caballos y ciervos con sorprendente detalle y expresividad.

2. Venus de Willendorf (Austria)

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Esta pequeña figurilla, tallada alrededor del año 28 000 a. C., es una de las venus paleolíticas más conocidas. Se trata de una figura femenina, símbolo de la feminidad, que está esculpida en marfil.

3. Pinturas de la cueva de Altamira (España)

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Las pinturas de Altamira, que datan de alrededor del año 15 000 a. C., son otro tesoro del arte rupestre. Los animales representados en estas pinturas, como bisontes y caballos, muestran un dominio impresionante de la técnica.

4. Estatuillas de la Edad de Piedra (varias ubicaciones)

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Diversas estatuillas de la Edad de Piedra, como las de Hohle Fels y las de Dolní Věstonice, ofrecen visiones únicas de la vida prehistórica. Estas representaciones detalladas incluyen figuras humanas y animales.

5. Grabados en la Cueva de Chauvet-Pont-d'Arc (Francia)

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La Cueva de Chauvet-Pont-d'Arc contiene algunos de los grabados más antiguos, creados hace más de 30 000 años. Las representaciones de animales como leones y rinocerontes reflejan las grandes habilidades que ya poseían nuestros antepasados.

6. Cabeza de león de la cueva de Hohlenstein-Stadel (Alemania)

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Esta cabeza de león, esculpida en marfil hace unos 40 000 años, es una obra maestra de la escultura paleolítica. La atención al detalle y la expresividad capturan la esencia del arte prehistórico.

7. Arte megalítico en Newgrange (Irlanda)

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Newgrange, un túmulo funerario construido alrededor del año 3200 a. C., presenta intrincados grabados megalíticos. Estos grabados, con diseños geométricos y solares, representan una evolución en la expresión artística prehistórica.

8. Pinturas de la Cueva de Bhimbetka (India)

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Las pinturas de Bhimbetka, que datan de hace más de 30 000 años, son algunas de las más antiguas de Asia. Representan escenas de la vida cotidiana y animales en un estilo vívido y dinámico.

9. Escultura de Laussel (Francia)

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La escultura de Laussel, tallada en piedra caliza alrededor del año 25 000 a. C., representa a una mujer sosteniendo un cuerno. Se cree que simboliza la conexión entre la fertilidad y la caza.

Conclusión

Estas obras maestras del arte prehistórico nos sumergen en la creatividad y la espiritualidad de sociedades antiguas. Aunque las herramientas y los materiales eran simples, la expresión artística era rica y compleja. Cada obra aquí es una ventana única a un pasado distante, donde la creatividad humana comenzó a plasmarse en las paredes de cuevas y en objetos tallados, dejando un legado artístico que aún nos asombra hoy en día.

martes, 7 de junio de 2022

Los pintores más antiguos del mundo: un estudio confirma la existencia de “arte neandertal” en la cueva de Ardales

 Una capa milimétrica de carbonato cálcico, cristalizado a lo largo de decenas de miles de años en una cueva de Ardales (Málaga), puede esconder la clave que ayude a resolver algunos de los grandes misterios de la humanidad: ¿cómo encajan los neandertales en la evolución de nuestra especie? ¿Cuánto se parecían a nosotros? 

Este miércoles se han publicado los resultados de las excavaciones y análisis que un equipo de científicos hispano-alemán realizó durante siete años en Ardales. La conclusión principal es que grupos de neandertales buscaron el abrigo de la cueva hace 64.000 años, que la visitaron hasta hace 43.000 años y que allí estamparon su huella a propósito: a veces con sus dedos manchados de pintura roja, otras marcando su mano con una especie de espray aplicado mediante un rudimentario canutillo. 

El estudio concluye que los grupos neandertales dejaron “restos de prácticas simbólicas en las paredes y del mantenimiento de herramientas” en varias zonas de la cueva. “Nuestra investigación presenta una serie bien estratificada de más de 50 fechas radiométricas en la cueva de Ardales que confirman la antigüedad del arte paleolítico desde hace más de 58.000 años”, señalan los autores.

Las implicaciones son notables: aquellos grupos de neandertales legaron para la posteridad trazas de una actividad artística y simbólica, lo que implicaría una capacidad de abstracción que hasta ahora se les negaba. Fueron artistas antes que los artistas sapiens. “Aunque no hay antropología física, los modos de vida indican que eran sociedades neandertales, que ocuparon el acceso a la cueva y realizaron las pinturas. La síntesis es que las sociedades neandertales no eran tan brutas ni simples como creemos”, resume José Ramos Muñoz, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Cádiz, y coautor del trabajo.

La manipulación del ocre como prueba accesoria

El estudio, titulado Naturaleza y cronología de la ocupación humana en las galerías bajas de la Cueva de Ardales y publicado por la revista científica PlosOneproporciona 40 dataciones de carbono 14 y otras 12 dataciones mediante uranio-torio, una técnica radiométrica que permite estimar con mucha precisión la fecha de vestigios inorgánicos. Al cruzarse, las dataciones arrojan resultados coincidentes: la costra depositada por el agua sobre las pinturas de las estalactitas y estalagmitas de la cueva tiene una antigüedad de 64.000 años. Esto confirma lo que se avanzó en 2018 con gran revuelo en la comunidad científica: algunas de las pinturas prefigurativas de la cueva superan los 45.000 años. 

“La costra que rompemos para acceder a sedimentos arcillosos y de utilización humana nos permite entrar en ese capítulo con una fecha, y cuando llegamos a la base salimos con otra”, ilustra Pedro Cantalejo, coautor del estudio. “No hay ya ninguna duda, como en 2018, de que había actividades gráficas de hace más de 45.000 años. Ahora tenemos infinidad de fechas con más de 45.000 años”. 

Los dos autores resaltan el “rigor estratigráfico” con que se ha realizado el estudio, completado con técnicas tradicionales de la arqueología que confirman lo que apuntan las dataciones. Además de herramientas y piedras talladas, en los niveles correspondientes al paleolítico medio (y, por tanto, a los neandertales) se han documentado 40 fragmentos de ocre, un mineral ferroso. “Esto indica que manipulaban óxido de hierro para las pinturas”, señala Ramos. 

Con ese material, dejaron para la posteridad más de mil motivos pictóricos: puntos, líneas, manchas y trazas situadas, sobre todo, en los pasos estrechos. “Lo que planteamos como hipótesis es que estaban abriendo un camino hacia el interior de la cueva”, señala Ramos. 

Una huella para el futuro

El estudio demuestra la ocupación y presencia de grupos humanos neandertales en una primera fase, que discurre hace entre 65.000 y 43.000 años. Después, se produce un “hiatus”, hasta que hace 36.000 años los sapiens sapiens (el homo anatómicamente moderno) vuelve a ocuparla hasta el principio del cambio climático holoceno, hace 9.000 años. 

Ambos grupos usaron la entrada como refugio, visitaron la zona más oscura de la galería (que discurre a lo largo de 1,7 kilómetros) y usaron tres zonas como taller o apeadero logístico desde el que preparar la iluminación o el material gráfico. El hecho de que tuvieran un “protocolo de actuación” tan similar sugiere que los neandertales y los sapiens tenían una mente más parecida de lo que se cree. “Los neandertales nos parecen tontos, pero hacían lo mismo, en los mismos sitios y con los mismos cuidados”, dice Cantalejo. 

En su opinión, todo apunta a que tenían conciencia de sí mismos y quisieron dejar un legado para quien llegara después de ellos. “¿Por qué explorar una cueva que no te sirve para vivir? Para demostrar que la visitaron nos dejaron un recuerdo. Pensaron en el futuro dejando marcas indelebles. Creíamos que estaban hechos solo para sobrevivir, y a lo mejor tenían un sentido de la identidad”. Aunque va ganando partidarios entre la comunidad científica, esta hipótesis sigue siendo rompedora, pues se separa del axioma de que solo el homo anatómicamente moderno era capaz de hacer arte y dejar voluntariamente una huella. 

En el caso de Ardales, el repertorio gráfico es amplísimo. Incluye desde animales de cuerpo entero al pubis femenino, obra del sapiens sapiens, pero el catálogo de 1010 motivos está integrado fundamentalmente por elementos no figurativos, cuya antigüedad ahora se confirma. “A este tipo de arte tan feo no se le ha prestado la debida atención: tres puntitos, el soplado, una mancha roja… Comparado con el estudio de un caballo y unos ciervos no vestía”, lamenta Cantalejo. Henri Breuil llamaba “ruido” a estas pinturas. Ardales ha sido pionera en poner en valor esas marcas rojas. 

La “frontera” malagueña entre el sapiens sapiens y el neandertal

La cueva de Ardales se abrió con el terremoto de 1821 y se convirtió rápidamente en un enclave turístico gracias al brillo de su calcita. A mediados del siglo XX cayó en el olvido, hasta que en 1985 reabrió con muchas limitaciones. El objetivo siempre ha sido evitar la entrada de luz, capaz de provocar el “mal verde” y deteriorar el arte rupestre, que aquí está estupendamente conservado.

En el estudio, dirigido por Ramos Muñoz y Gerd-Christian Wenige (Universidad de Colonia) han participado 40 investigadores de las universidades de Cádiz, Granada, Córdoba y Almería, el Instituto de Arqueología Prehistórica de Erlangen o el Museo de Ulm. “Es un yacimiento que nos trascendía a nivel técnico, económico, personal e investigador y queríamos abrirlo a todo el mundo para convertirlo en referencia”, admite Cantalejo, que ha sido director de Patrimonio y conservador principal del espacio desde su reapertura.

Ahora, los hallazgos resitúan la cavidad como un enclave fundamental para la investigación prehistórica, pocas semanas después de que se revelara la existencia de yacimiento al aire libre con restos de pinturas y arte rupestre del Paleolítico de entre 30.000 y 60.000 años de antigüedad en Antequera, a 50 kilómetros. “En Málaga debe haber una clave importante de ese territorio cronológico, la frontera entre sapiens sapiens y neandertales”, valora Cantalejo. 

Recién jubilado, acaba de encajar algunas de las piezas que lleva décadas reuniendo para comprender mejor quiénes usaron la cueva de Ardales: los neandertales, aquellos homínidos probablemente menos estúpidos de lo que se creía. 

martes, 25 de enero de 2022

el arte rupestre en los andes centrales de perú

 

Paisaje de la cuenca media del río Loco.

Foto: Boris Orjuela Cadena

las sociedades andinas han marcado simbólicamente el paisaje circundante mediante el arte rupestre, que se documenta en la práctica totalidad de los ecosistemas de la región. Es una de las manifestaciones culturales más notables producida desde las primigenias poblaciones con economías basadas en la caza y la recolección hasta las sociedades coloniales y poscoloniales preindustriales que allí vivieron, y constituye una evidencia material y social básica para comprender las dinámicas del pasado en los valles transversales a la cordillera de los Andes.