miércoles, 11 de marzo de 2015

LES PETITES VIRTUTS

El germà Llorenç parlava amb Marcel·lí.
Li explicava que, en una comunitat, tots els germans eren bons i, no obstant això, les coses no funcionaven bé. No s'entenien entre ells. Marcel·lí li va explicar que són necessàries algunes virtuts que, moltes vegades, s'obliden.
I li va parlar de les següents:

Perdó: Distàncies profundes creixen entre germans que no s'han perdonat. Perquè l'amor perdona tot. I sense perdó creix el fred.
Comprensió: Accepto a l'altre, que és diferent que jo. Sé que té els seus motius per a fer el que fa, encara que no coincideixen amb els meus. Crec en ell. I li comprenc sense esclavitzar-lo.
Simpatia: Saber captar les preocupacions dels altres. Estar al seu costat en els moments difícils. Compartir les tristeses i tots els moments de joia. No envejar. Alegria: Una cara somrient perquè, per dintre, tot va bé. Hi ha neteja a casa. I els altres mereixen les nostres gràcies. O les necessiten.
Diàleg: Saber escoltar. Saber comprendre el que ens diuen. Parlo, parles, vam parlar. I arribem junts...
Servei: És més gran qui serveix que el senyor. Per a què, sinó, ens han donat les mans?.
Afabilitat: Només els fracassats porten la suficient  “malícia” per a apagar il·lusions en els altres. La bondat i la pau abonen la confiança. Així és millor ...
Respecte: Perquè el teu germà és fill de Déu; ésser humà, com tu. I els seus valors són tan grans ... !
Condescendència: Deixar pas als altres. Fins i tot, cedir. Perquè no sempre tinc la raó. Altres ho faran millor que jo.
Interès pel bé comú: I deixar de pensar només en el meu, en els meus interessos, en les meves preocupacions, en el meu temps, en el meu món.
Paciència: Déu té altre temps diferent del nostre. Tot arriba. Els homes creixem lentament. Esperar amb pau.
Equanimitat: Els canvis de temperatura, si són bruscs, poden trencar el cristall.

domingo, 8 de marzo de 2015

DIGUEU-ME AMICS

Imagina't si poguéssim somniar…
Trobaríem en el món més melodies
que el soroll de l'armament,
que el plor d'un innocent;
tot seria com un cant ple d'harmonia.

Imagina't si ens donéssim tots les mans…
No hi hauria ja més guerra,
cap més pensament:
"fer feliç el meu germà"
i escoltar el cant de l'ocell.
La pau no seria sols una fantasia.


DIGUEU-ME, AMICS,
SI NO PODRIA SER REAL
QUE NO TOT FOSSIN SOMNIS,
NI UNA FALSA REALITAT.
DIGUEU-ME, AMICS,
SI NO PODRÍEM TREBALLAR
I FER D'AQUESTA TERRA
UN RACÓ D'AMOR I PAU.

Si sabéssim fer silenci i escoltar...
entre els arbres cantarien
tots els animals,
cadascú amb la seva veu,
entonant sons diferents,
però ningú no quedaria sense ser escoltat.

Si miréssim la natura sota el cel...
trobaríem un tresor
amb el seu gran secret:
"no intentar ser el que no ets,
tant si ets jove com si ets nen,
ser un regal per a tots els homes,
viure per a ells".


Xirat  del K7 “Viu l’Aventura”

miércoles, 4 de marzo de 2015

SENSIBILIDAD

Hace muchos años, allá por la Edad Media, los consejeros del Papa recomendaron a éste que desterrara a los judíos de Roma. Según ellos, resultaba indecoroso que aquellas personas vivieran tan ricamente en el corazón mismo del mundo católico. Así pues, se redactó y fue promulgado un edicto de expulsión para general consternación de los judíos, que sabían que, dondequiera que fuesen, no podían esperar un trato mejor que el que les obligaba a salir de Roma. De manera que suplicaron al Papa que reconsiderara su decisión. El Papa, que era un hombre ecuánime, les hizo una propuesta un tanto arriesgada: debían elegir a alguien para que discutiera el asunto con él mismo en público y, si salía victorioso del debate, los judíos podrían quedarse.

Los judíos se reunieron a considerar la propuesta. Rechazarla significaba la expulsión. Aceptarla significaba exponerse a una derrota segura, porque ¿quién iba a vencer en un debate en el que el Papa era juez y parte a la vez? Sin embargo, no había más remedio que aceptar. Ahora bien, resultaba imposible encontrar a un voluntario dispuesto a debatir con el Papa: la responsabilidad de cargar sobre sus hombros con el destino de los judíos era más de lo que cualquier hombre podía soportar.

Pero, cuando el portero de la sinagoga se dio cuenta de lo que ocurría, se presentó ante el Gran Rabino y se ofreció como voluntario para representar a su pueblo en el debate. "¿El portero?", exclamaron los demás rabinos cuando lo supieron. Imposible

"Está bien", dijo el Gran Rabino, "ninguno de nosotros está dispuesto a hacerlo; de manera que, o lo hace el portero o no hay debate". Y así, a falta de otra persona, se designó al portero para que celebrara el debate con el Papa.

Llegado el gran día, el Papa se sentó en un trono en la plaza de San Pedro, rodeado de sus cardenales y en presencia de una multitud de obispos, sacerdotes y fieles. Al poco tiempo llegó la pequeña comitiva de delegados judíos, con sus negros ropajes y sus largas barbas, rodeando al portero de la sinagoga.

Quedaron el uno frente al otro, y el debate comenzó. El Papa alzó solemnemente un dedo hacia el cielo y trazó un amplio arco en el aire. Inmediatamente, el portero señaló con énfasis hacia el suelo. El Papa pareció quedar desconcertado. Entonces volvió a alzar su dedo con mayor solemnidad aún y lo mantuvo firmemente ante el rostro del portero. Este, a su vez, alzó inmediatamente tres dedos y los mantuvo con la misma firmeza frente al Papa, el cual pareció asombrarse de aquel gesto. Entonces el Papa deslizó una de sus manos entre sus ropajes y extrajo una manzana. El portero, por su parte, sin pensarlo dos veces, introdujo su mano en una bolsa de papel que llevaba consigo y sacó de ella una delgada torta de pan. Entonces el Papa exclamó con voz potente: El representante judío ha ganado el debate! Queda revocado, pues, el edicto".

Los dirigentes judíos rodearon inmediatamente al portero y se lo llevaron, mientras los cardenales se apiñaban atónitos en torno al Papa. "¿Qué ha sucedido, Santidad?", le preguntaron. "Nos ha sido imposible seguir el rapidísimo toma y daca del debate ... " El Papa se enjugó el sudor de su bese y dijo: "Ese hombre es un brillante teólogo y un maestro del debate.

Yo comencé señalando con un gesto de mi mano la bóveda celeste, como dando a entender que el universo entero pertenece a Dios; y él señaló hacia abajo con su dedo, recordándome que hay un lugar llamado "infierno" donde el demonio es el único soberano. Entonces alcé yo un dedo para indicar que Dios es uno. ¡Imagínense mi sorpresa cuando le vi alzar a él tres dedos indicando que ese Dios uno se manifiesta por igual en tres personas, suscribiendo con ello nuestra propia doctrina sobre la Trinidad! Sabiendo que no podría vencer a ese genio de la teología, intenté, por último, desviar el debate hacia otro terreno, y para ello saqué una manzana, dando a entender que, según los más modernos descubrimientos, la tierra es redonda. Pero, al instante, él sacó una torta de pan ázimo para recordarme que, de acuerdo con la Biblia, la tierra es plana. De manera que no he tenido más remedio que reconocer su victoria ... "

Para entonces, los judíos habían llegado ya a su sinagoga. "¿Qué es lo que ha ocurrido?", le preguntaron perplejos al portero, el cual daba muestras de estar indignado. "íTodo ha sido un montón de tonterías!", respondió. "Veréis: primero, el Papa hizo un gesto con su mano como para indicar que todos los judíos teníamos que salir de Roma. De modo que yo señalé con el dedo hacia abajo para darle a entender con toda claridad que no pensábamos movernos. Entonces él me apunta amenazadoramente con un dedo como diciéndome: "¡No te me pongas chulo!" Y yo le señalo a él con tres dedos para decirle que él era tres veces mas chulo que nosotros, por haber ordenado arbitrariamente que saliéramos de Roma. Entonces veo que él saca su almuerzo, y yo saco el mío".

Extracto del libro de Anthony de Mello, La oración de la rana -  fuente editorial. Colección <>. Editorial Sa Terrae .Santander.

martes, 3 de marzo de 2015

ME MUERO DE HAMBRE

Soy un joven como tantos
Y me estoy muriendo de hambre
Aquí me tienes, delante,
Acurrucado, encogido y sin voz.
No tengo fuerzas ni aliento para poder protestar
Toda mi vida he sentido la muerte cerca de mí
Y mi vientre lo tengo hinchado,
De vacío se me abultó;
Mis ojos no miran, mi piel es de anciano
Y el hambre me está devorando.

NO, NO, NO, NO, NO
NI DISCURSOS NI ESLÓGANS
NO, NO, NO, NO, NO
NI LISMONAS NI LECHES, NO!!!
ME MUERO DE HAMBRE (3),

Y a fuerza de no comer
Ya no siento ni el dolor
Mi respiración es lenta
Todos mis huesos tú los puedes contar.
Así como yo millones Día a día morirán
Todos cerraréis los ojos Las cosas ya son así.
Cómo entender mi miseria
Si no os ha faltado el pan.
No hay nadie culpable, Se lavan las manos
Y el hambre me está devorando

Me pregunto cómo puedo vivir
Y decirte: Señor, Padre mío
Si mi hermano se muere de hambre,
Si mi hermano se muere de sed
Y no sé, Señor, qué responder,
Pero quiero dar mi vida por lo pobres
Como tú;
Denunciar las injusticias,
Compartir todo mi pan.
Sólo así te diré Padre
Y tú me sonreirás
En el rostro de ese hambriento

Tú me sonreirás.

Kairoi

domingo, 1 de marzo de 2015

El Parenostre de Kairoi

Pare nostre que estàs en el cel.
Santificat sigui el teu nom i el teu Regne.
Que es faci avui el que tu vulguis,
aquí a la terra com també
s’ha fet sempre al teu Regne.

PARE NOSTRE, UNA PREGÀRIA
NEIX DEL FONS DEL NOSTRE COR,
NO T’OBLIDIS DEL QUI ÉS FEBLE,
JA N’HI HA PROU DE TANT DOLOR. (2)

Dóna’ns avui el pa
guanyat amb el nostre treball,
guanyat amb la nostra suor,
guanyat amb aquestes mans nostres. (2)

Reconcilia als nostres pobles
i dóna força als nostres cors per perdonar.
PARE NOSTRE...
I no ens deixis mai caure en la temptació.
Deslliura’ns de qualsevol mal. AMÉN.

Deslliura’ns de qualsevol mal i crido: AMÉN (3)