el antiguo cine Astra de Verona,cerrado desde hace más de 20 años, ha proporcionado una gran sorpresa a quienes se encontraban realizando en su sótano unas obras de rehabilitación. Allí han aparecido nada menos que unas espectaculares ruinas romanas que las autoridades no han dudado en calificar como "una Pompeya en miniatura". Este cine abandonado se encuentra cerca del centro de esta ciudad del norte de Italia, y se ubica a pocas manzanas de la famosa Arena de Verona, un bien conservado anfiteatro. En época romana, esta zona se hallaba extramuros, a las afueras del núcleo urbano.
LA ARENA DE VERONA.
Foto: iStock
UNA GRAN DOMUS DEL SIGLO II
Los restos descubiertos bajo el cine se han datado en el siglo II d.C., y de momento los arqueólogos desconocen su función, aunque se han aventurado a sugerir que se trataba de una residencia privada decorada con frescos, que disponía de suelo de cemento con sistema de calefacción y techo de madera que fue destruida por un incendio. En el yacimiento se han descubierto, de hecho, restos de objetos de origen vegetal (posiblemente muebles de madera) que al parecer fueron consumidos por las llamas. Pese al posible incendio que destruyó esta estructura, según afirma la Superintendencia de Arqueología, Bellas Artes y Paisaje de Verona en un comunicado, "el lugar se ha mantenido intacto, ya que conserva algunos frescos que datarían del siglo II". De hecho, los colores de los frescos pintados en los muros se han conservado en bastante buen estado gracias a la capa de ceniza que se depositó sobre ellos y los protegió.
PRESENTACIÓN A LOS MEDIOS DE LOS RESTOS ROMANOS DESCUBIERTOS EN VERONA.
Foto: Superintendencia Arqueológica, de Bellas Artes y Paisaje de la Provincia de Verona, Rovigo y Vicenza.
Los arqueólogos creen que se trataba de una residencia privada decorada con frescos, que disponía de suelo de cemento con sistema de calefacción y techo de madera que fue destruido por un incendio.
No es este el primer hallazgo de este tipo en Verona, una ciudad que se convirtió en colonia romana en el siglo I d.C. En 2020, en una zona de viñedos en las inmediaciones de la ciudad, se localizó un mosaico romano perteneciente a una villa romana del siglo III d.C. que se hallaba oculto bajo la vegetación. Todo ello demuestra la importancia que la ciudad tuvo en época imperial.
En los días del final de la primavera y comienzo del verano aumentan las horas de luz y las temperaturas, a algunos les llega la paga extra de verano, se acercan las vacaciones… Por eso son considerados los días más felices del año y se habla delYellow Day(20 de junio).
Sin entrar en juicios sobre la moda de que todos los días del año tengan una causa (como el Blue Monday, el tercer lunes de enero, considerado el día más triste del año), sí entraremos a valorar cómo estos días de “felicidad” y “tristeza” dejan de lado los componentes más importantes para cuantificar estos estados: los mecanismos internos y subjetivos de las personas.
¿Se puede ayudar a las personas a aumentar su felicidad? ¿Cómo se podría fomentar el bienestar subjetivo? ¿Por qué los hallazgos sugieren que los programas de entrenamiento mental ayudan a mejorar el bienestar psicológico? En definitiva, ¿es la felicidad modulable y entrenable?
Desde los primeros estudios, el bienestar subjetivo se ha definido como la forma en que los individuos experimentan la calidad de su vida en tres aspectos mentales diferentes. Eso sí, interrelacionados.
Se ha llevado a cabo un creciente cuerpo de investigación con el objetivo de identificar los factores que afectan a la felicidad, operacionalizados como el bienestar subjetivo. Aunque la definición de felicidad tiene una larga historia y se remonta a argumentos filosóficos y a la búsqueda de la sabiduría práctica, en los tiempos modernos se ha equiparado al hedonismo.
El hedonismo se basa en el logro del placer inmediato, en la ausencia de afecto negativo y en un alto grado de satisfacción con la propia vida. No obstante, los expertos actualmente argumentan que el auténtico bienestar subjetivo va más allá de esta visión limitada y apoyan una interpretación de la felicidad como un esfuerzo eudemónico.
Hoy en día, varios académicos sostienen que los altos niveles de bienestar subjetivo dependen de una perspectiva multidimensional que abarca componentes tanto hedónicos como eudemónicos. Desde este punto de vista los individuos parecen centrarse más en el funcionamiento psicológico óptimo, en vivir una vida profundamente satisfactoria y actualizar su propio potencial, crecimiento personal y sentido de autonomía. En psicología, esta postura se apoya en la teoría de la motivación humana de Maslow.
El programa mencionado para entrenar el bienestar subjetivo fue, esencialmente, un entrenamiento informado y suave de la mente, y en particular de las emociones. Estuvo basado en el principio de que el bienestar individual está indisolublemente ligado al desarrollo de las virtudes y fortalezas humanas internas.
Como el equilibrio emocional, el yo interno, conciencia, una actitud abierta y solidaria hacia uno mismo y los demás. Todo ello dota a la persona de una claridad mental que puede fomentar una comprensión más profunda de la propia realidad y la de los demás.
Hasta la fecha, la evidencia sugiere que la felicidad es, en cierta medida, modulable y entrenable. Por lo tanto, las estrategias cognitivas y conductuales simples que los individuos eligen en sus vidas podrían mejorar la felicidad, más que las condiciones externas y ambientales que proponen el Yellow day.
No todo serán estímulos positivos
Pero, ¿por qué no nos preguntamos lo inverso? ¿Por qué nos entrenamos día a día, sin saberlo, para no ser felices?
La concepción exclusivamente hedonista y externa de la felicidad ha calado en nuestros cerebros sobrestimulados de noticias. Consejos, novedades y una infinidad de material disponible para ser consumido. Sin elegirlo, sin pedirlo o sin saber por qué y para qué.
Con nuestros cerebros raptados por los input de información externa, buscamos el cero afecto negativo. Es un objetivo sumamente difícil de alcanzar. Al final, para sobrevivir y adaptarse a la naturaleza humana, existe un gran volumen de emociones displacenteras necesarias que deben ser experimentadas. El afecto negativo forma parte de nuestro día a día.
Otra condición que buscamos con demasiada intensidad, duración y frecuencia es el hedonismo. Obviamos como la habituación disminuirá y cambiará lo hedónico y cómo, para resistirnos a ello, aumentaremos lo deleitable hasta cotas tan altas que serán incompatibles con las demás demandas.
En definitiva, para conseguir un mejor bienestar subjetivo (o felicidad) no debemos poner el foco solo en lo externo.
Saber qué hay que entrenar para conseguir un mejor estado interno está cada vez más cerca. Los resultados de las investigaciones en psicología muestran que nuestro cerebro podrá adaptarse. Pero, ¿le conviene a la industria que esto suceda? Y lo más importante, ¿queremos que pase?
Los beneficios de los programas de entrenamiento mental contemplativo para mejorar nuestro estado subjetivo de felicidad hablan por si solos. Eso sí, el desconocimiento general de la población sobre estos programas y medidas hace que sean mirados con desconfianza e incredulidad.
La divulgación de artículos científicos específicos sobre el bienestar subjetivo debe ser un eje central para romper los parapetos que la sociedad tiene sobre la felicidad. No olvidemos que la humanidad se compone de personas que no cesan, ni han cesado, de buscarla.
No te adula pero te defiende. El hombre te alza y te deja caer, Dios te deja caer sin alzarte. Siempre está sobre aviso; luego te quita el dolor y te pone la cena -otras veces te pone el dolor y te quita la vida-. Está lleno de sabiduría y de paciencia, sobre todo de paciencia con los perversos, -perverso quiere decir mal intencionado-. No es un señor con barba, no es una paloma, es todo lo que vemos, lo que oímos, lo que tocamos. aunque parezca mentira Dios existe!
Sufres porque piensas en lo peor que puede sucederte, creyendo que en caso de que suceda, estarás más preparado para afrontarlo.
También sufres porque temes perder lo que tienes, creyendo que en caso de que lo pierdas, no podrás ser feliz.
¿Te das cuenta de lo absurdo de tu sufrimiento? Todo tu miedo no es real. Es completamente imaginario. Solo existe en tu mente porque tu corazón está envenenado de desconfianza.
Para trascender tus temores has de comprender que la búsqueda de seguridad externa es una batalla de antemano perdida.
La verdadera seguridad no está relacionada con tus circunstancias externas, las cuales están regidas por leyes universales que no puedes controlar.
Más bien se trata de un estado emocional interno que te permite vivir con confianza, coraje y valentía, liberándote de tu arraigada obsesión por pensar en potenciales amenazas y peligros futuros.
Durante tres meses, repítete cada mañana en tu fuero interno que LA VIDA siempre te da lo que necesitas para evolucionar como ser humano.
Aprende a confiar en que pase lo que pase, algo de provecho sacarás. Y sobre todo, encuentra la certeza dentro de ti mismo de que nunca va a faltarte lo necesario para que puedas ser feliz.
Confiar en l
LA VIDA es la medicina que necesitas para curar tus temores e inseguridades.