jueves, 16 de junio de 2011

Haz bien sin mirar a Quien.

Su nombre era Fleming, y era un humilde granjero escocés
Un día, mientras intentaba ganarse la vida para su familia, oyó un lamento pidiendo ayuda que provenía de un pantano cercano. Dejó caer sus herramientas y corrió al pantano. Allí encontró metido hasta la cintura en el estiércol húmedo y negro a un joven aterrado, gritando y esforzándose por liberarse. El granjero Fleming salvó al muchacho de lo que podría ser una lenta y espantosa muerte.
Al día siguiente, llegó un carruaje elegante a la granja. Un noble, elegantemente vestido, salió y se presentó como el padre del joven al que el granjero había ayudado.
"Quiero recompensarle", dijo el noble. "Ha salvado la vida de mi hijo".
"No,no puedo aceptar ningún pago por lo que hice", repuso el granjero escocés.
En ese momento, el hijo del granjero se acercó a la puerta de la cabaña.
"¿Es su hijo?" Le preguntó el noble
"Sí", contestó el granjero con orgullo.
"Le propongo un trato. Permítame proporcionarle a su hijo la misma educación que recibirá el mío. Si el joven se parece a su padre, no dudo que crecerá hasta convertirse en el hombre del que estaremos orgullosos los dos".
Y el granjero aceptó.
El hijo del granjero asistió a las mejores escuelas y al tiempo, se graduó en la Escuela Médica del St. Mary´s Hospital en Londres, y continuó su carrera hasta darse a conocer en el mundo como el renombrado Dr. Alexander Fleming, descubridor de la penicilina. Años más tarde, el hijo del noble que fue salvado del pantano enfermó de pulmonía.
¿Quién salvó su vida esta vez?... La penicilina. ¿Quién era el noble, preguntaréis? Sir Randolph Churchill. ¿Y el nombre de su hijo? Sir Winston Churchill.


Alguien dijo una vez:
Lo que va, regresa.
Trabaja como si no necesitaras el dinero.
Ama como si nunca hubieses sido herido.
Baila como si nadie estuviera mirando.
Canta como si nadie escuchara.
Vive como si fuera el Cielo en la Tierra.

Semana Santa y Espriu

La verdad nos parece una fábula,
se quiebra en el desnudo alcor del cántico.
En troceados vientos del espanto
danzamos dos, el loco y la ramera.
Libertados, nos hemos entregado,
bajo podridos dedos de leproso,
al baile de los crímenes. Voltea la veleta,
jamás paramos, porque el amo es ella.

(
Semana Santa, I, v. 5-12)

martes, 14 de junio de 2011

Diferencias entre Ganadores y Perdedores.

Cuando un ganador comete un error, dice:  "Yo me equivoque"
Cuando un perdedor comete un error, dice: "No fue mi culpa" 

Un ganador trabaja mas fuerte que el perdedor  y tiene mas tiempo;
Un perdedor esta siempre "muy ocupado" para hacer lo que es necesario 

Un ganador enfrenta y supera el problema
Un perdedor le da vueltas y nunca logra pasarlo. 

Un ganador se compromete;
Un perdedor  hace promesas.

Un ganador dice, "Yo soy bueno, pero no tan bueno como a mi me gustaría ser"
Un perdedor dice, "Yo no soy tan malo como lo es mucha otra gente"

Un ganador escucha, comprende y responde.
Un perdedor solo espera hasta que le toque su turno para hablar

Un ganador respeta a aquellos que son superiores a el y trata de aprender algo de ellos.
Un perdedor se resiente con aquellos que son superiores a el y trata de encontrarle los defectos.

Un ganador se siente responsable por algo mas que su trabajo solamente;
Un perdedor no colabora y siempre dice, "Yo solo hago mi trabajo"

Un ganador dice, "Debe haber una mejor forma de hacerlo..."
Un perdedor dice, "Esta es la manera en que siempre lo hemos hecho"

Anónimo

lunes, 13 de junio de 2011

¿Está Lleno el Jarro?

Cierto día, un motivador experto estaba dando una conferencia a un grupo de profesionales. Para dejar en claro un punto, utiliza un ejemplo que los profesionales jamás olvidarán. Parado frente a un auditorio de gente muy exitosa dijo: Quisiera hacerles un pequeño examen y de abajo de la mesa sacó un jarro de vidrio, de boca ancha y lo puso sobre la mes frente a él Luego, sacó una docena de rocas del tamaño de un puño y empezó a colocarlas una por una en el jarro. Cuando el jarro estaba lleno hasta el tope y no podía colocar más piedras, preguntó al auditorio: - ¿Está lleno el jarro? Todos los asistentes dijeron: ¡¡SÍ!! Entonces dijo: ¿Están seguros? Y sacó de debajo de la mesa un balde con piedras pequeñas de construcción. Echó un poco de las piedras en el jarro y lo movió haciendo que las piedras  pequeñas se acomodaran en el espacio vacío, entre las grandes. Cuando hubo hecho esto, preguntó una vez más:  -¿Está lleno el jarro? Esta vez, el auditorio ya suponía lo que vendría y uno de los asistentes dijo en voz alta: Probablemente no... - Muy bien, contestó el expositor. Sacó de debajo de la mesa un balde lleno de arena y empezó a echarlo en el jarro. La arena se acomodó en el espacio entre las piedras grandes y las pequeñas. Una vez más, preguntó al grupo: ¿Está lleno el jarro?... Esta vez, varias personas respondieron a coro: ¡No! Una vez más, el expositor dijo: ¡Muy bien! Luego, sacó una jarra llena de agua y echó agua al jarro hasta que estuvo lleno hasta el borde mismo. Cuando terminó, miró al auditorio y preguntó. -¿Cuál creen que es la enseñanza de esta pequeña demostración? Uno de los espectadores levantó la mano y dijo: - La enseñanza es que no importa que tan lleno está tu horario, si de verdad lo intentas, siempre podrás incluir más cosas. - No, replicó el expositor - Esa no es la enseñanza. La verdad es que esta demostración nos enseña que: "Si no pones las piedras grandes primero, no podrás ponerlas en ningún otro momento" ¿Cuáles son las piedras grandes en tu vida? - Un proyecto que deseas hacer funcionar, - Tiempo con tu familia, - Tu fe - Tu educación - Tus finanzas  - Alguna causa que desees apoyar - O decirle a alguien que realmente le amas. Recuerda poner estas piedras grandes primero o no encontrarás un lugar para ellas.
 
Pregúntate:
 
-¿Cuáles son las piedras grandes en tu vida?... Y a partir de ese mismo instante comienza a colocarlas primero. 

Anónimo

Discurso del ex presidente de Coca Cola, Bryan Dyson

En un discurso a los graduados en una Universidad, hace varios años, el ex CEO de Coca Cola, Bryan Dyson, habló sobre la relación entre el trabajo y otros compromisos.

Imaginen la vida como un juego en el que ustedes hacen malabarismos con cinco bolas que arrojan al aire.


Cada una de ellas son el trabajo, la familia, la salud, los amigos y el espíritu.
Pronto se darán cuenta de que el trabajo es una bola de goma.
Si se cae, rebota.
Pero las otras cuatro bolas: familia, salud, amigos y espíritu, son de vidrio.
Si se deja caer una de esas, va a quedar irrevocablemente dañada, rayada, rajada o rota.
Nunca volverán a ser las mismas.
Compréndanlo y busquen el equilibrio en la vida.Cómo?

No disminuyan su propio valor comparándose con otros.
Es porque somos todos diferentes que cada uno de nosotros es especial.
No fijen sus objetivos en razón de lo que otros consideran importante.
Sólo ustedes están en condiciones de elegir lo que es mejor para ustedes.
No den por supuestas las cosas más queridas por su corazón.
Apéguense a ellas como a la vida misma; porque sin ellas la vida carece de sentido.
No dejen que la vida se les escurra entre los dedos por vivir en el pasado o para el futuro.
Si viven un día a la vez, vivirán TODOS los días de su vida.
No abandonen cuando todavía son capaces de un esfuerzo más.
Nada termina hasta el momento en que uno deja de intentar.
No teman admitir que no son perfectos. Ese es el frágil hilo que nos mantiene unidos.
No teman enfrentar riesgos. Es corriendo riesgos que aprendemos a ser valientes.
No excluyan de sus vidas al amor diciendo que no se lo puede encontrar.
La mejor forma de recibir amor es darlo; la forma más rápida de quedarse sin amor es aferrarlo demasiado; y la mejor forma de mantener el amor el darle alas.
No corran tanto por la vida que lleguen a olvidar no sólo donde han estado sino también a dónde van.
No olviden que la mayor necesidad emocional de una persona es la de sentirse apreciado.
No teman aprender. El conocimiento es liviano, es un tesoro que se lleva fácilmente.
No usen imprudentemente el tiempo o las palabras. No se pueden recuperar.
La vida no es una carrera, sino un viaje que debe ser disfrutado a cada paso.
El Ayer es historia, el Mañana es Misterio y el Hoy es un regalo: por eso se lo llama… el Presente.

Bryan Dyson