viernes, 3 de abril de 2020

Missatge del G. Jaume Parés

31.03.2020
Benvolgudes i benvolguts,
En aquesta situació tan aclaparadora que estem vivint, hi ha quelcom nou: que no podem parlar en singular, perquè afecta tothom. Una estranya proximitat, perquè no pot ser física i, no obstant això, ens sentim més a prop els uns dels altres que mai.
És per fer explícita aquesta proximitat a cadascú i cadascuna dels membres de la nostra comunitat marista a Catalunya que us faig arribar aquestes paraules!
Aquests dies la realitat i ritme de les famílies s’ha capgirat completament. 24 hores junts a casa ens està demanant a tots uns esforç i una creativitat en el dia a dia, i això se’ns dubte ens farà sortir més forts d’aquest moment de crisi. Molt d’ànims a tots!
També als educadors i educadores aquesta pandèmia ens ha posat davant un nou repte professional: haver d’acompanyar el procés educatiu del nostre alumnat en la distància i mitjançant nous recursos. Gràcies pel treball i l’esforç que esteu fent, amb la il·lusió i creativitat que hi esteu posant!
Un record molt especial per a aquells de vosaltres que teniu alguna persona propera, familiar, amic, conegut, infectat pel COVID-19, la nostra proximitat i escalf per a tots i cadascú. També el condol per a aquelles persones que heu perdut algun ésser estimat. Rebeu tota l’estimació de la comunitat marista.
Fem arribar el nostre afecte al col·legi d'Igualada, a tot el personal de l’escola, a l'alumnat i  les famílies, i al CRAE La Llar d’Igualada. Tenim en el nostre pensament totes les obres socials maristes de Catalunya, que continuen en aquests moments el seu servei cap als infants, joves i famílies més vulnerables. I també recordem les nostres cases de colònies i les comunitats de germans a Catalunya.
Crec que tots som conscients que aquesta situació encara es perllongarà en el temps. No ens rendim, perquè, com us deia al principi, aquesta situació no la vivim sols... més que mai som part d’una xarxa que ens donem escalf, ajuda i força els uns als altres. I més sabent que tenim la Bona Mare i sant Marcel·lí al costat, als qui sempre podem recórrer. Per això tenim l’esperança, que malgrat que està essent molt difícil, ens en sortirem!

Cordiament
G. Jaume Parés
President del patronat de la Fundació Champagnat/Fundació Anna Ravell-Maristes Catalunya

Obra social marista: ningú sense accés als aliments

26.03.2020
El dimarts 24 de març del 2020, el Jordi, amb l'ajut del Ramon i del Lluís, van fer com fan cada quart dimarts de mes. Van pujar a la furgoneta i es van dirigir cap a la Fundació del Banc dels Aliments, a la Zona Franca, d'acord amb el programa de recollida al qual estem adherits. Allà van carregar fins a dalt de tot. Aquest cop, més que altres vegades: unes 7 tones d'aliments. Amb la furgoneta carregada van marxar cap al col·legi Maristes La Immaculada, a l'Eixample de Barcelona, l'escola que fa de magatzem central, on es guarden els aliments i, des d'allà, es van distribuint segons les necessitats. Destinataris: les famílies que atenem a les obres socials maristes. D'aquesta manera, ens assegurem que els aliments i els productes bàsics continuen arribant a les persones que ho necessiten. 
En uns moments excepcionals, amb condicions extremes, continuem estant al costat de les persones més vulnerables. I les nostres obres socials poden continuar atenent, acompanyant, i responent a les necessitats... en uns dies de màxima complexitat. 
Gràcies també al Banc dels Aliments per aquesta aportació desinteressada, al servei dels qui més ho necessiten. 

jueves, 2 de abril de 2020

El Hermano Francisco

Iba el hermano Francisco
por caminos y poblados
pidiendo limosna para
ayuda de sus hermanos;
con las alforjas al hombro
parecia tan humano.

Cuando llenas de mendrugos
las tenía, por los campos
regresaba a su convento,
regresaba el buen hermano
y en santa simplicidad
consigo mismo iba hablando.

Y aquellos pobres decires
o acaso deshilachados
discursos del buen Francico
tenían el dulce encanto
de atraer las bestezuelas
y los peces y los pájaros
que alborotados salían
para oírle, de sus antros,
y escuchar aquellas charlas
del frailecillo descalzo.

Así un dia y otro día
por caminos y poblados
predicaba el buen Francisco
con ejemplo, por cuanto
la humildad y la pobreza
le iban siempre acompañando

Y el Poverello de Asís
-que a todos llamaba hermanos-
un día, sin saber como,
se murió para ser Santo.

                                       Mariano Sedano

miércoles, 1 de abril de 2020

El Papa Francisco llama a remar juntos contra el coronavirus

La escena contenía toda la fuerza que se habían propuesto. Un Papa solo, ante la Plaza de San Pedro absolutamente vacía. Llovía además copiosamente en Roma. El Vaticano sabe jugar con las imágenes y además tiene al cielo siempre de su parte. Cuando Francisco salió a celebrar un rito excepcional ya había logrado el efecto esperado: que un mundo afligido clavara sus ojos en el gesto serio de un líder espiritual. “Señor, no nos abandones a merced de la tormenta”, dijo. Y así ofreció el Urbi et Orbi, la bendición dirigida a la ciudad y al mundo, desde la más impactante soledad.
El rito se imparte solo en Navidad, Pascua o cuando se elige a un nuevo Pontífice. Pero este año la Semana Santa se celebrará sin la participación de los fieles y la ocasión lo merecía. Ante la emergencia global por el coronavirus, Francisco quiso realizar un gesto único, algo que los Papas solo celebran de modo excepcional en contadísimos momentos. La bendición contenía la indulgencia plenaria para todos los católicos, un instrumento con el que los pecados quedan expiados.
“Densas tinieblas han cubierto nuestras plazas, calles y ciudades. Se fueron adueñando de nuestras vidas llenando todo de un silencio que ensordece y un vacío desolador que paraliza todo a su paso: se palpita en el aire, se siente en los gestos, lo dicen las miradas. Nos encontramos asustados y perdidos”, comenzó el Papa su homilía. Las palabras proceden del Evangelio, pero parecen haber resistido bien el paso del tiempo. “Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente”, continuó.

La metáfora sirvió para traernos a la realidad. Bergoglio añadió que “la tempestad desenmascara nuestra vulnerabilidad y deja al descubierto esas falsas y superfluas seguridades con las que habíamos construido nuestras agendas, nuestros proyectos, rutinas y prioridades”. “Con la tempestad, se cayó el maquillaje de esos estereotipos con los que disfrazábamos nuestros egos siempre pretenciosos de querer aparentar; y dejó al descubierto, una vez más, esa bendita pertenencia común de la que no podemos ni queremos evadirnos, esa pertenencia de hermanos”, prosiguió.
La homilía llevó siempre el sello de Francisco, intentando aprovechar una crisis como la que vivimos para reflexionar sobre los hábitos de vida, el consumismo o el sentido de la comunidad. Su respuesta, claro, estaba en la fe: “El Señor nos interpela y, en medio de nuestra tormenta, nos invita a despertar y a activar esa solidaridad y esperanza capaz de dar solidez, contención y sentido a estas horas donde todo parece naufragar”. Pidió agarrarnos al “ancla” de la religión y “abrazar la cruz”, lo que supone “abrazar todas las contrariedades del tiempo presente, abandonando por un instante nuestro afán de omnipotencia”.

Homenaje a los héroes anónimos

Las palabras más calurosas fueron para quienes están en primera línea de esta crisis. Esas vidas “que no aparecen en portadas de diarios y de revistas, ni en las grandes pasarelas del último ‘show’ pero, sin lugar a dudas, están escribiendo hoy los acontecimientos decisivos de nuestra historia: médicos, enfermeros y enfermeras, encargados de reponer los productos en los supermercados, limpiadoras, cuidadoras, transportistas, fuerzas de seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas y tantos pero tantos otros que comprendieron que nadie se salva solo”. A todos ellos el Papa les agradeció su labor. Pero también a “padres, madres, abuelos y abuelas, docentes que muestran a nuestros niños, con gestos pequeños y cotidianos, cómo enfrentar y transitar una crisis readaptando rutinas, levantando miradas e impulsando la oración”.
Francsico, en realidad, no estuvo solo, sino que lo acompañó el icono de la Virgen de la Salud y el Cristo de la Iglesia de San Marcelo, que se aloja en una iglesia del centro de Roma. A ella acudió hace unos días el Pontífice, caminando también a solas por las calles desiertas de la capital italiana. La imagen del Cristo está también cargada de significado, porque a ella recurrieron romanos en el siglo XVI para pedir que pasara la peste. Terminada la epidemia, la sacaron en procesión en 1522 y desde entonces a sido llevada a San Pedro cada año santo.
Los ritos comenzaron a las seis de la tarde, con el cielo casi en penumbra, y terminaron con la noche ya cerrada. Francisco, que ha trasladado los actos de las últimas semanas al mundo virtual, quiso tener así un gesto de cercanía con el mundo y con los italianos en particular, el país más golpeado por esta crisis. A Italia y a España irán a parar 30 respiradores donados por el Papa a los hospitales

Ante una insólita Plaza de San Pedro vacía, el Papa Francisco comenzó su histórica homilía a las 6 de la tarde/EFE
Ante una insólita Plaza de San Pedro vacía, el Papa Francisco comenzó su histórica homilía a las 6 de la tarde/EFE/Foto: YARA NARDI / POOL/EFE


Sawney Bean, el demonio de galloway


¿Existió realmente Alexander "Sawney" Bean?


Foto: CC
en las noches de invierno, cuando el crepitar de la hoguera y la oscuridad profunda provocan que imaginemos que alguien nos observa a nuestra espalda es cuando los escoceses cantan la balada de la familia canibal de Sawney Bean: "No vayas por Galloway pues has de saber que Sawney Beane te espera allí. Sawney Beane, Sawney Beane, cuídate de Sawney Beane. No dejes que derribe tu caballo Sawney Beane".

¿MITO O REALIDAD?

Pero ¿existió realmente Alexander "Sawney" Bean? Hay distintas versiones acerca de la posible fecha de nacimiento de este personaje. Mientras que unos la sitúan en el año 1390, otros lo hacen en el siglo XVI, durante el reinado del rey Jacobo VI de Escocia. En lo que todos coinciden, sin embargo, es que este individuo nació en East Lothian, una población agrícola a pocos kilómetros de Edimburgo. Bean nunca encajó ni dentro de la comunidad ni en su propia familia, la cual quería que siguiera los pasos de su padre, el panadero del pueblo. Al final, cansado de intentar ganarse la vida honradamente, Bean entabló una relación con Agnes Douglas, una mujer acusada de brujería por los lugareños y de la que se decía que había cometido sacrificios humanos e incluso conjurado al diablo. Agnes era conocida como Black Agnes Douglas, la "bruja oscura" de Lothian.


Bean nunca encajó ni dentro de la comunidad ni en su propia familia, la cual quería que siguiera los pasos de su padre, el panadero del pueblo.
La pareja decidió huir y para subsistir robaban a todo aquel se cruzaba en su camino. Según cuenta la leyenda, durante alguno de aquellos atracos, Sawney Bean probó por primera vez la carne humana. Dada la imposibilidad de poder cambiar por comida lo que robaban, Agnes planteó a Bean que antes de morir de inanición la única solución que tenían para sobrevivir era alimentarse de carne humana.Para evitar llamar la atención, tras los ataques disponían los cuerpos de los desdichados que habían asesinado de tal modo que parecía que habían sido víctimas de un animal salvaje.

SOLO CARNE

Tras pasar varios meses viajando y escondiéndose, la pareja finalmente decidió establecerse en algún lugar. El sitio escogido fue la localidad de South Ayrshire, cerca de Ballantrae. Mientras inspeccionaban la zona en busca de alguna víctima y de refugio, se toparon con la entrada a una cuevaque tenía vistas al mar. La habían descubierto durante la marea baja y se dieron cuenta de que una vez subiera el nivel del mar la entrada ya no sería visible para nadie. W. J. Passingham narra en un artículo para la revista Blanco y Negro del 4 de marzo de 1934: "La cueva resultó profunda, amplia y seca. O al menos lo suficiente como para pasar allí todo el invierno. El único inconveniente que presentaba la guarida es que faltaban alimentos cerca. Sawney Beane exploró la zona buscando comida o algún lugareño que pudiera venderles algo, pero tan solo halló muestras de vida en un camino que terminaba en un embarcadero empleado por los escoceses para viajar a Irlanda. Hambriento y desesperado, el joven asestó un golpe a un viajero que en ese momento cruzaba el camino y se llevó su cadáver a la cueva. No le interesaba su dinero o sus posesiones, solo su carne".
Hambriento y desesperado, el joven asestó un golpe a un viajero que en ese momento cruzaba el camino y se llevó su cadáver a la cueva. Solo le interesaba su carne.
Con el tiempo, Agnes y Sawney fueron padres de ocho niños y seis niñas. Con tantas bocas que alimentar, las "cacerías" tuvieron que aumentar. Durante los 28 años en que perpetraron sus atrocidades, la familia fue creciendo al ritmo de los asesinatos cometidos. Convertidos en un clan caníbal, preferían atacar de noche para, de este modo, escapar más fácilmente de la justicia. Gracias a que la cueva permanecía bloqueada durante largos períodos de tiempo a causa de las marea, los caníbales acostumbraban a dejar muy pocas pistas.

CAZA DE BRUJAS

Finalmente, tantas desapariciones acabaron por atraer las miradas de las autoridades de Glasgow que, sin ninguna pista que seguir, iniciaron una auténtica caza de brujas que acabó con la vida de decenas de inocentes en la horca.Pero estas ejecuciones sirvieron de muy poco a la hora de amedrentar a la familia Beane, que siguió cometiendo sus terribles actos de barbarie sin que nadie se lo impidiera.


Las ejecuciones sirvieron de poco a la hora de amedrentar a la familia Beane, que siguió cometiendo sus terribles actos de barbarie sin que nadie se lo impidiera.
Un día, de regreso de una feria, un matrimonio de comerciantes pasó cerca de la zona donde se producían las desapariciones. Antes de darse cuenta de lo que ocurría, se vieron rodeados por un nutrido grupo de hombres y mujeres que les atacaron con brutalidad. El hombre iba armado con una espada y una pistola que no dudó en utilizar para hacer frente a parte del grupo y defenderse, aunque por desgracia su mujer cayó del caballo y fue de inmediato apresada por los atacantes que se la llevaron rápidamente.

EN LA GUARIDA DEL CANÍBAL

El valiente comerciante pudo zafarse del ataque de los caníbales, herir gravemente a varios de ellos y provocar la huida del resto. A lomos de su caballo, les persiguió para rescatar a su esposa, de la que solo pudo hallar parte de su cuerpo esparcido por el camino. Presa del terror y de la rabia, el comerciante fue en busca de las autoridades para que le ayudasen a dar caza a los responsables de la muerte de sue esposa. Cuando el rey se enteró de lo que ocurría envió una fuerza de 400 soldados para encontrar a la mujer.
A lomos de su caballo, el furioso comerciante persiguió a los caníbales para rescatar a su esposa, de la que solo pudo hallar parte de su cuerpo esparcido por el camino
Gracias a la ayuda de sabuesos, la expedición real localizó la entrada de la cueva donde se escondía el clan. Los soldados entraron a través de un pasadizo en forma de zigzag, cuyas paredes estaban decoradas con esqueletos. El grupo dio con la familia, que estaba inmersa en un horrendo festín. Los niños jugaban con restos de cadáveres, rodeados de brazos, piernas, cabezas y otros miembros; incluso había abalorios y todo tipo de pertenencias elaborados con restos humanos.
El grupo dio con la familia, que estaba inmersa en un horrendo festín. Los niños jugaban con restos de cadáveres, rodeados de brazos, piernas, cabezas y otros miembros.