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domingo, 29 de enero de 2012

Impresiones de la Lectura de Gn 1 a Gn 11

La vida puede ser realmente compleja y variada, expresada de millones de maneras y bajo el manto de una variedad asombrosa de culturas, matices y formas de expresión, pero parece ser que en los momentos principales siempre nos reducimos a cosas bastante comunes, siempre tenderemos a buscar respuestas allí donde no tenemos más que preguntas... y nuestra angustia vital busca y se desespera mientras no encuentra lo que necesita para calmar su alma. 

No podemos evitar ser hijos del tiempo que se nos ha impuesto vivir, condicionados a  la mentalidad y forma de pensar del lugar en que nacemos, asociado a su cultura, historia y expresiones artísticas.... aunque con esfuerzo y tenacidad podemos ojear mediante libros, música, arquitectura, cine y otras expresiones.... como pensaban, soñaban y como interpretaban la vida otras personas de otras culturas y épocas....

Por ello es todo un privilegio el poder ahondar en una cultura milenaria que a lo largo de 11 capítulos de su Génesis ha buscado la manera de poder responder a las principales dudas vitales: ¿De donde venimos?, ¿Quines somos? ¿que sentido tiene la vida, la sociedad? ¿Cual es el origen y diferenciación entre hombres y mujeres? ¿Que és la naturaleza? ¿Porqué somos tan diferentes?....

He tenido el profundo sentimiento de poder atisbar desde la profundidad del estudio del libro de los Orígenes del AT, una manera de sentir las cosas que me ha podido enriquecer y mirar con otros ojos aquello que me rodea, todo un privilegio, en los tiempos que corren y cuando lo normal es no salir de la cáscara protectora por miedo a lo que te puedes encontrar.

En esta obra, el autor sagrado nos presenta a Dios como creador del cielo y de la tierra. El mismo que crea los astros es el que les asigna sus oficios en provecho del hombre. Con la tierra crea también las plantas y los animales, y confiere a unas y a otros la virtud de crecer y multiplicarse. Al hombre lo crea a su imagen y semejanza y lo constituye rey y señor de la creación, pero dependiente de su Hacedor. Si atendemos a la naturaleza de Dios, le vemos primero trascendente al mundo, que El mismo produjo con su poder y sabiduría; luego manifiesta su bondad, digamos su humanidad y benignidad, en comunicarse con los hombres; su justicia en castigar los autores del primer pecado y la corrupción del mundo por el diluvio; Pero también su misericordia en prometer a los primeros padres el desquite de la derrota que acaban de sufrir, y en salvar del diluvio a Noé, a quien bendice y hace principio de una nueva generación en la tierra. Se muestra asimismo justo sancionador de la ley moral al castigar el fratricidio de Caín y el orgullo de los fundadores de Babilonia.

Declarar que sus relatos no contienen historia en el sentido moderno de la palabra, podría dar a entender que no la tienen en ningún sentido, mientras que ellos refieren en un lenguaje sencillo y figurado, acomodado a las inteligencias de una humanidad menos culta, las verdades fundamentales que se presuponen a la economía de la salud, al mismo tiempo que la descripción popular de los orígenes del género humano y del pueblo elegido. No puede negarse esa forma de expresión pensada por y para el pueblo que se basa en sus propios mitos y culturas, con lo que implica un esfuerzo por parte del lector de acercarse con respeto e inteligencia a la obra que busca explicar las respuestas bajo la experiencia de Dios.

Nacho Padró

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Comparaciones Gn 1 y Gn 2.


                 Dos creaciones: En los dos capítulos primeros del Génesis, se nos ofrecen dos versiones distintas de esta primera salida de Dios hacia fuera de sí mismo dentro del acto creador. Actualmente las dos versiones se hallan yuxtapuestas, pero en su origen, se hallan separadas entre sí por cinco siglos de distancia entre la segunda y la primera. A esta separación cronológica son debidas en gran parte las profundas diferencias existentes entre ellas. Los dos relatos de la creación demuestran que ninguno de ellos resultó plenamente satisfactorio para describir aquella acción divina original, ni siquiera para los lectores de la Biblia en el siglo V antes de Cristo. En esta misma dirección nos orientan otras descripciones del mismo acontecimiento y que nada tienen que ver con estas dos primeras. Paradójicamente la Biblia se abre con una narración tardía en cuanto a su origen. Debe situarse en el siglo V y es el llamado relato sacerdotal de la creación (Gn 1,1-2,4a). De él han desaparecido los rasgos antropomórficos de la divinidad. Se acentúa la trascendencia divina. Dios crea por la palabra, sin esfuerzo ni fatiga de ninguna clase. Se parte de la diferencia radical entre Dios y lo creado: la creación es obra suya. Se afirma la relación de Dios con el mundo, estableciendo diversos grados por lo que a la actuación inmediata de Dios se refiere. El teólogo que elaboró este relato de la creación era, al mismo tiempo, un pedagogo excepcional. Es consciente de la dificultad que entraña el hacer comprender al hombre la acción de Dios. Y parte de algo que es familiar al hombre, el esquema de la semana en el que se desenvuelve su vida.  A continuación tenemos, en el estado actual de las tradiciones bíblicas, el relato Yahvista (Gn 24b-25). En las imágenes y cuadros utilizados, el Yahvista aparece como un gran teólogo y artista. Detrás de una presentación antropomórfica de la divinidad y de los cuadros e imágenes utilizados se descubre al teólogo que se interesa por descubrir la acción de Dios y la respuesta que al hombre se le exige.

            A imagen de Dios: Aunque por distintos caminos, tanto el Yahvista como el Sacerdotal colocan al hombre en el centro de gravedad de sus relatos; o bien como en el principio justificante de la creación (el yahvista) o como la culminación de la misma (el sacerdotal), la afirmación más significativa la tenemos en la imagen de Dios conforme a la cual fue creado el hombre. Tenemos también una condenación clara y terminante de la posible tentación del hombre de entrar en competencia con Dios. Sólo Dios posee el derecho sobre la vida. La vida y dicha del hombre depende de su proximidad con Dios y la tentación de ser como Dios es una auténtica falacia para el hombre.

            La Mujer: El relato Yahvista de la creación da peculiar relieve a la creación de la mujer. La narración ha sido ridiculizada muchas veces; tiene, sin embargo, una gran profundidad que el texto mismo nos ayuda a descubrir: Se trata de la ayuda adecuada para el hombre (Gn 2,18). Esta ayuda adecuada no se encuentra en ninguna de las cosas y especies creadas. Al ser tomada del hombre se afirma, en la terminología actual, la igualdad de naturaleza y de hechos. Al verla, el hombre la saluda a ese nivel. El Yahvista explica así la totalidad de la naturaleza humana, hombre y mujer, y la mutua atracción.

Nacho Padró

¿Cual es la relación de la Serpiente en la caída del Hombre?


            La serpiente es aquella figura ambigua de todo el que nos atrae y de todo aquello que tememos recordemos, que la serpiente no es sino la otra cara de nuestra humanidad. El autor emplea las características naturales de la serpiente para simbolizar el castigo del poder del mal. Muchos pueblos antiguos poseen relatos del "pecado original" en una época de un trato familiar con Dios, roto por cometer una desobediencia, comer un fruto, encender un fuego, o por falta de atención. Los brahmanes narran que el «primer hombre» desencadena su miseria al comer de un árbol sagrado. En el Avesta, el «primer hombre» pierde su felicidad por mentir. En el Bundehes, la «primera pareja» es seducida a comer frutos por Arimán. En la epopeya de Gilgamesh, una astuta serpiente le hace perder la «hierba de la vida». En el relato de Enguidú, los animales se revelan tras ser seducidos por una mujer. Los autores del Génesis parecen querer juntar los relatos asirios y acadios, haciendo aparecer el árbol, la fruta, la serpiente y la mujer

         El autor bíblico se plantea la pregunta: ¿Por qué el hombre no quiere ser sabio, seguir a Dios y ser feliz, sino que prefiere recorrer su propio camino, esconderse de Dios y ser desgraciado?. En otras palabras:¿ Por qué el hombre se siente más traído por el mal que por el bien?. Para ello introduce en la narración a la serpiente. La serpiente personifica aquí la tentación. Personifica la inclinación casi indomable que todos tenemos para el mal. Para el autor, la causa de todo mal es el mismo hombre que se deja vencer por la tentación, por esa inclinación al mal. En casi todos los pueblos de la antigüedad la serpiente es el símbolo del mal; es traicionera, venenosa, mata. Tras el mito bíblico, la pobre  serpiente llegó a ser el símbolo de la traición a Dios y a la fe: símbolo de todo mal. Es en esta caída en la tentación, en esta desobediencia que reside en "pecado original", el distanciamiento del hombre hacia Dios, su pecado.

            Respecto a la relación-representación de la serpiente con los faraones, hay que especificar que en todo Egipto se rendía un culto especial a las serpientes.  La imagen de la serpiente en los jeroglíficos significaba diosa, La Cobra, por ejemplo, decoraba la corona de los faraones y simbolizaba el poder de la monarquía y en la entrada de los templos se pintaban imágenes de serpientes para proteger su entrada y en los sepulcros importantes se colocaban cajas con serpientes vivas para cuidar el lugar sagrado. Por ello me cuesta ver la relación que se quiere mostrar.

Nacho Padró

Las imágenes Mitológicas del Gn, 2

             En la referencia al árbol del Paraíso, tenemos una muestra de la mitología extra bíblica: Tenemos muchos ejemplos en el Antiguo Oriente: Así en el Mito de Adapa, un mito acadio que refleja el deseo de inmortalidad del hombre. Este mito nos ha llegado incompleto a partir de 4 fragmentos de  4 versiones diferentes, 3 de los cuales fueron localizados en la biblioteca de Asurbanipal en  Ninive, y el mas extenso y antiguo de los fragmentos se encontró en los archivos del Amarna. En el mito se habla del pan de vida y del agua de vida. En el desarrollo de la historia,  tenemos a Adapa, Tammuz y Ningishzida, estos dioses son representados como los custodios de las puertas del cielo, y se matiza que Tammuz y Shamash afirman ser los guardianes del árbol de lapislázuli “Kiskanu” en Eridú. Este mito, además, proporciona el tema de la advertencia de la serpiente a Eva: que Dios los había engañado acerca de las propiedades del fruto prohibido
           
            Al analizar la Mitología sumeria y relacionadas (sumerios acadios y babilonios, así como los asirios), en tablillas con historias de origen sumerio como el Enuma Elish, se pueden encontrar puntos u origen en común, o influencia con la historia bíblica del Génesis. Tenemos el mito sumerio de “Inanna y su descenso a los infiernos”, Inanna volvió a la vida por intermediación de Enki que para la ocasión moldeó dos criaturas Lugarru y Kalatarru a los que posteriormente envió al “mundo de las tinieblas” con “el agua de la vida” y “los frutos de la vida” para rociarla y frotarla con ellos, para revivirla. Según la mitología Sumeria, la diosa Ki creó con la costilla de Enki una diosa llamada Nin-ti ("mujer de la costilla") un claro paralelismos con la historia de Eva. También Enki creó a los seres humanos y un lugar donde el hombre podía vivir sin miedo a los animales, un lugar sin terror; pero posteriormente Enki descubrió que los humanos tenían un comportamiento inadecuado, y por ello los expulsó de este paraíso.(Paralelismos con la historia del Jardín del Edén). También según Gén. 3, 20, Adán llama a Eva "la madre de todos los vivientes", título de esa misma diosa del amor, Aruru o Ishtar; y ella le otorga la sabiduría, lo mismo que la sacerdotisa de Aruru a Enkidu.
           
            En la Epopeya de Gilgamesh Tablilla XI, 265-270, texto asirio, se trata de la planta de la vida. Y también en El árbol de Eridu, un sortilegio acadio de tipo medico, se encuentra una referencia a los árboles de vida. En la Epopeya de Gilgamesh, la versión más antigua (ca. 2000 a.C.), se describe cómo Aruru, la diosa del amor súmera, creó con arcilla a Enkidu. Una sacerdotisa cubrió su desnudez utilizando parte de su vestido. Su hermano Gilgamesh fue en busca de la "hierba de la inmortalidad". Entró en un túnel tenebroso y salió a un paraíso de árboles de los que colgaban joyas y el que pertenecía a la diosa de la sabiduría. Gilgamesh encontró la hierba, pero una serpiente se la robó.

            Otra fuente posible de la Caída del Hombre según el Génesis es un antiguo mito persa. Meshia y Meshiana viven al principio solamente de frutos, pero luego el demonio Ahriman los induce a negar a Dios. Pierden su pureza, derriban árboles, matan animales y cometen otras maldades... muy parecido al texto bíblico.

            También hay una relación lejana con el mundo griego: según un mito Cretense citado por Apolodoro e Higinio, y un mito Lidio rescatado por Plinio, las serpientes poseían una hierba de la inmortalidad y la visión del Génesis, en la que el trabajo agrícola es representado como una maldición recaída sobre el hombre por la curiosidad de Eva y la desobediencia, expresa el secular punto de vista mediterráneo que considera el trabajo físico como una penalidad muy dura. Hesíodo fue el primer escritor que consideró a la agricultura como un mal impuesto a la humanidad por los dioses crueles ("Los trabajos y los días")