Blog para la muestra y reflexión sobre el Misterio mediante mayéutica socrática.
miércoles, 20 de enero de 2016
Anunciación
¿Y cómo diría yo
lo que un ángel
desbarata?
Fue como tener seguras
las paredes de la casa
y en un vendaval sin
ruido
ver que el techo se
levanta
y entra Dios hasta la
alcoba, diciendo:
“Llena de gracia,
no me levantes paredes
ni pongas muro a tu casa
que por entrar en tu
historia
me salto yo las murallas.
Si Virgen, vas a ser
madre
Si esposa, mi enamorada.
Si libre, por libre
quiero
que digas: “HE aquí la
esclava”.
“He aquí la esclava”, le
dije
y se quedó mi palabra
sencilla
sencillamente arrodillada
José Luis Blanco Venga, sj
María, muchas personas deseosas
de llenar y dar plenitud a sus vidas
vuelven su mirada hacia ti y
en ti encuentran un modelo a seguir.
Porque...
para ti todo fue nuevo,
distinto de lo anterior,
hasta misterioso;
pero, a pesar de todo, estuviste atenta,
receptiva, y te entregaste.
Fuiste optimista
y te realizaste como mujer con realismo,
con autenticidad, llena de vida.
Fuiste una mujer libre;
decidiste por ti misma,
con conocimiento de aquello que se te pedía.
Fuiste comprensiva y dialogante,
supiste convivir y apreciar a los demás.
Fuiste mujer activa, no encerrada en ti misma,
sino disponible a ayudar, a estimular, a confiar
y a valorar las cosas por insignificantes que fueran.
Fuiste mujer fecunda, pues nos diste a Jesús, el
Salvador.
Mirarte a ti nos lleva a descubrir a tu Hijo.
Ayúdanos a sentirnos en plenitud hijos de Dios y hermanos
de Cristo.
martes, 19 de enero de 2016
Nosotros los hombres
Vengo a buscarte, hermano,
porque traigo el poema
que es traer el mundo
a las espaldas.
Soy como un perro
que ruge a solas,
ladra a las fieras del odio
y de la angustia,
echa a rodar la vida
en mitad de la noche.
Traigo sueños, tristezas,
alegrías, mansedumbres,
democracias quebradas
como cántaros,
religiones mohosas
hasta el alma,
rebeliones en germen
echando lenguas de humo,
árboles que no tienen
suficientes resinas amorosas.
Estamos sin amor,
hermano mío,
y esto es como estar ciegos
en mitad de la tierra.
Traigo muertes
para asustar a todos
los que juegan con muertes.
Vidas para alegrar
a los mansos y tiernos,
esperanzas y uvas
para los dolorosos.
Pero traigo ante todo
un deseo violento de abrazar,
atronador
y grande como tormenta oceánica.
Quiero hacer con los brazos
un solo brazo dulce
que rodee la tierra.
Yo deseo que todo,
que la vida sea
nuestra como el agua y el viento.
Que nadie tenga nunca más
patria que el vecino.
Que nadie diga más la finca
es mía, el barco…
sino la finca nuestra,
de Nosotros los Hombres
Jorge Debravo
lunes, 18 de enero de 2016
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