jueves, 17 de octubre de 2013

Déu Company


Jo som el vostre ca que bava, 
el meu clamor és una saliva amarga. 
Des del llim de la terra, la meva veu com un colomí, 
com un colom de mar ferit pels caçadors. 
Les meves mans no han cantat, 
estic a la fosca com un munt de baleigs 
i la meva memòria me cruix com una garba d’aritges. 
Jo no he tret espiga; només herba, Senyor. 
Te cant com un marge ple de canyarussins. 
Però en la meva soca desficiosa pel banyarriquer, 
de cada aurora, de cada dia, de cada lluna, 
és més alta la flama vibrant del vostre amor, 
que ara és el meu amor, Senyor. 
Les meves malures brillen com a rams fosforescents de civada, 
i és l’amor damunt el meu front com un batall joveníssim. 
I Vós, Senyor, vora els meus ossos incendiats, 
vora la meva carn agra com un pa florit, 
estau com un ca fidel, 
llepant-me aquestes nafres que, amb la seva claror, 
canten la misericòrdia de la vostra saliva. 
 

Blai BONET, Cant espiritual, Ed. Proa, Barcelona, 1953. 


martes, 15 de octubre de 2013

En Malasia los musulmanes no pueden nombrar a Alà

Protesta por la palabra Alá

El tribunal dictaminó que Alá sólo puede ser usado por los musulmanes.

Un tribunal en Malasia dictaminó que quienes no son musulmanes no pueden usar la palabra Alá para referirse a Dios, ni aún en el contexto de sus propias creencias religiosas, anulando un fallo que hizo un tribunal inferior en 2009.

El nuevo dictamen afirma que el término Alá debe ser exclusivo del islamismo o de lo contrario puede causar revueltas públicas. Los cristianos argumentan que han utilizado el término, que entró a la lengua malaya del árabe, para referirse a su Dios durante siglos y que el dictamen viola sus derechos.Sin embargo, en malayo la palabra Alá es usada por todas las creencias para referirse a sus dioses.

Una mujer malaya cristiana indicó que el fallo afectará enormemente a la comunidad.

"Si se nos prohíbe el uso de la palabra Alá quizás tendremos que volver a traducir toda la biblia", dijo a la BBC Ester Moiki del estado de Sabah.

Desilusión y consternación

El dictamen de 2009 provocó tensiones y ataques contra iglesias y mezquitas.

El fallo surgió después de que el gobierno dijo que un periódico católico, The Herald, no podía usar la palabra en su edición malaya para describir al Dios cristiano.

El periódico presentó una demanda y el tribunal dictaminó a su favor en diciembre de 2009. El gobierno después lanzó una apelación.

Ahora, al defender la apelación el lunes, el juez de más alta jerarquía Mohamed Apandi Ali declaró que "el uso de la palabra Alá no es parte integral de la fé cristiana. El uso del término causará confusión en la comunidad".

El editor de The Herald, reverendo Lawrence Andrew, señaló que estaba "desilusionado y consternado" y que apelará contra la decisión.

"Es una medida retrógrada en el desarrollo de las leyes en relación a la libertad fundamental de las minorías religiosas" señaló.

Los simpatizantes del periódico argumentan que las biblias en malayo han utilizado el término alá para referirse al dios cristiano desde antes de que Malasia fuera formado como un Estado federal en 1963.

"Alá es un término en el Medio Oriente. y en Indonesia es un término tanto para cristianos como musulmanes. No puedes decir que, de pronto, no es una parte integral. La lengua malaya tiene muchas palabras prestadas, alá también es una palabra prestada".

Reverendo Lawrence Andrew

El editor del diario The Herald, reverendo Lawrence Andrew, dijo estar desilusionado y consternado con el fallo.

Sin embargo, grupos musulmanes indican que el uso cristiano de la palabra alá podría ser usado para alentar a los musulmanes a convertirse al cristianismo.

"Alá no es una palabra malaya. Si los no musulmanes dicen que desean usar una palabra malaya entonces deben utilizar Tuhan en lugar de Alá" dijo a la BBC Zainyl Rijal Abu Bakar, un abogado que representa al gobierno.

Tras el dictamen de 2009 decenas de iglesias y algunos salones de oración musulmanes fueron atacados, lo cual dejó en claro la intensidad de los sentimientos sobre los asuntos de identidad étnica y fé en Malasia.

Como informa Jennifer Pak, corresponsal de la BBC, algunos malayos creen que el partido gobernante malayo musulmán está utilizando el caso para mejorar sus credenciales islámicas entre los electores.

Los musulmanes malayos suman casi 35% de la población del país, pero hay grandes comunidades hindúes y cristianas.

Y aunque la coalición del primer ministro Najib Razak ganó las elecciones en mayo, los resultados que obtuvo fueron los perores durante más de medio siglo que ha estado el poder.

BBC

lunes, 14 de octubre de 2013

El Cant Espiritual.


No crec en tu, Senyor, però tinc tanta necessitat de creure en tu, que sovint parlo i t’imploro com si existissis.
Tinc tanta necessitat de tu, Senyor, i que siguis, que arribo a creure en tu —i penso creure en tu quan no crec en ningú.
Però després em desperto, o em sembla que em desperto, i m’avergonyeixo de la meva feblesa i et detesto. I parlo contra tu que no ets ningú. I parlo mal de tu com si fossis algú.
¿Quan, Senyor, estic despert, i quan sóc adormit? ¿Quan estic més despert i quan més adormit? ¿No serà tot un son i, despert i adormit, somni la vida? ¿Despertaré algun dia d’aquest doble son i viuré, lluny d’aquí, la veritable vida, on la vetlla i el son siguin una mentida?
No crec en tu, Senyor, però si ets, no puc donar-te el millor de mi si no és així: sinó dient-te que no crec en tu. Quina forma d’amor més estranya i més dura! Quin mal em fa no poder dir-te: crec.
No crec en tu, Senyor, però si ets, treu-me d’aquest engany d’una vegada; fes-me veure ben bé la teva cara! No em vulguis mal pel meu amor mesquí. Fes que sens fi, i sense paraules, tot el meu ésser pugui dir-te: Ets.
Josep Palau i Fabre, Cant espiritual. PALAU I FABRE, Josep. Poemes de l’alquimista. Barcelona: Diputació de Barcelona, 1997, p. 174

La cabra y el asno


Un campesino alimentaba al mismo tiempo a una cabra y a un asno. La cabra, envidiosa porque su compañero estaba mejor atendido, le dio el siguiente consejo:
- La noria y la carga hacen de tu vida un tormento interminable; simula una enfermedad y déjate caer en un foso, pues así te dejarán reposar.
El asno, poniendo en práctica el consejo, se dejó caer y se hirió todo el cuerpo. El amo llamó entonces a un veterinario y le pidió un remedio que salvase el jumento.
El curandero, después de examinar al enfermo, dispuso que se le diera de comer un pulmón de cabra para devolverle las fuerzas.
Y sin titubear, el labriego sacrificó de inmediato a la envidiosa cabra para curar a su asno.
No hagas a otros lo que no quieres que hagan contigo......

domingo, 13 de octubre de 2013

Beatificación Mártires en Tarragona


Durante el siglo pasado, en España, buen número de cristianos fueron asesinados por causa de su fe. La Iglesia los ha reconocido como mártires. Entre ellos hay varios grupos de hermanos.
47 hermanos pertenecientes al primer grupo fueron beatificados en 2007, en el Vaticano, juntamente con otras 451 personas que dieron su vida por el Evangelio. Otros 500 mártires –segundo grupo- serán beatificados el 13 de octubre próximo en Tarragona (España). Entre ellos hay 66 hermanos y 2 laicos maristas.
Nuestro grupo de mártires forma parte de un total de 524 personas, testigos de la fe y mártires en la España del siglo XX, que serán beatificados en Tarragona (España), el domingo 13 de octubre de 2013.
Esta celebración coincidirá con la clausura del año de la fe, inaugurado por el Papa Benedicto XVI en Roma, en octubre de 2012, al inicio del Sínodo sobre la Nueva Evangelización. Por eso mismo, como Instituto marista, hemos querido subrayar
esa dimensión de profundidad que animaba a nuestros mártires, calificándolos de testigos de la fe.

La palabra mártir, proveniente del griego, significa testigo todavía hoy en esa lengua. ¿No es esto lo que ha sido cada uno de los miembros de ese grupo plural de 68 mártires? De edades que oscilan entre los 19 y los 63 años (dos tercios de ellos tenían menos de 40 años); de orígenes geográficos y familiares muy diversos (tres de ellos eran franceses); con habilidades y capacidades distintas; hermanos y laicos... Lo que tenían en común era una fe profunda que dio sentido a sus vidas y, llegado el momento, también a sus muertes.
Inspirados por María, seguidores de Champagnat, hoy nos interpelan a nosotros, que vivimos en los albores del siglo XXI. Es verdad que su memoria queda lejana en el tiempo, y quizás no comprendemos del todo los procesos de beatificación y canonización, pero la verdad es que ellos nos sorprenden con un mensaje totalmente de actualidad.

No resulta fácil encontrar las razones por las que nuestros mártires fueron asesinados, dada la complejidad del momento histórico en el que vivían. Pero es extremamente fácil, en cambio, adivinar los motivos por los que ellos dieron generosamente su vida. Discípulos de Jesús, que había dicho: Nadie me quita la vida, sino que la doy por mi propia voluntad (Jn 10,18), ellos habían entregado su vida mucho antes de que les fuera arrebatada. Su muerte no fue más que un acto de continuidad con una vida generosamente ofrecida día tras día. 

Al leer el testimonio de nuestros hermanos mártires, quizás más de una persona se pregunte cómo hubiera actuado, de estar en su lugar. A ese propósito, Monseñor Tonino Bello decía de sí mismo, con ironía:
¡Cuántos de nosotros podríamos suscribir esa dura afirmación! Quizás porque formamos parte de la Iglesia durmiente, expresión que recogí no hace mucho en una revista, refiriéndose a esa parte de la Iglesia formada por cristianos que no viven a fondo su fe o que la tienen abandonada. La sangre de los mártires interpela nuestras conciencias: ¿Qué he hecho yo con el don de la fe? ¿Qué dicen mis obras?
En todas partes del mundo se siente una urgente necesidad de renovar la Iglesia, con un retorno a lo esencial del evangelio. El Cardenal Martini expresaba magníficamente ese deseo –y una cierta frustración- en una entrevista concedida poco antes de su muerte: el P. Karl Rahner usaba la imagen de las brasas que se
La llegada del Papa Francisco ha sido como un soplo de aire fresco en medio de ese ambiente de impotencia y frustración. Muchos sienten que es posible una nueva primavera eclesial, como la que se experimentó con la celebración del Concilio Vaticano II. De hecho, el nombre que eligió como Papa nos remite a la experiencia de San Damiano: Francisco, ve y repara mi casa que, como ves, está en ruinas.
A Marcelino Champagnat le quemaba ese mismo deseo de renovar la Iglesia, bajo la inspiración de María. Y se compromete a hacerlo, junto a sus compañeros maristas, dejando su firma estampada en la promesa de Fourvière, a los pies de la Virgen negra.
Herederos de Champagnat, somos invitados a participar plenamente en ese movimiento de renovación personal e institucional, apartando las cenizas que amenazan con sofocar las brasas e impiden que den calor y prendan fuego. Ojalá que el contacto con las vidas de los testigos de la fe nos ayude a despertar y a avivar las brasas de la fe que recibimos en nuestro bautismo. 

Nuestros mártires pagaron un alto precio por ser fieles a sus compromisos. También ellos nos estimulan a dar nuestra vida, y a ser testigos de la experiencia de Dios y del maravilloso don de la comunidad. Humildemente, discretamente, daremos nuestra contribución a modelar esa Iglesia de rostro mariano con la que soñamos.
Que cada uno de nosotros pueda decir, retomando las palabras de Tonino Bello:
Orad por mí, de manera que si de veras ser cristiano fuese un delito, se me encuentre con tantas evidencias, que no haya ningún abogado dispuesto a defenderme. Y entonces, finalmente, compareceré ante los jueces como reo confeso del delito de seguir a Cristo, con todos los agravantes de una reincidencia genérica y específica. Así obtendré la anhelada condena. A muerte. Mejor dicho, a vida.

Emili Tudu