lunes, 8 de julio de 2024

descubren un relicario de marfil de 1.500 años de antigüedad en austria

 

Durante las excavaciones que se llevaron a cabo en una iglesia paleocristiana, hasta entonces desconocida, situada en la colina de Burgbichl, al sur de Austria, los arqueólogos descubrieron los fragmentos de un delicado relicario de marfil de 1.500 años de antigüedad.


durante unos trabajos de excavación que se estaban llevando a cabo en el año 2022 en un yacimiento que se encuentra situado en la cima del Burgbichl, una colina situada al sur de Austria, en la localidad de Irschen, un equipo de investigadores dirigido por el arqueólogo de la Universidad de Innsbruck, Gerald Grabherr, llevó a cabo un fascinante descubrimiento.

Bajo un altar de mármol construido en una de las dos iglesias paleocristianas que se hallaron en el yacimiento, los arqueólogos localizaron un relicario de marfil (pyx), o píxide, muy fragmentado y decorado con escenas y símbolos cristianos. 

Este relicario, de unos 1.500 años de antigüedad, es el primer píxide que se ha encontrado en un contexto arqueológico en Austria. "Conocemos alrededor de 40 cajas de marfil de este tipo en todo el mundo y, hasta donde yo sé, la última vez que se encontró una de ellas durante unas excavaciones fue hace unos cien años; las pocas píxides que existen se conservan en los tesoros de las catedrales o se exhiben en museos", comenta Grabherr.

DAÑOS IRREPARABLES

Desde su descubrimiento, el frágil relicario de marfil se conserva en la Universidad de Innsbruck. Las partes más grandes están deformadas,por lo que ya no es posible restaurar el píxide tal como era originalmente, aunque los investigadores están trabajando en una reconstrucción de la pieza en 3D.


Y ¿que podría contener? En un principio, los arqueólogos supusieron que dentro del relicario podrían hallarse las reliquias de algún santo, pero la dispersión de los fragmentos parece indicar que el píxide de marfil ya se había roto cuando fue enterrado bajo el altar, por lo que ya no podía guardar nada en su interior.

Detalle de la Ascensión de Cristo descubierta en uno de los fragmentos.

Detalle de la Ascensión de Cristo descubierta en uno de los fragmentos.

Universidad de Innsbruck

"El marfil, sobre todo el que se encuentra en el suelo, como en este caso, absorbe la humedad del entorno, y como es muy blando se daña con facilidad. Además, un secado incontrolado podría provocar encogimiento y grietas y, por consiguiente, daños que ya no se pueden reparar", explica la directora del taller de restauración de la Universidad de Innsbruck, Ulrike Töchterle. 

ESCENAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO

Los investigadores que analizan los restos del relicario han observado en ellos lo que parece ser una figura al pie de una montaña con la mirada desviada y una mano que se eleva desde el cielo le coloca algo entre los brazos. "Esta es la representación típica de la entrega de las tablas de la ley a Moisés en el Antiguo Testamento", afirma Gerald Grabherr. Junto a esta imagen aparecen otras representaciones de personajes bíblicos y la de un hombre subido en un carro tirado por dos caballos enjaezados. Aquí también se aprecia una mano que surge de las nubes y eleva esta figura al cielo.

"Suponemos que se trata de una representación de la Ascensión de Cristo. La representación de escenas del Antiguo Testamento y su conexión con escenas del Nuevo Testamento es típica de la Antigüedad Tardía y, por tanto, encaja con nuestra píxide. Sin embargo, la representación de la Ascensión de Cristo con un carro tirado por dos caballos es muy especial, y hasta ahora desconocida", afirma Grabherr.

En este detalle del relicario de marfil aparece Moisés recibiendo las Tablas de la Ley.

En este detalle del relicario de marfil aparece Moisés recibiendo las Tablas de la Ley.

Universidad de Innsbruck

Los investigadores confirman que actualmente se están llevando a cabo más análisis en el relicario. "Por un lado, todavía tenemos que determinar el origen exacto del mármol del altar bajo el que estaba enterrado, aunque también queremos precisar el origen del marfil que lo compone mediante análisis de isótopos estables. También se están examinando los componentes metálicos (las bisagras del píxide eran de metal) y el 'pegamento' empleado para unir el marfil", explica la restauradora Ulrike Töchterle.


Los restauradores también analizarán minuciosamente los restos de madera que se han encontrado junto al marfil, aunque consideran poco probable que se trate de alguna reliquia. Creen que, simplemente, se trata de la pieza empleada como cierre del relicario. "Estas piezas de madera también se están analizando más de cerca. Nos interesa especialmente el tipo de madera y su origen, y también la edad", finaliza Ulrike Töchterle, que espera que este singular objeto revele muy pronto todos sus secretos.

este ritual de 12.000 años sería el más antiguo del mundo

desde tirar una moneda en la Fontana di Trevi, hasta dar golpes con un bastón a un tronco con cara en Cataluña durante la Navidad, sin olvidar, por ejemplo, compartir el mate en el Cono Sur o decorar con adornos coloridos los féretros en Ghana.

Múltiples ejemplos alrededor del mundo constatan que los ritualesforman parte de la naturaleza humana, pero... ¿Acaso sabemos cuál es el más longevo de ellos?

Un nuevo estudio parece haber dado con la respuesta: en la cueva de Cloggs, en los Alpes Victorianos, al sureste de Australia, un equipo de investigadores de la Corporación Aborigen de Tierras y Aguas de Gunai-Kurnai (GLaWAC RAP) y de la Universidad de Monash ha descubierto evidencias arqueológicas de prácticas culturales aborígenes que datan de hace 500 generaciones; es decir, de unos 12.000 años. Por lo tanto, constituyen la prueba de ritual más antigua registrada hasta la fecha

Los hallazgos se han publicado en la revista Nature Human Behaviour y coinciden con las descripciones realizadas en el siglo XIX, durante trabajos etnográficos centrados en esta región. Ahora, por su parte, los expertos buscan ir más allá de lo puramente arqueológico y reconstruir la historia para comprender mejor las costumbres de los antiguos ancestros de Gunai-Kurnai, el pueblo aborigen que todavía habita el territorio.

¿DE QUÉ ELEMENTOS SE COMPONÍA ESTE RITUAL?

En las sociedades sin escritura, la transmisión oral de patrimonio inmaterial funciona de forma similar a como lo hace el clásico juego del teléfono: a medida que avanza a través de la línea generacional, los miembros del grupo van añadiendo nuevos conocimientos o alterando la información, por lo que dar con su esencia resulta una tarea verdaderamente compleja.

Sin embargo, la arqueología se erige como una disciplina capaz de resolver esta problemática y arrojar luz sobre los orígenes de, en este caso, una práctica ritual que se ha mantenido a lo largo de milenios. Al descubrir materiales que no podrían haber sido vistos y copiados posteriormente -porque fueron localizados en las profundidades de una cueva aislada-, los arqueólogos han hallado un tesoro de gran valor etnográfico. 

La evidencia está formada por dos palos hechos de madera de Casuarina (un árbol originario de Australia), untados con tejido graso (normalmente de humano o de canguro), que eran colocados en una hoguera mediana durante poco rato, y que, con el tiempo, quedaron enterrados por milenios, hasta que el equipo los encontró en un proyecto de excavación en 2020.

 

Prof Bruno David and Uncle Russell Mullett in Cloggs Cave 1 scaled

El profesor Bruno David y el tío Russell Mullett en la cueva de Cloggs 1 a escala.

Corporación Aborigen de Tierras y Aguas de GunaiKurnai (GLaWAC) / Universidad de Monash

Los expertos indican que en la literatura etnográfica del siglo XIX, escrita por el antropólogo y explorador Alfred Howitt, ya aparecen referencias a este tipo de "chimeneas". Pero ahora, gracias a las pruebas físicas, es posible saber que se remontan al final de la última Edad de Hielo. "Que estos artefactos sobrevivan es simplemente increíble. Nos están contando una historia. Han estado esperando aquí todo este tiempo para que aprendamos de ellos", señaló el profesor Bruno David, uno de los principales autores del estudio, en un comunicado.

UN RITUAL DE CURANDERISMO EN LA CULTURA GUNAI-KURNAI

Los rituales activan nuestros sistemas de creencias: "transmiten y representan aquellos valores y órdenes que mantienen cohesionada una comunidad", tal y como señala el filósofo contemporáneo Byung-Chul Han en La desaparición de los rituales (2019). Así, estudiar cómo y por qué se originaron es clave para comprender mejor, en la actualidad, los vínculos y jerarquías de un grupo social. 

Gracias a las investigaciones anteriores y a la participación de los Gunai-Kurnai en este proyecto, se sabe que las evidencias corresponden con un ritual protagonizado por un mulla-mullung, un curandero o curandera (posición de elevado estatus en la comunidad), que al extremo del palo antes mencionado colocaba algo perteneciente a una persona enferma, para luego cantar su nombre hasta que el palo cayese por la inercia del fuego. 

"Esta práctica todavía existe", indicó Howitt en sus estudios, realizados en 1887. Un año más tarde se cumpliría un siglo desde que los colonos británicos llegaron a lo que hoy es Australia, destruyendo a su paso milenios de conocimiento preservado por la población aborigen, la cual actualmente representa apenas un 3,8% de la población del país, de acuerdo con el censo de 2021. "Nuestra conexión con el pasado casi se perdió cuando nuestra forma de vida tradicional se vio interrumpida por el asentamiento de los europeos", cuentan los Gunai-Kurnai en su web.

Así pues, este hallazgo no solo abre la puerta a recuperar parte de su historia, sino que al mismo tiempo es un excelente ejemplo de cómo debería funcionar una asociación entre las instituciones líderes en investigación y las comunidades aborígenes en Australia: tal y como señaló el tío Russell Mullet, gerente de GLaWAC RAP y anciano de GunaiKurnai, "es solo cuando se combinan las técnicas científicas occidentales con nuestro conocimiento tradicional que toda la historia puede comenzar a desarrollarse".

 

La obra de arte rupestre más antigua se pintó en Indonesia hace más de 50,000 años

El descubrimiento cambia nuestra idea sobre cuándo el ser humano fue capaz de describir su mundo con imágenes. La escena de caza en una cueva de la isla de Sulawesi ha sido identificada por investigadores de la Universidad de Griffith, que la han datado con precisión utilizando una nueva técnica.

Tres figuras de aspecto humano alrededor de un gran cerdo salvaje. Esto es lo que se representa en lo que hoy se considera la obra de arte rupestre más antigua del mundo. Fue identificada en una cueva de la isla indonesia de Sulawesi por investigadores de la Universidad de Griffith, en Australia, que creen que la pintura data de hace más de 51,000 años. "Se trata de la prueba más antigua de narración de historias", comentó a AFP el arqueólogo Maxime Aubert, autor del nuevo estudio publicado en las páginas de Nature.

La datación

Gracias a una nueva técnica, los investigadores han podido datar con precisión la obra de arte rupestre. Según sus análisis, data de hace 51,200 años, batiendo el récord anterior. Aubert, de hecho, formaba parte del equipo que en 2019 había identificado la anterior poseedora del récord, una escena de caza hallada en una cueva cercana, cuya antigüedad se estimaba en casi 44,000 años. Este nuevo descubrimiento, por tanto, marca "la primera vez que rompemos la barrera de los 50,000 años", ha señalado el experto.

El estudio

Más en detalle, los investigadores utilizaron un nuevo método que emplea láser y programas informáticos para crear una especie de mapa de las capas de carbonato cálcico. Una técnica, explica el equipo, más precisa, sencilla, rápida, barata y que requiere muestras de roca mucho más pequeñas que las anteriores de la serie del uranio. Al probarlo primero con el anterior poseedor del récord, de hecho, resultó que la pintura tenía en realidad al menos 48,000 años, es decir, 4,000 años más que con el método de la serie del uranio utilizado en 2019.

La obra más antigua

Según las primeras especulaciones, ambas pinturas habrían sido realizadas por el primer grupo de humanos (Homo sapiens) que se desplazó por el sudeste asiático antes de llegar a Australia hace unos 65 mil años. No sabemos exactamente qué hacían, admite Aubert. Pero el simple hecho de que hayamos descubierto que los primeros humanos eran capaces de contar a una historia tan 'sofisticada' a través del arte, podría ayudarnos a esclarecer nuestra evolución y las capacidades cognitivas. "El descubrimiento sugiere que la narración de historias fue una parte mucho más antigua de la historia humana, más de lo que se pensaba", añade el arqueólogo Adam Brumm, coautor del estudio.

El misterio de la brecha artística

Las primeras imágenes que se conocen son simples líneas y dibujos hallados en Sudáfrica y que datan de hace 100,000 años. "Pero luego hay un enorme vacío en el arte hasta las pinturas rupestres indonesias de 50 mil años después", comentó Aubert. “La pregunta es: ¿por qué no están por todas partes? ”Según una hipótesis, algunas obras no habrían sobrevivido al paso del tiempo, mientras que según otra solo están esperando a ser descubiertas. "En mi opinión, este descubrimiento refuerza la idea de que el arte de representación se produjo por primera vez en África, antes de hace 50,000 años, y que se extendió a medida que nuestra especie se expandía", explicó a AFP Chris Stringer, antropólogo del Museo de Historia Natural de Londres, señalando, no obstante, que estos últimos datos tendrán que ser confirmados por nuevas dataciones. "Si esto es cierto, todavía tienen que surgir muchas pruebas nuevas que apoyen a otras zonas, incluida África".

Artículo publicado originalmente en WIRED Italia. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy. 

viernes, 5 de julio de 2024

lunes, 1 de julio de 2024

el templo de akhenatón en karnak, un misterio en fragmentos

 

Desde la década de 1920, en el templo de Amón en Karnak los arqueólogos han ido desenterrando pequeños bloques de piedra arenisca decorados con bellas escenas que conservan su policromía original. En el pasado formaron parte de otras mas grandes que decoraron el desaparecido Gempaatón, el templo dedicado a Atón construido por Akhenatón en Karnak. Pero ¿por qué sus elementos decorativos fueron usados por sus sucesores como relleno en edificios posteriores?


los potentes rayos de Atón, el disco solar, bañan inmisericordes a los asistentes a la inauguración del gran templo dedicado al dios en Karnak, el Gempaatón. Oficiando la ceremonia se encuentra Akhenatón, el nuevo faraón de Egipto, que acaba de cambiar su nombre dinástico, Amenhotep IV, por una nueva titulatura que incluye el nombre del disco solar, la divinidad que a partir de ahora se convertirá en hegemónica en Egipto.

El templo dedicado a Atón no tiene techo. Así, los rayos solares pueden recorrer sin cortapisas toda la extensión del santuario y acariciar con su calor a quienes acuden a venerar a Atón. Sobre todo a su hijo, el faraón Akhenatón, que eleva los brazos al cielo mientras entona el Himno a Atón, dirigido a su padre divino y compuesto por él mismo: "Apareces henchido de belleza en el horizonte del cielo, disco viviente, que das comienzo a la vida. Al alzarte sobre el horizonte de Levante llenas los países con tu perfección...".

La reina Nefertiti realiza ofrendas al disco solar Atón.

La reina Nefertiti realiza ofrendas al disco solar Atón.

Cordon Press

Akhenatón acabaría trasladando la capital del país a Amarna, en el Egipto Medio, donde el faraón levantó de la nada una gran ciudad con bellos palacios y magníficos templos destinados a mayor gloria del nuevo dios principal de Egipto. Pero antes de dejar atrás Tebas y al clero de Amón, hasta entonces poseedor de un poder absoluto, Akhenatón había ordenado levantar el Gempaatón en el recinto sagrado de Karnak, dominio del dios Amón, para horror de sus sacerdotes.

Pero la revolución religiosa de Akhenatón no le sobrevivió, así como casi ninguna de sus obras. De hecho, la memoria del faraón y su familia fue sometida a un borrado sistemático, una damntatio memoriae en toda regla. Egipto quería olvidar los años de Akhenatón, el faraón maldito, el hereje... Empezaba otra época.


BORRADO DE LA HISTORIA

La prueba indiscutible de que alguien intentó borrar para siempre la memoria del faraón aparecería miles de años después, en 1926, durante un programa de restauración en el templo de Karnak llevado a cabo por el arqueólogo francés Henri Chevrier, por aquel entonces inspector de antigüedades del Alto Egipto.

Mientras estudiaba algunos de los pilonos del templo de Amón recuperó nada menos que 20.000 pequeños bloques de piedra arenisca, cortados uniformemente y de unos 50 x 25 x 23 centímetros. Muchos conservaban restos de pintura y otros más estaban decorados con relieves que parecían formar parte de escenas mucho más grandes. A causa de su tamaño, tres anchos de mano de largo, los obreros los bautizaron como talatat, que en árabe significa "tres".

La prueba indiscutible de que alguien intentó borrar para siempre la memoria de Akhenatón aparecería miles de años después, en 1926, durante un programa de restauración en el templo de Karnak.

La princesa Meritatón, hija mayor de Akhenatón y Nefertiti, bañada por los rayos de Atón.

La princesa Meritatón, hija mayor de Akhenatón y Nefertiti, bañada por los rayos de Atón.

Cordon Press

Chevrier encontró también restos de mampostería rota en Karnak con el nombre inscrito de Amenhotep IV. El arqueólogo llegó a la conclusión de que esos fragmentos de mampostería y los miles de talatats desenterrados en el interior de los pilonos debieron de formar parte de un templo demolido. Pero había algo extraño en todo ello. Los bloques parecían haber sido trasladados cuidadosamente desde su posición original y muchas escenas en las que aparecían retratos de la familia real (Akhenatón, su esposa Nefertiti o sus hijas) habían sido dañados intencionadamente. Estaba claro que todo ello formaba parte de una campaña orquestada de destrucción.

Un grupo de antílopes en un talatat recuperado en Karnak.

Un grupo de antílopes en un talatat recuperado en Karnak.

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Un grupo de damas de la corte, tocadas con pelucas cortas, durante una ceremonia.

Un grupo de damas de la corte, tocadas con pelucas cortas, durante una ceremonia.

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Pero reconstruir el gran templo de Atón era una tarea ingente, que iba mucho más allá de las capacidades de Chevrier en aquel momento. El arqueólogo ordenó entonces almacenar los miles de talatats, muchos de ellos en plataformas de carga de madera, sin ningún tipo de protección. Las piedras se reunieron sin registrar sus posiciones originales, al azar, lo que complicaba mucho su posible montaje en un futuro. Durante los años siguientes siguieron apareciendo más talatats, pero simplemente se fueron almacenando junto a los otros. Muchos salieron misteriosamente de Egipto y reaparecieron en colecciones privadas y museos de todo el mundo. Otros simplemente se perdieron.


UN ROMPECABEZAS DE 100.000 PIEZAS

En 1965, Ray Winfield Smith, un diplomático estadounidense amante de la egiptología, propuso usar la fotografía a escala para intentar resolver el rompecabezas que representaban las 100.000 piezas que se habían recuperado de entre los muros y cimientos de pilonos y estructuras en Karnak (concretamente la mayoría se utilizó como material de relleno de los pilonos 2, 9 y 10, construidos por Horemheb, último faraón de la dinastía XVIII, y también en los cimientos de la gran sala hipóstila, iniciada por Seti I y acabada por su hijo Ramsés II).

Winfield, con el apoyo de las autoridades egipcias, inició el Proyecto Templo de Akhenatón, patrocinado por el Museo de la Universidad de Pensilvania. La idea era realizar miles de fotografías de los bloques e intentar hallar la posición adecuada de cada pieza para lograr reconstruir un modelo del edificio original. Un auténtico rompecabezas.

En 1965, Ray Winfield Smith propuso usar la fotografía a escala para intentar resolver el rompecabezas que representaban las 100.000 piezas que se habían recuperado.

Escena que muestra unos hombres conduciendo unos carros arrastrados por caballos bellamente enjaezados.

Escena que muestra unos hombres conduciendo unos carros arrastrados por caballos bellamente enjaezados.

Cordon Press
Un grupo de obreros recoge arcilla para fabricar ladrillos.

Un grupo de obreros recoge arcilla para fabricar ladrillos.

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En 1972, el proyecto pasó a ser dirigido por el egiptólogo canadiense Donald Redford. Hasta la fecha se ha conseguido emparejar miles de talatats, y muchas de las imágenes que en ellos se representaron han vuelto a la vida: escenas de vida cotidiana que muestran a trabajadores, obreros y campesinos realizando sus tareas, también carros con caballos, representaciones de ceremonias y de la familia real realizando ofrendas a la divinidad, e incluso escenas del primer festival sedo jubileo de Akhenatón, que el faraón realizó entre el tercer y el quinto año de su reinado. Todo plasmado con el realismo y la delicadeza típicos del arte de Amarna.

El Gempaatón se construyó fuera de los límites del recinto sagrado de Amón, hacia el este. En el momento de su construcción el santuario dedicado al disco solar debía de ser mayor que el del dios tutelar de Tebas (debía medir unos 130 x 126 metros). Al parecer, el recinto del Gempaatón incluía también una residencia real. Formando parte del complejo del Gempaatón había asimismo otros edificios, como el Hut benben (al parecer dedicado a la reina Nefertiti), el Teni Menu (que contenía almacenes y cámaras privadas) y el Rud Menu, cuya función no está clara.

Los talatats que formaron parte tanto del Teni Menu como del Rud Menu se descubrieron en el interior del pilono 9, construido por Horemheb. Los bloques de piedra se rescataron y gran parte de ellos se pudieron reconstruir, como si de un puzle gigante se tratara, y se exponen hoy en día en el Museo de Luxor.


UN MISTERIO MILENARIO

Pero ¿quién orquestó esa gigantesca campaña de borrado histórico? ¿Quién se tomó el enorme trabajo de desmantelar todos estos edificios pieza por pieza para después usar los fragmentos como relleno de otros edificios? Todo apunta al general Horemheb, que fue faraón tras Tutankamón y Ay. De hecho, el borrado de la memoria de Akhenatón y sus sucesores ya había sido iniciado por Ay, que incluso borró el nombre de su predecesor, Tutankamón, de algunas inscripciones.

Pero sería Horemheb quien emprendiese la ingente tarea de desmantelar el Gempaaton y sus edificios anexos. Miles de años después, en 1978, el egiptólogo Donald Redford descubrió entre una gran pila de escombros el remate de una vara que tal vez perdió un capataz encargado de dirigir los trabajos de demolición. Y ese remate llevaba un cartucho con un nombre inscrito que parecía no dejar dudas sobre quién encargó esa tarea: el faraón Horemheb.

Pero ¿quién orquestó esa gigantesca campaña de borrado histórico? ¿Quién se tomó el enorme trabajo de desmantelar todos estos edificios para después usar los fragmentos como relleno de otros edificios? 

Dos soldados, vestidos con un sucinto faldellín y portando una lanza, dirigidos por un oficial.

Dos soldados, vestidos con un sucinto faldellín y portando una lanza, dirigidos por un oficial.

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Sucesor y complementario del Proyecto Templo de Akhenatón es el Proyecto Atón 3D, patrocinado por la Agencia Nacional de Investigación francesa (ANR). Su objetivo es reconstruir virtualmente, mediante técnicas infográficas, los principales edificios levantados por Akhenatón, incluido el Gempaatón.

Este proyecto interdisciplinar ha puesto asimismo un gran énfasis en la reconstrucción virtual del enorme y complejo rompecabezas que representan los miles de talatas que aún quedan por emparejar y que están ofreciendo a los estudiosos un fresco impagable de cómo era la vida en Egipto durante la época de Amarna, un período histórico que ha hecho correr ríos de tinta entre los investigadores a pesar de su brevedad. Y es que la época de Amarna no duró mucho más que el reinado de Akhenatón, 17 años. Tras él, la ortodoxia volvió a enseñorearse de Egipto. El clero de Amón estaría de nuevo satisfecho: todo volvía a ser como nunca debió dejar de ser.