La religión es uno de los factores esenciales en la cultura de cualquier nación. Su presencia es notable en el arte, en el comportamiento de la sociedad y en las costumbres de la zona. Y es que, durante siglos, determinó decisiones políticas y sociales, teniendo una fuerte fuerza en los asuntos de estado y en la vida de las personas.
No obstante, en los últimos años, la religión ha decaído en una gran región del mundo, desequilibrando la dominancia casi global de la religión. Así lo refleja el estudio realizado por Statista sobre los países más religiosos del mundo.
En esos datos vemos cómo los países africanos y asiáticos dominan los primeros puestos en esta clasificación de países más religiosos. España y los países latinoamericanos presentes en dicho informe aparecen, en su gran mayoría, en la mitad inferior de la “tabla”. En España, un 21% de la población afirma que la religión es un aspecto importante en su vida; en Brasil, un 74%; en Perú, un 67%; en Venezuela, un 42%; en México, un 37%; en Argentina, un 35%; y en Chile, un 27%.
También hemos repasado las principales religiones de los diez países que encabezan estos informes con el objetivo de identificar una relación. Encontramos cómo los musulmanes, con un 48,09% de media, es la religión con más adeptos entre los diez países más religiosos del mundo, seguido muy de cerca por el cristianismo (y todas sus ramas) con un 44,2% de media.
También decidimos orientar ese mismo estudio a España y los países de Latinoamérica presentes en el estudio. La sorpresa fue que, dentro del nicho creyente, encontramos unas cifras muy parejas entre los diversos países. Superándose en todos los casos el 90% de cristianos (incluyendo todas sus ramas).
Los países más religiosos son, a su vez, los que menor riqueza por habitante reflejanTambién analizamos la riqueza por habitante de los países más religiosos del mundo. Concretamente, tomamos los cinco más religiosos y los cinco menos religiosos y el PIB (PPA) per capita, que equipara el valor de las monedas de los diferentes países y refleja el nivel de riqueza respecto al número de habitantes (datos del Fondo Monetario Internacional). Tras realizar las correspondientes operaciones, los cinco países más religiosos reflejaron 2440,2 dólares por habitante, mientras que los cinco países menos religiosos elevaban esa cifra hasta los 34516,8 de media por habitante. Es decir: los países menos religiosos reflejaron un nivel de riqueza por habitante unas 17 veces superior al de los países más religiosos.
Todos estos datos pueden verlos reflejados en el siguiente set de gráficos elaborados por Hipertextual.com
¿Cuáles son los países más religiosos del mundo?
Etiopía
Senegal
Indonesia
Uganda
Pakistan
Burkina Faso
Tanzania
Ghana
Nigeria
Filipinas
Kenia
Malasia
Jordan
India
Palestina
Brasil
Sudáfrica
Perú
Líbano
Turquía
EEUU
Venezuela
México
Argentina
Israel
Polonia
Vietnam
Chile
Canada
Italia
Ucrania
Alemania
España
Reino Unido
Rusia
Corea del Sur
Australia
Francia
Japon
China
Religiones más practicadas en los diez países más religiosos del mundo
Cristianismo
Musulmanes
Otros
Budismo
Datos respecto al nicho de población declarado como religioso. Descartados los ateos y no religiosos.
Religiones más practicadas en España y Latinoamérica
Cristianismo
Musulmanes
Otros
Datos respecto al nicho de población declarado como religioso. Descartados los ateos y no religiosos.
En la religión católica existe la figura del “ángel de la guarda”, que viene a ser como un ángel personal que ayuda y protege. No viene nada mal tener a un personaje sobrenatural que te eche una mano. ¿Y los sumerios? Los cabezas negras tenían un panteón de más de 3.600 dioses. Había dioses para todo tipo de asuntos, desde lo más serio como la Justicia (Nanshe) o la Literatura y la Escritura (Nidaba), y otras más surrealistas, como el del tejido de la ropa (Uttu), el los secretos (Buzur) o el dolor de dientes (Ninsutu). Una característica que era común a todos es que no se preocupaban por los seres humanos. Los hombres estaban para servir a las divinidades. El resto era irrelevante. Debido a ello, en el mundo de los dos ríos, si una persona se metía en problemas, sufría una enfermedad o necesitaba, en suma, una pequeña ayuda sobrenatural, había que recurrir a alguno de estos métodos… y no morir en el intento.
Si eras rico, lo normal era recurrir a los sacrificios. La costumbre sumeria consistía en que el sacerdote sacrificador le susurraba al animal la petición al oído antes de degollarlo, con la idea de que se lo transmitiera a los dioses. No sabemos si el animal, en venganza por el degollamiento, transmitía la petición de mala forma y con mala fe. En todo caso, si un sacrificio no bastaba, el acomodado de turno podía volver a sacrificar otro animal, solo que esta vez más caro y escogido. Si había sacrificado a una oca podía recurrir a un cordero. Si ya había sacrificado uno o dos corderos, podía intentarlo con un buey. Los más ostentosos eran los de color blanco, menores de dos años y alimentados con cerveza. Teniendo en cuenta que luego el animal era consumido por los sacerdotes, podríamos llegar a la conclusión de que el “Filete de Kobe” se inventó mucho antes de lo que se cree.
También se podía recurrir al soborno prometiendo obsequios, tal y como se hace hoy día. Era algo habitual que los pudientes compraran el vestuario y el ajuar de los dioses, que no solo consistía en vajillas, sino también en partes del cuerpo que se usaban para adornar las estatuas divinas, como penes, vulvas, pelucas… Por supuesto, era de buen gusto entregar un exvoto si la gracia te era concedida, y los más valorados eran los de metales preciosos, sobre todo los de plata. En casos extremos, incluso se podía regalar a modo de exvoto una estatua de pequeño formato del pedigüeño. Los más vanidosos, se atrevían con estatuas de gran tamaño, de piedra en vez de barro, y con lujosos adornos, como colocar ojos de lapislázuli. Los gobernantes acostumbraban a hacerlo, pues no sólo quedaban bien con los dioses, sino que fardaban lo suyo ante los pobres.
Una persona con pocos recursos económicos podía recurrir a sus antepasados muertos. Como ya he contado en alguna ocasión, los sumerios pensaban que al morir iban al “mundo del otro lado” (infierno), un lugar sin premios ni castigos, insípido, sin color, aburrido… En muchas ciudades sumerias los difuntos eran enterrados bajo el suelo de la vivienda, normalmente junto al altar familiar que solía haber en los hogares. Todos los días se les entregaba algo de comida y bebida para que sus espíritus no pasaran hambre o sed. Aunque la comida les resultara insípida, por estar en el otro mundo, es de bien nacidos ser agradecidos, así que si te habías portado bien con tus ancestros y les habías llevado de vez en cuando alguna chuleta, ellos podrían estar dispuestos a molestar al dios de turno para que te hiciera caso. Ya se sabe, no es nada personal, solo “asuntos de familia”.
Pero este método tenía un problema obvio. Y es que quien había sido un don nadie en vida, también lo era tras la muerte. Por tanto, es poco creíble que un dios se sintiera impresionado por un mindundi muerto dándole la brasa. Por ello a todo sumerio le quedaba un sistema de emergencia: recurrir a su dios personal. Aparte de los 3.600 dioses del panteón, había miles y miles de dioses más, pues cada ser humano disponía de uno para su uso y disfrute. No se les suele contabilizar porque no tenían nombre. Ese dios personal, como una especie de “ángel de la guarda“, se encargaba de proteger y, sobre todo, de transmitir las peticiones a lo largo del escalafón divino hasta quien correspondiera. Y con la garantía de que, al ser un dios, no iba a haber enfados innecesarios por parte de la divinidad molestada, pues entre iguales no hay ofensa. Curiosamente, estos dioses personales eran bastante igualitarios, pues el de un rico tenía la misma categoría que el de un pobre. Pero aunque esto pueda sonar bonito y moderno, la triste realidad es que si el dios poderoso de turno, decidía darle a su humilde colega unas palmaditas en la espalda y enseñarle la puerta, tenías que volver a recurrir al viejo sistema de los regalos y los sobornos.
Y es que el mundo de los dos ríos, en las cuatro zonas del mundo, e incluso en nuestro mundo moderno y avanzado, hasta a los ateos les toca abrir la cartera de vez en cuando.
Reza un dicho popular que “Los clérigos saben más acerca de las mujeres que los casados; si no fuese así, ellos también se casarían“. Dejando a un lado este dicho, un tanto despectivo para las mujeres que pasan por el altar, juzgado o ayuntamiento, veamos como se ha tratado el tema del celibato en la Iglesia católica a lo largo de la historia.
En los primeros siglos de la cristiandad, hasta el Concilio de Elvira, celebrado en la provincia de Granada a comienzos del siglo IV, el celibato casi ni se sabía qué era. De hecho, tanto San Pedro, al que consideraremos el primer Papa, como los apóstoles y casi todos los presbíteros estaban casados. En este concilio se determinó que…
Se ha decidido por completo la siguiente prohibición a los obispos, presbíteros y diáconos o a todos los clérigos puestos en ministerio: que se abstengan de sus mujeres y no engendren hijos; y quien quiera lo hiciere, sea apartado del honor de la clerecía.
Prohibido dormir con la esposa la noche antes de celebrar misa.
En el Concilio de Nicea (325) se intentó dar un paso más….
Se prohibió el matrimonio tras la recepción de órdenes mayores; es decir, los obispos, presbíteros y los diáconos no podían casarse después de ser ordenados, pero no se prohibe la ordenación de los que ya eran casados.
Prohibición absoluta a los obispos, a los sacerdotes y a los diáconos, y en pocas palabras a todos los miembros del clero, tener consigo una mujer para el servicio, a menos que se trate de una madre, una hermana, una tía o en fin sólo aquella persona que se sustrae a cualquier sospecha.
En el Segundo Concilio de Cartago (390) se insistía en el tema de la castidad…
Conviene que los que están al servicio de los misterios divinos practiquen la continencia completa.
En el Primer Concilio de Toledo (400), se aprobaron algunas perlas como estas…
Que el clérigo cuya mujer pecare, tenga potestad de castigarla sin causarle la muerte, y que no se siente con ella a la mesa.
Si la viuda del sacerdote o del levita se volviere a casar, sólo recibirá la comunión al fin de su vida.
Y en el Segundo Concilio de Tours (567) otras del mismo estilo…
Cualquier clérigo que se encuentre en la cama con su esposa será excomulgado por un año y apartado del sacerdocio.
Dos monjes no podrán dormir en la misma cama.
En el Tercer Concilio de Toledo (589)…
La mujeres de los clérigos que pecaren con otro debían ser vendidas como esclavas y el precio se dará a los pobres.
En el Sínodo de Pavía (1018) se prohibió a los clérigos legar propiedades de la Iglesia a su prole. El Papa Nicolás II ordenó la excomunión de los sacerdotes casados que no repudiasen a sus esposas y prohibió a los laicos participar en misas celebradas por ellos –y de este Papa el nicolaísmo, que así se denomina en la Iglesia católica a todo lo relativo al matrimonio o amancebamiento de clérigos-. En el Sínodo de Melfi (1089), el Papa Urbano II impuso la esclavitud a las esposas de los sacerdotes y que sus hijos fuesen abandonados.
Y así podemos seguir y seguir… Encontraremos que dependiendo de qué Papa estuviese al frente de la Iglesia, de qué concilio hubiese sido el último y de dónde se celebró, el celibato se tenía más o menos en cuenta. Donde se empezaron a sentar las bases del actual sentido de celibato fue en el Primer Concilio de Letrán (1123) convocado por el Papa Calixto II…
Se prohíbe el matrimonio a los sacerdotes, diáconos, subdiáconos, y monjes. También se prohíbe mantener concubinas y la permanencia en sus casas de cualquier mujer diferente a las admitidas por el Concilio de Nicea. Los matrimonios en vigor de los clérigos son nulos de pleno derecho, y los que los hubiesen oficiado son declarados pecadores y obligados a confesión.
La confirmación de esta doctrina se produjo en el Concilio de Trento (1545-1563) donde se “ordenaba crear seminarios especializados para la formación de los sacerdotes y se confirmaba la exigencia del celibato clerical”. Respecto al porqué, hay dos versiones: una, la versión de la Iglesia, por la necesidad de que los clérigos se consagren exclusivamente a Dios; y otra, la versión económica, por el peligro de que un obispo casado dejase en herencia a sus hijos los bienes de la Iglesia.
Y si revisamos la vida de todos los Papas, encontraremos Papas casados, Papas con hijos, Papas hijos de Papas, Papas hijos de curas…
Cuando la Universidad de Birmingham, en Inglaterra, reveló que tenía fragmentos de uno de los coranes más antiguos del mundo, la información no tardó mucho en acaparar los titulares de los medios de comunicación de diferentes partes del mundo.
En términos del descubrimiento la revelación parecía, aunque extraordinaria, muy poco probable.
Surgieron muchas preguntas sobre los orígenes de ese manuscrito antiguo.
Pero ahora hay indicios en Medio Oriente de que el descubrimiento podría incluso ser más trascendental de lo que inicialmente se creyó.
Hay afirmaciones que apuntan a que podrían tratarse de fragmentos de la primera versión completa del Corán, comisionada por Abu Bakr, seguidor del profeta Mahoma y luego califa.
Y también a que es "el descubrimiento más importante de la historia del mundo musulmán".
Se trata de un rompecabezas musulmán. Pero algunas de las piezas se han empezado a insertar en su lugar.
Es muy probable que los fragmentos de Birmingham, de al menos 1.370 años de antigüedad, llegaron a estar en la mezquita más antigua de Egipto, la mezquita Amr ibn al-As en Fustat.
La pista parisina
Los académicos se muestran cada vez más confiados en que el manuscrito de Birmingham es parte de una pieza escrita que está en la Biblioteca Nacional de Francia.
La biblioteca cuenta con el conocimiento y la experiencia de François Deroche, un historiador del libro sagrado del islam y académico del Colegio de Francia que ha confirmado que las páginas que se encuentran en París son parte del mismo Corán que está en la ciudad inglesa.
Alba Fedeli, la primera investigadora que identificó el manuscrito en Birmingham, también cree que forma parte del que está en Francia.
Image captionEsta es la mezquita de Amr ibn al-As, en Egipto, donde se cree se originó el Corán hallado en Birmingham.
La importancia es el manuscrito de París tiene su origen en la mezquita egipcia.
La parte francesa del texto fue traída a Europa por Asselin de Cherville, quien sirvió como vicecónsul en Egipto cuando en el siglo XIX el país estaba bajo el control del ejército de Napoleón.
Deroche señala que se cree que la viuda de Asselin de Cherville intentó vender éste y otros manuscritos islámicos antiguos a la Biblioteca Británica en la década de 1820, pero terminaron en la Biblioteca Nacional de Francia, en París.
Pero si una parte de este Corán llegó a París, ¿qué pasó con las páginas que llegaron a Birmigham?
Deroche señala que en el siglo XIX algunos manuscritos fueron transferidos de la mezquita en Fustat a la Biblioteca Nacional de Egipto, en El Cairo.
La persona que de hecho lo escribió pudo haber conocido al profeta Mahoma
Profesor David Thomas
En el camino "algunas páginas debieron haberse dispersado" y llegaron al mercado de antigüedades.
Se presume que fueron vendidos y revendidos hasta que en la década de los años 20 del siglo pasado fueron adquiridos por Alphonse Mingana y llevados a Birmingham.
Mingana era de Asiria, el imperio que abarcaba lo que hoy es Irak. Se trataba de un coleccionista cuyos viajes a Medio Oriente fueron financiados por la familia Cadbury.
"Por supuesto que no hay pistas oficiales de ese episodio, pero sí explica cómo Mingana obtuvo algunas hojas del tesoro de Fustat", indica el profesor Deroche, quien por su trabajo como académico fue condecorado con la Legión de Honor, la principal distinción otorgada en Francia.
Y sugiere que material similar que fue vendido a coleccionistas occidentales estaría aún por salir a la luz.
Fecha en disputa
Aún así, la datación del manuscrito hallado en Birmingham sigue siendo una cuestión polémica.
Gracias a las pruebas de radiocarbono se cree que data de entre 568 y 645.
Y fue entre esas fechas, en el año 632, cuando murió Mahoma, el profeta fundador del islam.
Image captionLos manuscritos fueron traídos a Francia por las fuerzas de Napoleón que se desplegaron en Egipto.
Por ello, "la persona que de hecho lo escribió pudo haber conocido al profeta Mahoma", dice David Thomas, profesor de cristianismo e islam de la Universidad de Birmingham.
El experto asegura que, de acuerdo a las pruebas, el manuscrito fue escrito en los primeros años del islam.
Sin embargo, esto contradice los hallazgos de los académicos que se basaron en el estilo del texto para determinar su origen.
Mustafa Shah, del Departamento de Estudios Islámicos de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos en Londres, señala que hay "evidencia gráfica"—como la forma en la que están separados los versos y los signos gramaticales usados— que indica que es posterior.
En esta forma incipiente de árabe, los estilos de escritura se desarrollaron y las reglas gramaticales cambiaron, y Shah señala que el manuscrito de Birmigham es simplemente inconsistente con esa fecha tan temprana.
Deroche también dice que tiene "reservas" sobre las fechas que arrojaron las pruebas de carbono.
Y es que ha habido casos en los al volver a analizar manuscritos cuya fecha ya fue establecida, el resultado ha sido distinto, insiste.
Cuestión de años
Pero el personal de la Unidad de Radiocarbono de la Universidad de Oxford que analizó el manuscrito está convencido de que sus resultados son correctos, más allá de las inconsistencias.
El investigador David Chivall dice que esta prueba es cada vez más precisa y que es mucho más confiable ya que evita cualquier contaminación de las muestras.
En el caso del Corán de Birmingham, Chivall indica que los más probable es que haya sido escrito más cerca del año 645 que del año 568, aunque la probabilidad es del 95%.
Image captionEl profesor Thomas dice que el escritor de este manuscrito pudo haber escuchado al profeta Mahoma.
Es el mismo índice del estudio realizado a los huesos del rey inglés Ricardo III, llevado a cabo también en Oxford.
"Estamos tan seguros como podemos estarlo de que las fechas son precisas", subraya Chivall.
No obstante, los académicos pueden cambiar de opinión.
El doctor Shah recuerda que hasta la década del 90 la visión dominante entre los académicos occidentales era que no existió una versión escrita del Corán completa hasta el siglo VIII.
Desde entonces esta hipótesis ha sido considerada "completamente incorrecta" y ha crecido el apoyo a la versión tradicional musulmana sobre ese libro sagrado.
El manuscrito de París que podría ayudar a resolver esta disputa sobre fechas no ha sido sometido a una prueba de radiocarbono.
¿El primer Corán?
¿Cuáles serían las consecuencias de que el manuscrito de Birmingham fuera creado en las fechas indicadas por las pruebas de radiocarbono?
Solo existen dos hojas en Birmingham, pero el profesor Thomas cree que la versión completa pudo haber constado de 200 hojas separadas.
"Pudo haber sido una pieza de trabajo monumental".
Esto genera preguntas sobre la identidad del que pudo haber comisionado este Corán y de quién tenía los recursos para hacerlo.
Image captionJamal bin Huwaireb cree que este descubrimiento es mucho más trascendental de lo que se cree.
Jamal bin Huwareib, director de la Fundación Mohammed bin Rashid Al Maktoum, una institución educativa establecida por la monarquía de los Emiratos Árabes Unidos, dice que la evidencia apunta a una conclusión aún más interesante.
Él cree que el manuscrito en Birmingham es parte de la primera versión escrita y exhaustiva del Corán que comisionó el califa musulmán que gobernó entre 632 y 634.
"Es el descubrimiento más importante de la historia para el mundo musulmán", asegura Huwareib, quien ha visitado Birmingham para examinar el manuscrito.
"Creo que es el Corán de Abu Bakr".
Según su opinión, la gran calidad de la caligrafía y del pergamino muestra que se trata de un trabajo exquisito creado para alguien importante
Eso, además de que las pruebas de carbono revelan que el documento data de los primeros días del islam.
"Esta versión, esta colección, este manuscripto es la raíz del islam, es la raíz del Corán", dice Huwareib, para quien se trata de "una revolución" en el estudio de su religión.
Thomas sostiene que las pruebas de carbono apoyan esta teoría, pero "eso implica un gran salto, sin dudas".
Manuscrito único
Existen otras posiblidades.
La prueba de carbono está basada en la fecha de la muerte del animal cuya piel fue utilizada para fabricar el pergamino, no en la fecha en que el escrito fue completado.
Esto implica que el manuscrito puede ser posterior al año 645; posiblemente entre el 650 y el 655, según Thomas.
Image copyrightImage captionLo que se sabe es cuándo murió el animal cuya piel se usó como pergamino, no cuándo fue escrito.
Esto coincidiría con la producción de copias del Corán realizadas durante el régimen del califa Uthman, entre 644 y 656.
La intención de esto era producir una versión precisa y estandarizada del libro sagrado del islam para ser enviada a las comunidades musulmanas.
Si el manuscrito de Birmingham es un fragmento de una de estas copias, también sería una hallazgo espectacular.
Pero no es posible confirmar o refutar una de estas teorías.
Joseph Lumbard, profesor del departamento de árabe y estudios de traducción de la Universidad Estadounidense de Sharjah, en Emiratos Árabes Unidos, dice que si las fechas son correctas nada puede ser descartado.
"No descartaría que fuera un fragmento del codex armado por Zayd ibn Thabit en el tiempo de Abu Bakr o una copia del códice de la época de Uthman".
"Tampoco descartaría el argumento de Deroche, siendo él un líder en su campo", sostiene Lumbard.
Pero advierte que no se puede "seleccionar" la evidencia para apoyar el argumento del experto que uno prefiere.
"Bah, paparruchas", responde Ebenezer Scrooge cuando le felicitan las Pascuas. Sin embargo, pocos personajes han contribuido de una forma tan profunda a la idea contemporánea de la Navidad como el amargado protagonista de la novela de Charles Dickens. Su inútil intento de resistirse al espíritu de las fiestas refleja, en el fondo, hasta qué punto estas celebraciones invernales están asentadas en nuestro universo cultural. No hay una fiesta que tenga un origen tan claro y que a la vez sea tan universal: durante las Saturnales, que se celebraban entre el 17 y el 24 de diciembre, los antiguos romanos encendían luces, se intercambiaban regalos, invertían los papeles sociales —los amos servían a los esclavos y los esclavos a los amos—. Eran días de banquetes y disfraces durante los que las celebraciones se apoderaban de las ciudades.
Es impresionante ver hasta qué punto algunas cosas han cambiado muy poco, sobre todo en el terreno del consumismo desatado. Caroline Lawrence, escritora de novelas infantiles sobre Roma, recuerda cómo el gran poeta satírico Marcial se quejaba en el siglo I de algunos regalos que recibía por Saturnales: "La bandeja de plata que solías enviarme, Sextiliano, por los días de Saturno, este año se ha ido a parar a tu amiga, y la toga que me ofrecías para las calendas de marzo se ha convertido en un justillo verde claro para cenar. Ya han empezado a resultarte baratas las queridas, porque haces el amor con ellas a costa de mis regalos".
Matthew Charles Nicholls, profesor del Departamento de Estudios Clásicos de la Universidad de Reading y autor de una impresionante recreación digital de la antigua Roma, asegura que estas fiestas dedicadas a Saturno, dios de la agricultura, "tenían un enorme arraigo popular, como todas las celebraciones relacionadas con la luz que tienen lugar al principio del invierno en las culturas del hemisferio occidental". El solsticio de invierno —en torno al 21 de diciembre— ha tenido siempre un enorme poder simbólico. De hecho, las Saturnales culminaban el 25 de diciembre con celebración del Sol Invictus, el astro invencible, cuando los días, de nuevo, comenzaban a alargarse y la luz vencía a la oscuridad.
"Los cristianos tomaron todos los elementos de las Saturnales para preservar, y santificar, esa celebración popular", prosigue el profesor Nicholls. Aunque no se sabe si Jesús nació en invierno, ni siquiera si fue en Belén como sostiene la tradición, el papa Liberio declaró en 354 que el sagrado alumbramiento había tenido lugar el 25 de diciembre. Como explica Richard Cohen, autor de Persiguiendo el Sol. La historia épica del astro que nos da la vida, "las ventajas eran evidentes. Dado que los cristianos participaban también en esas celebraciones, los padres de la Iglesia llegaron a la conclusión de que podían utilizar el mismo día y decretar el 25 como la fecha de la Natividad".
La transición de las Saturnales a la Navidad se prolongó durante varios siglos y fue el concilio de Tours en 567 el que decretó el periodo festivo entre el 25 de diciembre y el 6 de enero. En cierta medida sigue siendo una fiesta profundamente ecléctica, que incorpora mitos de todo el mundo, desde la imagen de Santa Claus del anuncio de Coca-Cola de los años treinta hasta el árbol de Navidad, el propio Dickens y sus fantasmas o la bruja que reparte regalos en Italia.
Pero la profundidad con la que la Navidad está asentada en nuestra cultura va mucho más allá de la Roma antigua. Como explica Richard Cohen, todas las culturas celebran de alguna forma los solsticios, el día más corto y más largo del año. "El aparente poder sobrenatural que se manifiesta en los solsticios y los equinocios para gobernar las estaciones se celebra desde que tenemos memoria, provocando diferentes reacciones en las distintas culturas", afirma