La conselleria de Cultura ha presentado este martes el nuevo hallazgo de arte rupestre levantino encontrado en el municipio de Vilafranca del Cid (Castellón), del que ya se habla como «la nueva Cova dels Cavalls» datado hace 7.000 años y considerado por los arqueólogos como un nuevo hito en la historia de este arte.
La presentación ha contado con la presencia del secretario autonómico de Cultura y Deporte, Albert Girona; el alcalde de Vilafranca del Cid, Óscar Tena; y los arqueólogos de ICREA y el Grup de Recerca de SERP de la Universidad de Barcelona, Inés Domingo y Dídac Roman.
El nuevo hallazgo es un «descubrimiento único» porque el número de figuras ilustradas que componen la escena es sustancialmente superior. Hay unos 1.000 yacimientos de pintura rupestre y en ninguno de ellos se contempla un número tan grande. La escena se trata de una batida de caza en la que arqueros acechan a una manada completa de jabalíes (crías incluidas). La escena es similar a la de la Cova dels Cavalls, aunque la nueva supera en número a los animales ilustrados: 10 adultos y tres crías. «Ha roto los esquemas que teníamos de este tipo de manifestaciones rupestres. Asimismo forman parte de una escena muy significativa de una batida de caza que es una técnica que tampoco está muy representada», ha señalado Domingo.
Además, otra de las novedades es el tipo animales ilustrados: jabalíes y no los habituales ciervos. Las escenas de caza de jabalíes son comunes en el Maestrazgo de Castellón y de Aragón, pero normalmente se trata de escenas de caza individual o en pareja. Sólo dos yacimientos de los 757 de la lista de Patrimonio Mundial incluyen escenas con un mayor número de ejemplares.
Todo el hallazgo se produjo dentro del proyecto de prospección iniciado en 2015 en el que investigadores han recorrido barrancos y cuevas buscando manifestaciones artísticas de la prehistoria.
El alcalde de Vilafranca del Cid se ha mostrado durante toda la presentación «bastante contento» y ha subrayado que los ayuntamientos deben ayudar a la investigación y poner en valor estos hallazgos que tanto aportan al paisaje valenciano.
Por su parte, Girona ha señalado que los valencianos «tenemos la suerte de tener el 40% de todas las pinturas rupestres de este conjunto» y que por tanto desde la administración se va a trabajar para fomentar la conservación de la cueva y que, por seguridad, no se va a desvelar la ubicación de la misma.
Por otra parte, se ha anunciado la creación de una aplicación virtual que permitirá a cualquier persona del mundo navegar por el abrigo en modo 3D
Nuevo hallazgo de pintura rupestre en Vilafranca del Cid. GVA Ana Soriano para elmundo.es
Image copyrightJAGO COOPER / ALICE SAMSONImage captionLas inscripciones halladas en las cuevas mezclan inscripciones indígenas con símbolos cristianos.
Imagina que vives en una isla y de pronto aparecen en unas embarcaciones grandes, completamente diferentes a lo que hayas visto jamás, individuos que se ven tan extraños que ni siquiera estás seguro que sean de tu especie.
Esto fue lo que ocurrió hace más de 500 años cuando, tras la llegada de Cristóbal Colón a lo que ahora conocemos como América, empezaron a establecerse los primeros conquistadores.
Y ahora, un estudio realizado por científicos del Museo Británico y la Universidad de Leicester muestra un debate ideológico que ocurrió en tiempo real entre ambos mundos.
Uno de los participantes fue Francisco Alegre, quien llegó a Puerto Rico con su padre en la década del 1530 y terminó convirtiéndose en una prominente figura de San Juan.
No fue solo, lo llevaron
Image copyrightJAGO COOPER / ALICE SAMSONImage captionPara los expertos, la cantidad de dibujos indígenas en estas cuevas es abrumadora.
La isla de Mona, a unos 66 kilómetros al oeste de Puerto Rico, productora de yuca, fuente de agua potable y punto clave para el comercio con La Española (la actual República Dominicana y Haití), era también un importante lugar religioso para las comunidades indígenas de la zona.
En sus entrañas hay un complicado entramado de cuevas que la hace una de las regiones más cavernosas por kilómetros cuadrado del mundo.
Sus paredes están llenas de miles de inscripciones que algunas datan de varios siglos antes de la llegada de los europeos.
En una cueva en particular, la número 18, los dibujos indígenas se mezclan con trazos hechos por europeos.
Allí esta la firma de Francisco Alegre junto a cruces e inscripciones con frases como "Dios te perdone", o "Verbum caro factum est" (El verbo se hizo carne).
Image copyrightJAGO COOPER / ALICE SAMSONImage captionAlgunas de las inscripciones estaban en español
Los dibujos de los indígenas están hechos a la altura de ellos, y la de los españoles más arriba, acorde con la estatura europea de la época.
"Nos llamó la atención que no están superpuestos, lo que demuestra respeto y -como mínimo- compromiso", le dije a BBC Mundo Jago Cooper, uno de los principales investigadores del estudio y experto en América del Museo Británico de Londres.
La hipótesis de que los europeos hayan encontrado estas cuevas por sí solos es bastante remota.
"Para llegar hay que escalar un empinado acantilado y apretujarse para pasar por una entrada tamaño humano", cuenta Cooper.
Por lo que los expertos consideran que los conquistadores fueron invitados a este lugar sagrado por los indígenas.
¿Chat ancestral?
Image copyrightJAGO COOPER / ALICE SAMSONImage captionAquí, una iconografía indígena y una cruz enfrentadas muestra el diálogo que hubo hace unos 500 años.
Una de las primeras hipótesis de los expertos fue que la iconografía cristiana la pudieron haber hecho indígenas cristianizados.
Pero al hacer estudios de caligrafía, la hipótesis de que estos grabados lo hicieran europeos representando sus valores espirituales cobró fuerza.
"Esto muestra un diálogo, un encuentro, que ocurrió en tiempo real", señala Cooper. "Sabemos que (los europeos) estuvieron ahí y reflexionaron al respecto".
Según el especialista, para los españoles tuvo que ser impactante escalar ese acantilado y recorrer kilómetros para llegar a estas cámaras llenas de dibujos que, aun hoy en día, son abrumadores.
Image copyrightJAGO COOPER / ALICE SAMSONImage captionEn las cuevas hay miles de dibujos de indígenas. Muchos de ellos fueron hechos siglos antes de la llegada de los conquistadores.
"Tuvieron que haberse impresionado por estas obras de arte de los indígenasy pensado en cómo lo que veían encajaba con su entendimiento sobre estas personas".
"Vas a este sitio y piensas que esto es como una iglesia; los indígenas están diciendo 'este es nuestro trabajo, este es nuestro templo'", agrega.
El experto considera que estos dibujos son una evidencia de que hace unos 500 años hubo un intercambio de espiritualidad.
¿Amistad, conciliación? "Amistad y conciliación son palabras muy fuertes, yo diría que se trató mas de tolerancia y aceptación entre ellos".
Identidad americana
Image copyrightJAGO COOPER / ALICE SAMSONImage captionLos dibujos de los europeos no están encima de ninguno indígena lo que, según los expertos, muestra respeto.
Jago Cooper asegura no haber visto un diálogo así en otras partes de la región.
"Estas personas fueron las que vivieron en carne propia la conquista, un momento crucial para la creación de la identidad americana".
Para el experto, las inscripciones muestran tanto un nivel de aceptación como de sometimiento.
"Esta investigación revela una nueva perspectiva sobre el encuentro personal entre poblaciones indígenas y las primeras generaciones de europeos en las Américas".
El especialista recuerda que el hijo de Alegre fue una de los primeros europeos en nacer en suelo americano.
Image copyrightJAGO COOPER / ALICE SAMSONImage captionLa isla de Mona pertenece a Puerto Rico y es una reserva inhabitada, que posee posee una naturaleza prístina y salvaje.
"Su cultura empezó a convertirse en la americana. Este es el nacimiento de la identidad americana".
La cueva 18 cuenta con unas 30 inscripciones europeas.
Si bien actualmente la isla caribeña es una reserva natural deshabitada que pertenece a Puerto Rico, en su momento fue parte de una ruta clave en el viaje de Europa a América.
No fueron los extraterrestres, ni tampoco una antiquísima civilización perdida en la noche de los tiempos. Las pirámides las construyeron los egipcios. Así lo demuestra el diario de trabajo de un antiguo capataz que participó en las faraónicas obras y que ha puesto fin al "misterio" de la construcción de la Gran Pirámide de Guiza. El documento, hallado en 2013 en el Mar Rojo, acaba de ser expuesto al público en el Museo de El Cairo.
La Gran Pirámide de Guiza fue construida en honor del faraón Keops, que reinó entre los años 2.551 y 2.528 A.C.), y es la mayor de las tres pirámides construidas en la meseta de Guiza. Considerada como una maravilla del mundo desde la antigüedad, la Gran Pirámide medía, cuando fue construida, 146 metros, aunque hoy en día su altura se ha reducido hasta los 138 metros.
El diario de notas fue escrito en caracteres jeroglíficos sobre piezas de papiro. Su autor fue un inspector de obras llamado Mener, que según detallan los arqueólogos Pierra Tallet y Gregory Marouard en un artículo publicado en Near Estern Archaeology, "estuvo a cargo de un equipo de cerca de 200 hombres".
Tallet y Marouard son los directores del equipo arqueológico de Francia en Egipto, y hallaron el diario del capataz en el puerto de Wadi al Jarfin, en el Mar Rojo, en el año 2013. La antigüedad atribuida al documento es de cerca de 4.500 años, lo que le convierte en el papiro más antiguo jamás descubierto en Egipto.
Según detallan los investigadores, "El diario de trabajo abarca un periodo de varios meses, en forma de calendario con dos columnas para cada día. Y en él se detallan muchas de las operaciones relacionadas con la construcción de la gran pirámide de Keops en Guiza y el trabajo en las canteras de piedra caliza en la orilla opuesta del Nilo".
Merer tomó esas anotaciones durante el año 27 del reinado de Keops. Sus registros indican que en ese momento la Gran Pirámide estaba casi terminada, y gran parte del trabajo restante se centraba en la construcción de la carcasa de piedra caliza que cubría la parte exterior de la pirámide
Piedras llevada en barco
Según el antiguo diario, la piedra caliza utilizada para este fin era extraída en Tura, cerca de la actual El Cairo, y era llevada al sitio de la pirámide en barco a lo largo del río Nilo y un sistema de canales. Un barco tardaba cuatro días en recorrer la distancia entre la cantera de Tura y la pirámide.
El diario de trabajo también afirma que en el año 27 del reinado de Keops, la construcción de la Gran Pirámide estaba siendo supervisada por el visir Ankhaf (también escrito Anjaf), el medio hermano de Keops. (Un visir era un alto funcionario en el antiguo Egipto que servía al rey.)
El papiro, según escriben Tallet y Marouard, también revela que uno de los títulos de Ankhaf era el de "jefe de todos los trabajos del Rey". Aunque el diario de trabajo asegura que Ankhaf estaba a cargo de las obras en el año 27 del faraón, muchos estudiosos creen que es posible que otra persona, posiblemente, el visir Hemiunu, estuviera a cargo de la construcción de pirámides durante la primera parte del reinado de Keops.
Los responsables del Museo de El Cairo no han especificado durante cuánto tiempo el valioso documento estará a disposición del público.
Tras la muerte de Mahoma (632), y en el marco de un turbulento proceso que duró décadas, los musulmanes se escindieron en tres ramas: chiíes, suníes y jariyíes, aunque de esta última solo sobreviven hoy pequeñas comunidades que representan apenas el 5 % del islam. Los primeros reclamaron la preeminencia de una sucesión que comenzaba en Alí, yerno de Mahoma. Según su argumento, el poder debía designarse por gracia divina, y el parentesco familiar era una señal.
Enfrentados a ellos, los suníes aceptaron el mandato de los tres primeros califas tras la desaparición del profeta, pero no el de Alí, asesinado en 661. Defendían que la cabeza visible del islam debía ser un varón de la tribu de quraish, elegido por la comunidad según indicación de la Sunna, el conjunto de preceptos dictados por Mahoma.
En la actualidad, los suníes representan aproximadamente el 85 % de los musulmanes y son mayoritarios en Arabia Saudí, Afganistán, Pakistán, Jordania, Kuwait, Yemen, los Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Túnez, Catar, Libia, Turquía y Siria. Por su parte, los chiíes, que suponen del 10 % al 13 % del mundo islámico, predominan en Irán, Bahréin, Irak, Líbano y Azerbaiyán. El conflicto entre ambas confesiones alimenta en buena medida la inestabilidad que vive hoy Oriente Medio.
Los adeptos a la Sunna veneran a los profetas mencionados en el Corán y, por encima de todos, a Mahoma. Mientras que sus imanes dirigen las oraciones, los ulemas interpretan el Corán y la Sharia –conjunto de normas islámicas–, aunque ambas figuras están subordinadas al Estado. En cambio, para los chiíes, el ayatolá o ayatollah es la máxima autoridad religiosa y política.
Así como los suníes detestan cualquier representación divina, los seguidores de Alí veneran a sus santos y a los doce imanes o sucesores de Mahoma. Según su tradición, el duodécimo imán, Mahdi, desapareció en el año 940 cuando era un niño. Oculto desde entonces, volverá como una especie de mesías redentor.