miércoles, 16 de noviembre de 2011

Comparaciones Gn 1 y Gn 2.


                 Dos creaciones: En los dos capítulos primeros del Génesis, se nos ofrecen dos versiones distintas de esta primera salida de Dios hacia fuera de sí mismo dentro del acto creador. Actualmente las dos versiones se hallan yuxtapuestas, pero en su origen, se hallan separadas entre sí por cinco siglos de distancia entre la segunda y la primera. A esta separación cronológica son debidas en gran parte las profundas diferencias existentes entre ellas. Los dos relatos de la creación demuestran que ninguno de ellos resultó plenamente satisfactorio para describir aquella acción divina original, ni siquiera para los lectores de la Biblia en el siglo V antes de Cristo. En esta misma dirección nos orientan otras descripciones del mismo acontecimiento y que nada tienen que ver con estas dos primeras. Paradójicamente la Biblia se abre con una narración tardía en cuanto a su origen. Debe situarse en el siglo V y es el llamado relato sacerdotal de la creación (Gn 1,1-2,4a). De él han desaparecido los rasgos antropomórficos de la divinidad. Se acentúa la trascendencia divina. Dios crea por la palabra, sin esfuerzo ni fatiga de ninguna clase. Se parte de la diferencia radical entre Dios y lo creado: la creación es obra suya. Se afirma la relación de Dios con el mundo, estableciendo diversos grados por lo que a la actuación inmediata de Dios se refiere. El teólogo que elaboró este relato de la creación era, al mismo tiempo, un pedagogo excepcional. Es consciente de la dificultad que entraña el hacer comprender al hombre la acción de Dios. Y parte de algo que es familiar al hombre, el esquema de la semana en el que se desenvuelve su vida.  A continuación tenemos, en el estado actual de las tradiciones bíblicas, el relato Yahvista (Gn 24b-25). En las imágenes y cuadros utilizados, el Yahvista aparece como un gran teólogo y artista. Detrás de una presentación antropomórfica de la divinidad y de los cuadros e imágenes utilizados se descubre al teólogo que se interesa por descubrir la acción de Dios y la respuesta que al hombre se le exige.

            A imagen de Dios: Aunque por distintos caminos, tanto el Yahvista como el Sacerdotal colocan al hombre en el centro de gravedad de sus relatos; o bien como en el principio justificante de la creación (el yahvista) o como la culminación de la misma (el sacerdotal), la afirmación más significativa la tenemos en la imagen de Dios conforme a la cual fue creado el hombre. Tenemos también una condenación clara y terminante de la posible tentación del hombre de entrar en competencia con Dios. Sólo Dios posee el derecho sobre la vida. La vida y dicha del hombre depende de su proximidad con Dios y la tentación de ser como Dios es una auténtica falacia para el hombre.

            La Mujer: El relato Yahvista de la creación da peculiar relieve a la creación de la mujer. La narración ha sido ridiculizada muchas veces; tiene, sin embargo, una gran profundidad que el texto mismo nos ayuda a descubrir: Se trata de la ayuda adecuada para el hombre (Gn 2,18). Esta ayuda adecuada no se encuentra en ninguna de las cosas y especies creadas. Al ser tomada del hombre se afirma, en la terminología actual, la igualdad de naturaleza y de hechos. Al verla, el hombre la saluda a ese nivel. El Yahvista explica así la totalidad de la naturaleza humana, hombre y mujer, y la mutua atracción.

Nacho Padró

¿Cual es la relación de la Serpiente en la caída del Hombre?


            La serpiente es aquella figura ambigua de todo el que nos atrae y de todo aquello que tememos recordemos, que la serpiente no es sino la otra cara de nuestra humanidad. El autor emplea las características naturales de la serpiente para simbolizar el castigo del poder del mal. Muchos pueblos antiguos poseen relatos del "pecado original" en una época de un trato familiar con Dios, roto por cometer una desobediencia, comer un fruto, encender un fuego, o por falta de atención. Los brahmanes narran que el «primer hombre» desencadena su miseria al comer de un árbol sagrado. En el Avesta, el «primer hombre» pierde su felicidad por mentir. En el Bundehes, la «primera pareja» es seducida a comer frutos por Arimán. En la epopeya de Gilgamesh, una astuta serpiente le hace perder la «hierba de la vida». En el relato de Enguidú, los animales se revelan tras ser seducidos por una mujer. Los autores del Génesis parecen querer juntar los relatos asirios y acadios, haciendo aparecer el árbol, la fruta, la serpiente y la mujer

         El autor bíblico se plantea la pregunta: ¿Por qué el hombre no quiere ser sabio, seguir a Dios y ser feliz, sino que prefiere recorrer su propio camino, esconderse de Dios y ser desgraciado?. En otras palabras:¿ Por qué el hombre se siente más traído por el mal que por el bien?. Para ello introduce en la narración a la serpiente. La serpiente personifica aquí la tentación. Personifica la inclinación casi indomable que todos tenemos para el mal. Para el autor, la causa de todo mal es el mismo hombre que se deja vencer por la tentación, por esa inclinación al mal. En casi todos los pueblos de la antigüedad la serpiente es el símbolo del mal; es traicionera, venenosa, mata. Tras el mito bíblico, la pobre  serpiente llegó a ser el símbolo de la traición a Dios y a la fe: símbolo de todo mal. Es en esta caída en la tentación, en esta desobediencia que reside en "pecado original", el distanciamiento del hombre hacia Dios, su pecado.

            Respecto a la relación-representación de la serpiente con los faraones, hay que especificar que en todo Egipto se rendía un culto especial a las serpientes.  La imagen de la serpiente en los jeroglíficos significaba diosa, La Cobra, por ejemplo, decoraba la corona de los faraones y simbolizaba el poder de la monarquía y en la entrada de los templos se pintaban imágenes de serpientes para proteger su entrada y en los sepulcros importantes se colocaban cajas con serpientes vivas para cuidar el lugar sagrado. Por ello me cuesta ver la relación que se quiere mostrar.

Nacho Padró

Las Etiologias de Gn, 2

            La palabra "etiología" proviene de la palabra griega aitia que significa 'causa'. La pregunta es histórica pero la explicación que se da es "catequética" por darle un nombre. Por ejemplo: ¿Por que se da la atracción entre hombre y mujer? ¿Por qué ganarse el sustento no es fácil? ¿Por qué para dar a luz la mujer tine que sufrir tantos dolores? A éstas y otras preguntas los autores bíblicos quisieron dar respuesta y con un lenguaje que la gente comprendiera. Si lees los apuntes despacio y con atención verás que te facilitan la respuesta.

            La lectura del texto bíblico da una sensación en el que el autor intenta explicar a un público receptivo y mediante una cosmogonía semejante a lo que se oía en los ambientes que les rodeaban (sumerios, acadios...) unos conceptos que les podían preocupar. De la misma manera que se dice en psicología que los cuentos infantiles son narraciones edificantes para aprender y educar a los niños cuando no había TV y que ahora han quedado en meros relatos dentro de nuestra cultura (caso de la caperucita roja). El autor intenta dar respuesta a las dudas existenciales de cualquier grupo humano (el mal, la injusticia, el porqué del trabajo, el parto doloroso, la relación con Dios...) desde el punto de vista de sus propias creencias y para ello parece que usa lo que hay en ese momento, tanto extrabíblico como los diferentes tradiciones que hay, para una mejor comprensión y adquisición del auditorio.

            El resultado de esta síntesis de relatos (fusión de la tradición de la formación del hombre y la mujer  y otra sobre el paraíso y formación) da lugar a un intento "catequético" de responder a preguntas que asolan al ser humano desde su plena conciencia, a saber encontrar el motivo de sus limitaciones (la serpiente les tienta a "ser como dioses" (Gn 3, 5) pero no causada por Dios, sino como resultado de una desobediencia grave. Claro que la dimensión simbólica de este relato está en la lectura que hará San Pablo en Rm 5, 12s o 1Co 15, 21-22 y la posterior valoración y posicionamiento dogmático de la Iglesia respecto al pecado original.
           
            Otra de las grandes problemáticas que a nivel catequético se quiere tratar es el tema del MAL: Todas las personas nos preguntamos por el mal ¿Por qué existe el mal? ¿Por qué no existe solamente el bien? La Biblia también se hace esta pregunta y el autor del Génesis reflexiona y para intentar explicar esto del mal, el autor emplea una historia: la historia es verdadera: el mal existe y entró en el mundo por el hombre mismo. Los elementos que emplea para ilustrar esa historia, sin embargo, son simbólicos y por ello hay que saber profundizar para descubrirlos y ser iluminados. Y ya podemos alargar la relación con el tema de la injusticia, que será profundizado con el libro de Job

            Por otro lado la temática de la potestad y superioridad del hombre sobre la mujer usando interesadamente un capítulo u otro del Génesis descontextualizándolos parece ser una vieja tradición del machismo más rancio, baste decir que Eva fue creada de una costilla tomada del costado de Adán; este hecho significa que ella no debía dominarle como cabeza, ni tampoco debía ser humillada y hollada bajo sus plantas como un ser inferior, sino que más bien debía estar a su lado como su igual, para ser amada y protegida por él. Siendo parte del hombre, hueso de sus huesos y carne de su carne, era ella su segundo yo; y quedaba en evidencia la unión íntima y afectuosa que debía existir en esta relación.

Nacho padró 

Las imágenes Mitológicas del Gn, 2

             En la referencia al árbol del Paraíso, tenemos una muestra de la mitología extra bíblica: Tenemos muchos ejemplos en el Antiguo Oriente: Así en el Mito de Adapa, un mito acadio que refleja el deseo de inmortalidad del hombre. Este mito nos ha llegado incompleto a partir de 4 fragmentos de  4 versiones diferentes, 3 de los cuales fueron localizados en la biblioteca de Asurbanipal en  Ninive, y el mas extenso y antiguo de los fragmentos se encontró en los archivos del Amarna. En el mito se habla del pan de vida y del agua de vida. En el desarrollo de la historia,  tenemos a Adapa, Tammuz y Ningishzida, estos dioses son representados como los custodios de las puertas del cielo, y se matiza que Tammuz y Shamash afirman ser los guardianes del árbol de lapislázuli “Kiskanu” en Eridú. Este mito, además, proporciona el tema de la advertencia de la serpiente a Eva: que Dios los había engañado acerca de las propiedades del fruto prohibido
           
            Al analizar la Mitología sumeria y relacionadas (sumerios acadios y babilonios, así como los asirios), en tablillas con historias de origen sumerio como el Enuma Elish, se pueden encontrar puntos u origen en común, o influencia con la historia bíblica del Génesis. Tenemos el mito sumerio de “Inanna y su descenso a los infiernos”, Inanna volvió a la vida por intermediación de Enki que para la ocasión moldeó dos criaturas Lugarru y Kalatarru a los que posteriormente envió al “mundo de las tinieblas” con “el agua de la vida” y “los frutos de la vida” para rociarla y frotarla con ellos, para revivirla. Según la mitología Sumeria, la diosa Ki creó con la costilla de Enki una diosa llamada Nin-ti ("mujer de la costilla") un claro paralelismos con la historia de Eva. También Enki creó a los seres humanos y un lugar donde el hombre podía vivir sin miedo a los animales, un lugar sin terror; pero posteriormente Enki descubrió que los humanos tenían un comportamiento inadecuado, y por ello los expulsó de este paraíso.(Paralelismos con la historia del Jardín del Edén). También según Gén. 3, 20, Adán llama a Eva "la madre de todos los vivientes", título de esa misma diosa del amor, Aruru o Ishtar; y ella le otorga la sabiduría, lo mismo que la sacerdotisa de Aruru a Enkidu.
           
            En la Epopeya de Gilgamesh Tablilla XI, 265-270, texto asirio, se trata de la planta de la vida. Y también en El árbol de Eridu, un sortilegio acadio de tipo medico, se encuentra una referencia a los árboles de vida. En la Epopeya de Gilgamesh, la versión más antigua (ca. 2000 a.C.), se describe cómo Aruru, la diosa del amor súmera, creó con arcilla a Enkidu. Una sacerdotisa cubrió su desnudez utilizando parte de su vestido. Su hermano Gilgamesh fue en busca de la "hierba de la inmortalidad". Entró en un túnel tenebroso y salió a un paraíso de árboles de los que colgaban joyas y el que pertenecía a la diosa de la sabiduría. Gilgamesh encontró la hierba, pero una serpiente se la robó.

            Otra fuente posible de la Caída del Hombre según el Génesis es un antiguo mito persa. Meshia y Meshiana viven al principio solamente de frutos, pero luego el demonio Ahriman los induce a negar a Dios. Pierden su pureza, derriban árboles, matan animales y cometen otras maldades... muy parecido al texto bíblico.

            También hay una relación lejana con el mundo griego: según un mito Cretense citado por Apolodoro e Higinio, y un mito Lidio rescatado por Plinio, las serpientes poseían una hierba de la inmortalidad y la visión del Génesis, en la que el trabajo agrícola es representado como una maldición recaída sobre el hombre por la curiosidad de Eva y la desobediencia, expresa el secular punto de vista mediterráneo que considera el trabajo físico como una penalidad muy dura. Hesíodo fue el primer escritor que consideró a la agricultura como un mal impuesto a la humanidad por los dioses crueles ("Los trabajos y los días")

¿Cuantos árboles especiales hay en el Paraíso del Génesis?

Sobre los árboles: el árbol de la vida (ets hajayym). Que  aquí hace referencia a  la gran palabra: vida. Es mas que un instinto de conservación que guiara al hombre; es el deseo inmenso de vida y de plenitud de vida. El Nuevo Testamento, y en especial Juan, mostraran la Vida con mayúscula. Este el árbol de la vida procede de una tradición paralela a la del árbol del conocimiento del bien y del mal y en este versículo son puestos en relación. Vincular la “vida” a un árbol es tratar de objetivar la fuente.
Si hacemos una re lectura lenta del texto bíblico nos encontramos con que se distinguen tres tipos: los llamados "árboles deliciosos a la vista" (estos darían fruto para comer); "el árbol de la ciencia del bien y el mal" (o del conocimiento del bien y del mal) y el "árbol de la vida". El primero tipifica los árboles frutales, el segundo tipifica el conocimiento, discernimiento (para decidir lo que está bien de lo que está mal); y el tercero tipifica la vida eterna (inmortalidad).  
Respecto del "Arbol de la sabiduría", algunos sostienen que Adán, al comer el fruto del árbol de la Ciencia, consiguió el don de la profecía. Otros dicen que el Arbol de la Ciencia era un inmenso tallo de trigo, más alto que un cedro; o una cepa, o un cidro, cuyo fruto es utilizado en la celebración de los Tabernáculos; otros sostienen -citando las palabras de Enoc- que era una palmera datilera. Otros asocian el "Arbol de la Ciencia" con el "Hongo de la Sabiduría", venerado por los antiguos chinos, paleosiberianos y mongoles y sobre esto he leido algunas cosas curiosas sobre la relación de los hongos psicotrópicos (que los chamanes usaban en algunas tradiciones para contactar con los espíritus) y el impacto de comer el fruto prohibido

Nacho Padró