martes, 22 de diciembre de 2020

Cuál es el sentido y alcance de la ley que regulará la eutanasia en España

 Para comprender la trascendencia de la proposición de Ley de regulación de la eutanasia que ha aprobado el Congreso de los Diputados de España conviene comenzar advirtiendo de que el Código Penal castiga en la actualidad al que “causare o cooperare activamente con actos necesarios y directos a la muerte de otro, por la petición expresa, seria e inequívoca de éste, en el caso de que la víctima sufriera una enfermedad grave que conduciría necesariamente a su muerte, o que produjera graves padecimientos permanentes y difíciles de soportar, será castigado con la pena” de 1 a 6 años de prisión. 

Se trata de una pena atenuada respecto a la del homicidio, pero quien realiza la eutanasia hoy no se libra de cumplir una pena.

Analizar el significado y alcance de la eutanasia que se regula en la proposición de Ley requiere combinar una serie de variables:

1. Qué situación de salud precaria se considera en lo que se denomina “contexto eutanásico”

La definición de la situación vital que justifica jurídicamente la eutanasia distingue nítidamente ésta del auxilio al suicidio. Este auxilio se le puede prestar a alguien que se encuentre en perfecto estado de salud. Esa no es una situación de eutanasia. Para que concurra ésta el sujeto debe encontrarse en una situación vital de precariedad que la Proposición de Ley define de manera bastante amplia en su artículo 3, que incluye no sólo situaciones de padecimiento físico sino también aquellas otras que suponen un grave sufrimiento psíquico:

  • «Padecimiento grave, crónico e imposibilitante»: situación que hace referencia a una persona afectada por limitaciones que inciden directamente sobre su autonomía física y actividades de la vida diaria, de manera que no pueda valerse por sí misma, así como sobre su capacidad de expresión y relación, y que llevan asociado un sufrimiento físico o psíquico constante e intolerable para la misma, existiendo seguridad o gran probabilidad de que tales limitaciones vayan a persistir en el tiempo sin posibilidad de curación o mejoría apreciable. En ocasiones puede suponer la dependencia absoluta de apoyo tecnológico.

  • «Enfermedad grave e incurable»: la que por su naturaleza origina sufrimientos físicos o psíquicos constantes e insoportables sin posibilidad de alivio que la persona considere tolerable, con un pronóstico de vida limitado, en un contexto de fragilidad progresiva.

2. Quién certifica la concurrencia de ese “contexto”

La certificación de que concurre el “contexto eutanásico” corre a cargo de las Comisiones de Garantía y Evaluación, de carácter regional, compuestas por 7 miembros, entre los que debe haber médicos y juristas. En las legislaciones belga y holandesa también se reconocen estas Comisiones regionales.

3. Si es imprescindible la concurrencia de la voluntad de la persona o esta puede sustituirse o presumirse

Respecto a la expresión de la voluntad de morir, existen 3 alternativas:

  • Si la persona está consciente en el momento en que se encuentra en el “contexto eutanásico”-(Caso Ramón Sampedro): Haber formulado dos solicitudes de manera voluntaria y por escrito, o por otro medio que permita dejar constancia, y que no sea el resultado de ninguna presión externa, dejando una separación de al menos quince días naturales entre ambas.

  • Si la persona suscribió un Declaración de voluntadanticipada (“testamento vital”), se considera como una declaración de voluntad actual. Si en ese documento se nombra un representante, será éste quien realice la declaración de voluntad en ese momento.

  • Si la persona no está en condiciones de manifestar su voluntad por el motivo que sea, el art. 5.1 d) establece que si un médico “responsable” certifica que el paciente “sufre una enfermedad grave e incurable o un padecimiento grave, crónico e imposibilitante en los términos establecidos en esta Ley” podrá procederse a la eutanasia, siempre que lo apruebe la Comisión de Garantía y Evaluación. 

    Este es el caso más controvertido, porque no hay ninguna manifestación de voluntad de la persona afectada, pero es una decisión valiente de la Ley, porque permite regularizar situaciones que se dan todos los días en los hospitales de nuestro país, que se resuelven “al margen de la ley”, expresión que utilizo de un modo deliberadamente ambiguo porque significa al mismo tiempo que se toman decisiones sin sujeción a responsabilidad alguna y que se toman en función de las propias convicciones del personal sanitario, en función de lo que para cual significa la “muerte digna”.

    Trasladar a un tercero una decisión tan personal resulta inadmisible desde un punto de vista constitucional si no existe control alguno. Con la nueva Ley esas situaciones quedarán sometidas a control jurídico.

    Entre ellas se encuentran los recién nacidos con graves malformaciones que no hayan sido detectadas durante el embarazo, por casualidad o por negligencia médica, lo que aboca a los padres y al propio recién nacido a una vida llena de calamidades. Desde un punto de vista constitucional los padres no tienen derecho a decidir sobre la vida del recién nacido, aunque se les pueda consultar. Será la Comisión la que evalúe la situación y decida.

4. Si se incluyen solo procedimientos “activos” o también “omisivos”

Lo que se ha denominado siempre “eutanasia pasiva” (abandonar el tratamiento del paciente cuando este resulta fútil) queda fuera de la consideración de “eutanasia”, según la Exposición de Motivos de la Proposición de Ley:

“En nuestras doctrinas bioética y penalista existe hoy un amplio acuerdo en limitar el empleo del término «eutanasia» a aquella que se produce de manera activa y directa, de manera que las actuaciones por omisión que se designaban como eutanasia pasiva (no adopción de tratamientos tendentes a prolongar la vida y la interrupción de los ya instaurados conforme a la lex artis), o las que pudieran considerarse como eutanasia activa indirecta (utilización de fármacos o medios terapéuticos que alivian el sufrimiento físico o psíquico aunque aceleren la muerte del paciente –cuidados paliativos–) se han excluido del concepto bioético y jurídico-penal de eutanasia”.

En consecuencia, se entiende que este tipo de actuaciones no requieren siquiera la intervención de la Comisión de Garantía y Evaluación. 

Dentro de la “eutanasia activa” se incluyen tanto las actuaciones médicas que directamente provocan la muerte del paciente (indicadas en los casos de ausencia de capacidad física del paciente para ejecutar él mismo la acción) como aquellas otras en las que el médico se limita a prescribir el cóctel lítico o la sustancia que sea y el paciente mismo realiza la acción que provoca su muerte. 

Desde un punto de vista jurídico-penal es importante la distinción entre una y otra modalidad, porque el suicidio no está penalizado, lógicamente, pero sí lo está la cooperación al suicidio ajeno. En la proposición de Ley se mantiene la penalización de estas actividades siempre que no cumplan lo prescrito en ella.

Una valoración positiva

La valoración que cabe hacer de esta proposición de Ley es eminentemente positiva, porque abarca prácticamente todas las situaciones posibles, incluidas las más difíciles de regular, que son aquellas en las que el sujeto no ha manifestado ni puede manifestar su voluntad. También cabe calificar como amplia la situación descrita como “contexto eutanásico”, sobre todo porque no se limita a reconocer como tal la grave enfermedad física inhabilitante sino también la enfermedad psíquica, tan grave como aquélla aunque no se manifieste de igual modo. 

Por todo ello, la proposición de Ley se sitúa en la vanguardia de la regulación sobre eutanasia en la Unión Europea, junto a países como Holanda y Bélgica, que la adoptaron hace casi veinte años, configurando un modelo de respeto a la libre decisión de la persona sobre su propia muerte y también a someter a la legislación civil a criterios puramente civiles, lejos de las prescripciones dictadas por las confesiones religiosas que confieren a la vida un naturaleza de “santidad” que resulta más bien un eufemismo que sirve para expropiar al ciudadano de su derecho a decidir sobre su propia muerte.

KKK: el nacimiento del terrorismo moderno

 El terrorismo es una estrategia muy antigua. Los primeros que la aplicaron fueron los sicarii de la Palestina del siglo I después de Cristo. No obstante, la versión moderna del fenómeno no apareció hasta 1865, hace ahora 155 años, en los EEUU. 

En 1861, tras la elección del candidato republicano a la Casa Blanca, Abraham Lincoln, partidario de la abolición de la esclavitud, los estados del sur habían declarado su independencia para formar un nuevo país: la Confederación. Aquella secesión desató una guerra civil entre unionistas y sudistas que terminó en 1865, poco después del asesinato de Lincoln, con la victoria aplastante de la Unión y el fin del esclavismo.

El 24 de diciembre de ese mismo año seis exoficiales del derrotado ejército confederado fundaron el Ku Klux Klan (KKK) en Pulaski (Tennessee). Habían elegido una palabra del griego clásico, “kuklos” (círculo), aunque la dividieron para que sonara mejor, y otra de origen gaélico, “clan”, por sus ancestros escoceses. 

Este primer KKK era un club social con un propósito recreativo: por las noches cabalgaban disfrazados de fantasmas con capuchas y sábanas blancas. Al darse cuenta de que aquellas apariciones asustaban a sus vecinos negros, decidieron aprovecharlas para darles una “lección”, aunque todavía sin emplear la violencia. 

No consuma noticias, entiéndalas.

Ahora bien, el KKK no tardó en radicalizarse y extenderse al resto de los antiguos estados esclavistas. Cuando el Gobierno federal les impuso su administración y su legislación, el nuevo grupo adquirió un tono inequívocamente político: reaccionario y racista. 

Nathan Bedford Forrest en 1964. Wikimedia Commons

En abril de 1867 los representantes del Klan se reunieron en Nashville, la capital de Tennessee, para organizarse y dotarse de unos propósitos claros. A la cabeza de este autoproclamado “Imperio Invisible” se situó el general confederado Nathan Bedford Forrest, que aspiraba a transformarlo en una agrupación cohesionada, jerarquizada y disciplinada. 

Tal vez su nombre y apellidos les suenen a los más cinéfilos de los lectores: en una escena de Forrest Gump (1994) el protagonista explica que su madre le había llamado como aquel militar, con el que estaban emparentados “en cierto modo”, para que recordara que “a veces hacemos cosas que no tienen mucho sentido”. 

De las charadas a actos de violencia graves

Pronto las charadas derivaron en actos de violencia cada vez más graves: amenazas, robos, secuestros, latigazos, castraciones, linchamientos y asesinatos. El Klan los utilizaba para aterrorizar a la población autóctona negra, que sufrió un sinfín de ataques, pero también fueron objeto de sus atentados los blancos que tenían relaciones con afroamericanos y los norteños residentes en el sur, especialmente los políticos y funcionarios ligados al Partido Republicano.

Por ejemplo, en octubre de 1868 un miembro del KKK mató al congresista por Arkansas James M. Hinds. El objetivo último de esta campaña terrorista era asegurar la supremacía de la “raza blanca”, que se creía amenazada por la concesión a los negros de derechos civiles tan elementales como formar parte de un jurado, la educación o el voto. 

A consecuencia del grado de violencia que se había desatado y de su incapacidad para imponer su liderazgo, Nathan Bedford Forrest disolvió oficialmente el KKK en 1869. Una parte significativa de sus integrantes se negaron a obedecer aquella orden y continuaron con los ataques.

Así pues, en 1871 el Gobierno federal presidido por el general Ulysses S. Grant promulgó la Ley de derechos civiles: para acabar con la impunidad de los crímenes del Klan, sus miembros dejaron de ser juzgados por las demasiado comprensivas cortes locales y estatales, pasando a la jurisdicción federal.

División Watertown del Ku Klux Klan. Foto de Hart, 1870. Wikimedia Commons / Library of Congress

Aquella medida permitió la desactivación del KKK como organización terrorista, pero la verdad es que en el sur de EE UU se mantuvieron la segregación, el racismo y los episodios de violencia. Valga como muestra un botón. El 13 de abril de 1873, tras unas polémicas elecciones para el cargo de gobernador de Luisiana, los supremacistas blancos perpetraron una masacre en la localidad de Colfax. Unos 150 ciudadanos negros fueron asesinados.

Pese a que habría otros con el mismo nombre en el siglo XX, aquel primer KKK desapareció en la década de 1870. Sin embargo, sus rasgos característicos quedarían impresos en las posteriores bandas terroristas: uno, la clandestinidad y el secretismo; dos, un fanatismo virulento; tres, un imaginario épico y un discurso del odio; cuatro, el uso de la violencia como principal método para atemorizar a la población (o a un sector de la misma) y presionar a las autoriades; y cinco, la idea de que las víctimas son un precio necesario.

El fin, para el terrorista, justifica los medios sangrientos

Recibimiento al terrorista Josu Arkauz Arana en Arrasate / Mondragón (Guipúzcoa) el 23 de noviembre de 2020. Entre otros delitos, Arkauz fue condenado a 45 años por la comisión de tres delitos frustrados de lesiones terroristas relacionados con el envío, en abril de 1989, de tres paquetes-bomba que pudieron ser desactivados. COVITE

El fin justifica los medios sangrientos. Ese ha sido el auténtico lema del fenómeno terrorista a lo largo de la historia, desde el KKK al Dáesh, pasando por las cuatro oleadas internacional de terrorismo que ha identificado David C. Rapoport, a las que autores como Eduardo González Calleja añaden una quinta. 

Hoy, como hace 155 años, ya sea en nombre de la raza, la revolución, la reacción, la patria o Dios, todavía hay quienes emplean el terrorismo o lo justifican en actos como los homenajes a miembros de ETA, que pueden convertirse en caldo de cultivo de una nueva violencia en el futuro. Por suerte, al contrario de lo que ocurría cuando surgió el KKK, ahora contamos con organismos especializados en desmontar los discursos del odio y prevenir la radicalización de los más jóvenes: RAN, GIRDS, C-REX, EXIT-Deutschland o, aquí en España, el Centro para la Memoria de las Víctimas del Terrorismo.

Futuro Imperfecto #54: Siente un allegado a su mesa

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Familia y allegados en Plácido. Imagen: Jet Films.

«En el portal de Belén ha entrado la policía, y como eran más de seis han multado hasta María». Es como si la navidad de 2020 nos uniera a la de 1961, a ese final de Plácido, que también acaba con un villancico. Este: «Madre, en la puerta hay un niño y gritando está de frío, ande dile que entre y así se calentará, porque en esta tierra ya no hay caridad, ni nunca la ha habido ni nunca la habrá». Luis García Berlanga había vuelto a reírse en la cara del franquismo con una película titulada originalmente Siente un pobre a su mesa, y a la que la censura cambió el nombre. El tipo que tuvo que ir a luchar con la División Azul y por tanto al lado de Hitler en la II Guerra Mundial hubiera convenido que esta geografía, la de ahora, es mucho más luminosa, pero igual de esperpéntica. A pocos días de una fiesta familiar las autoridades no están muy convencidas de si dejarnos sentar al allegado a la mesa. La inmensa broma es que este tiempo, entrañable, familiar, sin duda ingenuo en sus pretensiones, la Navidad digo, iba de hacer el mundo un poquito mejor.

Tu allegado puede estar en Tinder

Más o menos lo dejó caer Fernando Simón al usar el ejemplo del vecino. Cómo no vamos a sentarle a la mesa si lleva años viniendo a casa. Solo quince días después el incremento de casos lo deja claro: hay más contagiados, más muertos, más hospitalizados. Las aglomeraciones del Black Friday nos pasan factura. La dinámica a la baja se ha detenido, y ahora repunta Madrid, le sigue ascendiendo vertiginosamente Cataluña, Galicia, Asturias, Cantabria, y Extremadura. Ocurre ya lo mismo en 575 municipios de todas las CCAA. Además la ola se mantiene alta en Euskadi, y repunta ligeramente en Navarra, lo mismo que Andalucía.

El susto llevó a anunciar a mitad de semana que quizá hubiera que poner restricciones de movilidad a las navidades, comportamiento bipolar si consideramos que una semana antes Salvador Illa decía que no iba a haber movilidad entre comunidades. Este mismo lunes la CAM abría su perímetro por motivos económicos pese a ocupar el primer puesto en contagios. El martes CLM autorizaba a entrar en su perímetro del 23 al 6 para visitar a familiares y allegados. Y es que reunido el Consejo Interterritorial decidieron que ninguno le pondría el cascabel al gato diciendo que de navidades nada. La voz en el desierto de Simón, que no decide, solo recomienda, avisó de que un repunte en esta época dificultará parar la infección cuando comencemos a vacunarnos.  

Así que para saber si uno puede reunirse con ese allegado de Tinder, Badoo, o con el cuñado, lo mejor es consultar en el momento este mapa de restricciones, que será actualizado en el momento en que la autoridad competente decida que la explicación que nos debe nos la va a dar. O quizá es que por primera vez confían en los ciudadanos en lugar de tratarnos como a niños. 

Los allegados no vendrán de Europa

Las lágrimas de Angela Merkel al dirigirse a los alemanes son la muestra más clara de cómo va la segunda ola en la UE. El país germano ha alcanzado su cifra récord, ya es el duodécimo por número de contagios —nosotros somos el noveno e Italia el octavo—.

Al resto de nuestros vecinos de la UE no les va mucho mejor, los Países Bajos han decretado el confinamiento total. Lo que despierta un poco las ganas de hacer sangre, porque los holandeses no estuvieron obligados a llevar mascarilla hasta octubre aunque ahora, y ante el alarmante aumento de casos han decretado esta semana su uso obligatorio por ley, salvo trabajadoras sexuales y sus clientes durante el servicio (sic).

Buen momento para recordar que son el miembro más euroescéptico de todos, y el que más trabas ha puesto al desarrollo de la UE después de Reino Unido. Habrá que seguir ahora con interés cómo afecta el virus a su economía: sus expectativas más optimistas prevén un crecimiento del 4,9 si se vacunan rápidamente, o uno del 0,9 si todo sale mal. La frugalidad no es suficiente vacuna contra el virus, señor primer ministro Mark Rutte.

En todo caso es inútil reírse de los otros, ya que ninguna serie de medidas, en ningún lugar del mundo, ha impedido la expansión de esta epidemia, y los frenos que se le han puesto no siempre han dado los resultados esperados.

En Suecia, objeto de iras o motivo de ejemplo desde marzo, donde recordemos no se adoptaron medidas de restricción, creían que la segunda ola europea no les tocaría. Ya tienen más pacientes ingresados en sus hospitales por covid-19 que en la primera ola,  y su epidemiólogo (o sea, su Fernando Simón) Anders Tegnell, que negó la eficacia de las mascarillas (karma whore) lleva dos semanas sin dar una rueda de prensa. 

Londres volvió el miércoles al nivel máximo de confinamiento, y una nueva variante de coronavirus apareció en el sur de Inglaterra. Cómo no, esta mutación es más contagiosa porque esto es todavía 2020. Pero No Panic!, aseguran los científicos, al parecer esto es señal de que acabará evolucionando, vacunas mediante, a algo parecido a un constipado.

Así que no todo son malas noticias, y a los finlandeses les va estupendamente, hace dos meses eran el modelo a seguir, y todavía lo son, aunque a estas alturas es fácil pensar que será cuestión de tiempo que caigan, o que su éxito no tiene nada que ver con sus medidas.

Porque tenemos fatiguita pandémica

La OMS lo ha advertido: estamos hasta las narices del coronavirus, de la mascarilla, de las gafas empañadas, y hasta del tipo que escribe el news de este sábado dándole vueltas a lo mismo. La fatiga pandémica ha llegado a España. Como síntoma, las búsquedas de Google: cae cada semana el interés por el término coronavirus, por las mascarillas, y por el pan casero, que cae en picado, mientras que «restricciones a la movilidad» se dispara. Quién no quiere volver a casa por Navidad o salir corriendo de ella.

Pero el mundo está cambiando a mejor

Los enfermos terminales ya pueden morir dignamente. El jueves se aprobó en el Congreso la Ley de Eutanasia, que regula el derecho al suicidio asistido. El agrio debate entre defensores y detractores ha sido el de siempre, ya lo vimos en las leyes sobre el divorcio, aborto y matrimonio homosexual, con el bloque conservador oponiéndose férreamente. En tres meses entrará en vigor, así que para abril, una vez más, nuestro país seguirá su propia estela legislativa, que junto a la Constitución de 1978 nos convierte en uno de los más avanzados en reconocimiento de derechos y libertades. 

Las leyes de paridad existen para que hombres y mujeres tengan las mismas oportunidades. Detrás de la multa a la alcaldía de París por contratar demasiadas mujeres e incumplir la ley francesa de paridad se esconde la realidad de que este aspecto de la norma fue considerada absurdo en 2019 y anulada. Pero como corresponde al período 2018, el ayuntamiento deberá abonar los casi cien mil euros de la sanción. Anne Hidalgo, alcaldesa de la ciudad, pide que el importe se dedique a promover la igualdad. 

Hay responsables de la contaminación, y se les puede exigir su responsabilidad. La justicia británica ha reconocido por primera vez la contaminación como causa de muerte, en este caso de una niña, relacionándola con los niveles de NOX en Londres. Y es una buena noticia porque el problema medioambiental puede traernos cosas peores que la covid-19, como nos advierte Yuval Noah Harari. Según él, este virus es un aviso benévolo. Ahora que en el planeta Tierra ya hay más objetos humanos que biomasa, es más importante que nunca ayudar a que el ecosistema nos sostenga, porque dentro de él solo somos un animal más. Una sentencia judicial que hace a alguien responsable puede ser el primer paso. 

Las tiendas pequeñas podrían tener una oportunidad ante Amazon. La compañía canadiense que ofrece una plataforma de venta y distribución a pequeñas compañías, Shopify, está creciendo tanto como Amazon. El temor de Jeff Bezos es que con ella el pequeño comercio pueda competir en condiciones de igualdad con su compañía. 

Y el rey emérito no volverá esta Navidad, porque es persona de riesgo. Un término abierto a la interpretación de filias y fobias a favo

El debate sobre la responsabilidad individual arrincona otras decisiones políticas

 

Ambiente navideño en el centro de Madrid.
Ambiente navideño en el centro de Madrid.SANTI BURGOS

“Será un final de año diferente. Con restricciones, mascarillas y distancia social”, asegura la Comisión Europea en su plan para las navidades pandémicas. Y señala: “El esfuerzo de cada uno cuenta”. Pero la conversación en España se ha volcado casi por completo en el esfuerzo de los ciudadanos, en sus responsabilidades y en sus sacrificios. Mucho menos en los esfuerzos que podrían hacerse desde las administraciones, mientras la Navidad se convertía uno de los muchos falsos dilemas de la covid, como si fuera un deber exclusivo de cada persona. Los gobiernos autonómicos discuten sobre lo que podrá hacer la gente: se habla de si podrán juntarse seis o diez personas, si se podrá viajar, de quiénes son los allegados, de los toques de queda.

Pero un repaso a las recomendaciones de la Comisión Europea y el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) muestra al menos una docena de ideas, peticiones y sugerencias específicamente dirigidas a las autoridades para mitigar el daño que podría causar una oleada navideña. “No nos debemos olvidar de las responsabilidades colectivas, las comunes, las que ponen el foco en la responsabilidad política más allá de las medidas de control como mascarillas y horarios”, afirma el epidemiólogo Manuel Franco, de la Universidad de Alcalá de Henares. “Pero aquí se diluye con el Estado autonómico: [el ministro Salvador] Illa recomienda y cada autonomía hace lo que le parece”, critica Franco, que impulsó la petición para que se evaluara la responsabilidad de las autoridades en la respuesta inicial a la pandemia.

“No nos debemos olvidar de las responsabilidades colectivas, las comunes, las que ponen el foco en la responsabilidad política más allá de las medidas de control como mascarillas y horarios”
MANUEL FRANCO, UNIVERSIDAD DE ALCALÁ DE HENARES

Por ejemplo, el ECDC propone reforzar la capacidad de rastreo de casos para adelantarse a la escalada de contagios y asegurarse de que hay personal sanitario de sobra, en la atención primaria y los hospitales, para atender esta escalada teniendo en cuenta los turnos festivos. La Comisión pide “que los servicios de atención médica se refuercen para aumentar las admisiones hospitalarias y en UCI en vista de la próxima temporada festiva” y que se apoye “al personal sanitario para hacer frente al aumento de la presión debido a la pandemia” desde el punto de vista de su salud mental. Los dos organismos dan por descontado el aumento de enfermos y que, por tanto, se actúe preventivamente con ello.

La Comisión pide que los ciudadanos tengan a su disposición test accesibles y gratuitos con resultados rápidos y que se invite a vacunarse de la gripe también a quienes piensen viajar. Además, recomienda fomentar que la ciudadanía realice cuarentenas caseras siete días antes, y también después, de los encuentros navideños, para minimizar la posibilidad de contagios no solo en la celebración en sí, sino los que pueden darse posteriormente. Por eso, plantea que se emplace a las empresas a permitir el teletrabajo durante estas fechas, antes y después.

“Los gobiernos podrían volver a recomendarlo e incluso dar ejemplo con su propio personal”, apunta Ildefonso Hernández, catedrático de Salud Pública en la Universidad Miguel Hernández. Del mismo modo, la Comisión sugiere que se añada un periodo escolar de aprendizaje online tras las fiestas para evitar que los escolares trasladen a los colegios potenciales infecciones que se den en las cenas y comidas. “Tiene sentido, porque estamos viendo muchos cierres de aulas por contagios de fuera, no por brotes provocados en los colegios”, señala Franco. El Gobierno alemán, por ejemplo, se ha comprometido a ampliar los días libres remunerados para los padres que tengan que cuidar de sus hijos en casa estos días. Algunos expertos incluso proponen que se ofrezcan nuevos días festivos en 2021 para compensar a la población por cancelar la Navidad.

“Los gobiernos podrían recomendar el teletrabajo e incluso dar ejemplo con su propio personal”
ILDEFONSO HERNÁNDEZ, CATEDRÁTICO DE SALUD PÚBLICA EN LA UNIVERSIDAD MIGUEL HERNÁNDEZ

“Sería valioso hacer un llamamiento a reforzar los indicadores sobre la capacidad de rastrear para mejorar la detección de las cadenas de contagio”, apunta Hernández, que fue director general de Salud Pública hasta 2011. Desde Europa también se pide poner en marcha “estrategias para proteger a las personas de poblaciones médicamente y socialmente vulnerables”, como los ancianos de las residencias, pero también poblaciones que viven en espacios confinados, como cárceles, campamentos de migrantes y centros de acogida.

Para el ECDC la probabilidad de contagio “se considera muy alto tanto para la población general como para las personas médicamente vulnerables”, por lo que lo más apropiado es mantener todas las restricciones posibles: “Es difícil de justificar que se reduzcan las medidas de control en este momento. Si se levantan las medidas, se podría esperar un aumento de las hospitalizaciones unas tres semanas después”, advierten. “Sin embargo, se está enviando un mensaje de relajación, porque es una época del año dedicada a las ventas y al consumo y las autoridades se lo piensan. Si fuera octubre ya estaríamos confinados, pero ahora no se quiere perjudicar a la economía”, critica José Martínez Olmos, que fue secretario general de Sanidad en la Administración de Zapatero. Y añade: “Si fallan las autoridades, yo apostaría por el autoconfinamiento; la gente siempre tiene algo que aportar, pero las medidas que hay ahora planteadas son insuficientes”. Tanto Martínez Olmos como Franco temen que los contagios navideños pongan en riesgo la campaña de vacunación al saturar el sistema sanitario.

“Es difícil de justificar que se reduzcan las medidas de control en este momento. Si se levantan las medidas, se podría esperar un aumento de las hospitalizaciones unas tres semanas después”
CENTRO EUROPEO PARA LA PREVENCIÓN Y CONTROL DE ENFERMEDADES

Los organismos europeos también piden que se eliminen las celebraciones multitudinarias y que se aumente la frecuencia del transporte público. Estos dos puntos sí aparecen explícitamente mencionados en el acuerdo aprobadopor Sanidad y las comunidades autónomas para afrontar la Navidad, junto con las restricciones de movilidad y las recomendaciones sobre burbujas. Preguntado por las otras sugerencias europeas que no aparecen en el plan, Sanidad señala que “las acciones y medidas implantadas en España van mucho más allá del último acuerdo del Consejo Interterritorial”. “El plan se ha quedado anticuado”, zanja Martínez Olmos, profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública. “Estamos en un punto en el que solo vale evitar la gran movilidad y la gran interacción social que se produce en estas fechas. Hace falta que las autoridades tomen la decisión de ordenar un confinamiento, con mayor o menor intensidad”, advierte.

El grupo asesor de científicos que tiene Reino Unido iba muy al detalle en sus sugerencias para el Gobierno. Por ejemplo, pide un presupuesto para mejorar la ventilación y el aislamiento térmico en interiores y una compensación por el gasto en calefacción en los hogares que quieran mantenerse calientes mientras ventilan para evitar contagios.

Los científicos británicos señalan: “El grado de cumplimiento es más importante que la regla concreta. Preferimos una regla simple que tenga sentido y sea fácil de cumplir”. Como recuerdan a menudo los especialistas en salud pública, para la prevención es esencial que las elecciones más saludables sean las más fáciles de tomar. Hernández coincide con esto: “Hay una brecha entre las medidas que se proponen y lo que finalmente se hace. No es lo mismo seis personas que pertenecen a distintos hogares y que han salido el día anterior que diez que se han quedado en casa”. Por eso, Hernández considera que uno de los mayores problemas del plan navideño es la comunicación de las medidas y su cumplimiento. Por ejemplo, el País Vasco ha puesto en marcha una declaración responsable para que los desplazamientos estén justificados. “Se tiene que ser más pedagógico, hacer ver que se va a hacer cumplir las normas, hasta en el nivel municipal, incluso con sanciones ejemplarizantes”, señala el catedrático.

la trágica cruzada de los niños inocentes en la edad media

 parece increíble que, después de la fatiga que acusaban las naciones del Occidente cristiano, bastase la predicación de un pastorcillo de doce años para desatar un frenesí religioso disparatado que animó una empresa completamente absurda. Esteban, un joven de la pequeña ciudad de Cloyes (no lejos de Orleáns), se presentó en mayo de 1212 en la corte del rey Felipe Augusto de Francia con una carta que, según aseguraba, le había sido entregada por Jesucristo en persona mientras guardaba sus ovejas, con el encargo de predicar la cruzada. El rey lo envió a casa, pero el pastor cayó en un delirio de fervor místico y anunció que encabezaría una cruzada de niños para la salvación del cristianismo. Y que, así como el mar Rojo se había abierto ante Moisés, el Mediterráneo se abriría para que la cruzada infantil pudiera alcanzar Tierra Santa.

En menos de un mes el pastorcillo predicador reunió a millares de niños, unos 30.000 según los cronistas. En compañía de algunos religiosos y de otros peregrinos adultos, salieron de Vendôme en julio de 1212 hacia el sur; el pastor Esteban viajaba en un carrito con toldo y los demás a pie.

La noticia de la cruzada infantil francesa desencadenó un movimiento parecido en Alemania. Un joven campesino llamado Nicolás inició en Colonia la predicación y en pocas semanas reunió a su alrededor un ejército de niños. Al igual que en Francia, la procesión estaba formada por sencillos aldeanos e hijos de familias nobles. Acompañados por vagabundos y prostitutas, los niños alemanes cruzaron los Alpes en dirección a Génova, Ancona y Brindisi.

Es fácil comprender que unos niños, en su ignorancia y afán de aventuras, se dejasen arrastrar a semejante empresa. Lo que resulta difícil de entender son los motivos por los que sus padres les permitieron marcharse, los adultos se tomaron el asunto en serio y ningún sacerdote ni obispo intervino para prohibir la expedición a aquellos Santos Lugares, donde habían fracasado y perecido ejércitos enteros. Acaso fuera precisamente el fracaso de las cruzadas anteriores lo que hizo concebir una última esperanza en las cruzadas infantiles.

LA MARCHA HACIA EL DESASTRE

Unos años antes, en 1199, el papa Inocencio III había convocado la cuarta cruzada, pero no se había dirigido a los reyes sino, expresamente, a los «pobres». A medida que la Iglesia se hacía más rica y poderosa, y era mayor la ostentación que reyes y príncipes ponían en sus expediciones a Tierra Santa, más cundía entre el pueblo llano la idea de que los pobres eran los verdaderos elegidos. De estos ideales de pobreza y humildad cristianas, que inspiraron órdenes religiosas como la fundada por san Francisco de Asís, derivaba la creencia casi mágica en la posibilidad de vencer a los infieles con las armas de Jesucristo. ¿No había dicho Él mismo «dejad que los niños se acerquen a mí, pues de ellos es el reino de los cielos»?

El hombre de hoy en día apenas logra representarse la mentalidad medieval, que combinaba la fe con la ignorancia, la fantasía y una buena dosis de magia y superstición. La mayoría de los protagonistas de aquellas infelices cruzadas partieron con el permiso y la bendición de sus padres. Sólo cuando un pequeño grupo de niños llegó a Roma y logró ser recibido por el papa Inocencio, éste les explicó en tono cordial, pero firme, que eran demasiados jóvenes par ir a una cruzada, y los animó a regresar. Pero para entonces ya había ocurrido la desgracia.

De los que habían salido de Colonia, menos de la tercera parte llegó a la ciudad portuaria de Génova a finales de agosto. El hambre, la sed y las penalidades del paso a pie por los Alpes habían causado numerosas víctimas. También la expedición francesa padeció hambre y sed. Muchos murieron al borde del camino; otros volvieron sobre sus pasos y trataron de hallar el camino de regreso a sus casas. Los pocos que lograron alcanzar Marsella o Génova corrieron en seguida a las playas para vivir el milagro del mar abriéndose ante ellos. Al comprobar que no sucedía tal cosa, su decepción fue inmensa. Algunos pensaron que habían sido engañados por Esteban y volvieron a sus hogares, pero muchos acudían todos los días a la orilla del mar en espera de que se cumpliese el prodigio anunciado.

Algo parecido ocurrió a la cruzada alemana encabezada por Nicolás. Algunos de sus miembros continuaron hasta Brindisi y allí encontraron barcos dispuestos a llevarles a Tierra Santa; otros, en especial las niñas, se quedaron en Italia por temor a las penalidades del regreso. Muy pocos consiguieron volver a las regiones del Rin. Los padres de los niños que habían perecido en el camino, después de haber creído en las promesas celestiales, clamaron venganza terrenal, y el padre de Nicolás fue preso y ahorcado.

Aparentemente, los niños franceses tuvieron más suerte en Marsella. Al cabo de varios días, y como el mar insistía en no querer abrirse, dos mercaderes marselleses se declararon dispuestos a transportarlos sin cobrar, para mayor gloria de Dios. Esteban aceptó la oferta, y los dos mercaderes, Hugo el Hierro y Guillermo el Cerdo, fletaron siete barcos y zarparon. Pasaron dieciocho años antes de que se volviese a tener noticia de lo que había sucedido a sus pasajeros. En 1230, un sacerdote que regresaba a Francia procedente de Oriente contó cómo acompañó a la expedición de Esteban; dos de los siete barcos se habían estrellado contra las rocas durante una tormenta, en la isla de San Pietro, al suroeste de Cerdeña, y todos sus ocupantes se habían ahogado. En cuanto a los niños de los otros cinco barcos, fueron llevados a Argel por los mercaderes y vendidos como esclavos.

Los que no encontraron comprador en Argel fueron conducidos a Alejandría, donde se cotizaban mejor los esclavos francos. La mayoría fue adquirida por el gobernador egipcio para que trabajasen en sus fincas. En total, según el sacerdote, debían sobrevivir aún unos 700; algunos de ellos quedaron libres en el año 1229, cuando el emperador Federico II firmo un tratado con el sultán Malik al-Kamil, pero muchos continuaron siendo esclavos hasta su muerte.

El recuerdo de estas cruzadas se ha conservado en el folklore. Medio siglo después de tan terrible desenlace comenzó a circular la leyenda del músico que encantaba a los niños con su flauta; años más tarde fue convertido en encantador de ratas. Este es el origen del cuento del flautista de Hamelin, que recuerda el trágico episodio de la época de las cruzadas.