martes, 19 de septiembre de 2017

Todo lo que pensábamos sobre el Arca de la Alianza puede estar equivocado

Los arqueólogos barajan otras teorías muy distintas y que pueden poner patas arriba todo lo que conocíamos acerca de este tesoro, como expone un reportaje publicado en 'Haaretz'. Para empezar, que el Arca pudo pasar mucho más tiempo en Qiriath-Jearim de lo que se pensaba. Para seguir, que es muy probable que durante la mayor parte de su existencia estuviese asociada con cultos que nada tienen que ver con lo que hoy se conoce como judaísmo. Por último, que no fue David quien trasladó el arca a Jerusalén. En definitiva, que el mito cumplió una función propagandística como consolidación del poder de reyes israelíes.
“Si las teorías son ciertas, significaría que el Arca de la Alianza, uno de los símbolos asociados más a menudo con el judaísmo, solo se conservó en Jerusalén durante las últimas décadas antes de la invasión de los babilonios”, recuerda el reportaje, que ha contado con la colaboración de diferentes historiadores y arqueólogos. “Durante la mayor parte del tiempo, se encontró en Qiriath-Jearim y, con anterioridad, en Silo”. Jerusalén fue arrasada en el 587 a.C. por los babilonios bajo la dinastía caldea.

La teoría de Josías de Judá

Según los investigadores, es muy probable que esta reliquia no fuese trasladada a la capital por David, que reinó entre los siglos XI y X a.C., sino mucho más tarde de mano de Josías de Judá, que ostentó el poder entre el 639 y 608 a.C. Es más, posible que el gran reino de Israel que se describe en la Biblia antes del primer milenio antes de Cristo nunca fuese tan poderoso. Las leyendas de David y Salomón cristalizasen en la época de Josías, asegura Thomas Römer, profesor de la Universidad de Lausana y autor de 'El Antiguo Testamento comentado' que está colaborando en las excavaciones.
Para muchos estudiosos de la Biblia, la historia del Arca es un texto separado del Antiguo Testamento que se incorporó al libro de Samuel más tarde
“Es posible que el Arca permaneciese durante mucho más tiempo en Qiriath-Jearim, y que fuese Josías quien lo trasladase a Jerusalén para centralizar toda la actividad religiosa y política, y sus biógrafos reforzasen su autoridad creando la historia de David”, explica al medio israelí. “Eso puede explicar por qué no hay más relatos sobre él”. El propio Antiguo Testamento lo desvela, recuerda el autor, ya que es Josías el que indica a los levitas que pusiesen “el Arca en la casa que edificó Salomón, hijo de David, rey de Israel” en 2 Crónicas 35:3. Fue Josías quien expandió las fronteras de Judea y centralizó el culto a Yahvé en el Templo de Jerusalén, relegando al resto.
Las excavaciones muestran que Qiriath-Jearim siguió siendo un importantísimo lugar de culto mucho después del traslado del Arca, lo que hace sospechar a los arqueólogos que pudo encontrarse allí todo ese tiempo. Una actividad religiosa tan importante que competía con la del Templo de Jerusalén y a la que atendían ante todo los benjaminitas, una de las tribus de Israel. Se encontraba en la frontera entre el reino del norte de Israel y Judea. La invasión de los asirios permitió finalmente que Josías expandiese el reino de Judea hacia las tribus que se resistían, como la de los benjaminitas y trasladase el Arca a Jerusalén.
Reproducción virtual del Arca de la Alianza. (iStock)
Reproducción virtual del Arca de la Alianza. (iStock)
Para muchos estudiosos de la Biblia, la historia del Arca es un texto separado del Antiguo Testamento que se incorporó al libro de Samuel con posterioridad, y quizá con fines políticos o religiosos, al igual que puede ocurrir con las leyendas de David o el propio Salomón; incluso en el caso de que estos existiesen, los textos que narran sus gestas no fueron contemporáneos. La narración original concluía con la llegada del tesoro a Qiriath-Jearim, que se encuentra a apenas 12 kilómetros al oeste de Jerusalén. Concretamente, según indica el libro de Samuel, el Arca se conservó “en la casa de Abinadab en la montaña”. Según Römer, los versículos de la Biblia que indican que el Arca albergaba las Tablas de la Ley probablemente se escribieron durante el reinado de Josías o más tarde.

Ritos paganos

¿Qué era, por lo tanto, lo que se encontraba almacenado en el Arca, que según la leyenda medía 11 centímetros x 67 x 67, estaba hecho con madera de acacia y estaba revestida de oro? Muy probablemente, estaba vinculado a los cultos politeístas de la región de Canáan, que adoraban a dioses como Baal o El. En sus primeras encarnaciones, Yahvé no era la deidad invisible y universal que nos ha legado la tradición religiosa, sino que adoptaba la forma de un toro y gozaba de la compañía de una consorte, Asherah.
Römer sospecha que, al igual que ocurría con los ritos religiosos de los pueblos árabes preislamistas y beduinos, que utilizaban arcas para transportar sus iconos religiosos, esta servía para almacenar figuras que representaban a Yahvé y Asherah. Una muestra de que el Antiguo Testamento está conformado a partir de un sincretismo que amalgamaba cultos, culturas, tradiciones e intereses nacionales. De ahí que Finkelstein no busque el tesoro, sino como él mismo explica, “saber lo que se encuentra detrás de la narración, qué nos dice acerca de la historia de Judea e Israel, del culto al dios de Israel y del Templo de Jerusalén”.

Un mosaico romano con representaciones de Hércules y Cupido sale a la luz en Inglaterra

El mosaico, perteneciente a una villa romana de tamaño relativamente modesto, está decorado con personajes y criaturas de la mitología grecorromana, entre ellos Belerofonte y la Quimera

Unas excavaciones arqueológicas realizadas este año en Boxford, al oeste de Londres, han ido revelando unos hallazgos romanos cada vez más espectaculares: un brazalete de niño y unas monedas, cerámica y una baldosa con la huella de un animal, los restos de una villa, un probable granero y una piscina pequeña. Y, sobre todo, un magnífico mosaico de más de seis metros de longitud y decorado con personajes y criaturas de la mitología griega, según explica Cotswold Archaeology.
"El propietario del mosaico quería proyectar una imagen de persona cultivada, alguien familiarizado con la mitología clásica y con una elevada cultura romana, a pesar de que su villa era de tamaño relativamente modesto y estaba en una parte remota del Imperio romano", afirma Neil Holbrook, un experto de Cotswold Archaeology.
Anthony Beeson, otro experto en temas romanos, sugiere que la escena lateral debería de ser interpretada como el héroe Belerofonte (quien montó al caballo alado Pegaso y mató en vuelo a la Quimera, un monstruo híbrido con cuerpo de león, cabra y serpiente) en la corte de Yóbates o de Proteo, el primero el rey de Licia y el segundo el anciano dios del mar. Otras figuras que aparecen en el mosaico posiblemente incluyen a Hércules luchando contra un centauro, Cupido con una guirnalda y representaciones de Telamón en las esquinas, que parecen sostener el panel central.

El enigma de los vikingos perdidos

En el s. X, Erik el Rojo fundó dos poblados vikingos en Groenlandia que en el siglo XV desaparecieron sin dejar huella. ¿Por qué?
De hecho, las crónicas de la época hablan de que cada familia poseía una o dos vacas, además de ovejas y cabras, cuyo elevado consumo de hierba y heno exigía contar con mucho terreno y hacía que al manto vegetal le costara renovarse de una temporada a otra en una región donde la primavera y el verano son cortos. La sobreexplotación humana, unida al progresivo descenso de las temperaturas, con inviernos más largos –como consecuencia de la llegada de la Pequeña Edad de Hielo (PEH), la etapa de enfriamiento global que empezó en el siglo XIV–, habrían impedido a la comunidad vikinga sobrevivir en Groenlandia hasta el punto de desaparecer súbitamente en el siglo XV.
Sin embargo, una corriente reciente de historiadores defiende otra idea: que los colonos vikingos y sus descendientes no se dedicaron a la agricultura y la ganadería, sino que fueron más bien cazadores. Su presa favorita eran las morsas, un animal cuyo hábitat se encuentra en las zonas costeras del océano Ártico. El marfil de sus largos colmillos –hasta 50 centímetros– resultaba muy valioso para producir objetos de lujo, joyas, artículos religiosos y elementos decorativos de calidad, muy demandados en los puertos europeos en los que comerciaban los vikingos. 
Es sabido que los nórdicos fueron grandes artesanos del marfil, como demuestra el tesoro arqueológico conocido como el ajedrez de la isla de Lewis (en la foto), compuesto por 78 piezas y catorce tableros hallados en 1831 en esa ínsula del archipiélago escocés de las Hébridas. Las figuritas, que representan a guerreros noruegos de la época, fueron talladas en el siglo XII, cuando las Hébridas pertenecían a la corona de Noruega.
El marfil de morsa alcanzó por entonces un precio considerable. Según antiguos registros contables analizados por el historiador Christian Keller, de la Universidad de Oslo, un cargamento de colmillos groenlandeses de 802 kilos fue vendido en Bergen (Noruega) en 1327 por el equivalente a 780 vacas. Esta cifra superaba el tributo anual que pagaban los agricultores islandeses a la corona, cuyo valor se ha calculado en 317 bóvidos. Tan elevada cotización sí que podría ser un sólido elemento para justificar la colonización de Groenlandia, tal como escribe Keller en un artículo publicado en The Journal of North Atlantic: “Visto desde la óptica actual, la idea de abandonar Islandia para convertirse en granjero en Groenlandia en el año 1000 parece cosa de locos y también desafía completamente a la lógica: Islandia fue ocupada desde el 870, y difícilmente los islandeses habrían alcanzado un nivel de sobrepoblación y estrés demográfico en el año 1000. Más probablemente la colonización de Groenlandia habría obedecido a razones políticas y económicas”.

La búsqueda del preciado marfil había empezado ya antes: “Desde el año 800, los habitantes del norte de Noruega se habían expandido a Laponia y habían hecho viajes exploratorios al mar Blanco –un golfo del mar de Barents, en el océano Glacial Ártico, situado en el noroeste de Rusia– en busca de pieles y marfil de morsa. La colonización de Groenlandia y las exploraciones por la costa del Labrador y Terranova (en el actual Canadá) deben haber tenido propósitos similares: localizar materias primas valiosas para confeccionar artículos que pudieran ser exportados a los mercados europeos”, sostiene Keller. Hay que tener en cuenta también que, para cuando los vikingos de Groenlandia empezaron a cazar morsas, sus primos de Islandia ya casi habían acabado con la población autóctona de este mamífero. Así, la historia del establecimiento nórdico en Groenlandia seguiría las pautas de la previa colonización de Islandia que habían acometido desde principios del siglo IX, prácticamente un siglo antes. Las recientes prospecciones arqueológicas demuestran el conocimiento y la técnica que los vikingos tenían, desde una época temprana, para trabajar el marfil. Si se extraían los colmillos a la morsa nada más matarla, era fácil que se rompieran o que se perdiera un trozo de la raíz, profundamente encajada en la mandíbula y sujeta por los tejidos blandos de la encía. En cambio, si se esperaba unas semanas, estos ya se habían descompuesto parcialmente y la extracción resultaba mucho más limpia y completa. Así, preservaban la pieza íntegra, lo que la hacía más valiosa.
Más información en el artículo Los vikingos perdidos, escrito por José Ángel Martos. Puedes leerlo en el número 436 de Muy Interesante.
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miércoles, 6 de septiembre de 2017

Los misteriosos geoglifos gigantes de Acre, puerta al mundo de los espíritus

Sitios de Sá y Seu Chiquinho, con trazados circulares, cuadrados y en forma de U
Sitios de Sá y Seu Chiquinho, con trazados circulares, cuadrados y en forma de U  - SANNA SAUNALUOMA
J. DE J. Madrid - Actualizado: Guardado en: Ciencia

Antes aún de que los europeos llegaran a América, los indígenas que vivían en lo que hoy es el estado de Acre, al oeste de la Amazonía brasileña, modificaron el paisaje de una forma extraña. Trazaron sobre el terreno cientos de gigantescos geoglifos, misteriosas estructuras geométricas cuya función ha despertado el interés de la comunidad científica y del público en general. ¿Por qué los construyeron? ¿Qué sentido tenían esos grandes círculos, cuadrados u octógonos? 
Geoglifo en el estado de Acre
Geoglifo en el estado de Acre- Jenny Watling
El enigma de los geoglifos ya pertenece al imaginario colectivo, hasta el punto de que ha recibido las más variadas explicaciones, incluso algunas tan fantásticas y delirantes que incluyen la colaboración de civilizaciones extraterrestres, como se ha llegado a decir de los dibujos de Nazca. Sobre los de Acre -hay registrados más de 500 que podrían ser propuestos para su inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO- estudios anteriores descartaban que fueran aldeas, ya que los arqueólogos recuperaron muy pocos artefactos durante las excavaciones. La disposición tampoco sugería que fueran construidos por razones defensivas, así que la hipótesis de un lugar de reunión para realizar rituales parecía la más apropiada.
Ahora, un equipo de científicos ha examinado los trabajos precoloniales de Acre, muchos sacados a la luz debido a la deforestación y, según explican en la revista American Antropologist, los trazados tienen, en efecto, un fuerte componente espiritual. Según han concluido, eran espacios de comunicación ritual tanto con el más allá como con los seres que habitan la naturaleza.
El período de construcción y uso de los geoglifos abarca unos 2.000 años y comenzó hace unos mil años antes de Cristo. Las zanjas de tierra forman patrones geométricos, como cuadrados, círculos, formas de U, elipses y octógonos. Pueden ser de varios metros de profundidad y encerrar áreas de cientos de metros cuadrados.

Seres no humanos

El estudio, llevado a cabo por investigadoras de la Universidad de Helsinki, en Finlandia, y la de São Paulo, en Brasil, explica que a través de los diseños geométricos, ciertos miembros de la comunidad se comunicaban con otros seres del ambiente, como espíritus ancestrales, animales y cuerpos celestes. Así se recordaba constantemente a la gente que la vida humana está entrelazada con la naturaleza y las generaciones anteriores. Las personas no se distinguían de la naturaleza, pero los no humanos eran quienes permitían y producían la vida.
Los geoglifos fueron utilizados especialmente por los sabios de esa época, quienes se especializaron en la interacción con los seres no humanos. Esas construcciones eran importantes para los miembros de la comunidad en ciertas etapas de la vida y los diversos patrones geométricos actuaban como «puertas» y «caminos» para adquirir el conocimiento y la fuerza de los diferentes seres del ambiente.

Lugares sagrados

Los patrones geométricos inspirados en las características y los patrones de la piel de los animales todavía materializan el pensamiento de los indígenas de la Amazonía y están presentes en su cerámica, tejidos, joyas y arte modernos. «Como también muestran las teorías del arte visual amerindio, los patrones geométricos pueden proporcionar a las personas las cualidades y habilidades deseadas, como fertilidad, fuerza, conocimiento y poder», explican en la investigación.
Los pueblos indígenas contemporáneos de Acre aún protegen los geoglifos como lugares sagrados y, a diferencia de otros residentes brasileños de la zona, evitan usarlos para actividades mundanas, como la vivienda o la agricultura. De esta forma, protegen a su manera estos peculiares restos antiguos.

La Enseñanza en la Edad Media

Desde la Alta Edad Media se va perdiendo el escaso interés que había por la cultura, debido al ambiente creado por las segundas invasiones. Las únicas muestras de cultura se refugian en algunos monasterios.
Las siete artes liberales
Durante el siglo X, las Escuelas Monásticas imparten a sus monjes una mínima instrucción basada en el Trivium (Gramática, Retórica y Dialéctica) y sólo la Música en el Quadrivium. La tranquilidad durante esta época propicia la copia de manuscritos y cierta actividad cultural.
Surgen en dichas escuelas los primeros ejemplos del pensamiento filosófico medieval, destacando el monasterio de Montecasino donde se traduce a Hipócrates y Galenodel árabe.
También cabe destacar en la Península Ibérica el brillante papel del Escriptorio de Ripoll, en el siglo X como transmisor de los saberes de la España musulmana.
A partir del siglo XII se produce un declinar, al surgir nuevas cuestiones filosóficas y teológicas lejos de los intereses intelectuales de los monjes.
Las Escuelas Catedralicias.
Tuvieron mayor libertad y amplitud de miras que los estudios monásticos, con un plan de estudios más amplio. A su frente, se situaba el magister scholarum, que ostentaba la representación de los obispos.
Destacaron las de Tours, París o Palencia; las de Toledo y Palermo poseyeron centros de traducción de libros científicos árabes.
El siglo XII fue el más relevante para las escuelas catedralicias. Tras el Concilio de Letrán celebrado en 1179,  se
Mapa de las Universidades medievales
ordenó que cada diócesis tuviera la suya. Se abrieron las puertas no sólo a los futuros sacerdotes y se duplicó la enseñanza, con una escuela interna y otra externa para laicos.
Tras los estudios, recibían la licentia docendi, que dio origen a los maestros seculares, que podían abrir escuelas a petición de los municipios.
Los Estudios Generales.
En una segunda fase, junto a las Escuelas Catedralicias, aparecen Escuelas Urbanas Laicas, patrocinadas por ciudades prósperas, que darían lugar primero a los Estudios Generales y después a las Universidades.
Se impartían estudios superiores, a clérigos y laicos. Los Estudios Generales podían ser episcopales o urbanos.
Se desarrollaron los estudios de la Medicina, destacando Salerno, Palermo ó Montpellier.
También el los de Derecho, con una importante repercusión, poniendo de nuevo en relieve la compilación de Justiniano.
El aspecto más significativo de este resurgir cultural es el referido al estudio de la Filosofíay la Teología, con el método dialéctico.
Esta época denominada románica, favorecida por la expansión demográfica y económica, aporta una unidad común basada en la Cristiandad: unidad de idioma en cultura por medio del latín culto, unidad geográfica que permite libre circulación de maestros y alumnos y por último la unidad de conocimientos.
El estudio de las Artes en las Universidades
El término “artes liberales” designaba los estudios que tenían como propósito ofrecer conocimientos generales y destrezas intelectuales, antes que destrezas profesionales u ocupacionales especializadas llamadas Artes Manuales, o Artes Menores.
El escritor Martianus Capella en el año 400 d. C., realizó una recopilación de éstas en su Satyricon, o De Nuptiis
Aula de la Universidad de Salamanca
Philologiae et Mercurii et de septem Artibus liberalibus libri novem.
Las siete artes liberales que se enseñaban en la antigüedad comprendían dos grupos de estudios: el trivium y el quadrivium. Estas artes eran impartidas en latín y son las siguientes:
  • la gramática, lingua “la lengua”
  • la dialéctica, ratio “la razón”
  • la retórica, tropus “las figuras”
  • la aritmética, numerus “los números”
  • la geometría, angulus “los ángulos”
  • la astronomía, astra “los astros”
  • la música, tonus “los cantos”.
El primer título de Universidad lo reciben los Estudios Generales de Salamanca en 1254 y a partir de ahí Coimbra, Valladolid, Alcalá de Henares, Lérida, Roma, Aviñón, Orleans, Cracovia, etc.
Entre 1200 y 1400 fueron fundadas, en Europa, 52 universidades, 29 de las cuales fueron erigidas por papas.
Bibliografía:
Max Weber, La ética protestante y el espíritu del capitalismo, 1905.
Ramón Llull: Las definiciones de las siete artes liberales y mecánicas
Jaques Le Goff. Los intelectuales en la Edad Media. Barcelona: Gedisa S.A., 1990
Clara Tamayo de Serrano. “El aporte cultural y educativo de la Baja Edad Media”. Educación y Educadores

Javier Ureña