martes, 21 de febrero de 2023

¿Vale esta Biblia 50 millones de dólares?

 Hace unos días salía publicada en diferentes medios de comunicación la noticia de la próxima subasta de una biblia hebrea por un valor estimado entre 30 y 50 millones de dólares. 

Se hacían eco de la nota de prensa emitida por Sotheby’s, la casa de subastas encargada de la venta, según la cual este códice es el ejemplar más antiguo casi completo de la Biblia hebrea, datándolo entre finales del siglo IX y principios del X. La noticia corrió como la pólvora entre los académicos y especialistas a través de las redes sociales. ¿De qué manuscrito se trataba? ¿Por qué era tan valioso?

El códice Sassoon

La nota de prensa hace referencia al manuscrito como el códice Sassoon, sin ninguna otra especificación. Lo describe como una Biblia casi completa –le faltan 12 folios–, compuesta por los 24 libros que forman la Biblia hebrea, dividida en tres partes: Pentateuco –Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio–, Profetas y Escritos. 

Pero esta Biblia no es completamente desconocida ni sale a la luz por primera vez, como parece desprenderse de esa nota. Las fotos publicadas se corresponden con el manuscrito Sassoon 1053 (S1). De acuerdo con la descripción que aparece en el catálogo de la colección Sassoon, publicado en 1932, el manuscrito contiene 792 folios escritos a tres columnas, de 28-29 líneas cada una, con los signos de vocalización y acentuación. Va acompañado de la Masora, nombre técnico con el que se conoce al conjunto de anotaciones marginales de contenido textual, exegético, etc. que se encuentran en la mayoría de los manuscritos bíblicos hebreos medievales. 

Catálogo descriptivo de los manuscritos hebreos y samaritanos de la Biblioteca Sassoon























(Ohel Dawid): catálogo descriptivo de los manuscritos hebreos y samaritanos de la Biblioteca Sassoon, Londres / compilado por David Solomon Sassoon, vol. 2, pág. 1112. National Library of Israel

El catálogo también menciona los diferentes registros que dan cuenta del recorrido y uso del manuscrito, desde su venta –a principios del siglo XI– por Khalaf ben Abraham a un hombre llamado Isaac ben Ezequiel al-Attar –quien luego la transfirió a sus dos hijos, Ezequiel y Maimón–, hasta el siglo XIII, cuando se dedicó a la sinagoga de Makisin (actual Markada, en el noreste de Siria). 

Aunque este códice ha estado en manos privadas desde 1929 –cuando el coleccionista David Solomon Sassoon lo compró por 350 libras– hasta la actualidad –en posesión de Jacqui E. Safra– no es desconocido para los investigadores. 

Se suele listar entre los manuscritos bíblicos hebreos más antiguos que se conservan y, aunque hasta hace poco las únicas fotos disponibles eran en blanco y negro y de mala calidad(actualmente está disponible una copia digitalizada de alta definición), el manuscrito, especialmente su Masora, ha sido estudiado. 

¿Por qué es tan valioso?

La valía del códice Sassoon, según Sotheby’s, estriba en su datación (“la Biblia más antigua”), en su estado de conservación (“casi completa”), en las anotaciones de su Masora, y en su calidad de testimonio fundamental para entender la transformación en la historia de la Biblia hebrea. 

Su datación entre finales del siglo IX y principios del X, aparentemente confirmada por pruebas de radiocarbono encargadas por su actual dueño, contrasta con el consenso entre la comunidad científica, que lo sitúa en la segunda mitad del siglo X. Sin colofón con la fecha, los investigadores han tenido en cuenta otros elementos para establecerla, entre ellos la información recogida en una anotación de la Masora escrita en el margen superior del folio 112, en la que se dice: 

“…como en el maḥzor (= Biblia) del gran erudito Aaron ben Moses ben Asher, e el libro llamado al-Taj”. 

El título al-Taj es el sobrenombre del códice de Alepo, cuya Masora fue escrita por Aaron ben Moses ben Asher, el más famoso de los masoretas, y reconocido como el texto bíblico hebreo más exacto y autoritativo. 

Otros trabajos también llegan a la conclusión de que el masoreta del códice Sassoon vio el códice de Alepo, copió y compiló las anotaciones masoréticas de este. Por lo tanto, el códice Sassoon tiene que ser posterior al de Alepo, datado en torno al año 930, y descrito precisamente como “la Biblia hebrea más antigua casi completa”. 

Asimismo, su grafía y la disposición del texto también apuntan a una fecha más tardía. En comparación con los otros manuscritos de la biblia hebrea del siglo X, el códice Sassoon está copiado más descuidadamente, omitiendo diacríticos o algunas vocales en determinadas posiciones. Su Masora ha sido escrita por más de una persona.

Si bien preserva más folios que el códice de Alepo, muchos de ellos presentan un mal estado de conservación. No solo faltan los primeros diez capítulos del Génesis, sino que los primeros folios solo se conservan parcialmente, a veces con añadidos posteriores. La parte correspondiente a los Escritos (la tercera división de la Biblia hebrea compuesta por los libros de Salmos, Proverbios, Job, Cantar de los Cantares, Rut, Lamentaciones, Eclesiastés, Esther, Daniel, Esdras, Nehemías y 1 y 2 Crónicas) es la peor conservada, faltando partes en prácticamente todos sus libros (normalmente una de las columnas).

El estado de conservación también afecta a las anotaciones de la Masora, ausentes en la primera parte del códice por el deterioro de los márgenes e irregulares a partir de la mitad, faltando en el margen superior o borrada en el inferior de muchos folios.

Tres fotografías de diferentes ejemplos del deterioro del Códice.










Diferentes ejemplos del deterioro del Códice. A la izquierda, el folio 750 al que le falta una columna. En el medio, el folio 13, con añadidos. A la derecha, el folio 458 con la Masora borrada. Fotografías de Ardon Bar-Hama. National Library of Israel

¿Vale lo que cuesta?

Sin duda, esta Biblia es un ejemplar único, un testimonio imprescindible para el estudio de la transmisión del texto bíblico hebreo, de la historia del Libro y de las prácticas de los escribas. Uno de los escasos supervivientes del periodo que rompe con 600 años de falta de testimonios escritos directos. Pero ni es la Biblia hebrea más antigua, ni la mejor conservada.

Yihadismo: la ola terrorista más virulenta de la historia

 A finales del siglo XIX y comienzos del XX, la mayor parte de los atentados terroristas estuvieron asociados al anarquismo. A mediados del XX, el terrorismo fue fundamentalmente anticolonial. En la tercera ola terrorista, la primacía la tuvo el de extrema izquierda, a veces vinculado a nacionalismos. Desde fines del XX, el más importante es el islámico. Grupos diversos (talibanes, Al Qaeda, Estado Islámico, Boko Haram, Daesh, entre otros) justifican sus actos de violencia con una visión radical del islam. Son minoritarios, pero constituyen una amenaza global, con gran capacidad desestabilizadora.

La actual ola terrorista es de motivación religiosa. En 1980, sólo a 2 de los 64 grupos considerados terroristas se les atribuía una motivación religiosa. En 1995 era casi la mitad de los grupos identificados, 26 de 56, casi todos islamistas. Actualmente son la mayoría. Adopta formas diversas –atentados suicidas, grupos autoorganizados, “lobos solitarios” tras radicalizaciones personales, etc.– y ataca fuerzas del orden, militares u objetivos civiles. Su mayor fuerza está en oriente medio y sur de Asia, pero su acción se deja sentir en todo el mundo.

Ha generado respuestas específicas, incluyendo acciones bélicas, como la invasión de Afganistán por la OTAN y Estados Unidos o la intervención norteamericana en Irak (en este caso, como pretexto).

Yihadismo e islamismo

“Terrorismo islámico”, o yihadismo, no significa que el islam esté abocado a la práctica del terror ni que el mundo musulmán lo apoye. Esta precisión es necesaria para evitar estereotipos. En tiempos, había que aclarar que la mayoría de los vascos repudiaba el terrorismo y que la sociedad vasca era su principal víctima, por mucho que se hablase de “terrorismo vasco”.

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El yihadismo surge dentro del islamismo, una variante del islam que busca reconstruir la sociedad sobre una base religiosa, abogando por una vuelta al islam puro, que sería el de las primeras comunidades islámicas. Presenta a su vez corrientes diversas, que incluyen una versión reformista o la que propugna la predicación religiosa.

En 1979, el triunfo islamista en Irak favoreció la difusión del “fundamentalismo”, distinto al islamismo tradicional, que propone una visión conservadora de la religión, no un proyecto político. La radicalización fundamentalista ve en la Sharia (el sistema legal islámico) la base de un programa político. Reacciona contra la secularización o la corrupción de las costumbres. Asegura que la violencia permitirá acabar con los obstáculos que impiden la extensión del islam y defender a la comunidad musulmana.

Al Qaeda

Llama a la yihad, la guerra santa. El yihadismo surgió a fines de los setenta, cuando algunos grupos propugnaron establecer sistemas islamistas en los distintos países musulmanes. El grupo “Yihad islámica” asesinó en 1981 a Sadat, presidente de Egipto, al que le reprochaba los acuerdos con Israel. En la siguiente década se asentó el yihadismo. Tras la invasión soviética, la guerra de Afganistán atrajo a musulmanes para ayudar a los combatientes locales. Allí se formó hacia 1988 Al Qaeda. Entrenó a islamistas radicales que formaron parte de la resistencia a la URSS, con apoyo de Estados Unidos.

Terminada la invasión, contribuyó a establecer a los talibanes en el poder. Bajo el liderazgo de Osama bin Laden, Al Qaeda (“La base”) formó una red terrorista multinacional, basada en células dispersas. Planteó como objetivo un califato panislámico que acabase con los gobiernos no islamistas en los países musulmanes. Propugna un nuevo orden mundial y Occidente aparece como el principal enemigo del islam.

Un bombero de Nueva York observa lo que queda de la Torre Sur tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York.Wikimedia Commons / Jim Watson

En los años noventa, el yihadismo se extendió por oriente medio y norte de África. Intervino en la cruenta guerra civil de Argelia, librada durante diez años por rebeldes islamistas, desde 1991. Con los atentados del 11 de septiembre de 2001 (Estados Unidos), alcanzó un protagonismo internacional que mantuvo con los de Madrid (2004), Londres (2005) y una larga secuela de actos terroristas en todos los continentes.

Tras la invasión norteamericana de Afganistán e Irak surgió una nueva generación yihadista. Durante la primera década del XX, movimientos de este tipo actuaron en lugares distantes: Somalia, Filipinas, Chechenia, etc., con una creciente descentralización y células terroristas sin vinculaciones precisas.

Estado Islámico

La primavera árabe (2010-12), con sus secuelas bélicas (guerras en Libia, Siria o Yemen), propició nuevas formas de actuación yihadista. En los años siguientes surgió el llamado Estado Islámico –también ISIS y Daesh–, que logró una base territorial en Siria e Irak, proclamándose califato.

Los talibanes recuperaron el poder cuando Estados Unidos abandonó Afganistán. Al Qaeda encabezó varias organizaciones descentralizadas. Hacia 2020 el ISIS perdió su dominio territorial, pero muchos lugares del oriente medio, África y el sur de Asia están bajo el control de yihadistas. La organización Boko Haram surgió en el norte de Nigeria en 2002 y tiene influencia en el Sahel (en Níger, Chad o Burkina Faso), considerándose parte del Daesh.

La mayoría de los atentados yihadistas (el 89,5 % entre 1979 y 2021) afectan a los países musulmanes. Han causado la muerte de más de 210 000 personas, siendo la ola terrorista más virulenta de la historia. Con su dimensión global, es una de las principales preocupaciones mundiales, acentuada por la diversidad de sus formas organizativas, la hostilidad respecto a cualquier sistema no islamista y su lucha contra las democracias, el pluralismo y la modernidad.


Una versión de este artículo fue publicada en la revista Campusa de la UPV/EHU.