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viernes, 28 de diciembre de 2012

Relación entre el Patriarcado de Constaninopla y Patriarcado de Moscú




Sin llegar al cisma formal, el patriarcado de Moscú ha suspendido las relaciones con la sede de Constantinopla, que tiene la primacía de honor para toda la ortodoxia. El motivo es el conflicto en torno a la Iglesia ortodoxa de Estonia, hasta ahora dependiente de Moscú, a la que Constantinopla ha aceptado bajo su jurisdicción.
La "ruptura de comunión" se ha señalado con un gesto significativo durante una solemne liturgia celebrada el 23 de febrero en la catedral moscovita. Cuando llegó el momento de leer los dípticos, en los que se nombra a todos los patriarcas en ejercicio, el patriarca de Moscú, Alexis II, y otros cincuenta obispos oficiantes no mencionaron a Bartolomé I, patriarca de Constantinopla. Una declaración oficial del patriarcado de Moscú confirmó que la omisión había sido deliberada, al subrayar que era la primera vez que se hacía tal cosa desde el año 988, fecha en que comenzó a existir la Iglesia en Rusia. Además de este símbolo, el patriarcado ruso ha prohibido a sus sacerdotes participar en actos litúrgicos con clérigos dependientes de Constantinopla.
El enfrentamiento entre los dos patriarcados a propósito de la Iglesia estonia es antiguo, y dos años de negociaciones no han podido resolverlo. Los problemas comenzaron cuando, después de que Estonia recobrara la independencia, la Iglesia ortodoxa de este país pidió sustraerse de la jurisdicción rusa, a la que había sido adscrita por imposición soviética en 1945. Hasta entonces dependía de Constantinopla, en virtud de una disposición de 1923.
Bartolomé I alega que ha vuelto a aceptar bajo su autoridad a la Iglesia estonia a petición del gobierno de Tallinn y de dos tercios de los fieles estonios. Por su parte, el patriarcado de Moscú, en su comunicado, describe la decisión como un "atentado contra la secular unidad ortodoxa" y acusa a Constantinopla de injerirse en sus asuntos internos y de violar las leyes canónicas.
La Iglesia ortodoxa de Estonia no es la primera que se separa de Moscú tras el hundimiento de la URSS. En Moldavia (república con mayoría de población de origen rumano), una parte de la comunidad ortodoxa se pasó ya al patriarcado de Bucarest. En Ucrania, la Iglesia está dividida en varias obediencias, y algunas no quieren depender de Moscú. Aunque perseguida en la era soviética, la Iglesia rusa también hizo concesiones al régimen comunista, por lo que no es vista con simpatía en algunos países que pertenecieron a la órbita de la URSS.

El Patriarcado de Moscú


Durante el siglo XVII tuvo lugar un acontecimiento trascendental para la historia y cultura de Rusia: un cisma en la Iglesia ortodoxa rusa. En 1652 el patriarca Nikón reformó la liturgia y ritos de la iglesia ortodoxa rusa para adecuarlos a la iglesia ortodoxa griega contemporánea. Esta reforma supuso también una subordinación mayor del estamento eclesiástico al Estado, lo que impulsó una fuerte y tenaz resistencia por la parte del pueblo que fue más tarde denominada Viejos creyentes, autores del cisma religioso. La situación cambió radicalmente con la muerte del Patriarca Tijon y con la coronación fáctica del Patriarca Sergei, en efecto, este primado a nombre del Patriarcado de Moscú y toda Rusia, decidió en 1927 proclamar su lealtad al gobierno soviético y llamar a la Iglesia exiliada a colaborar con el nuevo orden político. Esta declaratoria de lealtad al soviet tuvo por consecuencia que el clero en el destierro decidiera desconocer la autoridad del Patriarca Sergei haciéndose extensiva en lo futuro a todos los Patriarcas de Moscú, hasta la retractación de la declaración de lealtad), provocando un cisma en la ortodoxia del país eslavo 
Cuando Constantinopla finalmente cayó bajo el yugo turco en 1453, Rusia expulsaba a los mongoles de su territorio, dando comienzo a un pujante Estado Independiente. A causa de la caída de Roma en la herejía, y de la segunda Roma (Constantinopla) en manos de los turcos islámicos, algunos rusos comenzaron a referirse a Moscú como la “Tercera Roma”, la cual preservaría las tradiciones de la Fe ortodoxa y la civilización romana. El Zar (César) era ahora el nuevo Campeón y Protector de la ortodoxia, del mismo modo que en otro tiempo lo había sido el Emperador Bizantino. La Iglesia Ortodoxa Rusa en este tiempo ya había comenzado a desarrollar su propio estilo de iconografía, de arquitectura sacra, así como también, sus propias tradiciones espirituales, teológicas y litúrgicas. A mediados del siglo XVII, un cisma de considerable importancia tuvo lugar en el seno de la Iglesia Ortodoxa Rusa, cuando el Patriarca Nikón reformó los numerosos usos litúrgicos locales a fin de hacerlos mas adecuados a los usos griegos. Aquellos ortodoxos que rechazaron someterse a la reforma e insistieron en continuar con sus antiguas tradiciones litúrgicas comenzaron a ser conocidos bajo el nombre de Vétero Creyentes. (En la actualidad hay algunas comunidades de vétero-creyentes dependientes del Patriarcado de Moscú, y otros que están bajo la Jurisdicción de la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Exilio).

Nacho Padró