Necesitamos una nueva cultura del tiempo.
No para llenarlo más, sino para habitarlo mejor.
Hemos confundido prisa con sentido.
Y ocupación con plenitud.
El tiempo no es enemigo: es casa.
Pide pausa, atención, respiración.
Recuperar el ritmo humano es urgente.
Vivir no es correr, es demorarse.
Solo así el tiempo deja de huir.
Y empieza a pertenecernos.
José Antonio Mateos Pérez