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lunes, 23 de julio de 2012

El episodio del ciego Bartimeo


Sesenta textos del Nuevo Testamento se refieren a la figura de David. En este caso, en los evangelios Jesús es mencionado a menudo como Hijo de David, en forma de una denominación mesiánica (Mc 12,35-37 y paralelos). La controversia de las espigas arrancadas en sábado (Mc 2,25-28 y paralelos) menciona David como una figura que actúa según las necesidades del momento y es así un precedente del Hijo del hombre, que debe justificar su actuación. En el episodio del Ciego Bartimeo, tenemos otro caso en el que aparece Jesucristo como "Hijo de David" con connotaciones propias relacionadas con el Mesianismo.

Para Marcos, David es una figura mesiánica dotada de gran riqueza de atribuciones. Unas atribuciones que le vienen dadas por la tradición anterior pre-Maros y que Marcos incorpora, actualiza, corrige, precisa. La figura de David realiza en Marcos diversas funciones de acuerdo con lo que nos indica la interpretación de cada texto. Marcos es consciente de la importancia que tiene la imagen davídica real para situar al mesías en el seno de las tradiciones bíblicas y de las expectativas mesiánicas. La figura de este "hijo de David" (Mc 10,47-48) que viene a curar y a acercar "el reino de nuestro padre, David" (11,10) es el que según Marcos morirá como "rey de los judíos". Pero los diversos textos que hablan de David nos hacen evidente que en el segundo evangelio no resulta válida la alternativa "mesías rey (davídico) contrapuesto a mesías-profeta", porque la figura davídica de origen real había incorporado otras dimensiones y había dado pie a otros desarrollos que para Marcos son indispensables, muy particularmente "hijo del hombre" e "hijo de Dios".

En el pasaje del ciego Bartimeo (Mc 10,46-52), su invocación al hijo de David, crea una atmósfera propicia para entrever la dignidad mesiánica de quien está a punto de entrar en Jerusalén. ¿De dónde viene la invocación "hijo de David" en un contexto de curación? ¿Es que, en medios judíos, la figura del hijo de David era considerada sinónima a la de un sanador prodigioso?

Algunos autores expresan que  el título de hijo de David, en el siguiente aspecto: según ellos Bartimeo clamó al Señor Jesús por la misericordia; Ten misericordia de mí, Señor, Hijo de David. La miseria es el objeto de la misericordia, su propio caso desgraciado que recomienda a la compasión del hijo de David, de quien se predijo, que, cuando venga a salvarnos, a los ojos de los ciegos deben ser abiertos, (Isa. 35:5).
Algunos se extrañan de que, después de llamar a Jesús “el Nazareno” el ciego Bartimeo utilice el denominativo hijo de David a Jesús. Otros autores, para dar una explicación a este tema, avanzan la hipótesis de que Jesús hubiera actuado previamente en este territorio, pero, probablemente habría que preferir otra explicación: sería la que proviene de la presencia, junto a la expresión "hijo de David "de la denominación de "rabbouni ". Jesús fue llamado “Señor, Hijo de David” varias veces por gente que, por fe, estaba buscando misericordia o sanidad. La mujer cuya hija estaba siendo atormentada por un demonio (Mateo 15:22), los dos hombres ciegos de junto al camino (Mateo 20:30), y Bartimeo el ciego (Marcos 10:47), todos clamaban al Hijo de David en busca de ayuda. Los títulos de honor que le daban a Jesús, declaraban su fe en Él. Al llamarle “Señor” expresaban el sentido de Su deidad, dominio y poder, y al llamarlo “Hijo de David”, ellos estaban declarando que Él era el Mesías.

David, en Mc 2,23-26 también es considerado "maestro" y eso permite avanzar la hipótesis de que con la triple denominación de "el Nazareno", "hijo de David, Jesús" y "rabbouni". Marcos considera al maestro profético de Galilea como poderoso por sus obras y por su enseñanza y a la vez afirma que el descendiente esperado de David tenía que participar también de estas atribuciones (cf. Mc 9,5). En este texto, la comparación entre David y Jesús es tipológica y, indirectamente, contiene connotaciones mesiánicas y cristológicas significativas, pues podemos observar que para el autor, la autoridad de Jesús es comparable a la de David, pero es superior a la de éste.Debido a las promesas mesiánicas de una futura restauración del reino davídico en Jerusalén, es lógico esperar que cuando los paisanos y discípulos de Jesús le vieron ingresar a Jerusalén (la ciudad de David, la sede de su trono) empezaran a exclamar con razón: “¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene!¡Hosanna en las alturas! Y entró Jesús en Jerusalén...! (Marcos 11:10,11).

Así, en tanto que figura mesiánico-profética, Jesús es llamado por Bartimeo "hijo de David", expresión que conjuga el carácter específico del mesianismo profético de Jesús con su realidad como "rey" davídico, en el sentido que quedará precisado en Mc 12,35-37, justamente en el episodio de la pasión. Es gracias a la correlación múltiple entre las denominaciones y títulos con contenido mesiánico que Marcos configura su cristología.Más tarde, Jesús confundió a los escribas y fariseos al pedirles que explicaran el significado de este mismo título. ¿Por qué dicen los escribas que el Cristo es hijo de David?.... David mismo le llama “Señor.” ¿En qué sentido es, pues, su hijo?” (Marcos 12:35-37) Desde luego, los maestros de la lay no podían responder esta pregunta. Por tanto Jesús exponía la inaptitud de los líderes judíos como maestros, y su ignorancia de lo que el Antiguo Testamento enseñaba respecto a la verdadera naturaleza del Mesías.

Nacho Padró

lunes, 5 de marzo de 2012

Poder y alianza en la transición de Saúl y David

En este escrito se analiza la transición del poder de Saúl a David, motivada precisamente por la ruptura de la alianza por parte de Saúl y el alejamiento que eso conlleva. Analizando cómo es la puesta en escena y particularmente cómo es enfocado el problema del poder. El texto permite visualizar la ´alianza´ injertada en un conflicto de poder donde su legitimidad teológica de éste está enmarcada en el cumplimiento de la alianza que permite limitar la violencia entre los humanos. El relato plantea además la cuestión de la legitimidad del poder en Israel. Este debe estar enmarcado en la alianza, limitado por un estatuto de mutuo reconocimiento y con un sentido constructivo para la comunidad que debe crecer en una vida sin Faraón, fuera de Egipto y esta forma de ver el poder monárquico corresponde a un poder mitigado por la alianza.
Generalmente los períodos de transición son por lo regular períodos repletos de dificultades porque se trata de tiempos de transformación y por lo tanto de lucha entre lo viejo que se niega a morir y lo nuevo que apenas toma fuerza. Por esta razón, es necesario preparar bien la renovación. Uno de estos períodos que aparecen en La Biblia es la transición del reino de Saúl al reino de David.
La unción del profeta Samuel sobre David y la victoria sobre el gigante filisteo Goliat, fueron el inicio de una serie de acontecimientos de conflicto donde se empezó a gestar la nueva realidad en Israel que llevaría a David al trono.Es el punto de cruce entre los dos grandes personajes Saúl y David con dos posicionamientos diferenciados sobre el tema del poder y la alianza (unción) que se tiene con Dios y como esta evoluciona. Es este abismo entre los dos principales de Israel hace que el relato se despliegue como una exploración sobre el ejercicio humano y divino del poder y sobre el rol que éste tiene en la alianza entre Dios y el pueblo. Ambos personajes evllucionan siendo la narración de la cueva el punto de inflexión en la relación entre ambos personajes
La alianza entre Yahvé y la dinastía davídica es de carácter promisorio, lo mismo que la de Abraham (Gen 15 y 17). En ambos casos, Dios hace promesas de carácter gratuito e incondicional; pero se diferencian de la del Sinaí que es condicionada y bilateral.
En las primeras, Dios se compromete a mantener sus promesas eternamente, sin que el incumplimiento de sus obligaciones por parte de los beneficiarios las pueda invalidar (cfr. Gen 17,8.13; 2 Sam 7,12-16)
La alianza de David fue retocada y reinterpretada posteriormente. La destrucción de Jerusalén y el templo, junto con el destierro y el destronamiento de la dinastía davídica, obligaron a adaptar los textos a la nueva situación. Así, en 1 Re 2,4; 8,25; 9,4-5 el cumplimiento de las promesas está condicionado al de la ley. Lo mismo en Sal 132, 12, en oposición a Sal 89, 29-38 donde la alianza aparece formulada en términos incondicionales y absolutos.
A pesar de estas formulaciones condicionales, la alianza de David y sus promesas continuaron vivas y vigentes, como lo demuestran los textos mesiánicos de los salmos y los profetas, que siguen esperando un descendiente del tronco de David, un retoño, una luz, etc. (cfr. Is. 7; 9; 11; Jer. 23; 1 Re. 11,36; 15,4; 2 Re 8,19; etc.).
Así en los libros de Samuel nos encontramos con que el tema de los libros es el pacto con David. Jehová es fiel a sus promesas y le ayudará a su pueblo para llevar a cabo sus propósitos eternos. Dios es soberano en los asuntos de su nación. Todo se mueve hacia y se centra en el pacto con David. El pecado humano y un mal juicio pone en peligro el pacto con David, pero Dios lo anulo para lograr sus propósitos. La gran importancia de David se ve en la alianza de Dios con él. "La promesa de Dios de un Redentor se hace aún más específica en el pacto que hizo con David que su descendencia se sentaría en su trono para siempre. La simiente de la mujer ha de ser la simiente de Abraham, Isaac y Jacob, de la tribu de Judá y del linaje de David. David era un tipo del gran Rey, la llegada del Mesías. El reino de Israel fue un tipo del Reino Mesiánico por venir" (Jones, p. 126).
Esta forma de ver el poder monárquico corresponde a un poder mitigado por la alianza. Al mismo tiempo, es un poder delicado puesto que la condición de "partner creatural" entre el Señor y el humano permite que exista un conflicto de reconocimiento: "No te rechazan a ti [Samuel], sino a mí; no me quieren por rey" (1Sam 8,7). Por ese motivo es que la petición de un rey es reintroducida por Dios dentro de la alianza, porque es el restablecimiento del reconocimiento, el Señor replica al acto de Israel con un acto que los vincula más profundamente. Saúl, luego, desplaza al Señor y éste lo desplaza a su vez, creando con David un nuevo espacio, una nueva oportunidad y dando nuevas claves para evitar una fragilización de la alianza: la limitación de la violencia, que será la debilidad de David y que comportará, según la continuación del segundo libro de Samuel, tanto un fracaso como una vía de superación.

Nacho Padró

lunes, 27 de febrero de 2012

El David del Libro de Samuel

En hebreo David significa "amado". Las principales fuentes de datos biográficos sobre David son los libros de Samuel y Reyes. David, hijo de Isaí, nació en Belén. Fue el menor de ocho hermanos y pasó la juventud como pastor. Dios envió a Samuel a ungir a uno de los hijos de Isaí como sucesor de Saúl. Desentendiéndose de los hijos mayores, ungió a David. Luego éste volvió a sus tareas pastoriles hasta que su talento musical y poético llegó a oídos del rey Saúl. Éste lo llevó a la corte, en donde, David trabó amistad con Jonatán, hijo de Saúl; David se casó con Mical, hija del mismo rey. Estas nuevas relaciones tuvieron suma importancia en la futura seguridad de David. En el palacio de Saúl aprendió mucho respecto a la vida corte sana y militar, todo lo cual contribuyó a prepararlo para ejercer el reinado. Cuando en su juventud mató a Goliat, conquistó gran popularidad, pero también se atrajo la ira de Saúl, del cual tuvo que huir durante muchos años. David gobernó a Judá en Hebrón siete años y medio antes de llegar finalmente al trono de todo Israel. Reinó aproximadamente de 1000 a 961
Tras leer los dos libros de Samuel, vemos que sus éxitos fueron numerosos y variados; fue hombre de acción, poeta, amante tierno, enemigo generoso, firme dispensador de justicia, amigo leal; era todo lo que los hombres encuentran edificante y admirable en un hombre, y esto por la voluntad de Dios, que lo creó y lo moldeó para cumplir su destino. Es a David, y no a Saúl, a quien los judíos miran retrospectivamente con orgullo y afecto como a aquel que estableció su reino, y es en David que los judíos más perspicaces vieron el ideal de realeza más allá del cual sus mentes no podían proyectarse, y en dicho ideal buscaban al Mesías que había de venir, el que liberaría a su pueblo y se sentaría sobre el trono de David para siempre. El que todo esto no constituía un disparate de tipo idealista y mucho menos idolatría, lo demuestra la forma en que el Nuevo Testamento certifica las excelencias de David..
De todo esto se pueden sacar 3 características del David que destacan sobre las otras a vista de Samuel:
  1. David Elegido y Ungido por Dios: En la primera parte del libro de Samuel, dentro de los relatos de elección de nuevo rey tras la pérdida de importancia de Saúl, aparece David como prototipo del amado por Dios... que posteriormente se enraizará con el tema mesiánico Podemos rastrearlo en los capítulos de:1 Samuel 16: 1 - 13 Dios llama a David para ser rey, y Samuel lo unge con aceite ; 1 Samuel 16: 14 - 23 David canta y toca el arpa para Saúl ; 1Samuel 17: 12 a 54 David mata a un gigante filisteo, Goliat
  2. David Rey de Israel : La parte principal del desarrollo de los libros de Samuel nos muestra a David como Rey de Israel, con todas sus acciones principales y que ayuda a la compresión de las tramas políticas que habian y además en el enrizamiento de una saga real como se le promete a David en 2 Samuel 7: 11 - 16, Dios promete el reino a David
  3. David Humano y Pecador: El asunto que tiene con Betsabé marcará y mucho el carácter y ser de David, que marcará muchas de sus decisiones y acciones posteriores, como vemos en 2 Samuel 11 David codicia Betsabé, la esposa de Urías y 2 Samuel 12: 1 - 15 Nathan Muestra David, el pecado en su corazón
Desde el punto de vista teológico, David es la figura central de los libros de Samuel, pues es considerado el prototipo de gobernante fiel a la voluntad de Dios. Dios lo acompaña en todas las empresas, lo hace reinar en Jerusalen (ciudad de David y Yahvé y además santa porque allí se trasladó el Arca de la Alianza, símbolo de la presencia de Dios en medio de su pueblo) y además le promete una dinastía larga y estable por boca de Natan.

Nacho Padró