El pasaje recoge primeramente la admiración de los discípulos por los edificios del templo y la primera afirmación de Jesús sobre la destrucción del lugar (vv. 1-2). Sigue luego la pregunta que le formularon en relación con los acontecimientos futuros (vv. 3-4). El Señor responde a la pregunta refiriéndose a las primeras señales (vv. 5-8), las persecuciones que se producirán contra los creyentes (vv. 9-13), y el período más intenso de la tribulación (vv. 14-20). El Señor formuló advertencias sobre la manifestación del engaño de aquellos tiempos, anunciando falsos Cristos (vv. 21-23). En la enseñanza Jesús enseñó sobre su segunda venida (vv. 24-27). La enseñanza profética concluye con unas advertencias sobre el tiempo que precederá a la segunda venida (vv. 28-31), y el secreto de cuando se producirá, que está reservado al conocimiento de Dios (vv. 22-27).
A diferencia del discurso de Mt que, a a la perspectiva de la ruina de Jerusalen y del Templo, añade la del fin del mundo (Mt 24 y ss), el discurso de Mc más bien ha conservado la orientación primitiva que solamente se refiere a la ruina de Jerusalen. Muchos críticos ven en ello un pequeño Apocalipsis judío inspirado en Daniel vv 7-8, 14-20 y 24-27, completado con palabras de Jesús, vv. 5-6, 9-13, 21-23, 28-27.ç
Nada hay en estas palabras, ni en el pequeño Apocalipsis judío en que se basan, que anuncie otra cosa que la crisis mesiánica inminente y la liberación esperada del pueblo elegido, temas propios de la temática apocalíptica que de hecho se ha producido con la ruina de Jerusalen, la resurrección de Cristo y su venida en la Iglesia. La estructura del discurso podría ser la siguiente:
13,1‐4: Escena de apertura
A – Exhortación al discernimiento (vv. 5‐23)
a 5‐8: advertencia contra los seductores y comienzo de los dolores.
b 9‐13: perseverancia hasta el final.
a’ 14‐23: la última y mayor tribulación
B – Llegada del Hijo del hombre y reunión de los elegidos (vv. 24‐27)
A’ – Exhortación a la vigilancia (vv. 28‐37)
c 28‐32: ¿Cuándo llega el final?
d 33‐37: Llamamiento a la vigilancia.
En la escena de Mc 13, 1-8, observamos que mientras las guerras, los terremotos y las hambrunas señalarán el comienzo de “los finales” – la destrucción del Templo, de Jerusalén y del mundo – Todavía no es el
fin. Más importante que la fecha y la hora es la tentación que enfrentarán los
discípulos, es decir, los Cristos falsos, que proclamarán “Aquí estoy”. Los discípulos no deben creer en nadie que proclamen que se está iniciando el fin del mundo. Mientras no sabemos ni la fecha ni la hora del final, lo que sabemos a ciencia cierta es que los discípulos serán sujetos de persecución severa antes que ocurran los “finales”. La presencia de estos falsos Cristos ya es una referencia a la literatura apocalíptica donde aparecen falsos profetas.
Posteriormente, en Mc 13, 9-13 vemos que los discípulos deben preocuparse de sí mismo, estar alertas. La persecución es cierta, pero no servirá como barrera en la proclamación del Evangelio a todas las naciones. Esta proclamación tiene que ocurrir antes del final. Dos actitudes más deben marcar a los discípulos, especialmente durante los tiempos caracterizados por la persecución. Una actitud es tener confianza en el Espíritu Santo. La otra es la perseverancia (Mc 13, 12s).
En la próxima sección Marcos escribe “él que lea, que entienda bien” (Mc 13, 14) para advertir a sus lectores que no deben ser engañados por lo que escribe. En efecto, nos advierte que está empleando un estilo de escritura apocalíptica que utiliza imagines y símbolos para expresarse a sí mismo. Cuando habla del “lugar donde no deben estar” (Mc 13, 19) parece que se refiere a la persecución de Antíoco Epifanes, rey de Siria, quien hizo cesar el culto del Templo de Jerusalén e incluso edificó sobre el altar de los holocaustos otro altar consagrado a Baal Samen - es la abominación o ídolo del devastador – alrededor del año 167 a.C. A la vez, se refiere a la destrucción futura del Templo y de la ciudad de Jerusalén que efectivamente ocurrió en el año 70 d.C. bajo las manos de los romanos. El ataque contra Jerusalén y Judea está previsto como un tiempo particularmente horrible para todo el mundo, pero sobre todo para los discípulos. Están animados a huir de la ciudad al encontrar las primeras señales de que una guerra está por comenzar.
Una vez más, en Mc 14-24, Jesús advierte de la posibilidad de una decepción creada por parte de los grandes taumaturgos quienes tratarán engañar a la gente diciéndoles que ellos mismos son el Mesías verdadero. Jesús recomienda un escepticismo extremo: “Ustedes, pues, estén preparados; de antemano se los he advertido todo” (Mc 13, 23). Empleando imágenes muy populares en la literatura apocalíptica, se describe el fin del mundo y la venida del Hijo del Hombre que marcará el fin de la historia. (Dn 7, 13ss en donde la soberanía, la gloria y el título de rey están conferidos sobre el Hijo del Hombre).
En Mc 13, 24-32 encontramos a los prodigios cósmicos que sirven en el lenguaje tradicional de las profecías y como simbolismo propio de la literatura apocalíptica, para describir las intervenciones poderosas de Dios en la Historia, aquí representada por la crisis mesiánica seguida del final triunfante del pueblo de los santos y de su jefe, el Hijo del Hombre (otra carácterística propia del lenguaje apocalíptico). Por ello nada hay que obligue a aplicarlos al fin del mundo como a menudo se hace a causa del contexto que les ha dado Mt (Mt 24 y ss). El relato de San Marco, nos hace ahora la descripción de esta “venida” del Hijo del hombre. Esta narración la describen los tres sinópticos. Esta venida será “enseguida, después de la tribulación de “aquellos días”. En efecto, una vez que se ejerce el gran castigo, la “gran tribulación,” es cuando se va a realizar esta venida o parusía del Hijo del hombre. ¿Cómo? veámoslo:
La descripción de esta venida triunfal de Cristo, la describe en este relato con los elementos siguientes: “El sol se oscurecerá.”“La luna dejará de brillar”“Las estrellas caerán del cielo.” “Los astros se conmoverán”…. En el relato de Lucas se explica además, que sobre la tierra habrá ansiedad entre las naciones, inquietas por el estrépito del mar y de las olas” y “Los hombres enloquecerán de miedo e inquietud por lo que viene sobre la tierra”. Es Mateo se expone: “Se levantarán todas las tribus de la tierra y verán al Hijo del hombre”. Toda esta descripción cósmica con la que se describe la “venida” del Hijo del hombre, no es más que el conocido género apocalíptico. Son imágenes calcadas en los elementos proféticos, con las que se acompañan las grandes intervenciones de la justicia divina de Isaías, Jeremías, Ezequiel, etc. (Is 13:9-10; 34:4; Jer 4:23; Ez 32:7 ). A título de modelo se transcribe el oráculo de Isaías sobre Babilonia: “Lamentaos, porque se acerca el día de Yahvé, cruel, con cólera y furor ardiente, para hacer de la tierra un desierto y exterminar a los pecadores. Las estrellas del cielo y sus luceros no darán su luz, y el sol se oscurecerá naciendo, y la luna no hará brillar su luz” (Is 13:9.10).
Como se ve, se trata sólo de metáforas, con las que se pretende describir la grandeza y transcendencia de las intervenciones divinas. No se trata, pues, de presagios señalados por la transformación de los astros, sino de fuertes imágenes para indicar que Dios entra en escena. En esa hora y con gran majestad será la “venida del Hijo del hombre.” Se describe esta venida, es decir la ”parusía”, de la siguiente manera: Y se verá al Hijo del hombre venir sobre las nubes lleno de poder y de gloria. Y Él enviará a los ángeles para que congreguen a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales, de un extremo al otro del horizonte. Otra vez se está en una descripción hecha a base de elementos apocalípticos. Y, por tanto, hay que interpretar el contenido y enseñanza de este pasaje en función de este género literario.
Otra de las metáforas que encontramos en Mc 13, 24-32 hace referencia a las Nubes y los Ángeles, otra simbología propia de la apocalíptica. “Las nubes” son otro de los elementos decorativos de las teofanías, y más aún en las teofanías apocalípticas, con el que se indica, generalmente, el poder extracósmico de aquel a quien acompañan. Los “ángeles” son otro de los integrantes apocalípticos. Aquí aparecen a las órdenes del Hijo del hombre; sin duda se vincula a ellos el sonido de “la gran trompeta” (Mt), que tiene por misión el congregar y convocar. Está tomado del uso judío de convocarse las asambleas o reuniones judías al sonido de la trompeta, lo mismo que para la guerra o para hacer algún anuncio (Ex 19:16; Ez 33:6ss; 1 Tes 4:16; 1 Cor 15:52). Es la orden que se da para que se congreguen todos los “elegidos.” La universalidad se acusó por congregarlos desde “los cuatro vientos” (Zac 2:10) y de “un extremo al otro del cielo”. Son imágenes tomadas del Antiguo Testamento. Esta cita pertenece a Zacarías (2:6), pero tomada posteriormente, ya que el texto original dice lo contrario: “Os dispersé por los cuatro vientos.” Debe de ser un complemento de los evangelistas o de las catequesis. Estos ángeles obedientes a las órdenes de Cristo acusan su trascendencia, ya que en el Antiguo Testamento están a las órdenes de Dios. Y Él enviará a los ángeles para que congreguen a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales, de un extremo al otro del horizonte. Estos “elegidos” están, judíos y gentiles, esparcidos por todo el mundo y han de ingresar en el Reino. Y acaso se refiere preferentemente a los judíos de la “diáspora” que estuviesen entonces en la ciudad, ya que, como en Pentecostés, “residían en Jerusalén judíos, varones piadosos, de cuantas naciones hay bajo el cielo” (Hech 2:5). Sobre ellos, los ángeles del Hijo del hombre ejercerán una protección especial sobre estos “elegidos” (Sal 91:9-16). Esta sección, que es una de las que hacen más fuerza en los autores para sostener que en ella se habla de la parusía final, admite perfectamente, y dentro de una línea homogénea, una interpretación literal de la “venida” de Cristo como triunfador, y que se le “ve” en el juicio predicho por él y ejercido sobre Jerusalén, y cuya “generación,” que lo condenó, había de presenciarlo, pues no pasaría dicha generación “sin que todas estas cosas sucedan” (Mt 24:34).
Como hemos comprobado lo central, lo nuclear es el triunfo del Hijo del hombre (13,24-27). El triunfo del Hijo del hombre, identificado con Jesucristo, sobre el mal y la reunión de los elegidos marca la salvación escatológica en clave cristiana. El lenguaje de cataclismo cósmico pertenece sin lugar a dudas al repertorio apocalíptico. «El lenguaje veterotestamentario de los signos cósmicos y las referencias al Hijo del hombre y la reunificación se han mezclado conjuntamente en un nuevo contexto en el que la venida escatológica de Jesús como Hijo del hombre constituye el acontecimiento clave. Su gloriosa llegada en el eschaton será la prueba final de la victoria de Dios; su expectación sirve como fundamento para la resistencia paciente recomendada en el discurso». Es un texto que exhorta a la comunidad cristiana a la resistencia, a no desfallecer: el mal no tiene la última palabra. Tampoco han de esperar a la otra vida, el final de los sufrimientos está próximo (vv. 29‐30); aunque de «aquel día y de aquella hora nadie sabe…, sólo el Padre» (v. 32).
Nacho Padró
Blog para la muestra y reflexión sobre el Misterio mediante mayéutica socrática.
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jueves, 2 de febrero de 2012
jueves, 8 de diciembre de 2011
La Apocalíptica del Libro de Joel
El Libro de Joel. Orígenes.
La tradición atribuye el libro al profeta hebreo Joel, acerca del cual los especialistas bíblicos no conocen más que el nombre. Sin embargo, a partir de las referencias del texto, la mayoría de los estudiosos han llegado a la conclusión de que el libro data del periodo próximo y posterior al exilio (después del 538 a.C.). Sobre Joel, el hijo de Petuel, nada se sabe en definitiva. Era un hombre común hebreo en la época del Antiguo Testamento. Las numerosas referencias que hace Joel con respecto a Jerusalén (1:14; 2:1, 15, 32; 3:1, 6, 16, 17, 20, 21) parecen indicar que residía en dicha ciudad
La revelación Apocalíptica de Joel
La profecía de Joel tiene como perspectiva esencial el tiempo del fin. Joel parte de una catástrofe muy común en Oriente, una invasión de langostas seguida de una terrible sequía, para describir la época terrible del juicio de la ira de Dios sobre su pueblo y las naciones, el Día de tinieblas y de oscuridad, grande y muy terrible, el día grande y espantoso de Jehová (cfr. Joel 1:15 ; 2:1, 2, 11, 31). El profeta revela este día, que no será un día solar, sino un período de varios años, período que debe corresponderse con el reinado del Adversario (Anticristo) según Dn 9:24 27 y que Jesús describió en Mt 24:29 30, Pedro en 2 Ped 3:10 13, y Juan en Ap 7: ss. Centrándonos en la forma y método apocalípticos del libro de Joel , podemos ver que su profecía está arreglada en dos divisiones principales. La primera parte consiste en una doble revelación de juicio, estando cada revelación acompañada por palabras de consejo y promesa divinos (cap. 1:1 a 2:27); la segunda parte cubre, nuevamente, una porción del mismo campo pero marca mucho más claramente las bendiciones y triunfos que acompañarán al día de Jehová (cap. 2:28 a 3:21). A estas dos partes puede llamárseles, con toda propiedad: (1) Juicios inminentes de Jehová; (2) Advenimiento, trunfo y gloria de Jehová. Ambas que se pueden incluir dentro del lenguaje apocalíptico pues uno de los medios más frecuentes para comunicar dicha revelación es la visión. La descripción de dichas visiones se halla marcada por un rico simbolismo, cuyo significado no siempre se nos explica, pero que no resulta difícil comprender conociendo un poco la historia de la época y los recursos literarios para describirla. ¿Por qué se puede considerar una obra perteneciente a la literatura apocalíptica? Tras la lectura creo que es debido a que pertenece a la esencia de una visión apocalíptica de la historia con la convicción profunda de que solamente la acción de Dios, una acción directa e inmediata, puede transformar el mundo en un orden nuevo (el Día de Jehová). Pertenece a la esencia de la apocalíptica por la división de la historia en dos tiempos: el presente y el futuro. Estos dos tiempos se hallan separados por una gran catástrofe en la que se manifestará el juicio condenatorio del mundo. Después, el mundo será creado de nuevo y así comenzará el mundo futuro, el eón nuevo, "el mundo que va a venir". En este mundo nuevo Dios mismo tome en sus manos el señorío. El mensaje de este profeta está enteramente enfocado en una misma dirección: «Viene el día de Jehová,... día de tinieblas y de oscuridad,... grande y espantoso» (2.1, 2, 31). Pero sobre el telón de fondo del juicio de Dios, Joel describe lo dramático del momento presente con toda una serie de tremendas desgracias. Pese a la inmediatez de los acontecimientos narrados, el profeta no pierde de vista el objeto último y principal de su anuncio: las presentes penalidades son el preludio del momento en que Dios, Señor y Juez universal, habrá de juzgar a todos los pueblos y naciones de la tierra (1.15; 2.1–2; 3.14). Ese instante último y terrible será el día ante el cual «se pondrán pálidos todos los semblantes» (2.6). Aunque también será un día de gracia y de salvación, porque «todo aquel que invoque el nombre de Jehová será salvo» (2.32). Partes:
1. Lamentación por la Ruina del País (Joel 1:12). A la manera de Moisés en Ex. 10:1‑6, se requiere a Joel para anunciar una cuádruple plaga de langostas. Lo que una plaga deja tras sí, la que le sigue la devora (v. 4) hasta que toda vegetación se destruye y el país entero está de duelo. Las langostas avanzan por el país sin que nadie les oponga resistencia, lo mismo que el ejército que destruyó Nínive (Nah 2,4‐7; 3,2‐3.15‐17). De igual modo, el Día de Yahvé llegará como una fuerza irresistible. Este cuádruple azote, como principio de dolores en el inminente día de Jehová, debe comparársele con los cuatro jinetes en caballos de diversos pelos y los cuatro cuernos de Zac. 1:8, 18, las cuatro carrozas de guerra, Zac. 6:1‑8, las guerras, hambres, pestilencias y terremotos de Mat. 24:7; Luc. 21:10‑11 y los cuatro caballas de Apoc. 6:1‑8. Es, pues, una costumbre de los apocalípticos el representar los juicios primitivos de cuatro en cuatro. Esta unidad concluye (vv. 10‐11) recurriendo de nuevo al elocuente lenguaje del Sinaí (Ex 19,18‐19). La alusión a la Voz de Dios constituye el centro de la teofanía. Es la manifestación de Dios que llega a juzgar. Esta voz que guía al ejército revela que la plaga de la langosta es un signo de que se está cumpliendo el juicio de Dios. Constituye el fin de la antigua época de injusticias y el comienzo de un nuevo mundo basado en la misericordia de Dios.
2. Invitación a la Penitencia y a la Oración: Joel 1:13‑20. A la manera de Josafat, cuando las fuerzas combinadas de Moab, Ammon y Seir estaban marchando contra él (2 Crón. 20:1‑13), el profeta llama a los sacerdotes a lamentarse y a proclamar ayuno y a reunir al pueblo en solemne asamblea para que se lamenten por el día terrible que está viniendo de Shaddai, como una destrucción. Bajo esta división se mencionan sutilmente otros aspectos de la calamidad, tales como la aflicción de las bestias, los bueyes y ovejas y las destrucciones del fuego.
3. El Díaa de Yahvé (Joel 2:1-11; cfr. Zac 14:2 ; Ap 16:14 ) En esta sección, el profeta proclama el día de Jehová en aspectos aún más terribles. Bajo la mezcla de imágenes de tinieblas, fuego devorador, langostas innumerables, ejércitos que se precipitan (todo lo que está representado por una plaga de langostas), el cielo y la tierra son sacudidos y el sol, la luna y las estrellas retiran su luz. Los elementos de forma de este terrible cuadro apocalíptico merecen especial atención por el detallismo. Símbolos teofánicos: oscuridad, sombras y, en especial, la nube, símbolo de la presencia del Dios que llega como en el Éxodo. Para el profeta, el Día de Yahvé carece de parangón en la historia: es el día en que Dios comunica su presencia (v. 2). Los símbolos tomados de la Guerra Santa serán la trompeta, la alarma o la oscuridad. El final de la era finalmente está llegando. La frase “Tocad trompeta en Sion”, indica que existe un remanente de judíos fieles al Antiguo Pacto en la Tierra Prometida a los que se puede relacionar la trompeta con Jericó. El sonido de la trompeta en Israel puede indicar ya sea grandes noticias o noticias terribles. En este caso, la frase “El día de Jehová está cercano” significa que estas son las peores noticias imaginables. Las referencias adicionales a langostas, en este capítulo, son ahora simbólicas del juicio que viene sobre todo el mundo para probar a todas aquellas personas que moran en la tierra En Ap 8:9 leemos sobre los juicios de las trompetas y encontramos palabras tan similares que estas pudieron haber sido tomadas de Joel 2. Toda la hierba verde es quemada (Ap 8:7). Las langostas tienen la apariencia de caballos (Ap 9:7) y hacen un ruido como muchos carros de caballos (Ap 9:9) cuando corren sobre los montes. Los hombres están angustiados y sus rostros palidecen (Ap 9:6).
4. Arrepentimiento del pueblo escogido (Joel 2:12-17) y Promesas divinas de liberación (Joel 2:18-27). La segunda descripción del día grande y terrible está seguida por otro llamado a penitencia, ayuno y oración, y también por la promesa de liberación y gloriosa recompensa. Así, la doble proclamación de juicio tiene, por cada anuncio, la correspondiente palabra de consuelo y esperanza. La segunda parte de la profecía se distingue por las palabras: "Y será que después de esto", una fórmula que, simplemente, indica un futuro indefinido, parte característica del género apocalíptico, como el objetivo de conseguir la conversión o. Los versículos finales del cap. 2 anuncian el fin de la plaga y la restauración del pueblo de Dios, como un acto salvífico de Yahvé (vv. 18‐27). Aun durante la ira Dios recuerda Su misericordia (Habacuc 3:2). En medio del juicio, todo lo que tenemos que hacer es admitir nuestros pecados y buscar Su perdón. Alguna variación de la frase “Tardo para la ira y grande en misericordia” aparece ocho veces en el Antiguo Testamento. Ocho es el número del nuevo comienzo, lo que significa que el Señor siempre se encuentra listo para empezar de nuevo con nosotros. Otro recurso propio del lenguaje apocalíptico: el simbolismo numérico.
5. Retorno glorioso de Cristo, proclamación de su salvación y de su reino (Joel 3:1-5; cfr. Hch15:15 17). De acuerdo con la oración de Moisés (Núm 11:29), Jehová promete un gran derramamiento de Espíritu sobre todo el pueblo de modo que todos se harían profetas. Este signo de gracia va seguido por prodigios en el cielo y en la tierra (signos prodigiosos, como las plagas de Egipto) en vs. 30‑32. La descripción de los prodigios cósmicos está volcado en un lenguaje apocalíptico, en el que las convulsiones celestiales forman parte del juicio de Dios. Tema que será usado posteriormente por Pedro que explicó por inspiración que el derramamiento del Espíritu de Dios en los discípulos de Cristo era un cumplimiento de la profecía de Joel, (Hch.2:1-21). Pedro recalcó el significativo profético de las palabras de Joel: "Y todo el que invocare el nombre de Jehová será salvo"(Hch.2:21)
6. Juicio de los pueblos (Joel 4:1-17).. El gran día de Jehová introducirá un juicio de todas las naciones (Mt. 25:31‑46). Como los ejércitos combinados de Moab, Ammon y Seir, que vinieron contra Judá y Jerusalén en tiempos de Josafat, las naciones hostiles serán conducidas "al valle de Josafat" (vs. 2) y recompensadas allí como ellas recompensaron a Jehová y su pueblo (Mt. 25:41‑46 ¡Multitudes, más multitudes en el valle del juicio! Porque cercano está el día de Jehová. En los vv. 3‐9 se utiliza la imaginería del ejército invasor, que sirve también para expresar el hecho mismo del juicio de Dios. Joel hace uso aquí de la imaginería clásica tomada de Nah 2,11 e Is 13,8. En el valle del juicio. (v. 14). Jehová, que mora en Sión, hará de ese valle, valle de juicio para sus enemigos, como otro valle de bendiciones para su pueblo (2 Crón. 20:20‑26) .En los vv. 3‐9 se utiliza la imaginería del ejército invasor, que sirve también para expresar el hecho mismo del juicio
7. Descripción del reino mesiánico (Joel 4:18-21; cfr. Zacarias 14:1 21) El juicio de las naciones será seguido por una paz y una gloria perpetuas, como la calma y reposo que Dios clló al reino de Josafat (2 Crón. 20: 30). Las figuras de grande abundancia, las corrientes de aguas procedentes de la casa de Jehová, Judá y Jerusalén permaneciendo para siempre y "Jehová morando en Sión", son, en sustancia, equivalentes a los capítulos finales de Ezequiel y de Juan. Donde se da otra característica del género apocalíptico: la esperanza mesiánica.
Nacho Padró
domingo, 9 de octubre de 2011
Cómics y Apocalíptica
Dentro de la visión "mundana" o vulgar del concepto apocalipsis como una respuesta al miedo atávido del fin del mundo, hace ya unos años que se ha producido una curiosa reacción en el mundo del Cómic relacionado con la apocalipsis y os lo explico con 2 ejemplos:
1º Los famosos cómics japoneses llamados Manga: ya sea por la marca profunda y destructiva a nivel psicológico que dejó el bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki, los japoneses han realizado una profunda catarsis artística alrededor de ese tema, sobre como encajarlo, sobrevivirlo y adaptarse. Una muestra está en los cómics relacionados con los mundos Post-apocalípticos (creo que se les denomina así) donde curiosamente la ciudad de Tokio ha sido destruida infinidad de veces, dejando una población que intentaba sobrevivir o que sobrevivia de una forma espectacular con uan tecnología robótica increible... pero un una moralidad no siempre acorde.... profetizándose siempre la "degradación" humana, curiosamente algunos de los comics llenos de profecias (pienso en el Akira o el Ghost in the Shell -donde se hacen profundas relexiones metafísicas-). Recuerdo que son obras muy anteriores a la película de Hollywood Mad Max (exponente en occidente del post-apocalipsis o como es llamado este tipo de películas)
2. Occidente y el post-apocalipsis: Ya sea por la sensación de pérdida moral o del contexto de crisis... hace ya un par de años que el mundo del cómic se ha llenado de literatura post-apocalíptica en la que la población es destruida por una plaga o convertida en zombie. Un exponente son los cómics de Walking Death, de la cual se han sacado una serie en TV de bastante éxito, pero además hay toda una contínua aportación (oferta-demanda) sobre el tema, en la que se dan rienda a los miedos profundos sobre la desaparición de la raza humana... muchas veces como consecuencia de sus actos (las plagas van desde ataques terroristas, errores científicos, mutaciones ambientales, contaminación... vamos todo el elenco de profecias que podemos ver en las noticias). Es curioso ver como editoriales como Dolmen han hecho una linea propia (la serie Z) que ha tenido un éxito considerable de aceptación y cuyo formato "apocalíptico" ha sido copiado por otras editoriales (el miedo vende).
Ya hace años, desde que acabé la diplomatura que se que el apocalipsis no es lo que vulgarmente se conoce, pero hay que reconocer que los miedos más profundos de la sociedad se explotan y trabajan dentro de este género, aunque de forma errónea, dando lugar a expresiones en la literatura, el cómic y el cine muy interesantes. Si estas expresiones culturales lo único que hacen es canalizar las pulsiones sociales, se podría decir que tenemos una visión de nuestro futuro macabramente negativo.
Nacho Padró
1º Los famosos cómics japoneses llamados Manga: ya sea por la marca profunda y destructiva a nivel psicológico que dejó el bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki, los japoneses han realizado una profunda catarsis artística alrededor de ese tema, sobre como encajarlo, sobrevivirlo y adaptarse. Una muestra está en los cómics relacionados con los mundos Post-apocalípticos (creo que se les denomina así) donde curiosamente la ciudad de Tokio ha sido destruida infinidad de veces, dejando una población que intentaba sobrevivir o que sobrevivia de una forma espectacular con uan tecnología robótica increible... pero un una moralidad no siempre acorde.... profetizándose siempre la "degradación" humana, curiosamente algunos de los comics llenos de profecias (pienso en el Akira o el Ghost in the Shell -donde se hacen profundas relexiones metafísicas-). Recuerdo que son obras muy anteriores a la película de Hollywood Mad Max (exponente en occidente del post-apocalipsis o como es llamado este tipo de películas)
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| Akira, un manga de Katsuhiro Otomo. |
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| Banner de la linea Z de Dolmen Editorial |
Ya hace años, desde que acabé la diplomatura que se que el apocalipsis no es lo que vulgarmente se conoce, pero hay que reconocer que los miedos más profundos de la sociedad se explotan y trabajan dentro de este género, aunque de forma errónea, dando lugar a expresiones en la literatura, el cómic y el cine muy interesantes. Si estas expresiones culturales lo único que hacen es canalizar las pulsiones sociales, se podría decir que tenemos una visión de nuestro futuro macabramente negativo.
Nacho Padró
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