Sigue tus sueños,
aunque el camino sea incierto y no siempre comprendido.
Ellos guardan la huella de lo que estás llamado a ser.
Caminar tras ellos es un acto de fidelidad a tu verdad más honda
y una forma valiente de no renunciar a la vida que late en ti.
No prometen seguridad, pero sí sentido.
Exigen paciencia, coraje y constancia.
A veces se retrasan, nunca se pierden.
Escucharlos es aprender a vivir desde dentro.
José Antonio Mateos Pérez
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