miércoles, 30 de agosto de 2023

La guerra de los talibanes contra las mujeres en Afganistán debe reconocerse formalmente como ‘apartheid’ de género

 El segundo aniversario de la toma de Afganistán por los talibanesse acerca rápidamente. Desde entonces, a las mujeres afganas se les han negado los derechos humanos más básicos en lo que sólo puede describirse como apartheid de género. 

Sólo calificándolo como tal, y dejando claro que la situación en Afganistán es un crimen contra la humanidad, podrá la comunidad internacional luchar legalmente contra la discriminación sistemática de las mujeres y niñas del país.

Borrar a las mujeres de la esfera pública es fundamental para la ideología talibán. Las instituciones de derechos de la mujer en Afganistán, en particular el Ministerio de Asuntos de la Mujer, han sido desmanteladas, mientras que el temido Ministerio para la Propagación de la Virtud y la Prevención del Vicio ha resucitado. 

Se ha disuelto la Comisión Afgana Independiente de Derechos Humanos y se ha derogado la Constitución del país de 2004, mientras que la legislación que garantizaba la igualdad de género ha sido invalidada. 

En la actualidad, a las mujeres afganas se les niega la educación postsecundaria, no pueden salir de casa sin la compañía de un hombre, no pueden trabajar, excepto en la sanidad y en algunos negocios privados y se les prohíbe el acceso a parques, gimnasios y salones de belleza.

Un salón de belleza cerrado.
ç
















Vista general de un salón de belleza cerrado en la ciudad de Kabul, Afganistán, en julio de 2023. Los talibanes han cerrado todos los salones de belleza de Afganistán. (AP Photo/Siddiqullah Khan)

Mujeres en el punto de mira

De los aproximadamente 80 edictos emitidos por los talibanes, 54 se dirigen específicamente a las mujeres, restringiendo gravemente sus derechos y violando las obligaciones internacionales de Afganistán y sus anteriores leyes constitucionales y nacionales. 

Los talibanes se muestran impertérritos, continuando donde lo dejaron hace 20 años, cuando se hicieron con el poder por primera vez. Los resultados de sus ambiciones son casi apocalípticos. 

Afganistán se enfrenta a una de las peores crisis humanitarias del mundo. Alrededor de 19 millones de personas sufren inseguridad alimentaria aguda, mientras que más del 90 % de los afganos padecen algún tipo de inseguridad alimentaria, siendo los hogares encabezados por mujeres y los niños los más afectados. 

La violencia de género ha aumentado exponencialmente, con la correspondiente impunidad para los autores y la falta de apoyo a las víctimas, mientras que las minorías étnicas, religiosas y sexuales sufren una intensa persecución. 

Esta sombría realidad subraya la urgente necesidad de abordar cómo están interconectados los daños civiles, políticos, socioeconómicos y de género.

Una mujer con niqab azul da el biberón a un bebé. Al fondo se ve a otro bebé lloriqueando.

















Madres y bebés desnutridos esperan para recibir ayuda y revisiones en una clínica humanitaria internacional en Kabul, Afganistán, en enero de 2023. (AP Photo/Ebrahim Noroozi)

Crimen internacional

Karima Bennoune, académica argelino-estadounidense especializada en derecho internacional, ha abogado por reconocer el apartheid de género como un crimen de derecho internacional. Este reconocimiento se derivaría de los compromisos jurídicos internacionales de los Estados en materia de igualdad de género y del Objetivo de Desarrollo Sostenible 5de las Naciones Unidas, destinado a lograr la igualdad de género en todo el mundo para 2030. 

Tipificar como delito el apartheid de género proporcionaría a la comunidad internacional un poderoso marco jurídico para responder eficazmente a los abusos de los talibanes. Aunque la ONU ya ha calificado la situación en Afganistán como tal, el término no está reconocido actualmente en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional como uno de los peores crímenes internacionales.

Al presentar su informe ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, Richard Bennett –relator especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en Afganistán– declaró:

“Una discriminación grave, sistemática e institucionalizada contra las mujeres y las niñas está en el corazón de la ideología y el gobierno talibán, lo que también suscita la preocupación de que puedan ser responsables de apartheid de género”.

Tipificar como delito el apartheid de género a escala mundial permitiría a la comunidad internacional cumplir con su obligación de responder eficazmente e intentar erradicarlo de forma permanente. Proporcionaría las herramientas jurídicas necesarias para garantizar el cumplimiento de los compromisos internacionales con los derechos de la mujer en todos los aspectos de la vida.

Shaharzad Akbar, directora del grupo de derechos humanos Rawadari y expresidenta de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán, ha instado al Consejo de Derechos Humanos a reconocer que la situación en Afganistán es un apartheid de género.

Ha señalado que “los talibanes han convertido Afganistán en un cementerio masivo de las ambiciones, los sueños y el potencial de las mujeres y niñas afganas.” 

Apoyo sudafricano

Varias defensoras de los derechos de las mujeres afganas también han pedido la inclusión del apartheid de género en el Proyecto de Convención de la ONU sobre Crímenes contra la Humanidad. 

Y lo que es más notable, Bronwen Levy, representante de Sudáfrica en el Consejo de Seguridad, ha instado a la comunidad internacional a “tomar medidas contra lo que el informe (de Bennett) describe como apartheid de género, de forma muy similar a como lo hizo en apoyo de la lucha de Sudáfrica contra el apartheid racial”. 

En otro lugar, la presidenta de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género del Parlamento Europeo, así como la jefa de su Delegación para las Relaciones con Afganistán, han descrito la “inaceptable” situación de Afganistán como de apartheid de género.

Siempre y dondequiera que surjan sistemas de apartheid, estos representan un fracaso de la comunidad internacional. La situación en Afganistán debe obligarnos a responder eficazmente a la persecución de las mujeres. 

Reconocer que el régimen talibán es un apartheid de género no sólo es fundamental para los afganos, sino también para la credibilidad de todo el sistema de la ONU. Como dijo al Consejo de Seguridad la activista afgana de derechos humanos Zubaida Akbar:

“Si no defienden los derechos de las mujeres aquí, no tienen credibilidad para hacerlo en ningún otro sitio”. 

Los brutales dos años de los talibanes en el poder en Afganistán nos han enseñado que las iniciativas ordinarias en materia de derechos humanos, aunque importantes, son insuficientes para abordar el apartheid de género. El mundo necesita una acción internacional colectiva decidida para poner fin a la guerra contra las mujeres. No en dos meses. Ni en dos años. Ahora.

una estudiante encuentra un “espejo mágico” bizantino de hace 1.500 años

una estudiante israelí de 17 años ha descubierto un fragmento de un “espejo mágico” de época bizantina en el sitio de Usha, cerca de la población de Kiryat Atta en Israel. El espejo, fabricado hace unos 1.500 años, estaba destinado a la protección contra los malos espíritus y el mal de ojo, o bien a la adivinación.

Aviv Weizman, la descubridora del espejo, participaba en el Proyecto Shelah del Ministerio de Educación isrelí, por medio del cual 500 alumnos de secundaria participaron en excavaciones arqueológicas en todo el país. Durante una semana de trabajos, los alumnos realizaron otros hallazgos como cerámica, monedas, fragmentos de piedra decorados e incluso parte de un acueducto.

 

Espejo mágico Usha 4

La doctora Einat Ambar-Armon explica la función del espejo a Aviv Weizman, la estudiante que lo descubrió.

EMIL ALADJEM/ISRAEL ANTIQUITIES AUTHORITY

UN ESPEJO PARA PROTEGERSE DEL MAL O PARA LA ADIVINACIÓN

El espejo se encontró entre las paredes de un edificio que fue habitado entre los siglos IV y VI d.C. Aunque los expertos tienen claro que se atribuían propiedades mágicas al objeto encontrado, no se ponen de acuerdo sobre cuál habría sido su propósito y proponen dos teorías.

Según la teoría más respaldada, el espejo seguramente estaba destinado a brindar protección contra el mal de ojo y los espíritus malignos, como los demonios, de los que se creía que huían al ver su reflejo en un cristal colocado en el centro de la placa. Se han encontrado espejos similares en sitios como obsequios funerarios depositados en tumbas para proteger a los difuntos en su viaje a la próxima vida.

Otra teoría alternativa sugiere que el objeto podría haber sido utilizado en la catoptromancia, el arte de la adivinación por medio de espejosque practicaban los griegos y los romanos. Usha fue sede del Patriarcado ortodoxo cristiano durante años, pero en la época en que fue fabricado el espejo (siglo V o VI d.C.) mucha gente aún seguía recurriendo a prácticas paganas que contaban con siglos de tradición.

Espejo mágico Usha

Espejo mágico similar al encontrado.

Clara Amit

CONECTAR A LOS JÓVENES CON LA ARQUEOLOGÍA

Aviv Weizman, la chica de 17 años que encontró el espejo, participaba en una caminata de 90 km desde el Monte Meron hasta el Monte Hermon como parte del Proyecto Shelah de Líderes Juveniles del Ministerio de Educación. Durante la caminata, los jóvenes participan en excavaciones arqueológicas en sitios ubicados en todo el país. Mientras participaba en una excavación en el sitio arqueológico de Usha, Weizman vio un fragmento de cerámica inusual que sobresalía del suelo entre las paredes de un edificio.

“La historia, que normalmente se enseña en el aula, cobra vida desde el terreno”, según Eli Escusido, director de la Autoridad de Antigüedades de Israel. “Un alumno que realiza un hallazgo durante una excavación nunca olvidará la experiencia. No hay mejor manera de vincular a los jóvenes con el país y el patrimonio”. Saar Ganor, arqueólogo coordinador del proyecto en nombre de la Autoridad de Antigüedades de Israel, afirma que “al mismo tiempo que descubren el pasado del país, se brinda a los jóvenes una experiencia de empoderamiento personal, conectándolos con sus raíces”.

martes, 1 de agosto de 2023

Las controversias del hiyab en Indonesia

 El hiyab, velo que llevan las mujeres musulmanas para cubrirse la cabeza, se ha hecho muy popular en Indonesia en las dos últimas décadas. La historia cuenta que la cultura del hiyab en Indonesia se remonta al siglo XVII. Sin embargo, a pesar de que muchas indonesias lo llevan, hay controversias en torno al hiyab.

Un líder de la provincia de Riau provocó una reacción violentapor sugerir a todas las alumnas que llevaran hiyab aunque no todas fueran musulmanas. Mientras tanto, el público se enfureció cuando una atleta de Aceh fue descalificada por llevar un hiyab en el ring de judo en los Juegos Paralímpicos Asiáticos de 2018. 

Este artículo pretende analizar cómo ha cambiado la cultura de llevar hiyab en Indonesia y por qué sigue siendo motivo de controversia.

Crece el negocio de la moda musulmana

No hay datos sobre el número de mujeres que llevan hiyab en Indonesia. Pero una encuesta realizada en 2014 reveló que el 63,58 % de las 626 encuestadas decían llevar hiyab. Solo el 4,31 % de ellas no lo llevaría.

La tendencia al alza del uso del hiyab ha sido buena para el negocio de la moda. Un mercado de hiyab en Bandung, Java Occidental, quintuplicó sus ingresos de 3 000 millones de rupias (212 169 dólares, 190 362 euros) en 2012 a 15 000 millones en 2018. 

También ha sido bueno para la industria de la moda orientada a la exportación en Indonesia. En 2014, el valor de las exportaciones indonesias de ropa musulmana alcanzó los 7 180 millones de dólares, lo que convirtió al país en el tercer mayor exportador después de Bangladés y Turquía. 

Para 2020, Indonesia se convertirá en un centro mundial de la moda musulmana. 

Diferentes estilos de hiyab:

Según mis observaciones, hay tres tipos de estilos de hiyab:

  1. Velos sencillos. Los hay de varios colores y modelos. Este modelo lo llevan hasta el 70 % de las mujeres indonesias  que llevan velo. 

  2. Velos conservadores. Son grandes, cubren la parte superior del cuerpo y vienen en colores lisos como el blanco, el negro y el marrón. Algunos lo llaman “velo de la sharia”, o velo que sigue los valores musulmanes. Lo llevan el 10 % de las musulmanas que llevan hiyab. 

  3. Velos de moda. Los hay de diferentes colores y estilos. Las mujeres urbanas y de clase media suelen llevar este estilo de hiyab. Su precio es más elevado, desde 50 000 rupias (unos 547,5 euros) hasta millones. 

La última tendencia es que el hiyab se ha convertido en un estilo de vida. Muchas famosas han empezado a llevarlo y se han convertido en promotoras de la moda hiyab. 

Una de ellas es la diseñadora de moda Dian Pelangi. Ella y otras 30 celeb grams crearon la Hijaber Community (HC) en 2010 en Yakarta. HC ha abierto muchas sucursales en grandes ciudades de Indonesia, como Yakarta; Bandung, Java Occidental; Yogyakarta; Padang, Sumatra Occidental; Medan, Sumatra Septentrional; Lampung, Pontianak, Kalimantan Occidental y Makassar, Sulawesi Meridional. Cuenta con más de 6 000miembros. 

Historia del hiyab en Indonesia

Según los registros históricos, el hiyab en Indonesia lo llevaron por primera vez las mujeres de la nobleza en Makassar, Sulawesi del Sur, en el siglo XVII. 

Las mujeres javanesas adoptaron el estilo a principios del siglo XX, tras la creación de Aisyiyah, una de las organizaciones islámicas de masas más destacadas del país. 

La investigación de Jean Gelman Taylor, profesora asociada de Historia en la Universidad de Nueva Gales del Sur, descubrió que no hay imágenes del hiyab de las décadas de 1880 y 1890. Por desgracia, no menciona las razones. 

Sólo unas pocas de las heroínas musulmanas indonesias llevaban el hiyab en el pasado. Muchas de ellas no lo llevaban. Este fenómeno nos indica que la idea de llevar hiyab es una preferencia personal.

Bajo el régimen del Nuevo Orden, el Gobierno prohibió que las mujeres llevaran el hiyab en las escuelas. El régimen de Soeharto controlaba férreamente las cuestiones religiosas en público. El Gobierno suponía que el hiyab era un símbolo político importado de Irán y Egipto, cuya política no encajaba con la cultura indonesia. Le preocupaba que el hiyab como símbolo político se convirtiera en una amenaza para su estabilidad. 

Desde entonces se ha vuelto más aceptable en la sociedad. Poco después, el hiyab se convirtió en tendencia. Las dos mayores organizaciones islámicas, Muhammadiyah y Nahdatul Ulama, han acordado que el hiyab es la forma ideal de vestir de las mujeres musulmanas. Este acuerdo ha hecho que el hiyab sea aceptable para la mayoría de las musulmanas indonesias.

Razones para llevar el hiyab

La antropóloga egipcia Saba Mahmood afirma que muchas musulmanas llevan el hiyab para expresar su identidad religiosa y piedad. Al llevar hiyab, una musulmana cree que es más piadosa que las que deciden no llevarlo.

Muchas musulmanas de Indonesia también parecen llevar el hiyab por este motivo. En la encuesta de 2014, el 95 % de las encuestadas que llevaban hiyab dijeron que lo llevaban por motivos religiosos. Algunas musulmanas también lo llevan por razones de seguridad, comodidad y política. 

La académica indonesia Dewi Chandraningrum afirma en su libro Negotiating Women’s Veiling, Politics & Sexuality in Contemporary Indonesia que las políticas suelen llevar hiyab en las campañas con la esperanza de asegurarse más votos al conseguir simpatía por ser piadosas.

Autonomía de la mujer

Aunque las mujeres indonesias pueden llevar el hiyab con más libertad en los espacios públicos, sigue habiendo intentos de regular su uso. 

Por ejemplo, el Ministerio del Interior indonesio ordenó a las funcionarias que llevan hiyab que se lo metieran en el cuello de la camisa. Esto provocó protestas, ya que algunas mujeres prefieren el hiyab que les cubre el pecho. Como consecuencia, el Gobierno anuló los nuevos requisitos del código de vestimenta.

Otro tipo de presión sobre el estilo del hiyab se produce dentro de la propia comunidad. Los musulmanes conservadores afirman que el hiyab largo es la mejor forma de llevar el velo, ya que sigue las enseñanzas del Alquran. Sin embargo, los académicos progresistas y las feministas cuestionan esta afirmación, temiendo que niegue la libertad de las mujeres para determinar su forma de vestir. 

Dondequiera y comoquiera que se ejerza presión sobre si llevar o no hiyab y cómo llevarlo, creo que estos esfuerzos derivan de un intento de controlar la autonomía de la mujer. Recordando cómo las heroínas indonesias del pasado llevaban el hiyab según sus preferencias, deberíamos animar a las mujeres de hoy a elegir llevarlo o no según sus deseos personales.

Transformar la envidia en cuidados, según la filósofa Elena Pulcin

 Digamos que, hoy en día, proliferan las emociones que destruyen los vínculos afectivos. Una de esas emociones es la envidia. La filósofa italiana Elena Pulcini pensaba que es un obstáculo para la felicidad, una traición a lo que en realidad somos. 

¿Por qué surge y qué consecuencias desencadena la envidia? ¿De qué manera podemos combatirla?

La mirada aviesa




Quien es presa de la envidia parece preguntar a cada instante: ¿por qué esa persona sí y no yo? Decía el filósofo francés La Rochefoucauldque ésta es una pasión inconfesable. Nadie admitirá ser presa de la envidia. Cuando sentimos su mordisco, nos devora la rabia y germina en nosotros el deseo del mal ajeno. 

Envidia proviene del latín in-videre: mirar hacia alguien con hostilidad. ¿Qué trasluce la mirada envidiosa? Para Pulcini, la envidia se origina en “el vértigo de la carencia”. La frustración prende la llama iracunda de la mirada aviesa. La envidia es una pasión colérica. Es la semilla del rencor y el resentimiento que hace florecer el odio en nuestro interior.

La pasión triste

Tras la envidia se esconde la impotencia de un deseo incumplido. Refleja el amargor insoportable de saber que alguien lo ha hecho realidad. Quien envidia, aclaraba Pulcini, irá “en contra de sus propios intereses con tal de que otro tenga daño”. Por eso es una pasión triste, porque no beneficia a nadie.

Es la irritante tristeza de sentirse inferior en una interminable comparación con los demás. Y paradójicamente, la envidia se propaga más entre iguales. 

Decía el escritor Miguel de Unamuno en su novela Abel Sánchezque “no se envidia al de otras tierras ni al de otros tiempos. No se envidia al forastero, sino los del mismo pueblo entre sí; no al de más edad, al de otra generación, sino al contemporáneo, al camarada”.

La herida narcisista

La envidia prolifera en una época de individualismo narcisistacomo la nuestra. El aislamiento emocional deja paso al egoísmo, a que las relaciones sociales sean una cuestión de utilidad: ¿para qué me sirve esta u otra persona? Y la calidez de las relaciones humanas se disuelve para llenar nuestras vidas de apatía, indiferencia y desamparo. 

La herida narcisista surge de la fragilidad de una identidad vacía que necesita a cada instante compararse, exhibirse y recibir admiración. El ansia de poseer, ya sea riqueza, poder o prestigio, exacerba la vanidad y expande el deseo de prevalecer. Y esta inquietud nos impide deleitarnos con lo que ya tenemos.




En un mundo gobernado por la hipocresía de ambiciones enmascaradas, en el que nadie confía en nadie, los intentos por maquillar la envidia resultan en vano. Las miradas aviesas la delatan. ¿Nos hemos acostumbrado a vivir en un clima de desconfianza recíproca? 

Advertía Pulcini que “el egoísmo se disfraza de verdad, la amistad oculta la búsqueda de lo útil, la generosidad esconde el interés y las lisonjas que tributamos a los demás apenas si son una refinada manera para conseguir, al tiempo, que se nos aprecie”.

La trampa del éxito

Para Pulcini, el éxito responde en buena medida al deseo de provocar “en la mirada del otro ese chisporroteo de envidiosa admiración”.

La vida así no sería más que una carrera por el primer puesto: una historia de triunfo o derrota. ¿Nos extraña que se considere a los demás meros obstáculos a descartar? Para que unos pocos alcancen el éxito, otros muchos han de fracasar. 

El éxito instaura la lógica antisocial de envidiar o ser envidiado. ¿Y si lo que se envidia, además, fuese la mezquindad? Así lo expresaba nuestra autora: 

“Se tiende a premiar a quienes sobrepasan los límites, a admirar el ansia infinita de éxito y a legitimar l'escalation competitiva y sin escrúpulos que invade ya a todos los sectores sociales”.

Pasiones empáticas

Si bien la envidia ha existido siempre, el individualismo regido por pasiones egoístas la convierte en una destructiva rutina. Es tiempo, como diría la filósofa Martha Nussbaum, de “cultivar la humanidad”, precisamente porque la inhumanidad se extiende sin freno.

Para compensar la envidia, es posible admirar las virtudes de otra persona en lugar de destruirlas, hacer de la compasión y la indignación frente a las injusticias una forma corriente de ser. Podríamos reafirmar la generosidad y el amor, dejar de medirnos entre nosotros a cada instante y tratar de ponernos en la piel de los demás. 

Éstas son las que, con refinada maestría, Pulcini llamaba pasiones empáticas. Aquellas que no conducen a una relación hostil hacia los demás. Emociones que levantan puentes de comprensión entre las almas, en especial hacia las más vulnerables, y nos llevan a actuar de manera ética.

Aprender a cuidar

En lugar de odio y crueldad, urge movilizar pasiones que nos guíen en el cuidado de los demás y fortalezcan los maltrechos vínculos sociales.

En su último libro, Elena Pulcini postulaba la educación de las emociones para generar un futuro alternativo. Se trata de contraponer a pasiones negativas, como la envidia, las pasiones empáticas necesarias para forjar un mundo mejor:

“Las pasiones forman el cemento emotivo que no se debe menospreciar si queremos producir una metamorfosis que sea capaz de estimular y alimentar nuestra demanda de justicia y nuestra capacidad de cuidar”.