Hoy comienza la Cuaresma.
Un tiempo que nos conduce hacia la Pascua.
No es rutina, es camino.
Un itinerario hacia la vida nueva.
Se despliega en tres movimientos.
-Primero, morir al egoísmo.
Dejar atrás lo que endurece el corazón.
-Soltar lo que nos encierra en nosotros mismos.
Para estrenar una existencia más libre.
Después, celebrar con Cristo
el nacimiento de una vida nueva.
Acoger la luz que brota del sepulcro vacío. Y reconocer que la muerte no tiene la última palabra.
-Finalmente, vivir con la energía de un recién nacido.
Con asombro, confianza y esperanza.
Con hambre de bien y sed de justicia.
La Cuaresma nos prepara para renacer.
Para pasar de la sombra a la claridad. Y dejarnos transformar por la Pascua.
José Antonio Mateos Pérez
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