Tumbas excavadas en la roca en el yacimiento de Al-Hamidiyah, en Sohag (Egipto). Foto: Ministerio de Antigüedades y Turismo de Egipto
el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto ha anunciado un nuevo descubrimiento en el país: una gran cantidad de tumbas tipo hipogeo (excavadas en la roca) en la necrópolis de Al-Hamidiyah, en las montañas situadas al este de la provincia de Sohag, en el sur de Egipto. Los hallazgos han sido realizados por una misión arqueológica egipcia que está llevando a cabo en la región un proyecto de restauración y de documentación arqueológica.
En la necrópolis de Al-Hamidiya se han localizado 250 tumbas excavadas en la roca a distintos niveles de la montaña.
El secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, Mustafa Waziri, ha anunciado en un comunicado de prensa que en Sohag se han descubierto 250 tumbas de múltiples estilos que fueron talladas en diversos niveles de la montaña. Algunas de estas sepulturas contaban con uno o varios pozos de enterramiento y otras tenían una rampa que llevaba a una cámara funeraria. Waziri ha añadido que las tumbas datan de períodos muy diversos que abarcan desde finales del Reino Antiguo (2543-2120 a.C.) hasta el final del Período Ptolemaico (323-31 a.C.).
Pozo funerario en una tumba descubierta en Sohag.
Foto: Ministerio de Antigüedades y Turismo de Egipto
TUMBAS Y CERÁMICAS
Los hallazgos incluyen una tumba que data de finales del Reino Antiguo que tiene un pozo de enterramiento en el lado sureste y una entrada que conduce a una galería inclinada (reutilizada en épocas posteriores) que conduce a una pequeña sala funeraria. Waziri ha dicho asimismo que en esta tumba se ha localizado una puerta falsa con restos de inscripciones jeroglíficas inscritas. La tumba también estaba decorada con pinturas murales que mostraban al propietario haciendo sacrificios así como a algunos personajes que realizaban ofrendas a los difuntos.
Falsa puerta descubierta en una tumba hipogeo de Al-Hamidiyah.
Foto: Ministerio de Antigüedades y Turismo de Egipto
Según el egiptólogo y director del Museo de Antigüedades de la Biblioteca de Alejandría Hussein Abdel-Basir, "la región de Sohag, donde se ha llevado a cabo el descubrimiento, es un área arqueológica muy importante. Se esperan muchos más descubrimientos durante las próximas campañas por parte de las misiones arqueológicas que aquí trabajan. El área de la necrópolis de Al-Hamidiyah es uno de los lugares más importantes y famosos de Sohag, y contiene numerosas tumbas excavadas en la roca. Sohag se consideraba un centro local de enterramiento en el antiguo Egipto. Es de destacar que fue una misión egipcia la que trabajó en este yacimiento, y esto refleja la gran confianza en las misiones egipcias y su alta eficiencia", concluye con orgullo el estudioso. Basir elogió asimismo el proyecto de restauración y documentación arqueológica que se está llevando a cabo en el yacimiento.
Sohag se consideraba un centro local de enterramiento en el antiguo Egipto.
Mohamed Abdul Badia, jefe del Departamento Central de Antigüedades del Alto Egipto, ha comentado que durante los trabajos de excavación en la necrópolis de Al-Hamidiyah también salieron a la luz numerosos objetos de cerámica (algunos fueron usados con fines funerarios y otros eran de uso cotidiano) y votivos. A estos hallazgos se han sumado vasijas esféricas pequeñas que conservan restos de pintura amarilla, recipientes de alabastro, fragmentos de un espejo de metal redondo, huesos humanos y de animales, y placas de piedra caliza funerarias que datan de finales de la dinastía VI (2305-2118 a.C.). "Este descubrimiento abre la puerta a descubrimientos futuros. Egipto tiene muchos yacimientos conocidos, pero hay que estudiar también otras áreas más desconocidas. Las misiones arqueológicas no deben limitarse a las zonas arqueológicas más famosas como Saqqara o Luxor ", concluye Badia.
Espejo de bronce y vasijas de alabastro halladas en una tumba en Sohag.
Foto: Ministerio de Antigüedades y Turismo de Egipto
Vasija esférica descubierta en una tumba de Al-Hamidiyah.
Foto: Ministerio de Antigüedades y Turismo de Egipto
TUMBAS PARA GENTE CORRIENTE
Por su parte, el historiador y egiptólogo Bassam al-Shamaa también ha elogiado el proyecto que se está llevando a cabo en las tumbas rupestres de Sohag. "Hemos pedido este proyecto durante años", comenta satisfecho. Shamaa ha señalado asimismo la importante información que aporta el reciente descubrimiento arqueológico: "Dado su pequeño tamaño en comparación con las tumbas reservadas para la realeza, que son de grandes dimensiones, estas tumbas pueden haber sido utilizadas por la gente común. Esto proporciona muchos detalles sobre la vida cotidiana de la gente corriente en ese momento. Se usaron durante períodos de tiempo que van desde el final del Reino Antiguo hasta el final de la era ptolemaica. Esto nos permitirá comprender los rituales religiosos de enterramiento y el proceso de embalsamamiento, especialmente a la luz de las ofrendas descubiertas y los huesos, tanto animales como humanos. Los recientes hallazgos ilustran el ritual religioso del enterramiento, las etapas de la vida y la muerte, y su relación con los faraones del período", añade el egiptólogo.
Estas tumbas pueden haber sido utilizadas por la gente común, lo cual proporciona muchos detalles sobre la vida cotidiana de la gente corriente de la época.
Shamaa ha señalado además que las tumbas se encuentran excavadas a distintos niveles en la montaña oriental de Sohag. "Los enterramientos en el antiguo Egipto se concentraron principalmente hacia el oeste (que es donde los antiguos egipcios consideraban que se localizaba el más allá). Esta es una prueba de la flexibilidad de los antiguos egipcios. Cuando no encontraron montañas en el oeste para cavar tumbas, miraron hacia el otro lado, hacia las montañas del este".
Fragmento de piedra con inscripción jeroglífica. Al-Hamidiyah.
Foto: Ministerio de Antigüedades y Turismo de Egipto
El Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto cree que aún quedan muchas tumbas por desenterrar en más de un nivel en la montaña oriental de Sohag, cuya capital, Akhmin, fue un gran centro administrativo durante el antiguo Egipto.
¿Qué hace valiosa a una persona? ¿Sus conocimientos? ¿Sus valores? ¿El color de su piel? Hay muchos que juzgan a los demás por esto último, algo que no deja de ser sorprendente que siga ocurriendo en pleno siglo XXI. Por ello sigue siendo tan necesario concienciar sobre las desigualdades que sufren muchas personas en todo el mundo porque su piel no es lo suficientemente blanca.
Y debe hacerse desde cualquier ámbito y organismo. Por eso Correos ha lanzado Equality Stamps, una colección de sellos que tiene como objetivo concienciar sobre la desigualdad racial y defender la diversidad, la inclusión y la igualdad de derechos.
La campaña, que da continuidad a un proyecto anterior, Protest Stamps, se engloba dentro del Mes Europeo de la Diversidad y coincide con el aniversario del asesinatode George Floyd.
Equality Stamps está formada por una serie de sellos de diferente valor. Ese valor corresponde al que se otorga al color de la piel que representan. Cuanto mas oscuro sea el sello, menor será su precio. De esta manera, para hacer un envío, será necesario utilizar más sellos negros que blancos, quedando patente, de una manera muy gráfica, la desigualdad que crea el racismo.
La campaña, desarrollada por Arena Media, cuenta con la voz del cantante de hipo hop y activista español Domingo Antonio Edjang Moreno, El Chojin, y con la colaboración de SOS Racismo. Los sellos pueden adquirirse en la tienda online de Correos.
Tras el mapeo y el trabajo de campo se han identificacado 8.134 estrucutras.
Foto: PLOS One William M. Ringle
la península de Yucatán es mundialmente famosa por sus ruinas mayas, pues es la zona que ocupó esta antigua civilización durante más de 3.000 años. Sin embargo, a pesar de conocer muchos datos sobre ellos, esta cultura esconde todavía muchos enigmas sobre su forma de vida, su declive, las zonas exactas que ocuparon... Ahora, gracias la tecnología LiDAR (Light Detection And Ranging), los investigadores han conseguido descubrir muchas estructuras ocultas hasta ahora por la espesa vegetación de la zona. Gracias a esta tecnología pionera es posible elaborar un mapa aéreo de la zona con el que no solo identificar nuevos yacimientos arqueológicos, sino también descubrir la evolución urbanística de una zona concreta e incluso conocer como era la gestión de los recursos.
La región de Puuc (recuadro) era una de las más pobladas del Imperio Maya.
Foto: PLOS One. William M. Ringle
Con el fin de subvencionar la aplicación de esta revolucionaria técnica a la investigación científica se creó en Estados Unidos el NCAM (National Center for Airborne LiDAR Mapping), que ha colaborado con numerosos arqueólogos en el mapeo de extensas áreas repartidas por todo el mundo. En 2017 esta institución seleccionó la región de Puuc para un escaneo, pues era una zona de inmenso potencial que además estaba siendo excavada por el arqueólogo americano William M. Ringle desde hacía veinte años.
EL FUNCIONAMIENTO DEL LIDAR
A bordo de una pequeña avioneta bimotor, el LiDAR sobrevoló durante dos días la jungla de Yucatán a 600 metros de altura, cubriendo un área de 237,23 kilómetros cuadrados. Para obtener unos mejores resultados el vuelo se llevó a cabo en mayo, un mes muy seco en el que habría menos vegetación que interferiera con el láser y obstaculizara el paso de los arqueólogos.
Este tipo de escaneado consiste en lanzar un haz triangular de rayos láser contra el suelo que, tras atravesar la vegetación, rebotan en la roca madre o las estructuras y son recogidos por el aparato. De este modo se registra la distancia exacta entre el avión y el punto de resistencia, con lo que se obtiene un mapa muy detallado de la superfície en muy poco tiempo. Al tratarse de elevaciones de roca artificiales, las estructuras hechas por el hombre sobresalen sobre el terreno circundante.
La zona mapeada con las concentraciones de plataformas de construcción.
Foto: PLOS One. William M. Ringle
Una vez terminada la prospección aérea los datos fueron entregados a Ringle, que los ha estudiado y corroborado con excavaciones sobre el terreno a lo largo de los últimos cuatro años. Sus conclusiones, recientemente publicadas en PLOS One, muestran un área densamente poblada con centros urbanos muy juntos entre sí(separados por 4 kilómetros o menos). Entre ellos destacan cuatro grandes acrópolis datadas entre 700 y 450 a.C. que anteceden a las grandes ciudades de Uxmal, Kabáh, Sayil y Labná, consideradas hasta ahora como los mayores asentamientos de la zona.
Asimismo, entre los nuevos complejos identificados por Ringle hay unos imponentes palacios que fueron ocupados entre 600 y 750 d.C., durante el Período Clásico Tardío, junto a multitud de pequeños pueblos repartidos por todo el territorio de Puuc y también algunas canchas de pelota. Del mismo modo el escáner ha sacado a la luz numerosas infraestructuras esenciales para la población: canteras, cisternas de agua, canales de alimentación e incluso algunos caminos.
CASAS Y PALACIOS OCULTOS
Hasta el momento se creía que la región no había sido extensamente poblada hasta el año 600 d.C., pues la mayoría de estructuras identificadas eran de ese período. No obstante el mapa ha desvelado nuevos centros urbanos entre la maleza, que han permitido comprobar que en el siglo VI a.C. ya existían importantes ciudades rodeadas de centros menores dedicados al cultivo de la tierra.
Las mansiones de la nobleza fueron construidas en piedra sobre una plataforma, reconstrucción 3D de una de las estructuras excavadas.
Foto: Proyecto Arqueológico Regional de Bolonchén
Los edificios localizados se pueden dividir en dos grandes categorías: los construidas sobre una plataforma rectangular de piedra están repartidos por toda la zona, mientras que los levantados sobre un simple montículo de tierra y rocas (apenas un 34 % del total) se agrupan en el área central de las tierras bajas. Ambos tipos se construyeron siempre en los bordes de un patio rectangular, formando así centros urbanos fácilmente identificables desde el aire. En total plataformas y montículos suman 7.902, aunque como veremos más adelante no todos estaban reservados a uso residencial o religioso.
Pese a la presencia de algunas ciudades, estos núcleos urbanos se encuentran repartidos equitativamente por toda la región, con una mayor concentración en el fértil Valle de Santa Elena en el norte. Otro rasgo interesante es la ausencia de murallas y fortificaciones, indicio de una región tranquila que no se vio invadida ni sufrió el azote de la guerra civil, hasta ser abandonada en el siglo X durante el enigmático final del Imperio Maya.
Mediante el trabajo de campo se pudieron dibujar las estructuras sobre el mapa.
Foto: PLOS One. William M. Ringle
Por lo que respecta a su localización, las poblaciones fueron construidas mayoritariamente en la llanura, ya que solo la mitad de las elevaciones están habitadas y apenas un 11.7% fueron convertidas en núcleo urbano. Esto se pude deber a los problemas de aprovisionamiento de agua que afectaron siempre a la región, que convertían las colinas en lugares extremadamente áridos cuando no llovía.
CULTIVO EN LAS LADERAS
Tras cuatro años de investigación, el descubrimiento que más ha sorprendido a los investigadores ha sido la presencia de terrazas dedicadas al cultivo en la base de algunas colinas. Estas estructuras no tenían precedente alguno en Puuc, por lo que se ha llegado a la conclusión de que eran una respuesta local a los desafíos que presentaba la zona para la agricultura.
La escasez de agua era sin duda el mayor impedimento a la colonización de la zona, pues al estar su sustrato formado por roca caliza de naturaleza porosa, el agua se filtraba directamente a través de ella y no formaba ríos ni lagos de los que pudiera aprovisionarse la población. Así pues, los habitantes del lugar tuvieron que idear algún sistema para almacenar la lluvia de cara a la estación seca.
Las terrazas surgieron como respuesta a la falta de agua, según han descubierto los investigadores.
Foto: PLOS One. William M. Ringle
Pese a la abundancia de lluvia, la región sufría también períodos crónicos de sequía.
Foto: PLOS One. William M. Ringle
LUCHAR CON LA TIERRA
El LiDAR ha revelado numerosas cisternas y aguadas construidas como respuesta a la sequía. Las primeras se encuentran repartidas por campos y poblaciones, y consisten en una cámara subterránea impermeabilizada con cal a la que se accede por un estrecho cuello de botella de 50 centímetros de largo. A veces estas cisternas se excavaron en una plataforma construida expresamente para recoger el agua en su superficie cóncava y encalada, mientras que otras compartían el espacio con casas, templos y palacios.
Por su parte las aguadas solían aprovechar las concavidades del terreno para recoger de forma natural el agua en un depósito rodeado por muros artificiales, que en ocasiones era alimentado también por una serie de canales impermeabilizados de cientos de metros de largo. Estas albercas podían ser enormes (la más grande tiene capacidad para 22.000 m3) aunque en su mayoría eran de tamaño modesto, además al hallarse todas a 2 kilómetros o más de cualquier centro urbano los estudiosos opinan que su uso sería mayoritariamente agrícola.
Algunas de las aguadas más importantes con sus canales de aprovisionamiento.
Foto: PLOS One. William M. Ringle
A pesar de su alta densidad de población la zona presenta muy pocos caminos, todos de no más de kilómetro y medio, que conectan entre sí poblaciones vecinas. Esto se debe según Ringle a que, al haber poca distancia entre los asentamientos, existiría una gran cantidad de caminos que hoy se ha tragado la selva. Para tratar de recuperar estas carreteras, el equipo ha calculado las rutas que requerían menos esfuerzo y elaborado un mapa de carreteras hipotético.
Sin embargo, estas vías de comunicación no se han podido confirmar mediante su paso por estructuras, pues si bien algunas atraviesan los poblados otras los evitan, y aunque algunas cisternas aisladas al borde del camino se podrían interpretar como áreas de descanso, también pueden ser simplemente la reserva de algún agricultor.
Caminos teóricos desde las ciudades de Kiuic y Huntichmul.
Foto: PLOS One. William M. Ringle
CANTERAS DE PIEDRA
Aunque no era el mejor lugar en el que arar la tierra, la región era en cambio un lugar perfecto para la construcción. Buena muestra de ello son las numerosas canteras que se han identificado por toda la zona, de las que se extraía piedra y cal para levantar las estructuras.
Dada la gran abundancia de piedra caliza en la región, su obtención se realizaba siempre en superfície.
Foto: PLOS One. William M. Ringle
Estas minas son poco profundas y abiertas cerca de los núcleos de población, de hecho algunas de ellas se reutilizaron incluso para cimentar algún palacio, que apoyaba su base en el corte hecho sobre de la colina. Vinculadas a ellas se encontraron asimismo numerosos hornos de leña, que convertían la piedra en cal para su uso como encalado o mortero en la construcción.
El palacio de Labna fue construido encima de una cantera cortada en la colina.
Foto: PLOS One. William M. Ringle
Fueron estos hornos (que suman 1.232) los que más llamaron la atención de los arqueólogos en un primer momento, pues en el mapa se veían como unos curiosos anillos hechos con piedras de finalidad desconocida. Su excavación desveló el misterio, pues se trataba de estructuras circulares de 10 metros con restos carbonizados de leña en su interior, que junto a polvo de piedra caliza y la poca cerámica encontrada confirmaron que se trataba de quemadores de cal.
Para optimizar el trabajo los mayas levantaron sus hornos cerca de las canteras por lo que la mayoría se han encontrado al pie de los montes, lugar del que también obtenían madera para el fuego. Sin embargo otros fueron levantados cerca de palacios y centros urbanos, seguramente como pare de su proceso de construcción.
Aunque la cal era indispensable para la construcción, los antiguos mayas la empleaban también para aumentar la carga alimenticia del maíz al mezclarla en el agua donde se remojaba antes de su consumición, un proceso todavía en uso actualmente. Al ser sumergida durante unas horas, la mazorca de maíz se reblandece y es más fácil de cocer o moler, y si además se le añade cal se liberan sus nutrientes, que así son absorbidos más fácilmente por el cuerpo.
Los más de mil hornos encontrados son prueba visible del importante papel que tenía la cal en Puuc.
Foto: PLOS One. William M. Ringle
LOS HABITANTES DE PUUC
El último aspecto que los investigadores intentaron reconstruir fue el número de habitantes del lugar en su momento de máxima expansión, algo ciertamente difícil dada la dificultad de establecer los períodos de ocupación de cada área. Para elaborar esta hipotética demografía se tuvieron en cuenta tanto las estructuras como el número máximo de personas que podían abastecer campos y reservas de agua.
Estos cálculos arrojaron una cifras que iban desde los 18.700 hasta los 92.000, por lo que Ringle y sus colegas creen que la región rondaría probablemente los 70.000 habitantes. Sin embargo la población todavía habría podido crecer más, pues las numerosas áreas deshabitadas y sin cultivar se podrían haber colonizado mediante la construcción de nuevas cisternas y aguadas.
En el siglo VI a.C. los palacios de la nobleza se codeaban en las llanuras con los pueblos de los campesinos.
Foto: Proyecto Arqueológico Regional de Bolonchén
La tecnología LiDAR ha demostrado una vez más su gran utilidad para descubrir los detalles del pasado. Sin embargo su uso no solo se limita a la elaboración de mapas, pues gracias a él se puede reconstruir a grandes rasgos la evolución de un yacimiento, sus dinámicas económicas e incluso la cantidad de habitantes que poblaban el territorio cientos de años atrás.