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miércoles, 12 de febrero de 2025

Arqueólogos quedan atónitos al abrir por primera vez una pirámide egipcia sellada hace 4.000 años

 En un hallazgo sin precedentes, un equipo de arqueólogos en Egipto ha abierto por primera vez una pirámide que llevaba sellada durante 4.000 años. La estructura, situada en la necrópolis de Dahshur, al sur de El Cairo, ha revelado secretos ocultos que desafían la historia conocida. Sin embargo, lo encontrado en su interior ha generado más preguntas que respuestas, dejando a los expertos completamente desconcertados.

Una pirámide perdida resurge tras milenios

Dahshur es conocida por albergar algunas de las pirámides más antiguas de Egipto, como la Pirámide Acodada y la Pirámide Roja, construidas por el faraón Seneferu. Pero este reciente hallazgo sorprendió a los investigadores cuando, durante excavaciones en una cantera, se toparon con restos de una pirámide previamente

Los primeros indicios del descubrimiento surgieron cuando los trabajadores hallaron bloques de piedra caliza finamente tallados. El Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto intervino de inmediato, dando paso a una exhaustiva excavación, cuyo proceso ha sido documentado en la serie "El misterio de la pirámide perdida".

Una cámara sellada con un misterio oculto

Durante la exploración, los arqueólogos encontraron un pasadizo subterráneo que conducía a una cámara funeraria completamente sellada.A diferencia de muchas tumbas egipcias que han sido saqueadas a lo largo de los siglos, esta parecía intacta. El equipo esperaba hallar una tumba prístina con tesoros y artefactos valiosos, pero la realidad fue otra.

Al levantar la pesada piedra que sellaba la cámara, en lugar de un interior bien conservado, encontraron un escenario caótico. La tumba había sido saqueada hace miles de años, a pesar de haber permanecido sellada. Este enigma dejó perplejos a los investigadores.

Un robo anterior al sellado: el enigma del “crimen perfecto”

El egiptólogo británico Dr. Chris Naunton, líder de la investigación, calificó el hallazgo como una “antigua escena del crimen”. ¿Cómo pudo haber sido saqueada una tumba que permanecía sellada desde hace milenios? La única explicación plausible es que el saqueo ocurrió antes de que la pirámide fuera oficialmente cerrada.

“Esto sugiere que el entierro ya había sido alterado antes de que se sellara la tumba”, explicó el Dr. Naunton. “El hecho de que la cámara nunca se volviera a abrir indica que quienes la cerraron querían ocultar lo sucedido para siempre”.

Los expertos creen que este encubrimiento pudo haber sido llevado a cabo durante la turbulenta XIII Dinastía, un período de inestabilidad política y luchas de poder en el Antiguo Egipto.

La princesa olvidada Hatshepsut

Uno de los hallazgos más sorprendentes fue un cofre canopo con inscripciones dañadas. Al ser analizadas con tecnología avanzada de escaneo, los jeroglíficos revelaron un nombre hasta ahora desconocido: la princesa Hatshepsut.

A diferencia de la célebre faraona Hatshepsut de la XVIII Dinastía, esta princesa nunca había sido mencionada en los registros históricos. El hecho de que contara con su propia pirámide sugiere que tuvo un papel importante en la corte, pero su existencia había sido completamente olvidada hasta ahora.

Un nuevo capítulo en la historia egipcia

El descubrimiento de la tumba de la princesa Hatshepsut y la evidencia de un saqueo ocurrido antes de su sellado abren nuevas incógnitas sobre la política y las conspiraciones en el Antiguo Egipto.

Mientras los arqueólogos continúan sus investigaciones, la Pirámide Perdida de Dahshur sigue siendo un testimonio fascinante de los enigmas aún ocultos bajo las arenas de Egipto.

miércoles, 27 de noviembre de 2024

los otros toros sagrados del antiguo egipto

 cuando oímos hablar de cultos a animales en el antiguo Egipto, y más concretamente de toros, nos viene a la mente el más famoso de todos ellos, el culto a Apis, el toro sagrado de Menfis, cuyo lugar de enterramiento en la necrópolis de Saqqara, el Serapeum, fue descubierto en 1850 por el egiptólogo francés Auguste Mariette.

Pero los egipcios no adoraron solo a los toros Apis. Hubo otros dos cultos importantes protagonizados por estos bóvidos: el culto en Heliópolis a los toros Mnevis, de los que solo se han encontrado un par de enterramientos, y el culto a los toros Buchis, adorados en Hermontis(la actual Armant), una localidad próxima a Tebas que prosperó sobre todo en época ptolemaica y donde se alzaba un templo dedicado a Montu, un dios guerrero. El lugar de enterramiento de los toros Buchis en Hermontis se conoce como Bucheum.

ENTERRADOS EN VASTOS LABERINTOS

Los toros Buchis eran seleccionados, como los Apis y los Mnevis, por algunas marcas concretas que los definían. Al parecer, el Buchis, que al principio fue una encarnación de Montu (más tarde sería considerado una forma de Apis y, por tanto, una encarnación del dios del inframundo Osiris), debía ser blanco y con la cara negra. Pero eso al parecer no era todo.


Según Macrobio, un escritor romano del siglo IV, el toro Buchis cambiaba de color cada hora y su pelo crecía hacia atrás. Cuando un toro Buchis era localizado, su madre también recibía honores como encarnación de la diosa vaca Hathor, y el toro era llevado en barca hasta Hermontis, donde viviría a partir de entonces, con todas las comodidades, hasta su muerte, cuando era enterrado en el Bucheum. La primera referencia al entierro de un Buchis data del reinado del faraón Nectanebo II, en el siglo IV a.C., y su culto tuvo continuidad hasta época romana.

Ruinas of Hermontis. Litografía coloreada por Louis Haghe a partir de una obra de David Roberts. 1848.

Ruinas of Hermontis. Litografía coloreada por Louis Haghe a partir de una obra de David Roberts. 1848.

PD

El Bucheum fue descubierto en 1927 por Robert Mond y Oliver Myers, miembros de la Sociedad de Exploración de Egipto. El lugar era similar al Serapeum donde yacían los Apis, con largas galerías excavadas en la roca y numerosas cámaras funerarias. Pero las tapas de los sarcófagos de los Buchis son un tanto distintas a las de los Apis: están formadas por varias piezas que llevaban inscritas las instrucciones para que los operarios las colocasen correctamente y al unirlas formasen una sola tapa.

Sarcófago de un toro Apis en el Serapeum de Saqqara.

Sarcófago de un toro Apis en el Serapeum de Saqqara.

iStock

Mond y Myers hallaron las momias de los Buchis en muy malas condiciones. De hecho, el nivel freático había subido mucho desde la antigüedad y muchas de las galerías se hallaban bajo el agua. Y las que no lo estaban habían sido saqueadas hacía tiempo. Asimismo, la piedra se desmenuzaba con facilidad y había caído sobre las momias de los toros, contribuyendo a su deterioro.

A pesar de todo, se logró extraer cierta información de interés de estas momias. Los arqueólogos constataron que los toros fueron momificados en posición reclinada y, para conseguirlo, los embalsamadores tenían que cortar los tendones de las patas de los animales. Después, la momia se fijaba a una tabla con grapas de bronce.

UNA MOMIFICACIÓN PORMENORIZADA

Se ha conservado un papiro que detalla la momificación de los toros Apis, el Papiro Apis, que describe unas técnicas que al parecer se corresponden con el tipo de momificación a que fueron sometidos también los toros hallados en el Bucheum. A los animales no se les extraían las vísceras, sino que los órganos internos se eliminaban inyectando fluidos disolventes por el ano.

Tal como explica el Papiro Apis: "Un sacerdote lector se coloca delante del ano. Debe extender un paño sobre sí mismo y el dios (el toro). Debe coger con el palo todo lo que encuentre hasta donde llegue su mano. Debe lavarlo con agua y rellenarlo bien con paños y aplicarle los elementos y los vendajes que los cinco sacerdotes que están en las embarcaciones han traído, y que contienen las sustancias del ano. Debe untarlo bien con ungüento y vendarlo con paño".

Alejandro Magno y el toro Buchis. Museo Británico, Londres.

Alejandro Magno y el toro Buchis. Museo Británico, Londres.

PD

Después de ser embalsamado, el animal debía ser vendado. Este procedimiento también se describe en el Papiro Apis: "Deben untar al dios con ungüento y dejarlo reposar en una tabla, pero interponiendo cuatro piedras para que las vendas puedan ser pasadas por debajo del dios. Deben cubrir el centro con vendajes nbti y con la manta mtr. Deben enlazarlas con un vendaje sbn desde el frente hacia atrás y viceversa".

Y sigue: "Deben anudar de nuevo las vendas skr bajo el dios hacia la parte exterior. Deben hacer todo esto mientras que el padre y los profetas están presentes, antes de que se corte el paño. Cuando el paño se corta deben elevar un lamento. Deben llevar el féretro ante el dios y hacerlo reposar en él".

Tras un vendado minucioso, la momia del toro Buchis era adornada con ojos postizos, muchas veces tallados en piedra o vidrio, y su cabeza se recubría con una máscara de yeso y una lámina de oro. Sobre la máscara se disponía la corona que el Buchis había portado en vida, formada por un disco solar con plumas de avestruz flanqueado por dos cobras. Cuando todo ello había concluido, se podía proceder al entierro del toro y a iniciar la búsqueda de su sucesor por todo el país.

LOS SERVIDORES DEL DIOS

Otra importante fuente de información sobre el culto a los toros Buchis la hallamos en numerosos ostraca (fragmentos de piedra o cerámica) descubiertos en el interior de las tumbas del Bucheum. En muchos de ellos se da cuenta de los materiales usados en la momificación y también procuran detalles sobre la vida cotidiana en el lugar.

Por ejemplo, al parecer, como en el Serapeum de Saqqara, en el Bucheum de Hermontis se permitía la entrada de la gente para rendir homenaje a los toros allí enterrados. También se han hallado ostraca que detallan los pagos que se daban a los músicos y bailarines que acudían allí los días en que había festival; asimismo también conocemos el pago que recibían los tejedores que preparaban los paños para las momias de los toros.

Relieve que muestra al emperador Trajano haciendo una ofrenda ante el sagrado toro Buchis. Templo de Medamud, cerca de la actual Luxor.

Relieve que muestra al emperador Trajano haciendo una ofrenda ante el sagrado toro Buchis. Templo de Medamud, cerca de la actual Luxor.

PD

Al parecer, el último entierro de un Buchis en el Bucheum de Hermontis tuvo lugar bajo el gobierno del emperador Diocleciano, o, como muy tarde, hacia 340 d.C. La estela del animal reza así: "Bajo su majestad el rey del Alto y Bajo Egipto, señor de las Dos Tierras Diocleciano, hijo de Re, señor de coronas, César. El señor de los dioses, que creó a las diosas, llegó a la tierra en Tebas, Tai-Ist era su madre. Fue llevado a Hermontis, que se alegró de verlo. En el año 39 se le instaló una morada con gran festividad en la comarca de [...] de Re, su hermoso pueblo".

Y continúa: "En el año 57, mes 3 de la temporada de Akhet, el día 8 a las 7 en punto del día, su ba (uno de los elementos que componían el alma del difunto) entró [al cielo]. Su reinado duró 24 años, (?) meses, 20 días y 7 horas. ¡Que os dé la vida eterna, toda permanencia, todo poder, toda fuerza y ​​toda alegría como Re, por la eternidad!".

Para saber más

Ensayo

Momias de Egipto, las claves de un arte antiguo y secreto

Bob Brier

Edhasa, Barcelona, 1996

lunes, 15 de julio de 2024

La Universidad de Barcelona publica el estudio sobre el escarabeo egipcio encontrado en Alcubillas

 Lanza / ALCUBILLAS

Acaba de ser publicado el estudio general de la necrópolis del Toro de Alcubillas, así como el estudio de detalle de una de sus tumbas: la sepultura T5 a/b/c. E y un escarabeo egipcio que en ella apareció puede datarse en los primeros reinados de la Dinastía XXVI, fechable en los siglos VII-VI a. C.

Se trata de una de las once piezas incorporadas al ajuar de esa tumba, que contiene tres urnas cerámicas con los restos cremados de tres individuos bien representados, como explica en nota de prensa el arqueólogo valdepeñero Luis Benítez de Lugo, uno de los investigadores que han trabajado en el hallazgo.

La investigación contiene además algunas conclusiones sobre el estudio antropológico de la tumba, así como un detallado análisis morfológico, tipológico y cronológico del escarabeo de un faraón llamado Psamético.

El estudio ha sido publicado por la revista científica Pyrenae (Journal of Western Mediterranean Prehistory and Antiquity), la revista de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Barcelona que publica en acceso abierto y con un riguroso proceso de revisión por pares ciegos externos. Esto hace que su nivel científico sea muy alto (Q1).

La necrópolis del Toro de Alcubillas presenta una serie de evidencias monumentales acompañadas de materiales de prestigio en época muy temprana, que la inscriben como uno de los espacios funerarios más antiguos de la provincia de Ciudad Real durante la Edad del Hierro.

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Publicación de un estudio sobre la necrópolis del Toro de Alcubilllas, en la que se ha encontrado un escarabeo egipcio / Lanza

“El escarabeo encontrado es una pieza pequeña pero espectacular, ya que ha sido hallada en un contexto no alterado: dentro de una urna que contiene los restos de una mujer, situada en una sencilla tumba colectiva con otras dos urnas más”.

Los datos disponibles indican una datación del depósito del escarabeo en estudio en la Tumba 5 de esta necrópolis hacia mediados o en la segunda mitad del siglo VI a. C.

La investigación viene firmada por José Luis Fuentes, Luis Benítez de Lugo Enrich, María José López Grande, Paquita Velázquez, María Benito, Pilar Mata, Alexandra Muñoz, Victoria Peña y Alfredo Mederos.

Las excavaciones arqueológicas fueron financiadas por las consultoras de Arqueología Oppida y Anthropos.

La empresa E2IN2 ha adquirido los terrenos para su vallado, protección y estudio.

El esfuerzo para este estudio es, por tanto, enteramente privado y sin participación de las Administraciones Públicas.

Los materiales arqueológicos se encuentran depositados debidamente catalogados y restaurados en el Museo de Ciudad Real, en donde puede verse el escarabeo.

El escarabeo egipcio encontrado en Alcubillas / Lanza

lunes, 20 de mayo de 2024

templos, los grandes complejos administrativos del antiguo egipto

además de los grandes santuarios, como el complejo de Amón en Karnak, en Tebas, o el santuario del dios solar Re en Heliópolis, los antiguos egipcios practicaban sus rituales religiosos normalmente en templos locales, puesto que cada nomo o provincia tenía sus propios dioses. Si esto no era posible, los ritos y las oraciones se llevaban a cabo lo más cerca posible de los grandes complejos religiosos, como el del dios Ptah en Menfis, en cuyos muros puede leerse esta inscripción: "Alaba a los de la gran muralla, es el lugar donde se oye la plegaria".

Pero todos los templos, grandes o pequeños, cumplían una función importantísima. Y es que un templo era la "Mansión del Dios" (hwtntr), es decir, el lugar donde habitaba la divinidad. Concretamente lo hacía en el sanctasanctórum, un espacio recóndito y en penumbra donde, a diario, un grupo de sacerdotes escogido (cuya función era sustituir al propio faraón en estos rutinarios menesteres) prestaba a la estatua del dios todas las atenciones posibles. Porque aunque el monarca era el único intermediario entre los dioses y los hombres, evidentemente no podía llevar a cabo él solo los rituales debidos a las divinidades en todos y cada uno de los templos del país.

DONACIONES Y NEGOCIOS

El sacerdocio en el antiguo Egipto respondía a una estricta estructura jerárquica. En lo más alto se encontraban los sumos sacerdotes, o primeros profetas, altos funcionarios que muchas veces pertenecían a la familia real. Por debajo estaban los segundos, terceros y cuartos profetas, llamados "padres del dios". Todos estos personajes se encargaban de supervisar cada uno de los aspectos del ritual para que no hubiese ningún error. Por debajo estaba el clero de bajo rango, personas que normalmente no eran sacerdotes a tiempo completo, y acudían tres veces al año al templo para realizar diferentes tareas.

De hecho, en un templo no solo se llevaban a cabo ceremonias religiosas. El templo era, en realidad, una gran unidad burocrática que se encargaba de administrar la "propiedad" de los dioses. Y es que los templos eran el centro de una importante actividad económica. Algunos, como los grandes santuarios (un buen ejemplo es el de Amón en Karnak), llegaron a atesorar enormes riquezas. Los sumos sacerdotes, de hecho, actuaban como grandes propietarios de tierras y también podían cobrar elevados tributos. Asimismo, también se les hacía entrega de su parte de los botines de las campañas militares.

Los sumos sacerdotes, de hecho, actuaban como grandes propietarios de tierras y también podían cobrar elevados tributos.

Barca sagrada representada en un relieve del templo de Osiris en Abydos.

Barca sagrada representada en un relieve del templo de Osiris en Abydos.

iStock

En realidad, todos los grandes templos recibían constantes donaciones reales (algunas muy generosas, como el barco con su tripulación que donó Ramsés II al templo de su padre Seti I en Abydos). Además, santuarios como Abydos y Karnak contaban con trabajadores asignados y también tenían derechos de explotación sobre las minas de oro del Sinaí. Asimismo, algunos templos se hicieron con los servicios de mercaderes que, con sus barcos, viajaban más allá de las fronteras de Egipto para adquirir todo tipo de bienes necesarios para el santuario.

PROVISIONES Y RIQUEZAS

Los templos almacenaban con sumo cuidado todas estas provisiones y riquezas. Un ejemplo de ello es el Ramesseum, el templo funerario de Ramsés II en la orilla occidental de Luxor. Allí, los arqueólogos desenterraron sus gigantescos almacenes, excelentemente conservados. Se trataba de unas despensas que podían llegar a almacenar cereales para alimentar nada menos que a 20.000 personas al año. Ello constituía un seguro contra las posibles hambrunas causadas por una mala crecida del Nilo

Asimismo, el poder e influencia de los templos y sus responsables fue en aumento a lo largo de la historia de Egipto. A veces, el poder del sumo sacerdote de Amón llegó a ser incluso superior al del propio faraón. Es el caso de Herihor, sumo sacerdote de Amón en Karnak, quien durante el reinado de Ramsés XI, faraón de la dinastía XX, tomó la titulatura real, llegando a gobernar desde Tebas, mientras que el faraón lo hacía desde la ciudad de Tanis, en el delta del Nilo.

A veces, el poder del sumo sacerdote de Amón llegó a ser incluso superior al del propio faraón.

Perspectiva del Ramesseum, el templo funerario de Ramsés II en Tebas oeste. En primer término, los almacenes del templo.

Perspectiva del Ramesseum, el templo funerario de Ramsés II en Tebas oeste. En primer término, los almacenes del templo.

iStock

Sea como fuere, y a pesar de su creciente poder e influencia, los templos podían mostrarse generosos en ocasiones con la población, y durante las celebraciones de los grandes festivales religiosos la gente del pueblo recibía de los santuarios viandas y otros bienes como regalo. Por ejemplo, durante una celebración del Festival de Opet, una ocasión en la que las estatuas de la tríada tebana, Amón, Mut y Khonsu, eran llevadas hasta el templo de Luxor, los sacerdotes llegaron a repartir entre los asistentes 385 grandes recipientes de cerveza y hasta 11.400 hogazas de pan. Ello nos ofrece una idea bastante aproximada de la riqueza de que eran depositarias estas instituciones sagradas. 

martes, 7 de febrero de 2023

descubren la química que utilizaron los antiguos egipcios para conseguir la vida eterna

 

Un estudio de las sustancias que contenían unas vasijas descubiertas en 2016 en un taller de momificación de la necrópolis de Saqqara, en Egipto, ha desvelado que los antiguos embalsamadores utilizaron ingredientes, algunos de ellos desconocidos hasta ahora, que mezclaron con otras sustancias importadas de lejanos países. Incluso algunas de las vasijas contenían etiquetas con las instrucciones de cómo emplear su contenido.

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Papiro en el que se muestra la Apertura de la Boca, un ritual funerario realizado sobre la momia del difunto.

Papiro en el que se muestra la Apertura de la Boca, un ritual funerario realizado sobre la momia del difunto.

Foto: PD

desde que Howard Carter descubriera la tumba de Tutankamón en el año 1922,  arqueólogos e investigadores han hecho grandes avances en el conocimiento de las técnicas e instrumentos que emplearon los antiguos egipcios para llevar a cabo la momificación de los difuntos. A pesar de ello, todavía no han podido desentrañarse todos los secretos que rodean a este ancestral proceso.