Blog para la muestra y reflexión sobre el Misterio mediante mayéutica socrática.
miércoles, 11 de abril de 2018
martes, 10 de abril de 2018
Miles de indias musulmanas protestan contra las penas de prisión para sus maridos por el divorcio exprés
Bombay
Alrededor de 3.000 musulmanas se concentraron este miércoles en un descampado al norte de Delhi, la capital de India, para protestar contra el proyecto de ley que anula el triple talaq, una tradicional práctica que permite al hombre musulmán obtener el divorcio de forma exprés. Las manifestantes se quejan de que la norma criminaliza a los hombres y destrozará a las familias. Sin embargo, las activistas musulmanas ven en la propuesta de ley el final de una demanda esperada durante años y que pone fin a una práctica que consideran patriarcal.
Organizada por el Consejo Legal de Asuntos Personales Musulmanes de India (AIMPLB, por sus siglas en inglés), la manifestación silenciosa se une a las celebradas el pasado fin de semana en diferentes ciudades del país. Asma Zehra, presidente de la sección femenina de la AIMPLB, volvió a criticar una “ley defectuosa” que “pone a la mujer bajo complicaciones legales y sociales”. El sábado, durante la protesta que concentró a más de 30.000 indias musulmanas en Azad Maidan, la explanada de la ciudad de Mumbai destinada a manifestaciones multitudinarias, la doctora Zehra repitió: “Esta propuesta de ley ha sido aceptada sin considerar a las mujeres musulmanas. El Gobierno no se da cuenta de que no nos beneficia. Al contrario. Las mujeres no tienen a donde ir si sus maridos van a la cárcel. Será difícil cuidar de nuestros hijos”.
En diciembre del pasado año, el gobierno de India presentó el proyecto de Ley de Mujeres Musulmanas (Protección de los Derechos Matrimoniales), que criminaliza la práctica del triple talaq, o divorcio rápido, con hasta tres años de cárcel para el marido. El proyecto de ley supone la penalización efectiva de una práctica que el Tribunal Supremo de India había suspendido en agosto de 2017. Otros países de mayoría musulmana ya habían prohibido el triple talaq, incluyendo Turquía, Qatar, Pakistán o Arabia Saudí. Sin embargo, India, secular aunque tercer país del mundo con mayor número de musulmanes, permite a las minorías tener sus leyes personales y así lo reconoce su constitución.
La tradición del triple talaq permite a un hombre musulmán obtener el divorcio mediante la sencilla repetición de la palabra talaq tres veces; sin tan siquiera requerir su presencia física por lo que bastaría con repetir la palabra por correo electrónico o mensaje de texto. Activistas de derechos humanos, incluyendo el Movimiento de las Mujeres Musulmanas Indias (BMMA, por sus siglas en hindi), llevan décadas denunciando que la práctica viola los derechos de la mujer y refuerza la dominación patriarcal en India. En 2016, un estudio realizado por esta organización con base en Mumbai encontró que un 10% de las mujeres musulmanas entrevistadas había sufrido un divorcio de este tipo y que muchas de ellas quedaban exentas de compensación o pensión para sus familias.
“El razonamiento del Consejo Legal de Asuntos Personales Musulmanes de India basándose en que el triple talaq esta 'intrínsecamente unido al islam' es dudoso. Esta tradición no está sancionada por el Corán. Al contrario, el triple talaq viola el principio fundamental de igualdad del islam”, explica Zeenat Shaukat Ali. La doctora en Estudios Islámicos por la Universidad de Saint Xavier de Mumbai menciona juristas y teólogos del islam antiguo y moderno para reforzar su visión y añade que este consejo de asuntos musulmanes (AIMPLB) debería tratar de hacer cumplir la ley como hace el Gobierno. La también directora de la Fundación de la Sabiduría, una organización secular que promueve la tolerancia religiosa, concluye: “El divorcio mismo está totalmente desaprobado por el islam y su profeta Mahoma al menos que no haya posible entendimiento entre las partes”.
Junto con las musulmanas indias que se oponen a la ley, también las hay que temen que esta decisión sea un primer paso para la unificación del código penal del país. La propia BMMA, organización precursora de la prohibición del triple talaq, estaría en contra de una unificación que se lleva discutiendo años. Activistas y miembros de la comunidad consideran que las distintas religiones y etnias de India deben tener leyes que les permitan mantener sus propios usos y costumbres. Muchas musulmanas también temen que sus vidas sean reguladas por leyes que estén más de acuerdo con las costumbres de la mayoría hindú —frente a una minoría que supone un 14% de la población total de India—. Partidos de la oposición y académicos acusan al partido del Gobierno de centroderecha y nacionalista Bharatiya Janata Party (BJP) de querer imponer el hinduismo frente a la diversidad religiosa y el secularismo de India.
El “fraude” que intenta tergiversar la historia de Al Andalus
Negar que hubo una invasión islámica en la península Ibérica en el año 711 es un “fraude historiográfico”, una “barbaridad” que tergiversa el pasado y que, sin embargo, suma cada vez más adeptos. La reciente publicación de Fuimos árabes(Almuzara, 2018), del islamólogo Emilio González Ferrín, un ensayo en el que refuta la conquista musulmana de España, ha puesto en pie de guerra a la comunidad internacional de historiadores y arabistas especialistas en Al Andalus: “Los restos arqueológicos y literarios demuestran que buena parte de la Península fue conquistada por la intervención de unos contingentes árabes y bereberes que actuaban bajo el Califato Omeya de Damasco”, afirma el historiador y arabista Alejandro García Sanjuán.
El primero en plantear que la llegada del islam a la Península no fue producto de la conquista protagonizada por árabes y bereberes a principios del siglo VIII fue “el falangista Ignacio Olagüe, que trató de demostrar que la raza española no estaba contaminada por los árabes”, explica Eduardo Manzano, profesor de investigación del Instituto de Historia del CSIC. Olagüe plasmaría sus ideas en el libro La revolución islámica de Occidente (1974). Pero aquella hipótesis, “desdeñada” por la comunidad científica, ha recibido en los últimos años un “renovado impulso”, lamenta Manzano, autor, entre otras muchas obras, de Conquistadores, emires y califas. Los Omeyas y la formación de Al Andalus(Critica, 2011).
“Empieza a dar la sensación de que existen dos hipótesis: la primera, que defiende la invasión islámica de la península Ibérica, y una segunda, que niega que el origen de Al Andalus esté vinculado a esa conquista”, protesta en una entrevista telefónica García Sanjuán, profesor de Historia Medieval de la Universidad de Huelva y autor de La conquista islámica de la península Ibérica y la tergiversación del pasado (Marcial Pons Historia, 2013). Sin embargo, el arabista recuerda que “la primera opción está avalada por la evidencia científica de manera que, considerar que existen dos hipótesis sobre el origen de Al Andalus es lo mismo que decir que existe la medicina y la homeopatía o el evolucionismo y el creacionismo”.

Que Al Andalus fue una “sociedad árabe e islámica” cuyo origen se encuentra “en la conquista del reino visigodo que ordenó el califato de Damasco” no es “una cuestión de opinión” sino una evidencia científica a la luz de las “pruebas arqueológicas”, sostiene también Eduardo Manzano en conversación telefónica. Mientras que González Ferrín defiende que “pensar que la España árabe dependía del califato de Damasco es un relato bastante reciente del islam fundamentalista”, según afirmó en una entrevista con EL PAÍS, Manzano señala que “los árabes que llegaron a la Península eran musulmanes”, tal y como avalan los restos arqueológicos.
Una de las pruebas que demuestran la vinculación entre la invasión de la Península y el Califato Omeya, según apunta Eduardo Manzano, es El mural de los seis reyes del castillo de Qusayr Amra, en Jordania, construido en el siglo VIII por el príncipe omeya —y futuro califa— Al Walid II. En el fresco, aparecen seis monarcas o líderes que se enfrentaron al islam: cuatro de ellos tienen inscripciones en árabe y griego y los expertos los han identificado como el emperador de Bizancio, el emperador persa Cosroes, el negus de Abisinia (Etiopía) y el rey Rodrigo de España, derrotado en el 711. Las otras dos figuras se atribuyen a un soberano chino y a uno turco o hindú.

Pero hay muchas más evidencias en las que se basan la comunidad de historiadores y arabistas para atestiguar el origen islámico de Al Andalus, como las monedas, los sellos de plomo, los papiros que confirman que los contingentes árabes y bereberes llegaron a la península Ibérica en barcos o los enterramientos de la época que siguen el rito musulmán —el cadáver recostado sobre el lado derecho y con la cara en dirección a La Meca—, como los hallados en Pamplona o en Nimes (Francia) y cuyo origen norteafricano ha sido corroborado con pruebas de ADN. “En las acuñaciones monetarias que realizan los propios conquistadores aparece el nombre de Mahoma”, recuerdan García Sanjuán.
“El dinar transicional y bilingüe, en latín y árabe, que fue acuñado en Al Andalus en el año 98/716 [el año 98 es del calendario musulmán], según especifica la leyenda en árabe de su orla, reproduce en el área central y en árabe la misión profética de Mahoma: Muhammad rasul Allah, es decir, Muhammad es el enviado de Dios”, detalla María Antonia Martínez Núñez, directora del Departamento de Estudios Árabes de la Universidad de Málaga. Es solo uno de los muchos ejemplos que cita Martínez Núñez, que también alude a los precintos de plomo: “Sin duda alguna, los precintos de plomo hallados en Narbona (Francia), junto a los procedentes de diversas zonas de la península Ibérica, constatan las dos modalidades de la conquista del 711, por las armas y mediante pacto, así como el reparto del botín o la imposición de cargas fiscales a los sometidos. Esto precintos además proporcionan la más arcaica documentación del uso del nombre Al Andalus y un buen número de ellos consignan los nombres de los primeros gobernadores, como Al Hurr, Al Samh, Anbasa ibn Suhaym, Abu l-Jattar”, explica en un correo electrónico.
También las crónicas latinas y árabes dan cuenta de la conquista islámica de la península Ibérica, según el consenso mayoritario de los historiadores. Si González Ferrín defiende que no se pueden asumir como tales los hechos descritos en el siglo VIII y narrados 200 años después, Manzano y García Sanjuán diferencian entre dos tipos de textos literarios: las crónicas latinas elaboradas unas décadas después de los hechos y las árabes, más tardías pero basadas en “textos más antiguos que no se han conservado”.
Y, pese a las “evidencias”, la negación de la invasión islámica de la Península “va camino de aparecer como hipótesis en los libros de texto”, prevé Manzano, “algo así como divulgar que las pirámides las construyeron los extraterrestres”.
Cómo distinguir a un líder valioso de un falso gurú
Tiene cara de simpático y luce la barba típica y la túnica reglamentaria que uno espera de un yogui de confianza. Se llama Baba Ramdev, tiene 52 años, y su nombre empezó a ser conocido entre los practicantes de yoga de la India hace casi un cuarto de siglo. De origen humilde —sus padres eran granjeros en las faldas del Himalaya—, en sus inicios juraba que de pequeño había padecido una severa parálisis que el yoga había podido curar. Ya entonces sus seguidores deberían haber empezado a sospechar.
Hoy, Ramdev es multimillonario. No tendría nada de censurable si no fuera porque no lo ha conseguido vendiendo lo que promulga: la austeridad, la vida asceta, y el rechazo a lo material y al consumismo. Este gurú, según informa Bloomberg, fundó en 2006 la compañía Patanjali Ayurved, que además de vender productos inspirados en la ayurveda (pseudociencia que promete salud a través del equilibrio entre el cuerpo, la mente y el espíritu), consigue sus beneficios gracias a la venta de pasta de dientes, fideos instantáneos o papel higiénico.
Los ingresos de su compañía se han multiplicado por veinte: de 69 millones de dólares a 1.600 millones y es la quinta compañía de bienes de consumo en la India, superando en ventas al gigante Colgate-Palmolive y pisándole los talones a los de Nestlé India.
La historia está llena de charlatanes
Baba Ramdev, que tiene cerca de 9.500.000 amigos en Facebook y 1.760.000 seguidores en Twitter, personifica una figura cada vez más presente en estos días: la del falso gurú que, valiéndose de los múltiples canales de comunicación disponibles, hace su agosto a costa de la credulidad o la desesperación de muchos.
No se trata de un fenómeno nuevo, explica Christian Oltra, doctor en Sociología y profesor asociado de la Universidad Barcelona: "En todas las sociedades han existido personas con un carisma elevado, una visión poderosa y una gran confianza en sí mismos, que lo han empleado para fines perversos".
"La historia de la Medicina está llena de charlatanes: la salud es muy importante para las personas. Lo mismo ha ocurrido en el ámbito de la economía o la espiritualidad. Algunos timadores han provocado pérdidas económicas importantes. Pensemos en Bernard Madoff, quien estafó millones de dólares a personas, por lo demás, muy inteligentes. Otras, incluso, han provocado muertes y mucho sufrimiento", añade Oltra.
El experto recuerda también al pastor Jim Jones, que en 1978 convenció a cientos de seguidores para cometer un suicidio colectivo. "En las sociedades modernas, la diversidad de entornos en los que actúan estas personalidades se multiplica, pero en sociedades pasadas o pequeñas comunidades su efecto pudo ser brutal", añade el sociólogo.
Todos somos vulnerables
Son varios los factores que nos llevan a creer en dudosos cabecillas. Por un lado, la personalidad de estos. Según Oltra, "sentimos una atracción instintiva hacia personas capaces de proyectar una gran convicción y confianza en una causa, un producto o una idea. No nos gusta la incertidumbre, de modo que la seguridad en las opiniones nos resulta atractiva".
Por otro, el perfil del incauto, que puede ser cualquiera. "Todos podemos pasar por periodos durante los cuales somos más vulnerables a la influencia de un grupo o un tipo carismático", indica el experto. "Si tenemos problemas personales y alguien nos ofrece soluciones rápidas y efectivas, es probable que intentemos probarlas".
O, simplemente, "tenemos una preferencia personal, una identidad cultural o una obsesión que nos hace más susceptibles a la persuasión", continúa. Si, por ejemplo, estamos obsesionados con nuestro envejecimiento, somos más susceptibles a ser persuadidos por una persona o una empresa que vende un producto antienvejecimiento. "A veces también nos dejamos guiar por nuestra tendencia inconsciente a la imitación. Si observamos ciertas conductas en nuestro entorno, quizá acabemos reproduciendo estas conductas".
Podemos ser personas cultas e informadas y aún así, "si el mensaje toca la fibra sensible, seremos vulnerables", sintetiza Juan Carlos Barajas, sociólogo y autor del blog Sociología Divertida. Además, añade, "es posible que el fenómeno se agudice en épocas de vacas flacas".
Internet facilita la difusión de su mensaje
Estos vendedores de humo lo tienen hoy en día más fácil, dada la diversidad de canales (seminarios en línea, tutoriales de YouTube, podcasts, redes sociales, además de los tradicionales) para llegar a su potencial clientela. "La sociedad de la información ha proporcionado herramientas que han activado como nunca las comunicaciones interpersonales", señala Barajas. "Internet es un potenciador que incrementa exponencialmente el acceso de estos personajes a un público mucho mayor".
Aquí cabe señalar una contradicción. En unos tiempos en que hasta para comprar un microondas de 100 euros dedicamos horas a buscar opiniones y comparar productos en Internet, ¿cómo es posible que nos la sigan dando con queso?
"La persuasión funciona por una vía diferente del razonamiento consciente", aclara Christian Oltra. "Por ejemplo, tener más información sobre el proceso bioquímico del enamoramiento no hace que dejemos de enamorarnos. Es un proceso natural en cualquier sociedad humana y a veces es utilizado por algunos individuos para aprovecharse de otros. Tenemos mecanismos personales y sociales para reducir sus efectos negativos, pero no son infalibles".
Sobre el asunto concreto de Baba Ramdev, Juan Carlos Barajas opina que es "mucho más complejo que el de un simple farsante con acceso a los medios de comunicación". El experto explica que en este caso "se superponen aspectos culturales, religiosos y políticos de la sociedad india, sin olvidar la oposición a la cultura occidental y, al mismo tiempo, el uso de técnicas derivadas del capitalismo moderno que curiosamente provienen de Occidente. Los mensajes de influencia van muy bien dirigidos al público objetivo y de ahí el enorme éxito económico de sus empresas".
Huir de la pseudociencia
El caso es que proliferan líderes, opinadores, expertos en cualquier materia, algunos de los cuales, de hecho, se ganan la vida recorriendo el mundo hablando desde púlpitos a audiencias embobadas. Es como si estuviéramos más necesitados que nunca de referentes, de maestros que nos guíen en todos los ámbitos, que nos ayuden a ser mejores personas, a ser más felices, a prosperar en los negocios. Por supuesto, muchos son especialistas válidos. Pero otros no. Saber distinguirlos no siempre resulta sencillo.
"Creo que es Internet lo que ha provocado y sigue provocando la necesidad de guías, porque hay tanto contenido disponible todo el tiempo que no sabemos cómo elegir", señala Antonella Broglia, doctora en Derecho y organizadora de TEDxMadrid, una de las licencias locales que otorga TED, fundación famosa por contar para sus conferencias con oradores de la talla de Barack Obama, Bill Gates o varios premios Nobel.
"Internet ha provocado la necesidad de guías porque hay tanto contenido disponible todo el tiempo que no sabemos cómo elegir", Antonella Broglia (doctora en Derecho y organizadora de TEDxMadrid)
Los responsables de TEDx parecen saber distinguir a un orador valioso de un charlatán. ¿Cómo lo hacen? "Las reglas que impone TED para realizar la conferencia y seleccionar los speakers son muy especificas y vinculantes", revela Broglia. “Ni el organizador ni el patrocinador pueden ser ponentes, ni pueden imponer quién va a dar la charla. Tampoco se puede lanzar ningún mensaje comercial, ni religioso (incluyendo ideas de la new age), ni político o que polarice (nosotros contra ellos)".
Broglia continúa explicando que la persona "debe ser experta en su campo, y proporcionar datos y afirmaciones probadas por una investigación que ha llevado a cabo, que ha redundado en una publicación científica aprobada por sus iguales. Están totalmente prohibidas las afirmaciones pseudocientíficas. El método científico debe estar a la base de todas estas charlas".
Naturalmente no todo es blanco o negro y no es tarea fácil, indica: "Hay que hilar muy fino a la hora de comisariar una charla TEDx. Deben hacerse línea por línea, diría que palabra por palabra", detalla Broglia. Quizá aplicar esta clase de cortafuegos a nuestra vida privada ayudaría a evitar que personajes como Randem sigan tomándonos el pelo.
CLAVES PARA DESENMASCARAR A UN CHARLATÁN
Evitar las prisas
"En la era de Internet la privacidad es muy reducida, hay que ser consciente de que pueden enviar mensajes directamente pensados para uno. Por lo tanto, lo esencial es no dar la respuesta inmediata que buscan, si no es para decir 'no', claro. La prisa es muy mala consejera. Hay que darse tiempo para pensar que nadie da duros a pesetas, que no existen mundos maravillosos, ni formas fáciles de hacerse rico", dice el sociólogo Juan Carlos Barajas.
Cultivar el espíritu crítico
"Es bueno hablar con otras personas sobre el asunto de que se trate con el fin de incorporar nuevos puntos de vista", aconseja Barajas. "Controlar si hay fuentes que defienden lo contrario, estudiar críticamente a unos y otros hasta formar una opinión propia", añade la responsable de TEDxMadrid.
Informarse
"Ellos pueden saber todo de nosotros, pero nosotros también podemos saber mucho de ellos", explica Barajas. "Es posible encontrar, por ejemplo, las experiencias de otras personas en relación con tu interlocutor sospechoso".
Refrenar las reacciones viscerales
"En lugar de tomar decisiones a partir de lo que capta naturalmente nuestra atención —señala Christian Oltra—, podemos detenernos y deliberar. Pensar qué nos motiva para adquirir ese producto o seguir ciertos consejos, buscar información de distintas fuentes, contrastar opiniones. Sobre todo si la decisión implica un desembolso económico significativo o posibles consecuencias sobre nuestra salud y bienestar".
Desconfiar de las soluciones fáciles
"Algunas son demasiado buenas para ser verdad", dice Oltra. "También hay que desconfiar de aquellas personas y grupos que proporcionan mensajes muy simplistas y no basados en evidencia sólida".
Analizar el canal
Es importante "mirar quién publica. Si la clase es de Harvard o de Princeton lo más probable es que alguien haya verificado la precisión de ese contenido antes de lanzarlo al mundo entero. No digo seguro al 100%, digo probable. Si una noticia ha salido en The Guardian, y después se ha republicado en Twitter, también es probable que alguien haya controlado los hechos antes de publicarla", explica Antonella Broglia.
Dedicar tiempo
Lo exigen los tiempos que vivimos. "Todos debemos practicar el escepticismo. Esa es la palabra clave. No creernos todo. Y si algo nos interesa, no lo desestimemos solo porque está en Internet" continúa Broglia. La experta recomienda buscar más información para poder formar una opinión con todos los hechos.
lunes, 9 de abril de 2018
Gràcies, Pare
Perquè tenim la capacitat d'estimar la gent que ens envolta.
Per les persones que ens ajuden en totes les coses, per totes les coses grans i boniques que ens has donat.
Porque tenemos la capacidad de querer a la gente que nos rodea
Por las personas que nos ayudan en todas las cosas, por todas las cosas grandes y bonitas que nos has dado.
Per les persones que ens ajuden en totes les coses, per totes les coses grans i boniques que ens has donat.
Porque tenemos la capacidad de querer a la gente que nos rodea
Por las personas que nos ayudan en todas las cosas, por todas las cosas grandes y bonitas que nos has dado.
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