lunes, 9 de marzo de 2026

​REíR Y CRECER.

Buenos días,

el sentido del humor y la espiritualidad sostienen la vida.


No eliminan el sufrimiento.

Pero lo iluminan.


El humor relativiza el peso.

Abre una rendija en la oscuridad.


La espiritualidad ofrece horizonte.

Sitúa el dolor en un marco más amplio.


Ambos evitan la desesperación.

Dan profundidad a la prueba.

Y enseñan a no endurecer el corazón.


Reír y creer

son formas de resistencia interior.


José Antonio Mateos Pérez.

viernes, 6 de marzo de 2026

MIRAR COMO DIOS MIRA.

Una niña tenía dos manzanas en su mano. Su madre se le acercó y le preguntó a su hija si le podía dar una manzana. Rápidamente la niña mordió una y luego la otra. 


La madre sintió cómo se le congeló la sonrisa y trató de no mostrar su decepción.


 Pasado ese instante, la niña le dio una de esas manzanas a la vez que le decía: “Toma, mamá, esta es la más dulce de las dos”. 

 

Muchas veces lo que percibimos no es la realidad, sino lo que interpretamos de la realidad, lo que “vemos” con nuestros pensamientos. 


No juzgar, no criticar, no etiquetar, porque estas acciones solo me llevan al sufrimiento, a la separación. 

 

Hay dos formas diferentes de observar: La observación con juicio y la observación sin él. 


En el primer tipo no solo observamos, sino que hacemos nuestras propias sentencias, sacamos conclusiones precipitadas, cerrando la mayoría de las veces puertas, marcando distancias y limitándonos en la manera de percibir la realidad. 


Se puede observar y disentir, pero no es necesario juzgar. Porque nunca sabemos toda la historia de lo que vemos.


 Para ello es necesario ser humildes y sabios a la vez. 

 

El segundo tipo de observación, sin juicio, nos proporciona bienestar y placer, porque pone el énfasis en lo que une, en el aprendizaje, en lo que aporta, se produce una perfecta armonía y conexión con la otra persona o elemento observado. 

 

La aceptación está vinculada al no juicio, a la comprensión de lo que ES,   relativiza las diferencias, reconoce la identidad compartida y la singularidad del otro, y es la base firme de la confianza. 


Pablo García-Valdecasas...No estamos aquí para sobrevivir.

jueves, 5 de marzo de 2026

CONFÍA

Mi experiencia me dice que, en muchas ocasiones, cuanto más difícil me ha sido abrazar la realidad, cuantas más dificultades he tenido para superar mis ideas y creencias, para acoger LA VIDA, cuantas más oscuridades me he encontrado, ha sido cuando más he crecido, de más cosas me he dado cuenta, y he sido consciente como LA VIDA me “hablaba” en todas ellas. 


Y he descubierto, no sin antes haber sufrido muchas veces por mi falta de aceptación, que LA VIDA no se equivoca, nos está siempre sorprendiendo para que sigamos aprendiendo y adquiriendo sabiduría. 


Aceptar y confiar en LA VIDA consiste en último término en amar, porque quien ama de verdad, se tira al vacío, porque el amor trasciende todo, y se fundamenta en la confianza plena en LA VIDA. 


Cuando amamos, aceptamos todo y a todos. 


"No estamos aquí para sobrevivir" (Pablo García- Valdecasas)

miércoles, 4 de marzo de 2026

Alerta eclesial por el «abuso espiritual» del «emotivismo» religioso

Retiros de fin de semana que propician conversiones sorpresivas. Oraciones de alabanza que exaltan el sentimentalismo. Imposiciones de manos que sugieren una sanación inmediata. Desplomes físicos en medio de una vigilia de oración que se denominan «descansos en el Espíritu». Adoraciones al Santísimo remasterizadas. Son algunas prácticas que desde un tiempo a esta parte se están dando en espacios eclesiales. En algunos casos se presentan como métodos de primer anuncio del Evangelio. En otros, como una manera renovada de vivir la fe. Son fenómenos emergentes que están repoblando parroquias y movimientos, pero que parecen tener alguna arista que comienza a preocupar, y mucho, a los obispos. Así al menos se desprende de forma detallada y sin rodeos en «Cor ad cor loquitur» (El corazón habla al corazón), un documento publicado ayer y elaborado por la Comisión para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española en la que alerta del «reduccionismo ‘emotivista’ de la fe» que lleva a «muchas personas a convertirse en consumidores de experiencias de impacto y buscadores insaciables de la complacencia del sentimiento espiritual»

En ningún momento los prelados ponen nombre y apellidos a cuáles son las iniciativas que ponen en cuarentena, pero se expresan sin reserva sobre sus efectos: «Existe el peligro de pretender suscitar algunos comportamientos mediante un ‘bombardeo emocional’, lo cual podría considerarse una forma de ‘abuso espiritual’». La advertencia que lanzan no es menor, en tanto que incluso han llegado a detectar, según se lee en el propio documento, «la utilización de falsas experiencias sobrenaturales o místicas».

Para poner coto a esta deriva, la nota llega a asegurar que «estos nuevos métodos» deberían ser «sometidos al discernimiento de la autoridad de los obispos y los órganos diocesanos competentes». Se busca frenar «la oración ‘espiritualista’ desencarnada», así como «unas celebraciones litúrgicas intimistas y efectistas», reduciendo la liturgia a un «mero devocionalismo». Así, no dudan en condenar «prácticas de culto a la Eucaristía fuera de la misa que desvirtúan y descontextualizan el sentido propio de la adoración al Santísimo Sacramento», así como «el uso de elementos extraños a lo dispuesto en el ritual».

 Aprobado la semana pasada en la Comisión Permanente celebrada en Madrid, el escrito reconoce la «creatividad» de algunas de estas propuestas. Sin embargo, con finezza eclesial, los pastores creen necesario «ayudar al discernimiento y acompañar en la maduración de estas experiencias».

La nota doctrinal subraya que el «emotivista religioso» hace «depender la fe de la intensidad de la emoción, reduciéndola a la medida del sentimiento y a lo placentera que pueda resultar, lo que se refuerza cuando se trata de experiencias compartidas». Incluso se advierte de que no se pueden «confundir estas vivencias con el arrobamiento místico o la experiencia del gozo espiritual que acompaña en los santos la revelación privada».

El aviso no se queda ahí, sino que resalta cómo aquellos cristianos que se dejan llevar por este emotivismo pueden entrar en una esfera «fácilmente manipulable». En este sentido, exponen cómo la «presión emocional del grupo» puede llevar a que los católicos que forman parte «se vean obligados a ‘sentir’ lo mismo que los demás para no automarginarse de la experiencia».

De la misma manera, se ahonda en el «falso misticismo» en el que pueden caer estas metodologías y que «desvirtúan una auténtica visión de Dios». En un tono asertivo, remarcan que podrían convertirse en «medios para ejercer dominio sobre las conciencias anulando la autonomía de las personas o para cometer otro tipo de abusos, lo que debe ser considerado de especial gravedad moral».

A la par, se dejan caer otros riesgos como «una autocomplacencia por los frutos alcanzados, en la obsesión por la ley y en la ostentación en el cuidado de la liturgia, de la doctrina y del prestigio de la Iglesia». Tampoco se quedan atrás a la hora de prevenir sobre la cerrazón de algunos movimientos: «Una auténtica vivencia eclesial de la fe no absolutiza el carisma del propio grupo, sino que lo pone al servicio de la unidad de la Iglesia».

«Igual se puede decir de los métodos evangelizadores: ninguno ha de considerarse como absoluto, y se ha de admitir que lo que sirve para unos, no ha de ser necesariamente válido o útil para otros», se señala justo después.

Junto a las coordenadas para detectar dónde están los límites que no pueden sobrepasar estas iniciativas, el Episcopado también ofrece unos criterios como «ser precavido ante los sentimientos y las emociones», ser fieles a la doctrina desde «la adhesión personal con Cristo», seguir los itinerarios catecumenales y procesos formativos establecidos por la Iglesia.

Otra «prueba del algodón» para evitar un espiritualismo emocional es que estas iniciativas se traduzcan en «la caridad hacia los más pobres, en el testimonio y el servicio que transfiguran el mundo haciendo presentes en él los valores del Reino». «Si no somos capaces de tocar la carne de los últimos, no estamos siendo fieles al Evangelio», señalan los obispos españoles.

lunes, 2 de marzo de 2026

​LA REVOLUCIÓN DE LO SENCILLO.

Estate tranquilo.


Cada día posee su propio afán. 


No te obligues. Interpreta el día 

a luz de la naturaleza.


 No fijes metas inalcanzables en el tiempo.


Confía en Dios.


No quieras la revolución, 

sin haber hecho tu cama. 


Ama las cosas sencillas y ve descubriendo quién eres realmente. 


No realices largos viajes,

sin volar hacia ti mismo, 

tan cerca.


Ve construyendo tu perfil

con la lentitud del lápiz y la goma.


Brinda siempre. 


(C) Miguel Fuentes Arias.