Aceptar al otro con sus limitaciones, sus temores, su desorden, sus debilidades, su mundo, sin pretender cambiarlo, sin ceder en lo propio, tal vez sea el principio de la paz interior y de la armonía en las relaciones.
Una de las cosas que causa mayor infelicidad y conflictos en las parejas y en las relaciones es la exigencia a que el otro responda a nuestras expectativas.
En contrapartida, el amor, no el control, es el motor que puede transformar a las personas.
Miguel Torres
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