Publicado por Alejandro García
Blog para la muestra y reflexión sobre el Misterio mediante mayéutica socrática.
miércoles, 1 de julio de 2020
descubren el posible motivo del abandono de la ciudad maya de tikal

las ruinas de Tikal, en la selvas del Petén, en Guatemala, siguen atrayendo a día de hoy a miles de visitantes de todo el mundo. Los restos de templos, acrópolis y palacios que se extienden a lo largo de una superficie de unos sesenta kilómetros cuadrados son testimonio de la grandeza que alcanzó la antigua ciudad maya, una de las más importantes de esta enigmática civilización. Tikal surgió hacia el siglo III a.C. y fue en el siglo IX d.C. cuando alcanzó su máximo esplendor, llegando a estar habitada por unas 70.000 personas. Pero, sorprendentemente, un siglo después, la gran urbe fue abandonada y durante siglos la selva ocultó sus impresionantes edificios a ojos del mundo. ¿Qué pudo ocurrir?
Tikal surgió hacia el siglo III a.C. y fue en el siglo IX d.C. cuando alcanzó su máximo esplendor, pero un siglo después la gran urbe fue abandonada.
Un equipo de científicos de la Universidad de Cincinnati ha intentado resolver el enigma. El biólogo David Lentz ha liderado el estudio para intentar arrojar luz sobre el misterio de porqué en el lapso de un siglo una próspera ciudad fue abandonada y desapareció para siempre. Para ello, los investigadores han analizado el material extraído de dos embalses situados en el centro de la ciudad, cerca del palacio y el templo, y en ambos hallaron una elevada presencia de algas y de mercurio. La toxicidad era tan alta que el agua allí almacenada habría resultado imbebible para los seres humanos.
PIGMENTOS TÓXICOS
Según el estudio, el mercurio que acabó en el agua procedía de un pigmento que fue muy utilizado por los mayas para decorar sus edificios, cerámicas y otros objetos. Este pigmento, derivado del cinabrio (un mineral de color rojo compuesto de sulfuro de mercurio), se usaba asimismo en ceremonias funerarias de la élite de la ciudad. Al parecer, con los años este mineral se fue filtrando en los depósitos donde fue formando capas de sedimentos. Asimismo, estos sedimentos han mostrado una elevada presencia de dos tipos distintos de unas algas tóxicas llamadas cianobacterias (Planktothrix y Microcystis). El consumo de este agua habría, inevitablemente, hecho enfermar a la población.

Vista de las cresterías de algunos edificios surgiendo entre la selva en la ciudad maya de Tikal.
El mercurio descubierto en el agua procedía de un pigmento que fue muy utilizado por los mayas para decorar sus edificios, cerámicas y otros objetos.
De todos modos, los investigadores consideran que es poco probable que toda la población utilizara el agua de estos dos embalses para su consumo. "El agua habría tenido un aspecto desagradable. Habría tenido un sabor desagradable. Habría habido estas grandes floraciones de algas. Probablemente nadie hubiera querido beber esa agua", asegura Kenneth Tankersley, profesor asociado de Antropología en la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad de Cincinnati. Pero es muy posible que las élites gobernantes sí que la consumieran, con el consiguiente deterioro para su salud. "El agua que bebían y con la que cocinaban los gobernantes de Tikal y la élite de la ciudad casi con certeza provenía de los embalses del palacio y del templo [...]. Las aguas contaminadas habrían tenido un impacto negativo en la salud de la comunidad, especialmente en la élite gobernante, y podrían haber comprometido su capacidad para liderar de manera efectiva. Aunque los mecanismos fisiológicos no están claros, existe una interrelación significativa entre la exposición crónica al mercurio y los aspectos del síndrome metabólico, la obesidad en particular", afirman los investigadores.
AGUA USADA EN LOS RITUALES
El estudio, sin embargo, no ha hallado tantos elementos contaminantes en los sedimentos de embalses más alejados del centro ceremonial. Tal vez éstos sí proporcionaron agua potable a los habitantes de Tikal, no como los del palacio y el templo que tuvieron, además, una función ritual. "Hubiera sido una vista magnífica ver estos edificios pintados de vivos colores reflejados en la superficie de estos depósitos. Los gobernantes mayas se adjudicaron, entre otras cosas, el atributo de poder controlar el agua. Tenían una relación especial con los dioses de la lluvia",explica Nicholas Dunning, jefe de Geografía de la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad de Cincinnati y coautor del estudio.

Detalle de la Gran Plaza de Tikal, con el Templo del Gran Jaguar al fondo.
No se han hallado tantos elementos contaminantes en los sedimentos de embalses más alejados del centro ceremonial.
Así, la utilización del agua de estos embalses en rituales públicos, aunque no fuera consumida por todos, pudo provocar enfermedades, por lo que tal vez este aspecto pudo haber contribuido (junto con las persistentes sequías que asolaron la región), "práctica y simbólicamente", según cuentan los investigadores, al abandono de la ciudad, concluye el estudio, que se ha publicado en Nature Scientific Reports.
el enigma del rey escorpión
entre 1896 y 1898, el arqueólogo británico James Edward Quibell y su colega Frederick William Green se encontraban excavando en la antigua ciudad predinástica de Hieracómpolis (conocida como Nekhen por los antiguos egipcios), cerca del actual El-Kab, en el Alto Egipto, cuando hicieron un descubrimiento sorprendente en uno de los templos de la ciudad: una cabeza de maza de piedra caliza, muy fragmentada, datada aproximadamente hacia 3100 a.C., de 25 centímetros de alto y nueve kilos de peso, que presentaba una curiosa decoración. En ella podía apreciarse la imagen en relieve de un rey tocado con la corona blanca del Alto Egipto, con una cola de toro colgando de su cintura y portando en sus manos un instrumento agrícola(una azada). El monarca, representado a gran tamaño, parece a punto de abrir un canal de riego. Sobre su cabeza se dispuso una flor en forma de roseta, con siete pétalos (un símbolo empleado durante el predinástico egipcio para simbolizar al soberano) y, lo más curioso, frente al rostro del rey puede apreciarse con claridad la figura de un escorpión. Al no existir más datos sobre el nombre de este antiguo gobernante, Quibell lo bautizó como Rey Escorpión. La espléndida pieza fue llevada al Museo Ashmolean de Oxford, donde se expone en la actualidad.

El sitio arqueológico Kom el-Ahmar, conocido por su nombre griego como Hieracómpolis.
EL REY DOMINA LA AGRICULTURA
Podemos inferir por la imagen representada en la cabeza de maza que ya en esa remota época, y bajo el mando de este rey, Egipto parece haber tenido un control efectivo sobre la agricultura. Los egipcios de entonces ya eran capaces de construir canales y embalses, tan sumamente necesarios para obtener buenas cosechas y evitar las hambrunas. En las imágenes de la cabeza de maza, distribuidas en tres registros, Escorpión, que preside el registro central, parece inaugurar un nuevo cauce. El registro inferior muestra a unos personajes trabajando la tierra y transportando una especie de palmera, lista para ser plantada. Por último, el registro superior recrea once estandartes que identifican a una serie de provincias o tribus, tal vez del Delta, en el norte del país. De cada uno de ellos cuelga un pájaro muerto que parece un avefría, lo que muy posiblemente signifique la derrota de estas poblaciones norteñas a manos de Escorpión.
En las imágenes de la cabeza de maza, distribuidas en tres registros, Escorpión, que preside el registro central, parece inaugurar un nuevo cauce.
Cien años después, en 1988, una misión arqueológica alemana, dirigida por el egiptólogo Gunter Dreyer, que estaba llevando a cabo unas excavaciones en los cementerios reales de Abydos, en Umm el-Qaab, en el Alto Egipto, descubrió, en el llamado "Cementerio U", una gran tumba subterránea (U-J) compuesta de doce estancias. La tumba había sido expoliada ya en la más remota antigüedad, pero en una de sus cámaras los arqueólogos hallaron un cetro de marfil heka (en forma de cayado), símbolo del poder real, y unos cuatrocientos recipientes cerámicos procedentes del Próximo Oriente, lo que atestigua la existencia de relaciones comerciales entre ambos territorios en época tan remota. Algunas de estas jarras llevaban pintado en uno de sus lados el símbolo del escorpión. ¿Habían descubierto los arqueólogos la tumba del misterioso gobernante cuya maza fue encontrada por Quibell? Aunque este extremo no pudo confirmarse, sí que ha sido posible datar la tumba, unos cien años antes de la dinastía I de Egipto, aproximadamente hacia 3200 a.C., un período que los egiptólogos han bautizado como dinastía O. Pero investigaciones recientes sugieren que la tumba U-J de Abydos perteneció a otro rey Escorpión, que reinó antes que el monarca representado en la cabeza de maza de Hieracómpolis. Los investigadores le han llamado Horus Escorpión I.

Paleta de Narmer
UN REY ANTERIOR A LA UNIFICACIÓN
Pero entonces ¿quíén fue el rey Escorpión representado en la cabeza de maza descubierta por Quibell en Hieracómpolis? Los relieves de esta pieza indican claramente que era un rey del Alto Egipto y que en aquel entonces el país todavía no estaba unificado. Los investigadores no han alcanzado aún un acuerdo al respecto, pero una de las teorías más extendidas es que este personaje, al que los investigadores han bautizado como Horus Escorpión II (Hor Serq), fue posiblemente el padre o el predecesor de Narmer, el rey al que por unanimidad se atribuye la unificación de Egipto y que está considerado el primer faraón de la historia.
Este personaje, al que los investigadores han bautizado como Horus Escorpión II (Hor Serq), fue un gobernante que posiblemente fue el padre o el predecesor de Narmer.
No se sabe con total seguridad dónde fue enterrado Horus Escorpión II, pero Dreyer y su equipo apuntaron como posible lugar de enterramiento de este gobernante la tumba B-50 del llamado "Cementerio B" de Abydos. La tumba consta de cuatro cámaras, y cuando la excavaron, los arqueólogos descubrieron que estaba completamente vacía, a excepción de unas pequeñas etiquetas de hueso en las que se habían inscrito una serie de números, así como varias cuentas de fayenza. La tumba es de difícil datación, lo que dificulta saber quien fue su propietario. Aunque los egiptólogos piensan que su orientación, semejante a las tumbas de otros faraones predinásticos como Ka (tumba B 7/9) y Narmer (tumba B 17/18) es un factor a tener en cuenta para afirmar que se trata de la tumba de Escorpión II.
En realidad poco podemos saber sobre el verdadero rey Escorpión, aunque Hollywood se ha encargado de llenar ese hueco con una serie de películas (concretamente cuatro) dedicadas al personaje. Evidentemente, el cine es un entretenimiento y a todos nos gustan las películas de aventuras, aunque no se ajusten a la realidad. En el caso que nos ocupa pasa lo mismo y podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que todo parecido entre el Rey Escorpión real y el ficticio, como se diría en el mundillo cinematográfico, "es pura coincidencia".
lunes, 29 de junio de 2020
EL BILLETE DE 50 EUROS
Pedro había tenido una semana horrible, su novia le había dejado y su jefe le había denegado ese ascenso (y el correspondiente aumento de sueldo) que tanto esperaba. Con el rostro demacrado, se reunió con su amiga Estrella en un bar a tomar café. Deprimido, comenzó a descargar en ella sus angustias: ¡que el trabajo, que el dinero, que la relación con su pareja, que su vocación...!. Todo iba mal en su vida, y él ya no tenía ni ganas ni fuerzas para luchar.
De repente, Estrella introdujo la mano en su bolso, sacó un billete de 50 euros y le dijo: “¿Lo quieres?”. Pedro, un poco confundido, le contestó: “Claro... son 50 euros, ¿quién no los querría?”. Entonces Estrella tomó el billete en uno de sus puños y lo arrugó hasta hacerlo una pequeña bola. Mostrando la estrujada pelotita a su amigo, volvió a preguntarle: “Y ahora, ¿lo quieres también?”. “No sé qué pretendes con esto, pero siguen siendo 50 euros. Claro que lo cogeré si me lo das”. Estrella desdobló el arrugado billete, lo tiró al suelo y lo pisoteó con el pie, levantándolo luego sucio y marcado: “¿Lo sigues queriendo? “Mira, no entiendo a dónde quieres ir a parar, pero es un billete de 50, y mientras no lo rompas, conserva su valor”.
A lo que ella respondió: “Pedro, debes saber que aunque a veces algo no salga como deseas, aunque la vida te “arrugue”, sigues siendo tan valioso como siempre has sido... Lo que debes recordarte es cuánto vales en realidad, y no darle tortuosas vueltas a lo abatido que puedas estar en un momento determinado de tu vida”.
Pedro se quedó mirando a su amiga sin decir palabra, mientras el impacto del mensaje calaba en su cerebro. Estrella puso el arrugado billete a su lado en la mesa y con una sonrisa cómplice agregó: “Toma, guárdalo, para que te acuerdes de esto cuando te sientas mal... pero me debes un billete nuevo para poder usarlo con el próximo amigo que lo necesite”. Le dio un beso en la mejilla y se alejó hacia la puerta. Pedro volvió a mirar los 50 euros, sonrió, se los metió en el bolsillo y con una renovada energía llamó al camarero para pagar la cuenta...
¿Cuántas veces dudamos de nuestro propio valor, de que realmente merecemos más y que podemos conseguirlo si nos los proponemos? Claro que no basta con el mero propósito... se requiere acción. ¿A qué estás esperando?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

