sábado, 31 de julio de 2021

QUEDARSE CON LO BUENO SIEMPRE

¿Porque es tan importante reconocer y pronunciar lo bueno de los demás? 


Bendecir es "decir bien"; no solo hablar bien de las cosas o de las personas, sino un referirse al bien que ellas contienen.


Cada vez que bendigo algo o a alguien no estoy sino enfatizando una cualidad o rasgo positivo. Y al hacerlo aquello se actualiza, se moviliza, se desarrolla, se incrementa, perdura. 


Al bendecir no hago sino enfocar mi energia, mi pensamiento y mi emoción hacia las cualidades positivas. En ese mismo instante yo me sintonizo con dichas cualidades y me lleno de la misma energia: la energia siempre fluye hacia donde va la atención.


Cada vez que bendigo soy bendecido, revestido con la misma energia amorosa que derramo sobre aquello sobre lo que vierto mi bendición.


Bendecir es rociar el mundo con palabras y gestos amables y llenos de benevolencia, admiración, fuerza, ternura y misericordia; es proclamar, ensalzar y realzar la belleza y la bondad de todo lo creado. 


Cada vez que bendigo algo, en el fondo no estoy sino piropeando a Aquel que un dia, una vez culminada su obra la contemplo "y vió que era buena".


José Maria Toro 

LA SABIDURIA DE VIVIR

jueves, 29 de julio de 2021

PACIENCIA


"La paciencia tal vez sea una de las lecciones mas difíciles de aprender. La gente no sabe esperar, y ni siquiera conoce el significado de esa palabra.


Es cierto que resulta agradable obtener lo que queremos cuando queremos, pero también es importante saber esperar para sentirnos satisfechos.


El primer paso que tenemos que dar para tener mas paciencia, es dejar de querer controlar o cambiar las situaciones. Es ser conscientes de que algunas cosas son como son por alguna razón, aunque no estemos de acuerdo con esa razón o no la veamos.


Existe un poder en el mundo, y debemos tener confianza en que todo se mueve hacia el bien, aunque no lo veamos ni lo reconozcamos. Eso es la fe. TENER PACIENCIA ES TENER FE.


Cuando tenemos fe sabemos que ninguna experiencia es inútil. Podemos permitirnos relajarnos y dejar que la vida fluya. Darnos ese permiso significa que somos capaces de ceder.


No debemos olvidar que tenemos la capacidad de relajarnos y rendirnos ante las situaciones, y que disponemos de tiempo, los medios y el valor necesario para esperar.


Lo que nos ocurre tiene que ver con el amor, la compasion, el humor y la paciencia que aportamos a nuestra vida y a sus situaciones."


Elisabeth Kubler-Ross

miércoles, 28 de julio de 2021

PARA NO ENVEJECER

La vejez trae consigo limitaciones importantes que todos conocemos. Los sentidos se entorpecen; comienza a fallar la memoria; se pierde la vitalidad de otros tiempos. Es lo propio de la edad avanzada.


 Pero hay también otros signos, que pueden aparecer a cualquier edad y que siempre revelan un proceso de envejecimiento espiritual.


Así sucede cuando la persona va recortando poco a poco el horizonte de su existencia y se contenta con «ir tirando». Nada nuevo aparece ya en su vida. Siempre los mismos hábitos, los mismos esquemas y costumbres. Ningún objetivo nuevo, ningún ideal. Sólo la rutina de siempre.


En el fondo, la persona se ha cerrado, tal vez, a toda llamada nueva que pueda transformar su existencia. No escucha esa voz interior que desde dentro, nos invita siempre a una vida más elevada, más generosa, más noble y más creativa.


El individuo corre entonces el riesgo de encerrarse en su propio egoísmo. La vida se reduce a buscar siempre las propias ventajas, lo que sirve al propio interés. No cuentan los demás. Cerrado en su pequeño mundo, el individuo ya no vive los acontecimientos que sacuden a la Humanidad, ni se conmueve ante las personas que sufren junto a él.


Pero, cuando el amor se apaga, se apaga también la vida. La persona no se comunica de verdad con nadie. No acierta a amar gratuitamente. La vida sigue, pero el individuo, envuelto en su mediocridad, ya no vibra con nada.


 Pronto percibirá en su corazón algo difícil de definir, pero que no está lejos del aburrimiento, la decepción, la soledad o el resentimiento.


No es fácil reaccionar y romper esa trayectoria decadente. 


La persona necesita encontrarse con algo que toque lo más hondo de su ser e infunda una luz y un sentido nuevo a su existencia. 


Algo que despierte en ella la dignidad y el deseo de una vida diferente. 


Algo que genere un estilo de vivir más generoso, más sano y más gozoso.


Para muchos, Dios es hoy una palabra gastada, un concepto vacío, algo así como un personaje cada vez más nebuloso y lejano. Por eso, puede sorprender que, en la pequeña «parábola del tesoro encontrado en el campo», Jesús presente el encuentro con Dios como una experiencia gozosa, capaz de transformar a la persona trastocando su vida entera.


Sin embargo, es así. El encuentro con Dios es siempre creador y transformador. No es posible la experiencia de Dios sin vivir, al mismo tiempo, la experiencia de una luz que ilumina todo de manera diferente, una alegría que abre horizontes nuevos a la vida, una fuerza honda que permite enfrentarse a la vida con confianza.


 Naturalmente, también en la vida del creyente hay momentos malos, de oscuridad y vacío, pero quien se ha encontrado de verdad con Dios ya no lo olvida.


José Antonio Pagola

SANAR LA VIDA

EL EVANGELIO DEL DOMINGO

martes, 27 de julio de 2021

Epicuro, o el hedonismo inteligente

 

Epicuro apuesta por una vida feliz llena de placeres espirituales. Imagen de Epicuro procedente del libro "Tesoro literario de Ercolano". Stamperia e cartiere del Fibreno, Nápoles (Italia), 1858.

Epicuro fue uno de los grandes filósofos de la cultura griega de su época y fundador de la corriente filosófica que lleva su nombre, el epicureísmo, cuya principal característica fue la identificación de la felicidad con el placer.

Por Jaime Fdez-Blanco Inclán

Nacido en Samos (Grecia) en 341 a. C., Epicuro fundó, como también hicieron Platón y Aristóteles, su propia escuela, El Jardín. Este espacio, dentro de su propio hogar, fue el lugar escogido para desarrollar su filosofía, en las reuniones y charlas que mantenía con sus seguidores y amigos. A diferencia de lo que ocurría con otros filósofos y sus escuelas, estos amigos y seguidores eran de toda condición: hombres, mujeres, ricos, pobres, esclavos, etc.

Tanto la filosofía de Epicuro como su escuela fueron objeto de numerosas críticas,principalmente por su defensa del placer como llave de la felicidad en la vida. Esto no deja de ser curioso, pues algunos de los mayores enemigos del epicureísmo se encontraban entre los estoicos (seguidores de la escuela de Zenon de Citio, la Stoa, que defendía una filosofía basada en el determinismo y una ética estricta en favor de la virtud y el alejamiento de las pasiones), pese a que ambos, como veremos, defendían una manera de vivir bastante similar, a pesar de hacerlo partiendo de ideas muy diferentes. La filosofía de Epicuro, no obstante, ha sido profundamente malinterpretada y sólo en los últimos años ha recuperado el esplendor que merece.

Una filosofía para ser feliz 

Según los historiadores, Epicuro dejó a su muerte una enorme producción literaria de más de 300 obras y tratados, pero, tristemente, apenas ha llegado nada hasta nosotros. Hoy, tres cartas (a Heródoto, sobre gnoseología –o epistemología, teoría del conocimiento– y física; a Pitocles, sobre cosmología y astrología; y a Meneceo, la más famosa, sobre ética) nos permiten conocer sus tesis fundamentales, así como apuntes diversos sobre él, principalmente del poeta latino Tito Lucrecio Caro (De rerum natura) y Diógenes Laercio, gran historiador griego que dedicó a Epicuro en exclusiva el último capítulo de su imprescindible obra Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres.

Cabeza de Epicuro. Copia romana de la era imperial (siglo II antes de Cristo) de un original griego.
Cabeza de Epicuro. Copia romana de la era imperial (siglo II antes de Cristo) de un original griego.

Pese a que la filosofía de Epicuro engloba las principales ramas de la filosofía, se centra en la ética, y de esta, en un aspecto concreto: la felicidad. Cuestión básica según Epicuro, pues es la principal motivación que persigue todo ser humano en su vida.

Existen dos factores que determinan nuestro grado de felicidad: el placer y el dolor. El primero nos acerca a ella, mientras que el segundo nos aleja de la misma. De este modo, Epicuro determina que la clave de una vida feliz es conseguir acumular la mayor cantidad de placer mientras reducimos al máximo el dolor. De hecho, esta segunda parte de la fórmula es más importante que la primera. El requisito indispensable para una buena vida es la erradicación del dolor.

Epicuro es, por tanto, un hedonista, sí, pero no de la manera de otros filósofos,como por ejemplo Aristipo de Cirene (que es lo que se entiende normalmente por hedonista: un amante de los placeres corporales). El de Samos apuesta por el placer, pero lo hace desde un punto de vista del todo racional. Los principales placeres que hemos de perseguir no son los corporales, pues, pese a su intensidad, son efímeros y desaparecen enseguida. Hemos de buscar antes los placeres espirituales. Ahora bien, para escoger y saciar cualquier deseo placentero, es necesario hacer uso de una virtud, la prudencia, pues sólo con ella podremos disfrutar de un modo inteligente. Es gracias a la prudencia que somos capaces de rechazar un placer que más tarde podría provocarnos dolor (como ocurre con las adicciones).

Epicuro apuesta por la búsqueda de los placeres, pero no los corporales, que son efímeros, sino los espirituales

Es ahí donde se producen los grandes malentendidos en la filosofía de Epicuro. No apuesta, en absoluto, por una existencia lasciva y descontrolada; al contrario, apuesta por una existencia moderada y basada en el autocontrol, pues considera que, de esa manera, se maximiza el placer y se evita, en lo posible, el dolor. Es por ello por lo que centra su búsqueda de aquellos placeres que son seguros y a largo plazo.

¿En qué se traduce entonces su idea de una vida feliz? En una vida sencilla, con sólidas amistades, pequeños placeres y alejada de tensiones innecesarias. Una vida tranquila, sin excesos. Independiente. Autónoma. Autárquica. Una vida basada en el mismo principio de la filosofía estoica: la ataraxia. La tranquilidad de ánimo. La paz de espíritu. Y toda su filosofía está enfocada a ello. Para Epicuro, el conocimiento no sirve para nada si no ayuda al hombre a ser feliz.

Teoría del conocimiento

Epicuro, de Carlos García Gual (Alianza Editorial)
Epicuro, de Carlos García Gual (Alianza Editorial)

En cuanto a epistemología, es decir, la teoría de conocimiento, Epicuro comparte ideas con los ya citados estoicos y con Aristóteles, entre otros. Determina qué fuente de nuestro conocimiento son las sensaciones. Ante estas, nos vemos sometidos a diferentes respuestas emocionales, entre ellas, las que moldean la moral: el placer y el dolor. Estas sensaciones, repetidas una y otra vez por la experiencia, acaban formando en nuestra mente lo que podríamos denominar «ideas generales» (o previas) que serían el principio a partir del cual empezamos a conocer la realidad que nos rodea.

Esta realidad, dice el filósofo griego, está compuesta por dos elementos: átomos y vacío, que es el espacio en el que se mueven los átomos. Estos elementos forman la realidad, el universo en el que vivimos. Un universo que, dice Epicuro, es eterno, lo que supone un gran golpe de efecto en cuanto a las opciones metafísicas aportadas antes y después de él. Olvidémonos de motores inmóviles, de Dioses y de primeros principios. La existencia, sencillamente, existe. Desde siempre y para siempre. No tiene principio ni fin. La existencia es infinita.

Para Epicuro, la filosofía no sirve de nada si no hace feliz al ser humano

Como vemos, las ideas de Epicuro beben directamente de la filosofía atomista de Demócrito (Demócrito de Abdera, «el filósofo que ríe», Tracia, 460-370 a.C.), si bien nuestro protagonista opta por no seguirla al pie de la letra. Niega, por ejemplo, el determinismo de su colega e introduce el concepto del azar como elemento que afecta a los átomos y su movimiento en el espacio. Esta teoría permite que existan ciertas desviaciones en las sucesiones de causas y efectos, y sería una explicación plausible para fenómenos descubiertos muchos siglos después de Epicuro, como por ejemplo la evolución.

Un agnóstico deísta

Puede que el lector, tras lo leído anteriormente, considere a Epicuro un ateo recalcitrante, si bien no es exactamente así. En la materialista filosofía de Epicuro el universo es un mecanismo sin finalidad o intervención. Es decir, que los dioses existen o pueden existir, pero que no interfieren en modo alguno en los acontecimientos del mundo. No les importa absolutamente nada el curso de la historia, ni prestan ninguna atención a la vida de los hombres. Ante esto, Epicuro cree que lo mejor es que nosotros hagamos lo mismo y vivamos sin preocuparnos de ellos. De hecho, para él los dioses no tienen más que una función educativa, como ejemplo de la virtud y excelencia a la que hemos de tender los seres humanos.

Epicuro no cree ni deja de creer. Cree que podría haber dioses, pero que no interfieren en los acontecimientos del mundo

A este respecto, la existencia y el poder de los dioses, ha pasado a la historia una reflexión conocida como “la paradoja de Epicuro” en la que aborda los temas de la naturaleza de los dioses a través de la certeza de la existencia del mal y el sufrimiento en el mundo. ¿Cómo conciliar la idea de que existen estos (el bien y el mal) con la existencia de unos seres omniscientes (todo lo saben), omnipresentes (están en todas partes), omnipotentes (todo lo pueden) y omnibenevolentes (son todo bondad)?

Sobre todo ello dice Epicuro:

Es Epicuro, como vemos, un personaje fascinante. Lúcido, simpático, certero. Una figura cuya persona y filosofía son mucho menos famosas de lo que deberían ser, si bien el tiempo y el esfuerzo de unos pocos parece que empieza a colocarlo en el lugar que merece.

Muchos de aquellos que jamás se han preocupado por la filosofía, para los que Epicuro y muchos otros son perfectos desconocidos, viven, sin saberlo, según los preceptos de nuestro protagonista, que nos dio algunas de las claves más naturales y eficaces para lograr una vida digna de ser vivida. Su pensamiento no deja de ser visible en multitud de ramas científicas y psicológicas, y no deja de ser curioso que, aún hoy, acudamos a expertos, leamos libros y paguemos cursos que, en realidad, dicen poco más que aquello que este griego dejó dicho hace ya más de 2.000 años… y nosotros sin enterarnos. Esfuerzo, gasto y preocupaciones que, con toda seguridad, quedarían resueltas con una visita a la biblioteca más cercana. Sólo por eso ya merece la pena investigar el pensamiento de Epicuro.

Palabra de Epicuro

“Comamos y bebamos, pues mañana moriremos”

«¿Dioses? Puede que los haya. Ni lo afirmo ni lo niego, porque no lo sé y no tengo modo de saberlo. Pero sí sé, porque me lo enseña la experiencia diaria, que si existen ni se ocupan ni se preocupan por nosotros”

“El placer es el principio y el fin de la vida feliz”

“La muerte es una quimera, pues, cuando yo estoy, no está ella; y cuando está ella, no estoy yo”

“Nada es suficiente para quien suficiente es poco”

“¿Quieres ser rico? No te afanes en aumentar tus bienes, sino en disminuir tu codicia”

“Debemos meditar sobre las cosas que nos reportan felicidad, porque si disfrutamos de ella, lo poseemos todo, y si nos falta, hacemos todo lo posible por obtenerla”

descubren un sarcófago visigodo en una villa romana de murcia

 Sarcófago visigodo exhumado en la villa romana de Villaricos, en Mula (Murcia).

Sarcófago visigodo exhumado en la villa romana de Villaricos, en Mula (Murcia). Foto: Ayuntamiento de Mula

la villa romana de los Villaricos, en la localidad murciana de Mula, datada entre finales del siglo I d.C. y principios del siglo II, fue una vasta residencia dedicada a la explotación agropecuaria. La villa sufrió una serie de remodelaciones en todos sus espacios durante años, hasta su total abandono, que los investigadores sitúan hacia finales del siglo IV. Tras ello, entre los siglos V y VII, el área residencial fue utilizada como necrópolis y una de sus grandes estancias, concretamente el oecus (el gran salón donde el propietario de la villa recibía a las visitas más ilustres) fue transformada en basílica cristiana.

Fotografía aérea del yacimiento tomada en el año 2001.

Foto: Ayuntamiento de Mula

UN ELABORADO SARCÓFAGO

La campaña de excavaciones arqueológicas que este mes de julio se ha llevado a cabo en el yacimiento, y en la que participan estudiantes y graduados de la Universidad de Murcia dirigidos por Rafael González Fernández, catedrático de Historia Antigua de dicha universidad, y los arqueólogos Francisco Fernández Matallana, José Javier Martínez y José Antonio Zapata (arqueólogo municipal del Ayuntamiento de Mulaha sacado a la luz un extraordinario hallazgo en el área de la villa reutilizada como necrópolis: un sarcófago visigodo datado entre los siglos VI y VII. Se trata de una pieza de unos dos metros de largo y decorada con elementos geométricos y hojas de hiedra. La tapa muestra un crismón (el monograma de Cristo) enmarcado en una orla.

Perspectiva de la tapa del sarcófago descubierto en la villa romana de Villaricos. Se aprecia un crismón (monograma de Cristo).

Foto: Ayuntamiento de Mula

No esperábamos este hallazgo espectacular, que viene a corroborar la cronología de la necrópolis que ya teníamos fechada por los análisis de C-14 de algunos enterramientos, comenta Rafael González.

Según ha explicado Rafael González, "la campaña de este año estaba centrada en terminar de excavar los tres últimos enterramientos de la necrópolis y continuar con las labores de excavación del complejo situado al norte de la villa, donde en los últimos años habíamos documentado un nuevo conjunto de piletas. No esperábamos este hallazgo espectacular, que viene a corroborar la cronología de la necrópolisque ya teníamos fechada por los análisis de C-14 de algunos enterramientos". Los arqueólogos procedieron a su apertura, y en su interior hallaron algunos restos humanos (al parecer, de más de un individuo).

Enterramiento en fosa bajo el pavimento de la villa.

Foto: Ayuntamiento de Mula

COLABORACIÓN ENTRE INSTITUCIONES

Por su parte, el alcalde de la localidad, Juan Jesús Moreno, tras visitar la villa de los Villaricos y contemplar el sarcófago exhumado declaraba que "el compromiso del Ayuntamiento de Mula y de toda la Corporación con los trabajos arqueológicos es absoluto, así como con la Universidad de Murcia, que año tras año viene trabajando incansablemente para el patrimonio de nuestro municipio. Prueba de ello es la aprobación en Junta de Gobierno Local del contrato suscrito con la universidad para la redacción del Plan Director de este yacimiento".

Plano general de la villa romana de Los Villaricos en Mula (Murcia).

Foto: Ayuntamiento de Mula

El alcalde de Mula reitera el compromiso del Ayuntamiento con los trabajos arqueológicos en la villa romana de los Villaricos y con la Universidad de Murcia.

De hecho ha sido justo después de la aprobación de esta colaboración entre instituciones cuando se ha llevado a cabo el espectacular hallazgo, tal como explica Diego J. Boluda, concejal de Cultura y Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Mula: "Hace unos días, el Consejo de Departamento de Prehistoria, Arqueología, Historia Antigua, Historia Medieval y Ciencias y Técnicas Historiográficas de la Universidad de Murcia aprobaba el contrato para la redacción del Plan Director, último paso para la aprobación por parte del Ayuntamiento del contrato y de repente, en los primeros días de excavación, se descubre este sarcófago que muestra la potencia arqueológica de los Villaricos y confirma nuestra apuesta por la Universidad de Murcia. Sin duda, la pieza ocupará un lugar preferente en el Museo Ciudad de Mula".