lunes, 2 de abril de 2012

El sistema Varnashrama Hindú


El Varnashrama Dharma es el sistema social descripto en la literatura védica, especialmente en los Dharma Shastras como el Manusmriti, para el desarrollo de una sociedad civilizada y equilibrada, diseñada de forma tal, que la persona tenga una evolución espiritual gradual y constante. El sistema varna de cuatro castas - brahmana, ksatriya, vaisya y shudra - está perfectamente organizado en términos materiales, para permitirle a la gente vivir pacificamente y de dicarse a la vida espiritual mientras se está ocupado en actividades normales. El principio de las cuatro órdenes sociales y las cuatro órdenes espirituales fue creado originalmente por Dios Mismo, como es revelado en el Bhagavad-Gita (4.13). Básicamente, las cuatro órdenes de la vida social llamadas varna están arregladas científicamente para el progreso material de la sociedad, y las cuatro órdenes espirituales llamadas asrama están designadas para el progreso natural de la auto-realización. Ambos sistemas, el varna y el asrama, están interrelacionados y cada uno depende del otro. El propósito de este plan, es acelerar las cualidades trascendentales del individuo, de manera que gradualmente pueda realizar su identificación espiritual y actuar de modo que pueda liberarse de las ataduras materiales de la vida condicionada.

Los Varnas, las clases sociales
El sentido de la palabra varna se refiere a la “inclinación”, al “carácter particular”, la persona es coloreada por sus elecciones, gustos y modos de acción. Los varnas se establecen de acuerdo a las cualidades de la persona (guna) y su forma de actuar (karma). Las castas son lo opuesto al concepto de varna, pues una casta obliga a una persona a realizar una actividad que no está en comunión con sus cualidades y tendencia al trabajo. Según las escrituras, hay cuatro varnas: el brahmana (sacerdote, maestro); el kshatriya (guerrero, administrador); el vaishya (comerciante, agricultor); el shudra (obrero, artesano).

a)
El brahmana:
Persona que se inclina especialmente por el estudio y la contemplación, Lo motiva el conocimiento y la verdad, por lo que un brahmana siempre está atado a decir la verdad, esa es su naturaleza. Tiene una predisposición amable y pacífica, y debido a que la pureza es importante para él, es muy limpio. Sus objetivos son elevados y espirituales, debido a su capacidad intelectual, puede comprender la naturaleza temporal del mundo. Tiene una capacidad natural para controlar los impulsos físicos, y una mente estable, aún en situaciones críticas. El dharma específico del brahmana incluye aprender y enseñar el conocimiento védico; realizar sacrificios para si y para los demás; dar y recibir caridad. El Brahmana es el guardián del conocimiento védico y los rituales por el bien de la sociedad. Hasta el punto que en la época védica (antes del siglo V a.C.) los sacerdotes eran los encargados exclusivos de cantar los himnos del
Rig-vedá para la realización de sacrificios. El canto de esos himnos estaba prohibido (bajo pena de muerte) para alguien que no fuera bráhmana. El permiso para cantarlo se transmitía de padres a hijos en una familia de cantores.

b)
El Kshatriya :
Persona más inclinada a la acción, de gran energía física y mental, con marcada tendencia a controlar las cosas, se desempeña como un administrador, poseían la fuerza y el coraje para defender sus propiedades y dependientes a través de las armas, así que los Kshatriyas eran los guerreros. Su trabajo se dedica a la sociedad en general, tienen el derecho de colectar impuestos. Su carácter es noble, aunque puede perder el control. Eran la clase político-militar por lo que el rey y la reina de una región debían ser Kshatriyas. Los Kshatriyas eran el poder secular responsable del reforzamiento del
dharma impartido por los sacerdotes brāhmanas. Según las Leyes de Manu (aprox. Siglo II), la primera función del rey Kshatriya era la de proteger a sus súbditos, pero también tenía la obligación de expandir el reino mediante «medios justos para el alma» y si era necesario mediante la guerra. La función de los Kshatriya comunes era la de participar en la guerra, morir o ser muertos mientras combatían al enemigo

c)
El Vaishya :
El comerciante, que tiene la tendencia a la posesión, y su forma de obtener cosas es a través del comercio por lo que suelen incluir a pastores, comerciantes, ganaderos. Son el sostén de la sociedad a través de los impuestos. Sus intereses están puestos en los valores materiales, su motivación es la seguridad y la prosperidad, una mezcla parcial de la propiedad de la ignorancia y de la pasión cons
tituye la clase Vaishya. El cuidado de los sentidos y la propogación de la abundancia espiritual son las obligaciones innatas de esta clase. De acuerdo con los Vedas, los deberes de un Vaishya serian la protección de la vaca (Gorakshana), Agricultura (antiguamente implicaba el cuidado de los granos de cultivo de alimento), el Vāṇijyaṃ (comercio), y vaisya Vvabhāvajaṃ (lo nacido de su propia naturaleza).

d)
El Shudra :
Al servicio de los demás. Se puede destacar en el uso de su cuerpo a través de habilidades manuales o artísticas. Los shudrás eran básicamente sirvientes, campesinos, alfareros, zapateros, boteros, etc. (o sea, no podían dedicarse a nada de lo que podían hacer las otras tres). A los shudrás solo se les daba alojamiento y comida. No se les pagaba sueldo, por lo que no tenían propiedades para legar en herencia.
La condición social de los shudrás solo difería de la esclavitud en que los shudrás no podían ser empleados en menesteres considerados «impuros», y en que no se consideraban mercancía. En el Rig-veda 9.20.12 (mediados del II milenio a. C.), dentro de la oración «Púrusha sukta» se dice que los bráhmanas nacieron de la cabeza del Púrusha (‘varón’, Dios), los Kshatriyas de sus brazos y los vaishyas de la barriga y en cambio los Shudras «padbhiam shudró ayaiatá»: ‘De los pies los esclavos nacieron. Más de un milenio después, en las Leyes de Manu (1.87) dice que los shudrás nacieron de los pies del dios Brahmā. A esos kevala-śūdrá (‘esclavos puros’) se los considera de un rango superior a las caídas castas mezcladas mlecha, tan numerosas en la India. Según las Leyes de Manu 1.91, la máxima aspiración de un shudrá tenía que ser la de entrar al servicio de algún individuo de las tres castas superiores. En ese texto se explica que si un miembro de las tres castas superiores mataba a un shudrá a su servicio, la praiaschita (expiación) equivalía a la que se debía pagar por haber matado una cantidad de insectos que llenaran un carro hasta el tope. Según el Brijáspati-smriti (3.12.12), si un shudrá enseña los preceptos de la religión o pronuncia una frase del Veda o insulta a un brahmán, se le debe cortar la lengua.

Nacho Padró

El Karma


El Karma, la ley de causa y efecto. La ley del Karma afirma que cada acción del ser humano tiene su recompensa: buenas acciones tienen buenos resultados y malas acciones ocasionan distintos tipos de problemas pero con la idea de fondo que el karma no elimina el libre albedrío sino que está basado en él, y se refiere especialmente a las buenas acciones que generan, como consecuencia, buenos acontecimientos y situaciones en la vida de la persona. Para las acciones que generan malas reacciones hay otra palabra, Vikarma, donde estas acciones traen como consecuencia inevitable, “malas” reacciones por la ley del karma, bajo la forma de enfermedades y desgracias individuales o colectivas, entre otros. Bajo las modalidades de la pasión e ignorancia la gente ejecuta vikarma

El Karma es el resultado de las decisiones y acciones pasadas, lo cual significa libre albedrío con la responsabilidad que este implica. Puede ser que estas decisiones y acciones sean tan antiguas que la persona no las recuerde conscientemente, sin embargo, van dejando impresiones en la psique llamadas Samskaras, y que luego se transforman en tendencias o Vasanas, que muchas veces llevan a la persona a repetir un patrón de comportamiento con las consecuencias correspondientes. Esto acaba por enseñar el camino correcto a la persona. Ya sea porque las consecuencias son positivas debido a que la acción es correcta, o porque las reacciones son desagradables debido a una acción incorrecta y así el individuo comprende que debe cambiar ese comportamiento. El Karma supondría así, la asunción de una serie de acciones que encadenadas las unas a las otras suponen una etapa de la vida del ser humano.

Por lo tanto, debemos entender que en el hinduismo se considera a la doctrina del karma, no solo como un sistema de justicia y equilibrio universal, sino como un sistema de enseñanza, fundamental para la evolución de la conciencia del ser humano. A través de la experimentación de los resultados de las pasadas acciones, el ser humano comprende profundamente qué debe y qué no debe hacer, por ejemplo, que debe abstenerse de causar sufrimiento a otros seres para dejar de sufrir.

Así el karma no es un castigo o retribución, sino simplemente una expresión ampliada o de la consecuencia de actos naturales. Karma significa "acción" o "acto" y, más ampliamente nombra el principio universal de causa y efecto, acción y reacción, que gobierna toda la vida. Los efectos experimentados también son capaces de ser mitigados mediante acciones y no están necesariamente destinado. Es decir, una acción en particular ya no es vinculante a alguna experiencia particular, el futuro predeterminado o una reacción, no es un simple, uno a uno la correspondencia de recompensa o castigo. Por ello, como ya hemos dicho, el karma no es el destino, para los seres humanos pueden actuar con libre albedrío para la creación de su propio destino. De acuerdo con los Vedas, si uno siembra bondad , una bondad cosechará, y si se siembra el mal, uno cosechará el mal. Karma se refiere a la totalidad de nuestras acciones y sus reacciones concomitantes en la vida de éste y en anteriores, todo lo cual determina nuestro futuro. La conquista del karma se encuentra en la acción inteligente y la respuesta desapasionada. Una de las primeras ilustraciones y más dramática del Karma se encuentra en el Bhagavad Gita . En este poema, Arjuna el protagonista se prepara para la batalla cuando se da cuenta de que el enemigo está formado por miembros de su familia y decide no pelear. Su auriga, Krishna (un avatar del dios), explica a Arjuna el concepto de dharma (deber), entre otras cosas y le hace ver que es su deber de luchar. El original concepto hindú del karma fue mejorado posteriormente por varios otros movimientos dentro de la religión, sobre todo Vedanta y Tantra .

Este proceso de aprendizaje a través de la experimentación puede durar mucho tiempo, tantos años que una vida no alcanza, ahí es donde entra la creencia de la trasmigración del alma. La doctrina del karma necesariamente tiene que completarse con la de reencarnación o trasmigración del alma, pues para recibir las reacciones de una vida hace falta otra. En cada vida, una porción del sanchita karma (el que está acumulado, en el hinduismo, el karma sanchita es uno de los tres tipos de karma. Es la suma de los karmas pasados de uno, son todas las acciones buenas y malas de la vida pasada para seguir adelante a la próxima vida), la mas apropiada para la evolución de la persona, se convierte en el Prarabdha karma (el que ha fructificado), y este va creando no solo el cuerpo que ese alma recibe sino también el entorno donde se desarrolla.
De acuerdo con Sri Swami Sivananda : "prarabdha es la parte del karma pasado que es responsable de que el cuerpo presente que parte de la sanchita karma que influye en la vida humana en la encarnación presente se llama prarabdha. Es maduro para cosechar No puede ser.. evitar o cambiar. Sólo se agota en que se vive. Usted paga sus deudas pasadas prarabdha karma es el que ha comenzado y en realidad está dando sus frutos. La selección se realiza fuera de la masa de la sanchita karma " - "Todo sobre el hinduismo" (Sri Swami Sivananda)

Para los hinduistas, la reencarnación es el paso del individuo hacia la siguiente existencia física, influenciado por el Karma. El karma, por tanto, será el que determinará las condiciones bajo las cuales el individuo vuelva a la vida siguiente. Ese tránsito positivo o negativo dependerá de las acciones, las obras y los pensamientos desarrollados en su última o últimas vidas. Por contra, tenemos el Karma Kriyamana, que sería el karma que se está creando en el presente, los frutos de lo que se experimentará en el futuro. Así cada reencarnación es consecuencia de la reencarnación anterior. Queda reflejado en el Bhagavad Gita, “Nunca hubo un momento en que yo no existiera, ni tú, ni todos estos reyes, ni en el futuro, ninguno de nosotros dejará de existir. A medida que el alma encarnada pasa continuamente, en este cuerpo, desde la infancia a la juventud a la vejez, el alma pasa a otro cuerpo en la muerte. Una persona sensata no la confunde ese cambio”. (2: 12-13) o también “Desgastadas prendas se derramó por el cuerpo; desgastadas cuerpos están diseminados por el habitante dentro del cuerpo. Nuevos órganos se puso por el habitante, como prendas de vestir”. (2:22)

Las acciones realizadas conscientemente dan resultados mas pronunciados que aquellas realizadas inconscientemente, pero todas tienen consecuencias. Sin embargo, para que el karma se genere la persona tiene que tener la capacidad de tomar decisiones, de disponer de libre albedrío, para poseer la responsabilidad de sus acciones, por ello se cree que los niños pequeños, hasta los cinco años no generan karma, y por supuesto los animales tampoco.

Como es lógico hay una búsqueda del rompimiento de esta cadena eterna de la reencarnación, para eso se busca el Moshka, En el hinduismo, el término sánscrito moksha se refiere a esa liberación espiritual. Los hinduistas creen que cada alma está atrapada en un cuerpo material, y que cada actividad (buena o mala) obliga al alma a volver a nacer (Samsara) en un próximo cuerpo con el cual disfrutar las reacciones del buen karma (actividades bondadosas) o sufrir las reacciones del mal karma (actividades maliciosas). La experiencia de Moksha se refiere a la liberación del hombre de las ataduras del karma, significa trascender al conjuro del maya y es uno de sus objetivos.

Nacho Padró

La teoría de Maya y su influencia en los seres en el Hinduismo


Maya significa “lo que no es”, y se refiere al poder de ilusión que el mundo material produce en el alma. Esa es la influencia de Maya: la ilusión cósmica, que hace creer al ser algo que no es. En los Puranas se da una descripción similar en relación con los sueños. La persona cuando está soñando pasa por situaciones que le pueden generar una gran variedad de sensaciones y sentimientos, aunque esas situaciones no son reales, cosa que puede comprobar cuando se despierta. El sueño es Maya, la ilusión. Aunque A.K Coomaraswamy prefiere traducir Maya como “arte” más que por ilusión para no confundirlo con la “irrealidad” de forma absoluta.

Pero como todo en el Hinduismo, la teoría de Maya no es algo lineal ni único. Maya puede también ser considerada como una emanación de la energía divina, con lo cual, visto desde otra perspectiva, Maya que implica el carácter ilusorio del mundo, es también la fuerza que posee Krisna la cual le permite crear el cuerpo en el cual se encarna: (BG IV,6).Es un concepto propio del vedanta y se refiere a, la naturaleza material, sin embargo, pero en el vedanta se enfatiza mas su carácter ilusorio. En el vedanta advaita de Shankara, Maya no puede ser explicada porque desde la perspectiva de la verdad absoluta, no existe. Shankara la definió como anirvachaniya, o inefable. En el vedanta teísta de las escuelas vaishnavas, maya es una energía divina que manifiesta el mundo con toda su variedad. Maya sería el “poder maternal (Shakti) por el que actúa el Entendimiento divino”, es decir, la Actividad Divina (Ichcha-Shakti).

Uno de los elementos fundamentales en la relación del Atman con Maya es la falsa identificación, llamada Ahamkara (el Ego). Otro aspecto del Ahamkara es el sentido de propiedad, que hace pensar al Atman que aquellas cosas o acciones relacionadas con el cuerpo le pertenecen, a pesar de que no sea la causa de esos elementos. En el Gita (3-27) encontramos la siguiente afirmación de Krishna: “El alma espiritual que está confundida por la influencia del ego falso (ahamkara), se cree la autora de actividades que en realidad son ejecutadas por las tres modalidades (gunas) [1] de la naturaleza material”. Aham significa "Yo" o "Yo soy", Kara (de akar) quiere decir forma. Cuando el "Yo" asume una forma se convierte en Ahamkara. Cuando el centro de todas las actividades del individuo es su YO, entonces su ahamkara queda atrapado en el Maya del mí y el mío. Cuando ahamkara, que es en realidad el aspecto más elevado de la Realidad, no logra identificarse con la totalidad y se transforma en una parte solitaria, entonces ahmkara se convierte en Egocentrismo.

En las Upanishads se compara el cuerpo con una carroza, tirada por cinco caballos (los sentidos), controlados por las riendas (la mente), llevado por el conductor (el intelecto), según los deseos del pasajero (el alma). El ser, siendo el pasajero, no actúa, porque no puede actuar en la materia, ya que no es materia, es espíritu. Solo expresa el deseo de ir a un sitio, o de experimentar cierta situación, y la naturaleza material en la forma del cuerpo, sentidos, mente e intelecto, realizan toda la acción. El Ahamkara es la creencia de que todo esto es realizado por el ser. Algo parecido a lo que explica Platón sobre la realidad y el ser humano, con el Mito del Carro Alado, en el cual una carroza (alma racional-¿Mente?) va paseando por un camino (el mundo de las Ideas-¿Maya?) tirada por dos caballos: uno blanco (el alma irascible), uno negro (el alma concupiscible-¿Ahamkara?). El carro es guiado por un conductor (el alma racional-¿inteligencia?). Al final los caballos se desbocan (este accidente representa el alma que cae del mundo de las Ideas)

Nacho Padró

Principales Paralelismos entre David y Moises en Crónicas


En relación con la Ley, puede constatarse en Crónicas un hecho significativo: David es puesto en paralelo con Moisés, de tal manera que queda con ello subrayada su autoridad no sólo legislativa, sino también profética. El paralelismo entre ambos personajes deja constancia no tanto de la autoridad de Moisés, que se da por supuesta, como de la autoridad de David, el personaje clave para Crónicas, pues es David, en efecto, quien actualiza y completa los decretos de Moisés según las necesidades de la época del segundo templo.
Para el Cronista, la alianza con David es superior a la del Sinaí. De esta convicción nacen las afirmaciones sobre la estabilidad perpetua de la casa de David, (es la profecía de Natán), la insistencia sobre la alianza de Dios con la casa de David y su relación con la auténtica teocracia, (el tiempo en el que Dios será el verdadero rey). El pueblo de Dios es una teocracia que gira en torno a la dinastía davídica. Esto implica la convicción de un futuro escatológico en el que se cumplirán las promesas y aparecerá el Rey Mesías.
2 Cr emplea tres veces la expresión “preceptos de David”, en uno de los tres casos, aparece en paralelo con la expresión “preceptos de Moisés”. Según 2 Cr los "preceptos de David" se refieren a ordenaciones sobre las clases levíticas y a su actuación en el templo. Se trata de tres pasajes que se sitúan en los reinados de Salomón (8,14), de Ezequías (29,25) y de Josías (35,15). En el contexto de la reforma de Josías, cabe citar,asimismo, la expresión “lo que expuso David por escrito” de 2 Cr 35,4.
Destaca en particular 2 Cr 8,12-16, fragmento que subraya la fidelidad de Salomón a los preceptos mosaicos y davídicos. El cronista transforma profundamente 1Re 9, 25 (v. 12) y añade los vv. 13-16, en los cuales muestra la obra de Salomón como la ejecución de las reglas dictadas por David en conformidad con las prescripciones mosaicas tal como fueron elaboradas por el Código sacerdotal. En este contexto, sobresale el paralelismo creado en 2Cr 8,13-14 entre “preceptos de Moisés” y “preceptos de David”. Mientras en el v. 13 se atribuye a Moisés la ordenación de las fiestas, incluyendo las adiciones de Nm 28-29, propias de P, en el v. 14 se atribuye a David la organización del personal del templo, en la línea de lo ya establecido para los levitas en 1 Cr 23-26. Por otra parte, en el mismo v. 14, la paternidad davídica de estas clases levíticas queda ya puesta en evidencia desde el mismo comienzo del v., donde se lee: “siguiendo las normas de su padre David”. En paralelo con Moisés, la autoridad de David es ejercida en un dominio de vital importancia para el cronista: el que determina la capacitación de las clases levíticas para el culto.
En 2 Cr 8,14 hay otra señal por medio de la que el autor, que no pertenece al estadio más antiguo de Crónicas, muestra su interés en subrayar el paralelismo David-Moisés: se trata de la aplicación del calificativo “hombre de Dios” a David, apelativo que en 1 Cr 23,14 es aplicado Moisés. En este punto, dado que la expresión "hombre de Dios" designa a los profetas en la tradición deuteronomista (1 Sm 9,6), es, en gran medida, probable que con ello el autor quiera destacar la condición profética de David, comparable a la de Moisés, condición que, en Cr, se hace visible en sus disposiciones sobre las clases levíticas.
Finalmente, en el contexto de la pascua de Josías (2 Cr 35,1-19), en la que se habla de los levitas como encargados de las responsabilidades cúlticas y, además, como "encargados de instruir a Israel" (35,3), todo es preparado según las disposiciones de David (cf. 35,15). En el interior de los vv. 3-6, tiene un interés particular la alusión a lo que David y Salomón habían dispuesto por escrito (“como dispusieron por escrito David y su hijo Salomón” (v. 4), hecho que la tradición posterior considera como un desarrollo de lo que había ordenado Moisés.
Los textos analizados, que abarcan un largo período postexílico, invocan la paternidad davídica sobre determinadas instituciones y costumbres de Israel. La autoridad con la que, en determinados temas por los que el cronista se interesa, actúa el gran monarca tiene sólo un gran paralelo: el de Moisés. La autoridad de ambos no sólo es considerada como legislativa, sino también como profética. Pero para los autores de Crónicas, la actuación profética e innovadora de David se concentra, de manera particular, en la instauración y consolidación por una parte de la monarquía y por otra parte de las clases levíticas, a las que confía el culto de Yahvé. En los temas en los que Crónicas no se manifiesta innovador, se presupone como vigente la legislación mosaica. El paralelo David-Moisés se da tan sólo cuando se pretende destacar la autoridad de David en los puntos en los que, según el pensamiento del cronista, el monarca actualiza o complementa la legislación mosaica. En síntesis, los textos más característicos, que ofrecen el paralelo citado, son los siguientes:
1) 1 Cr 15,2, comparable a Dt 10,8, sobre la elección de la tribu de Leví para llevar el arca y servir al Señor.
2) 1 Cr 28,11, en comparación con Ex 25,9.40, sobre el modelo del templo y del santuario. porque iba a ser un edificio, ya que ni él ni sus arquitectos jamás haya visto. Moisés tenía un diseño del tabernáculo, se le mostró en el monte (Heb. 8:5), por lo que tenía David del templo, de la mano inmediata de Dios sobre él, 1 Cr. 28:19.
3) 1 Cr 29,1-9, en comparación con Ex 25,2; 35,4-29, sobre las ofrendas voluntarias para la construcción del templo.
4) La designación de los preceptos de Moisés como “preceptos de Moisés” en 2 Cr 8,13 y como “preceptos de David” en 2 Cr 8,14.
5) La denominación "hombre de Dios" a Moisés en 1 Cr 23,14 y a David en 2 Cr 8,14.
En estos textos, el paralelismo David-Moisés deja constancia de la autoridad de David en un amplio período postexílico. La figura davídica actualiza e interpreta la Ley mosaica según las necesidades de la época de Cr.
Interesa destacar aquí la alusión de Ex 25,9 y 25,40 que 1 Cr 28,11-19 contiene. En el pasaje de Ex, de tradición sacerdotal, el Señor confía y muestra a Moisés el modelo del santuario que debe ser construido. Ambos pasajes presentan un vocabulario afín: así la expresión “modelo, planos” que hallamos en Ex 25,9 y 1 Cr 28,11; Ex 25,40. De común tienen además la referencia a los “utensilios” en Ex 25,9 y 1 Cr 28,13, que forman parte del modelo que les es confiado por el Señor. Estas alusiones de Cr a Ex contribuyen a realzar literariamente la importante función que según Cr desempeña David en lo que respecta a la construcción del templo y a la organización del culto. Se trata, en efecto, de una función paralela a la desempeñada por Moisés. Otro detalle literario confirma este paralelismo: en 1 Cr 29,1-9 David invita a colaborar, con ofrendas voluntarias, a la construcción del futuro templo, de la misma manera que en Ex 35,4-29 (cf. Ex 25,2) Moisés había realizado una petición de tributos para la construcción del santuario. En lo que se refiere al modelo del templo, David asume, por tanto, en Cr funciones análogas a las que en Ex ejercía Moisés.

Nacho Padró

Las Funciones de David en 1 Crónicas 22-29.

El Cronista se propone presentar la historia de su pueblo de tal modo que no termine en el desastre del destierro babilónico. Este final oscuro es el que tiene como fondo el narrador Deuteronomista. La historia del Cronista pretende acentuar la restauración del pueblo después de la crisis. De ahí que nos presente a la comunidad judía en su nacimiento, con sus dificultades y la superación de las mismas. Por otra parte, era necesario contrarrestar la exaltación del Sinaí y de Moisés (centros de gravedad de los bloques históricos anteriores) que podían ahogar la importancia y autoridad de la dinastia davídica y del ritual por él establecido. De todo el libro se destaca el apartado del reinado de David, que es introducido con la muerte de Saúl, por ser el iniciador de la monarquía hebrea, (1Cr 10-29); la fuente más importante de información la tiene en los libros de Samuel y de los Reyes; se acentúa todo lo relativo a los preparativos para la reconstrucción del templo que es donde se centra el estudio de 1 Cr 22-29.

La concentración del cronista sobre David siempre ha sido reconocida, basta ver la monografía clásica de von Rad que se organiza dentro de los temas de David y el arca, David y el personal de culto, David y el templo, David y el culto, y David e Israel. No se puede negar que un porcentaje inusualmente elevado de la labor del cronista parece referirse a sí mismo con David. El cronista ha visto David como el autor de los instrumentos musicales, un contribuyente a la letra de algunas de las consignas y el responsable de lla música en el templo. Es probable que el cronista haya visto a David como responsable de las divisiones restantes, aunque la naturaleza exacta de su actividad aquí es más difícil de evaluar. Por otra parte, los pasajes importantes de Samuel y Reyes, que podrían considerarse desfavorable a David, como los detalles de sus días fuera de la ley, su adulterio con Betsabé y el asesinato posterior de Urías, y la debilidad física de sus últimos días, están ausentes en Crónicas, por lo que resulta una cuenta idealizado que parece verse reforzada por el escritor en diversas maneras (1 Cr 12,39-41 [38-40]). Si bien hay algo de verdad en este cuadro, cabe señalar que el cronista no representa para nosotros un David sin culpa. Su responsabilidad por el censo abortivo, por ejemplo, se amplía en Crónicas (1 Cr 21). Por encima de todo, su rechazo como el constructor del templo, está encargado específicamente a que se ha derramado mucha sangre (1 Cr 22,8) y es un hombre de guerra (28,3).

Los preparativos para la construcción del templo ocuparon, según 1 Cr, la atención de los últimos años del rey David, hasta el punto de constituir el centro principal de su interés y de sus últimas decisiones. Los cap. 22-29, con la interrupción de 1 Cr 23-27, presentan los textos más importantes sobre la cuestión, en los cuales David aparece como "revestido de un manto profético". Dos de estos pasajes merecen una atención especial: El mandato explícito dado a Salomón por David (1 Cr 22,6-16) y La última asamblea de David con su pueblo, en la que David presenta el modelo del templo (23,1-2a; 28,1-29,20).
En esta parte podremos constatar las disposiciones de David sobre la construcción y el modelo del templo en los libros de las Crónicas, donde David, con autoridad, actualiza y completa los decretos de Moisés, como veremos al final, según las necesidades de la época del segundo templo, una vez los deportados hubieran regresado del exilio en Babilonia, hacia el 538 aC. Esto nos permite poner de relieve el apelativo dado a David de "hombre de Dios".

David ordena a su hijo en 1 Cr 22,6 la construcción del templo, que en 1 Re 2,1-9 tiene el tono de un testamento. Los intereses expresados en 1 Re han cambiado aquí de manera significativa, hasta el punto de que pasa a un primer plano un tema allí ausente: el mandato de construir el templo. De este modo David es el primer responsable de su construcción, al igual de como lo es de las principales instituciones de Israel. Interesa retener que Cr contempla todo este episodio como debido a una actuación profética de David. En efecto, el mandato dado a Salomón precede a la alocución de 1 Cr 22,7-16 en la que David se hace eco de la promesa de 1 Cr 17 (la promesa de Natán), con una peculiaridad significativa: que David habla como si esta promesa la hubiera recibido él mismo directamente de Dios (22,8; cf. 28,3). Este hecho confiere a su alocución un tono profético, no sólo por la forma como está expresada, sino también por el hecho de que expone los mismos conceptos transmitidos a él proféticamente, en otros textos, por Natán.
Nos encontramos en el capítulo 22 que existe una gran diferencia entre el marco del espíritu de David en el comienzo del capítulo anterior y en el principio de este. Allí, en el orgullo de su corazón, él fue censar al pueblo, aquí, en su humildad, la preparación para el servicio de Dios, se inician los pasos de ese "hombre de Dios". Fue en ocasión del juicio terrible infligido a Israel por el pecado de David que Dios le dio a insinuación de la creación de otro altar, y el lugar donde tendría que ser el templo construido, en la que David estaba emocionado con gran vigor para hacer la preparación para esa gran obra. A partir de este momento, David, después de haber dado la carga relativa a la construcción del templo, en este y los siguientes capítulos se establece el método del templo de servicio y pone en orden las oficinas y los funcionarios de la misma, mostrándosenos como un eficiente organizador y legislador: declara a Salomón como sucesor (1 Cr 23,1), determina el número de los levitas, (1 Cr 23,2-5), da cuenta de las varias familias de los levitas (1 Cr 23,6-23), hice un ajuste de cuentas nuevas de ellos de veinte años (1 Cr 23,24-32), organiza a los cantantes y músicos en el templo y las personas que iban a ser empleados: Asaf, Hemán y Jedutún (1 Cr 25,1), sus hijos (1 Cr 25,2-6), y otras personas hábiles (1 Cr 25,7), organiza el orden en que iban a asistir a determinar por sorteo, (1 Cr 25,8-31), de los levitas, designa para ser porteros (1 Cr. 26:1-19), y otros son designados para ser tesoreros y encargados de almacén, (1 Cr 26,20-28), y a los que eran oficiales y jueces en el país se les confió la administración de los asuntos públicos (1 Cr 26,29-32). Ahora David, se convierte en un profeta, así como un príncipe legislador, por el orden de lo divino y con el objetivo de, "poner en orden las cosas que se desean."

1 Cr 28-29 refiere la última asamblea de David con su pueblo en la que el anciano monarca confía a su hijo y al pueblo diversas recomendaciones sobre la construcción del templo. Ambos capítulos son atribuidos al redactor Cronista, el cual, por medio de un uso libre de materiales bíblicos, relacionados, algunos de ellos, con la figura de Moisés en el segunda plano, consigue dar un mayor relieve a estas disposiciones de David. De ellos destacamos, en particular, 1 Cr 28,11-19. Después de las recomendaciones al pueblo y a Salomón, contenidas en 28,1-10, "David entregó a su hijo Salomón los planos del atrio y del templo" (28,11). y sobretodo "El proyecto que había concebido sobre los atrios del templo y las habitaciones circundantes para el tesoro del templo de Dios, para los dones votivos, para las clases sacerdotales y levíticas, para los diversos servicios del culto del templo y para los objetos sagrados del mismo"(28, 12-13). Según el redactor Cronista tanto el proyecto del templo como la organización de las clases levíticas como la determinación de los objetos rituales forman parte del proyecto concebido por David. Un proyecto que el autor no imagina como ideado arbitrariamente o transmitido tan sólo oralmente, pues unos pocos vv. más adelante añade: "Todo esto se hallaba en un escrito que el Señor le había consignado, explicando la fabricación del modelo" (28,19). Esta última expresión señala una inspiración divina sobre la persona de David, o, más bien, un rasgo profético. Si ello es así, permitiría interpretar también en sentido profético la expresión brûa immô. Así lo comprendió el Tg 1 Cr 28,12. Teniendo en cuenta de qué manera escribe la historia el Cronista, queda tanto o más destacada la dimensión profética que la propiamente legislativa. Una gran cantidad de servicios que David había hecho en su día, habían servido a su generación según la voluntad de Dios (Hechos 13,36), aunque respecto al Templo, declaró el propósito que había formado para construir un templo para Dios, (1 Cr 28,3). El Templo no es únicamente una obra de un legislador, sino el resutado de una petición divina, como en los profetas. Ha de construir una casa de descanso para el arca que aquí se dice que es una casa de descanso para el estrado de Dios. Por ello él les mandó que se adhieren fijamente a Dios y de su deber (1 Cr 28,8). A tener en cuenta: Mantener, y buscar todos los mandamientos de Jehová su Dios: el Señor era su Dios, sus mandamientos debe ser su gobierno, y que deben tener respeto a todos ellos, deben hacer conciencia de mantenerlos, y la búsqueda en las escrituras,

Interesa destacar finalmente la alusión de Ex 25,9 y 25,40 que 1 Cr 28,11-19 contiene. En el pasaje de Ex, de tradición sacerdotal, el Señor confía y muestra a Moisés el modelo del santuario que debe ser construido. Ambos pasajes presentan un vocabulario afín: así la expresión “modelo, planos” que hallamos en Ex 25,9 y 1 Cr 28,11; Ex 25,40. De común tienen además la referencia a los “utensilios” en Ex 25,9 y 1 Cr 28,13, que forman parte del modelo que les es confiado por el Señor. Estas alusiones de Cr a Ex contribuyen a realzar literariamente la importante función que según el cronista desempeña David en lo que respecta a la construcción del templo y a la organización del culto. Se trata, en efecto, de una función paralela a la desempeñada por Moisés. Otro detalle literario confirma este paralelismo: en 1 Cr 29,1-9 David invita a colaborar, con ofrendas voluntarias, a la construcción del futuro templo, de la misma manera que en Ex 35,4-29 (cf. Ex 25,2) Moisés había realizado una petición de tributos para la construcción del santuario. En lo que se refiere al modelo del templo, David asume, por tanto, en Cr funciones análogas a las que en Ex ejercía Moisés.

Nacho Padró