martes, 18 de julio de 2023

xibalbá, un viaje por el inframundo de los mayas

 para los antiguos mayas, oculto en las entrañas de la tierra, existía un mundo lleno de oscuridad. Conocido como el Xibalbá, en este temible lugar, gobernado por dioses misteriosos y aterradoras criaturas, recalaban las almas humanas tras su paso por la tierra (excepto las de aquellos que habían fallecido de muerte violenta). El término Xibalbá procede del maya quiché y puede traducirse como "lugar del miedo". A este inframundo podía accederse por los hondos cenotes, que eran lugares sagrados, así como a través de los troncos huecos de las ceibas, pues los antiguos mayas creían que las profundas raíces de este árbol llegaban hasta el inframundo y sus altas copas tocaban el cielo. 

El Xibalbá fue un lugar de compleja interpretación para los autores cristianos, que entraron en contacto con la cosmogonía maya tras la llegada de los europeos a aquellas latitudes. Para el cristianismo, el Xibalbá era como su infierno, un lugar donde los condenados sufrían castigos y penalidades eternamente. Pero a pesar de que en el Xibalbá vivían las almas de los muertos y también se aplicaban terribles castigos, estos no eran consecuencia de los pecados cometidos. De hecho, en la cultura maya el concepto de "pecado" no tiene un equivalente con el cristianismo.

LA GEOGRAFÍA DEL XIBALBÁ

Pero ¿cómo era el Xibalbá? Pues, al parecer, el Xibalbá era tan grande y tenía una variedad de paisajes tan diversa como el mundo terrenal. Asimismo, según la tradición astronómica maya, el reino de los muertos era recorrido por los mismos astros que recorrían el mundo de los vivos, siendo la noche el momento en que esos elementos aparecían en el submundo.

En realidad, para los mayas, el movimiento astronómico de los astros estaba íntimamente vinculado con los ciclos de la vida, de la muerte y los ciclos solares. El Xibalbá era un reino donde prevalecía la oscuridad y en el cual la fría muerte podía acabar con el ciclo vital de la vida, aunque el Sol, con su enorme poder, sí era capaz de cruzarlo y salir indemne para dar nuevamente luz al mundo de los mortales cada amanecer. 

El Sol era capaz de cruzar el inframundo y salir indemne para dar nuevamente luz al mundo de los mortales.

Página seis del Co´dice Grolier en el que se representa a un dios de la muerte con un cautivo.

Página seis del Co´dice Grolier en el que se representa a un dios de la muerte con un cautivo.

PD

Asimismo, los mayas también creían que cada uno de los dioses astronómicos poseía su correspondiente manifestación en la oscuridad del inframundo. Por ejemplo, cuando el dios del Sol K'inich Ajaw viajaba a través el mundo de los muertos automáticamente se convertía en el dios jaguar del inframundo.

LOS TERRORÍFICOS SEÑORES DEL XIBALBÁ

En cuanto a los gobernantes del Xibalbá, eran divinidades a cual más terrorífica, como Ah Puch "el apestoso", dios de la muerte y gobernante supremo del inframundo, y su esposa Ixtab, diosa del suicidio.

Ellos reinaban en este espantoso lugar, pero eran los Ajawab, los auténticos señores del Xibalbá, quienes mantenían el orden. Así, el Consejo de los Señores del Xibalbá estaba regido por las divinidades de la enfermedad y de la muerte Hun-Camé y Vucub-Camé, que gobernaban sobre los demás señores, que eran los siguientes:

  • Cuchumaquic y Xiquiripat, encargados del derramamiento de sangre humana.
  • Ahalganá y Ahalpuh, que tenían la desagradable tarea de hinchar a los hombres, hacer que las piernas les supuraran y les teñían de amarillo el rostro (una enfermedad que los mayas llamaban chuganal). 
  • Chamiaholom y Chamiabac eran los "alguaciles" de Xibalbá, encargados de adelgazar a la gente hasta que solo quedaran de ellos los huesos.
  • Ahaltocob y Ahalmez se complacían en causar desgracias a los hombres mientras regresaban a casa.
  • Xic y Patán, por su parte, se ocupaban de matar a los viajeros que se encontraban en el camino.
Urna policromada con figura de jaguar y calaveras. Maya Clásico (600 900 d.C.) Museo de Arte Walters, Baltimore.

Urna policromada con figura de jaguar y calaveras. Maya Clásico (600 900 d.C.) Museo de Arte Walters, Baltimore.

PD

En ocasiones, algunos de estos terroríficos señores del inframundo ascendían al mundo de los vivos para propagar toda clase de miserias y enfermedades. 

EL "POPOL VUH" Y LOS HÉROES GEMELOS

Las tradiciones del Xibalbá se describen en un conjunto de relatos sagrados del pueblo quiché compilados en el llamado Popol Vuh. En este texto se describe en detalle el inframundo, con todos sus pasajes y recovecos. La traducción de Popol Vuh es algo así como "Libro del Consejo" o "Libro de la Comunidad", y en el siglo XVIII fue traducido por el fraile dominico Francisco Ximénez.

El Popol Vuh se divide en tres partes: la primera cuenta los orígenes míticos de la humanidad, los animales y el mundo. La segunda parte narra la epopeya de dos héroes, los hermanos gemelos Hunahpu y Xb'alamq'e, que luchan contra un monstruoso pájaro llamado Ucub Caquix. Se describe asimismo su viaje por el Xibalbá, durante el cual los siniestros señores del inframundo sucumbirán ante los heroicos gemelos. La tercera y última parte el relato retorna a la creación del mundo y a la fundación del pueblo quiché.

El "Popol Vuh" se divide en tres partes. La segunda narra la epopeya protagonizada por los gemelos Hunahpu y Xbꞌalamqꞌe.

Vasija en la que se representa al dios "L", asociado con la noche, el inframundo y el planeta Venus, así como con la muerte y la destrucción. Museo de Arte de la Universidad de Princeton.

Vasija en la que se representa al dios "L", asociado con la noche, el inframundo y el planeta Venus, así como con la muerte y la destrucción. Museo de Arte de la Universidad de Princeton.

CC BY-SA 4.0

El Popol Vuh también describe, asimismo, las pruebas que los señores del inframundo hacían sufrir a todos aquellos que llegaban al Xibalbá. El texto cuenta que eran muchos los lugares en los que se atormentabay se castigaba a estas pobres almas:

  • La Casa oscura, en cuyo interior solo había tinieblas. 
  • La Casa del frío, donde un viento gélido e insoportable soplaba en su interior.
  • La Casa de los jaguares, donde los jaguares se revolvían, se amontonaban, gruñían y se reían.
  • La Casa de los murciélagos, llena de estos mamíferos voladores que chillaban, gritaban y revoloteaban por doquier.
  • La Casa de los cuchillos, en cuyo interior solo había navajas cortantes y afiladas.

Otro pasaje del Popol Vuh cuenta que existe también una sexta casa, la llamada Casa del calor, en la que solo había brasas y llamas.

Pero no solamente las Casas de los tormentos del Xibalabá ocultaban una tétrica y oscura naturaleza. También sus jardines escondían su propio halo de maldad. En aquellos tenebrosos jardines moraba el árbol de las cabezas, nacido tras la muerte de Hun Hunahpu, el dios de la fertilidad y del juego de pelota y padre de los héroes gemelos, a manos de los oscuros señores de Xibalbá, cuya cabeza fue depositada en el árbol.

La narración cuenta que Ixquic, la hija de Quqjumakik, uno de los señores del reino de los muertos, tras visitar el árbol de las cabezas quedó encinta cuando la cabeza de Hun Hunahpu escupió sobre una de sus manos. Tras salir al mundo exterior, Ixquic vivió con la diosa Ixmukane, la madre de Hun Hunahpu, y dio a luz a los heroicos gemelos Hunahpu y Xb'alamq'e.

EL XIBALBÁ EN EL ARTE

Los dioses y personajes que se mencionan en los mitos referentes al Xibalbá se representan con frecuencia en el arte maya. Cerámica, relieves, tallas, huesos incisos y también pinturas rupestres (en especial las descubiertas en las cuevas de Naj Tunich) son algunos de los elementos y lugares donde los antiguos mayas plasmaron escenas de la mitología del Xibalbá y que han llegado hasta nuestros días.

Los dioses y personajes que se mencionan en los mitos referentes al Xibalbá se muestran con frecuencia en el arte maya.

Cerámica expuesta en el Museo de Ontario en la que se muestra la corte del Xibalbá.

Cerámica expuesta en el Museo de Ontario en la que se muestra la corte del Xibalbá.

Daderot (CC0 1.0) 

La iconografía maya se encargó de representar unas imágenes aterradoras del Xibalbá para impresionar al espectador. Así, las coloridas y bellas escenas muestran a seres que vagan por el inframundo con la carne que se desprende de sus huesos o con los ojos colgando de sus órbitas.

UN MUNDO INFESTADO DE MONSTRUOS

Una de las representaciones más fascinantes del Xibalbá aparece en el sarcófago de uno de los reyes más importantes y famosos de la ciudad maya de Palenque: Pakal el Grande, cuya tumba se encuentra en el Templo de las Inscripciones y fue descubierta en el año 1952 por el arqueólogo mexicano Alberto Ruz. La tapa del sarcófago muestra al gobernante difunto cayendo de espaldas al interior de las enormes y abiertas fauces de un infernal ciempiés, representación del Xibalbá.

Pero también la arquitectura maya refleja el Xibalbá. De hecho, los constructores mayas levantaban sus impresionantes pirámides de nueve plataformas para representar los nueve niveles del inframundo. Por ejemplo, en la ciudad maya de Q’umarkaj, conocida como Utatlan, un sitio arqueológico situado al suroeste de Guatemala, existe una cancha de juego de pelota que podría ser una representación del Xibalbá, y el edificio sur del complejo piramidal de Uxmal, con su nivel inferior y sus nueve puertas, también representa el inframundo maya.

Los constructores mayas levantaban sus impresionantes pirámides de nueve plataformas para representar los nueve niveles del inframundo.

Grabado de la losa que cubría la tumba de Pakal el Grande en Palenque y que representa su viaje por el inframundo.

Grabado de la losa que cubría la tumba de Pakal el Grande en Palenque y que representa su viaje por el inframundo.

Madman2001 (CC BY-SA 2.0) 

Antes de finalizar este recorrido por el tenebroso y oscuro inframundo de los mayas es inevitable mencionar a otro terrorífico ser que allí habitaba. Se trata de Camazotz, una especie de murciélago infernal que se describe en el Popol Vuh como un gran animal con garras en las alas y unas impresionantes mandíbulas capaces de destrozar a todos aquellos que se atreviesen a enfrentarse a él. El término Camazotz es una palabra quiché compuesta por los términos kame (muerte) y sotz (murciélago). Camazotz era un deidad oscura que en la mitología maya adoptó los nombres de Zotzilaha y Chimalma.

Este habitante del Xibalbá era tan mortífero que consiguió decapitar a Hunahpu, uno de los heroicos gemelos, cuando, tras pasar la noche en la Casa de los murciélagos, este intentó contemplar la llegada del alba. Su hermano Ixbalanque reconstruyó su cabeza con la ayuda de todos los animales del mundo de los vivos, a los que invitó a asistir al juego de pelota que provocó la derrota final del horrendo Xibalbá.

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