martes, 28 de septiembre de 2021

Madrid es la única comunidad que remite a centros religiosos a las mujeres que quieren abortar

 Si estás embarazada y ya has tomado la decisión de abortar, recibirás un sobre cerrado cuando te atienda el personal sanitario. Este contiene, además de información sobre incentivos y ayudas al nacimiento y otras políticas activas a la maternidad, una relación de centros donde recibir información y asesoramiento sobre anticoncepción, sexo seguro y sobre la interrupción voluntaria del embarazo. Cada gobierno autonómico debe elaborar el sobre que recibirán las pacientes de su territorio. El de Madrid es el único que contiene una relación de centros religiosos. 

Para interrumpir un embarazo en España en las primeras 14 semanas de gestación, de acuerdo a la ley del aborto aprobada en 2010, hay que cumplir una serie de requisitos. Uno de ellos es recibir un sobre cerrado: una serie de documentos en el marco del consentimiento informado del aborto. Los papeles contienen información, principalmente, sobre ayudas a la maternidad y al nacimiento.

El artículo 17 de la norma versa sobre la “información previa al consentimiento de la interrupción voluntaria del embarazo (IVE)”, que establece dos pasos. En primer lugar, quienes manifiesten su intención de abortar “recibirán información sobre los distintos métodos de interrupción del embarazo, las condiciones para la interrupción previstas en la ley, los centros públicos y acreditados a los que se pueda dirigir y los trámites para acceder a la prestación, así como las condiciones para su cobertura por el servicio público de salud correspondiente”. 

Si la mujer o persona gestante quiere seguir adelante con el aborto, es cuando se le da el sobre. ¿Qué debe contener? La norma obliga a que incluya, por un lado, información sobre “las ayudas públicas disponibles para las mujeres embarazadas y la cobertura sanitaria durante el embarazo y el parto”, así como información acerca de “los derechos laborales vinculados al embarazo y a la maternidad, las prestaciones y ayudas públicas para el cuidado y atención de los hijos e hijas, los beneficios fiscales y demás información relevante sobre incentivos y ayudas al nacimiento” (puntos a) y b) del artículo 17.2). Pero, además, esta otra información:

c) Datos sobre los centros disponibles para recibir información adecuada sobre anticoncepción y sexo seguro.

d) Datos sobre los centros en los que la mujer pueda recibir voluntariamente asesoramiento antes y después de la interrupción del embarazo.

El sobre que dan las 17 CCAA

En Newtral.es hemos consultado a las 17 consejerías de salud de las CCAA para acceder al contenido que se entrega en los sobres. Hay cierta variabilidad, pero solo Madrid remite a las pacientes a centros religiosos en un epígrafe llamado “Entidades especializadas en la atención profesional y urgente a la embarazada y madre en la Comunidad de Madrid”.

La ley del aborto no indica en ningún punto que este epígrafe deba ser incluido; tampoco lo hace el Real Decreto 825/2010que desarrolla la implementación de dicha ley estatal.

En su sobre, que es el mismo desde hace una década, Madrid menciona expresamente el epígrafe de centros para recibir anticoncepción y sexo seguro, en el que solo indica “dirígete a tu centro de salud”, mientras que el epígrafe de centros en los que recibir asesoramiento antes y después de la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) no aparece. En su lugar, está este otro epígrafe sobre entidades de atención profesional y urgente a la embarazada y madre en el que constan 33 centros y solo tres son públicos. 

Hay CCAA cuyo sobre no incluye ningún epígrafe, es decir, no incluirían ningún centro al que remitir a mujeres para informarse sobre anticoncepción, sexo seguro e IVE, de acuerdo al sobre enviado por las consejerías correspondientes. Es el caso de Canarias y Murcia.

El sobre facilitado por el Departamento de Salud de Navarratampoco incluye estos epígrafes, pero desde dicho departamento informan a Newtral.es que los únicos centros a los que se remite a quienes optan por abortar y quieren informarse sobre anticoncepción, sexo seguro e IVE son públicos. Se trata de los Centros de Atención a la Salud Sexual y Reproductiva (CASSYR), confirma el Departamento de Salud de Navarra.

País Vasco incluye el primer epígrafe (el centros de anticoncepción y sexo seguro), pero no el de asesoramiento antes y después de la IVE. En su lugar aparece el siguiente epígrafe: “Centros que ofertan consultas Matronas y/o Ginecología”. Todos son públicos (centros de salud y hospitales). 

En el caso de Galicia, la Sociedade Galega de Contracepción (SOGAC) confirma a Newtral.es que la documentación que va incluida en el sobre es la que está publicada en la web oficial del Servizo Galego de Saúde. Ahí hay un documento con Centros de Orientación Familiar (COF), públicos. No se mencionan de forma expresa los títulos de los epígrafes que menciona la ley, pero desde la SOGAC señalan que son los indicados para recibir información sobre anticoncepción y sexo seguro y asesoramiento antes y después de la IVE.

Cabe mencionar que la gran mayoría de centros referidos en los sobres de las CCAA son públicos. Solo en algunos casos (como la Comunidad Valenciana o Asturias) se incluyen, además de públicos, algunos privados que son, en todo caso, concertados y acreditados (es decir, clínicas acreditadas para la interrupción voluntaria del embarazo). Solo Extremadura, que incluye una amplia relación de centros públicos, incluye uno privado que no es una clínica acreditada para IVE. Se trata de la Fundación Anás, de asesoría jurídica para mujeres, que no es religioso.

En los casos de Ceuta y Melilla, Newtral.es no ha podido acceder al sobre que se facilita en origen. La Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción Voluntaria del Embarazo (ACAI) informa a este medio de que el sobre, al tratarse de ciudades autónomas sin determinadas competencias, lo prepara el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA), dependiente del Ministerio de Sanidad. A la fecha de publicación de este reportaje, no hemos recibido una copia del contenido del sobre.

El caso de Madrid y los centros religiosos

Como explicábamos, la Comunidad de Madrid, en su sobre, sí menciona expresamente el epígrafe de centros para recibir anticoncepción y sexo seguro, aunque solo indica “dirígete a tu centro de salud”. El epígrafe de centros en los que recibir asesoramiento antes y después de la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) no aparece. En su lugar, está el de entidades de atención profesional y urgente a la embarazada y madre. En él constan 33 centros y solo tres son públicos.

De los 30 centros privados, la mayoría son entidades religiosas. Es el caso, por ejemplo, de una serie de entidades llamadas “Centros de Orientación Familiar” (en Getafe, Aranjuez, Móstoles, Alcorcón y Boadilla del Monte). La nomenclatura es la misma que aparece en los sobres de Galicia y Extremadura, pero en estos casos se trata de centros de carácter público (habitualmente situados en centros de salud). En Madrid, sin embargo, son fundaciones religiosas vinculadas a la diócesis de cada territorio.

Otros ejemplos de centros religiosos incluidos en el sobre madrileño serían Esclavas de la Virgen Dolorosa, Fundación Padre Garralda-Horizontes Abiertos o Fundación María Ayuda.

De las entidades incluidas en el sobre de la Comunidad de Madrid hay, además, varios que son expresamente antiaborto(o provida, como se denominan estas organizaciones a sí mismas). Es el caso, por ejemplo, de Fundación Madrina. En este tuit de Gádor Joya, la diputada de VOX se hacía eco de una reunión con algunos miembros de este partido con dicha fundación “para proteger el derecho a la vida de todos y a la mujer en riesgo de aborto”. 

Esta semana, Iván Espinosa de los Monteros mencionaba a Conrado Giménez, director de Fundación Madrina, agradeciéndole su labor como “rescatador” (el término con el que se denominan a sí mismos quienes acuden a las puertas de estas clínicas para tratar de convencer a las mujeres de que no aborten).

En este mismo vídeo, el diputado de VOX mencionaba también a Jesús Poveda, impulsor de la Fundación Vida, otra de las entidades antiaborto que aparece en el sobre que la Comunidad de Madrid da a quienes quieren abortar. En la web de esta fundación aparece un vídeo titulado “Respuesta al error de abortar”.

En el sobre también aparecen otras organizaciones antiaborto como Fundación RedMadre, en cuya web hablan del sufrimiento del embrión sin aportar evidencia científica, tan solo enlazando a una web que da error. Además, la presidenta de RedMadre, Carmen García, se reunió con el Grupo Parlamentario VOX en la Asamblea de Murcia en enero de este año, como se puede ver en este tuit para hablar de cómo “ayudar a la maternidad, no al aborto”. 

También está incluida Adevida, que se define como una “asociación en defensa de la vida”. En su web señalan “la vida del ser humano se inicia con la fecundación del óvulo por el espermatozoide y mantiene su identidad en todas las fases de su desarrollo hasta su extinción natural”. En su página consta también un manifiesto en el que abogan por derogar la ley del aborto. 

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Abortar en España
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El resto de CCAA remiten a centros públicos (o concertados acreditados)

Consultados los 17 sobres de las diferentes CCAA, se observa que el caso de Madrid es el único en el que se incluye una relación tan amplia de centros privados y, además, religiosos. Es decir, en el resto de las CCAA no solo no aparecen centros religiosos, sino que en la mayoría son públicos.

Solo en algunos casos (como la Comunidad Valenciana o Asturias) se incluyen, además de públicos, algunos privados que son, en todo caso, concertados y acreditados (es decir, clínicas acreditadas para la interrupción voluntaria del embarazo). Solo Extremadura, que incluye una amplia relación de centros públicos, incluye uno privado (no acreditado para IVE): la Fundación Anás, de asesoría jurídica para mujeres, que no es religioso.

Madrid y Murcia: las únicas CCAA que incluyen un epígrafe para dar al bebé en adopción

La información incluida en los sobres y referente a políticas activas a la maternidad, ayudas al nacimiento y beneficios fiscales, entre otras, es tanto estatal como autonómica, excepto en los casos de Baleares, Canarias y Navarra. En estas, el sobre no incluye dicha información autonómica en materia de maternidad, tan solo la estatal. O, al menos, las administraciones correspondientes consultadas no nos la han facilitado.

A pesar de que la ley no hace mención a que el sobre deba recoger aspectos acerca de “adopción”, “acogida” o “entrega voluntaria del menor”, Madrid y Murcia incluyen un epígrafe específico sobre esto. 

En el caso de la Comunidad de Madrid, la información que se incluye en el sobre señala: “Si no puedes hacerte cargo de tu hijo, tienes dos soluciones”. Una de ellas es “la adopción”. El documento indica: “Cada año entre 60 y 70 mujeres nos entregan a sus hijos para darlos en adopción” y, también, que “la mejor forma de entregar a un niño para su adopción es la que se produce en el momento de dar a luz en el hospital”, así como que “mediante la adopción, das al niño la oportunidad de vivir y crecer en una familia”. 

La otra opción señalada es el “acogimiento familiar” en el caso de que las dificultades de la madre “sean de carácter temporal”. 

Murcia, por su parte, tiene un epígrafe titulado “Entrega voluntaria del menor” que explica únicamente el proceso administrativo para llevarlo a cabo. 

Otras CCAA mencionan los sistemas de adopción y acogimiento, como por ejemplo Galicia, pero en relación a las ayudas existentes, tanto a nivel autonómico como estatal, si eres una unidad familiar que adopta o acoge, no que entrega al menor. 

Este reportaje forma parte de una investigación del artículo 17 de la ley estatal del aborto, en relación a la entrega del sobre cerrado a quienes quieren abortar. Lee también “El consentimiento informado para abortar en España incluye un sobre con políticas favorables a la maternidad y ayudas al nacimiento” y consulta aquí el sobre que se entrega en cada comunidad autónoma. 

Fuentes consultadas

  • Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo
  • Real Decreto 825/2010, de 25 de junio, de desarrollo parcial de la Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo
  • Sobres que entregan las 17 CCAA

Aleister Crowley y las vacaciones en Cefalú

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Aleister Crowley cefalú
Aleister Crowley. Foto: Getty.

«Haz lo que quieras», repetía la Bestia aquí y allá a quien lo quisiera escuchar. Es más, añadió una segunda parte al mandamiento para darle a todo el asunto un carácter absoluto, irreversible, burocrático: «Haz lo que quieras será la única ley». Para qué complicarse la vida con más preceptos, con decálogos, con sacramentos, con algún tipo de antiderecho canónico cuyo motto latino bien podría ser Sanctis meis testiculi, cuando todo es mucho más sencillo. ¿Tengo derecho a hacer esto? Sí. Apoyado por la ley y su principio irrefutable, siempre tengo derecho. Por mis santos cojones. Y unos lo llamaron liberalismo y otros Thelema.

Tal y como sabemos desde mucho antes de que apareciera Freud dispuesto a aburrirnos con sus milongas, resulta que lo que quiere hacer todo el mundo es follar. Está descrito bien clarito en la Biblia, versículo aleatorio. Aleister Crowley, el autor de la genialidad ya citada —y es una genialidad porque una vez que sea lo suficientemente conocida y adoptada hará que cualquier estudio de la FAES resulte ser una obviedad— lo sabía muy bien. Cada mañana, después del desayuno, sin apenas tiempo para haber engullido un par de huevos fritos en grasa de carnero y, salvo los viernes, tres salchichas de Warwickshire, su padre reunía en el salón de la casa a la familia, al servicio y a cualquiera que tuviera la mala idea de asomar la cabeza por allí y les hacía leer a cada uno un capítulo de la Biblia en voz alta. 

En la sesera del pequeño Alick, como en la de cualquiera que esté bien educado, ya sea en un colegio de curas o no, pronto se empezó a desarrollar una patología con la que hoy en día nos encontramos bien familiarizados, y del mismo modo en que nosotros simpatizamos con malvados legendarios como Tony Soprano, Hannibal Lecter o Freddie Mercury, él muy pronto empezó a animar interiormente al Falso Profeta, la Puta de Babilonia y la Bestia para que en las páginas finales del Apocalipsis triunfaran sobre la fuerzas del bien. Comenzó soñando con un mundo en el que los regalos de Navidad no estuvieran prohibidos por ser un símbolo del paganismo —tal y como pregonaba la Hermandad de Plymouth, una especie de Opus Dei a lo bestia del que era miembro activo su padre— y terminó visualizando escenas en las que la sodomía y el sexo grupal eran un modo de saludo tan natural como entrelazar las manos. 

De la idealización pasó a la acción, y dedicó el resto de su vida a reunir en su persona unas cualidades que solamente podrían ser apreciadas en lugares tan acogedores como el infierno, y quizás en alguna convención de la rama más extrema del canibalismo. No es de extrañar que cuando heredó una fortuna que pedía a gritos un modo extravagante de ser dilapidada, el joven Edward Alexander se cambiara el nombre, renegara de Dios, abandonara la Universidad de Cambridge y, a la manera de las comisiones del FMI, se dedicara a recorrer el mundo mientras intentaba por todos los medios cubrirse de vergüenza, para finalmente fundar su propia religión.

El momento era propicio. A finales del siglo XIX y principios del XX las sociedades secretas eran, paradójicamente, muy populares. Era normal que alguien como Crowley, cuyas aficiones eran escalar montañas, escribir mala poesía y jugar al ajedrez —en los círculos más internos de la Universidad de Navarra es inquebrantable el consenso a la hora de definir la simpatía hacia esos pasatiempos como taras de difícil tratamiento— terminara por interesarse en el ocultismo e ingresando en una de esas sociedades. Allí pudo dar rienda suelta a casi todas sus chaladuras, y era feliz conviviendo entre gentes que creían que en alguna cumbre elevada del Himalaya, mediante un proceso que, para acabar de liarlo todo, podríamos considerar una especie de socialismo místico, los JEFES SECRETOS se dedicaban en cuerpo (inmaterial) y alma (también inmaterial, claro) a diseñar el destino del mundo, y que se cambiaban sus nombres de Tom, George y Alfred —o incluso William Butler Yeats— por Vestiga Nulla Restrorsum, Deo Duce Comite Ferro o Causa Scientiae. A Crowley, por novato, calvo y gordito, le dieron el nombre de Perdurabo. Cómo contenían la risa a la hora de pasar lista en sus reuniones es una de las técnicas secretas de control mental más preciadas, y no nos ha llegado entera. 

Pero no fue hasta tener una intensa experiencia mística en Estocolmo, que es una manera un tanto rara de decir que un fornido escandinavo lo puso mirando a Katmandú y le hizo descubrir la verdad revelada en forma de sexo anal, que realmente Crowley inició el camino hacia las maravillas de la magia sexual que, si hacemos caso a sus enseñanzas y nos sometemos a sus dictados, pueden poner fin a los sufrimientos tardoadolescentes de tantos y tantos homínidos cargados de energía potencial sexual (con las mochilas cargadas, vaya) y los aún más numerosos seres pacientes que tenemos que soportar sus quejas. Crowley vino para liberarnos a todos.

Mientras viajaba por la costa norte de Sicilia, cerca de Cefalú, Crowley encontró el lugar ideal en el que poner en práctica las enseñanzas que le había dictado durante tres días en El Cairo uno de los Jefes Secretos o un demonio, no hay acuerdo entre los telemitas. En cualquier caso fue un espíritu que se hacía llamar Aiwass. Ese dictado formaba lo que más tarde se conocería como El libro de la ley. Con los últimos restos de su herencia, Crowley compró una casa de una planta en la cima de una montaña y allí se dedicó a practicar los ritos que harían posible encontrar la verdadera voluntad de cada uno. 

Aquí, teniendo en cuenta que, como ya tenemos todos bien claro, la voluntad última y universal es follar, y que una de las prácticas más comunes de la abadía del «Haz lo que quieras» para lograr los fines deseados era la magia sexual, encontramos una contradicción que da mucho que pensar y que hace dudar de las capacidades intelectuales de Aiwass. No tuvo importancia, el éxito fue inmediato. En la abadía se jugaba a una especie de fútbol frontón llamado The Game of Thelema, se saludaba al sol todas las mañanas, se decoraban las paredes con pinturas guarras entre las que destacaban, cómo no, los cipotes detalladamente representados, con sus pelillos y sus gotitas, se mantenía una dieta a base de heroína, éter, hachís, cocaína, morfina y brandy, una dieta que haría las delicias de cualquiera que buscara liberarse de lo que fuera, y por supuesto se follaba a todas horas y de todas las maneras posibles e imposibles. Un sueño para las almas inadaptadas de ayer y hoy. 

Todo iba como la seda hasta que Frederick Charles Loveday murió allí mismo a causa de una infección de hígado o de una gastroenteritis, probablemente porque aquel lugar, que carecía de electricidad y agua corriente, era lo más parecido a una cochiquera que haya conocido la humanidad. Pero la prensa pronto descubrió que además el joven Charles, bajo las indicaciones de Crowley y buscando un vicesecretariado en algún ministerio, había sacrificado un gato y se había bebido pinta y media de su sangre sin hacerle muchos ascos. De algún modo la historia llegó a oídos de Mussolini que, como sabemos, era poco amigo de las libertades, y la abadía fue cerrada. Crowley volvió a Inglaterra, donde en 1947 aparentemente moriría para en realidad transfigurarse en Iggy Pop, David Bowie o Glenn Close. No está claro, pues las fechas de nacimiento de todos ellos son adecuadas, pero la última opción es la preferida por los telemitas más obscenos.

Es un secreto a voces que hoy en día abundan las agencias de viajes que tienen paquetes turísticos que incluyen estancias en una resucitada abadía de Thelema, aunque no figuren en sus catálogos ni en sus páginas web. Acudan a una agencia, apóyense en el mostrador más cercano, murmuren «paciencia y saliva» y observen lo que pasa. Habrá quien ya esté planeando sus vacaciones en Cefalú; no serán pocos los adeptos de todas las edades que ya estén atiborrando sus maletas con las obras completas de Brandon Sanderson, con sus copias manoseadas de la caja roja de D&D, con sus camisetas XXXL, en varias tonalidades del azul oscuro, negro y magenta, en que se representa la silueta de un lobo aullando sobre una luna llena o la cara de un husky siberiano. Meted también un par de discos de Mike Oldfield, que no se os olvide. Y las Converse Magic Johnson. Infelices. Todos llegáis a la abadía del «Haz lo que quieras» con la promesa de lograr vuestros deseos. Así que ponte esta túnica. Fuma un poco de esto y bébete aquello. Es café, relaja los esfínteres. Adopta la posición del lobo. El culo más en pompa. Más. Más. No cierres los ojos, y mucho menos la boca. Y ahora recuerda la única ley y dime qué viene a continuación.

Mimo: el descaro teatral del Imperio romano

 La tradición literaria y performativa del género teatral del mimo es compleja, pero algo que parece claro es que proviene del mundo griego antiguo, muy posiblemente de las colonias de la llamada por los romanos Magna Grecia, donde la afición por los espectáculos teatrales tanto cultos como populares está bien atestiguada. 

Antiguas colonias griegas de la Magna Grecia y dialectos. Wikimedia Commons, CC BY-SA

El mimo, qué duda cabe, formaría parte de estos últimos, aunque su carácter popular y en muchas ocasiones improvisado no estuvo nunca en absoluto reñido con una extraordinaria profesionalidad por parte de sus ejecutantes.

Por su parte, los romanos adoptaron desde muy pronto el género del mimo entre los espectáculos de diversión, tanto públicos como privados, a los que eran aficionados. De este modo, no parece que fuera infrecuente contratar una compañía de actores de mimo para entretener a los comensales en los banquetes privados, o para entretener a la multitud, bien en los interludios de teatros y anfiteatros, bien entre las carreras de carros y otras competiciones deportivas de circos y estadios. En cualquier caso, la diversión estaba garantizada.

El descaro del mimo

Los espectáculos de mimo podían variar desde el mero divertimento cómico hasta una auténtica trama teatral en la que la risa, eso sí, siempre triunfaba. Como su nombre indica, este género se entendía como una descarada imitación de la vida. Decimos “descarada” porque, a diferencia de todos los demás espectáculos teatrales de la época, incluido el espectáculo del pantomimo, los actores y actrices de mimo no llevaban máscara durante sus actuaciones. 

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Otro elemento característico del género del mimo, como veremos más adelante, es que permitía a las mujeres interpretar papeles femeninos y desarrollarse profesionalmente como actrices (mimae) y ‘directoras’ (archimimae) de compañías teatrales. Pero el descaro en la interpretación de los espectáculos de mimo iba más allá y tiene que ver, más bien, con la procacidad que caracterizaba a este género, para escándalo y menosprecio de muchos hombres de cultura del pasado. 

El elemento paródico, la sátira social, la burla, en definitiva, constituían el ingrediente esencial de este género. Los argumentos de las obras de mimo más frecuentes llevan la impronta de esa mirada procaz: son farsas mitológicas, caricaturas sociales, parodias literarias, burlas filosóficas, imitaciones de combates homéricos o parodias de prácticas cristianas. También fueron frecuentes mimos más exóticos con tramas que implicaban naufragios, raptos de piratas, chocantes encuentros con pueblos extranjeros, muertes falsas, apariciones y fantasmas. 

Commedia dell'arte a la griega

Con todo, al parecer, el caso más estereotipado de mimo teatral, debido al éxito popular del mismo, fue el conocido como “mimo de adulterio”, con excitantes escenas de infidelidad sorprendida más o menos in flagrante y con escenas de juicio incluido, donde el vicio era castigado o, al menos, condenado. Como señala Coricio de Gaza, un autor del siglo VI de nuestra era y defensor de este controvertido género teatral para su época, en este tipo de mimos todo termina con una canción y con una buena y saludable dosis de risa.

Relieve de Trier con pantomimo y máscaras.Ingrid Geske/Antikensammlung der Staatlichen Museen zu Berlin - Preußischer Kulturbesitz, CC BY-SA

En efecto, los espectáculos de mimo de la amplia época imperial romana son los antecesores de la commedia dell'arte y se han comparado con espectáculos modernos como los del teatro de revista, de variedades o de cabaret. Incluían no solamente números de danza y canto sino también acrobacias e incluso números con animales en escena. Debían de ser muy dinámicos y llamativos, por lo que requerían una energía especialmente desarrollada de los actores y actrices implicados. Muchos de ellos llegaron, de hecho, a ser profesionales altamente reconocidos, aunque no todos gozaron de la misma suerte.

Atuendos de mimo

Además de la ausencia de máscara, a los actores de mimo se les relacionaba con el calzado de suela plana o incluso con la ausencia de calzado. Para interpretar, por ejemplo, las escenas trepidantes de los mimos de adulterio, donde el amante debe esconderse de la llegada intempestiva del marido burlado, o la doncella o la esposa han de burlar la vigilancia del celo doméstico, los actores y actrices necesitaban el menor impedimento posible para un movimiento ágil y expresivo en escena. 

También se relacionaba a los actores de mimo con el centunculus, una especie de túnica de muchos colores, y con el ricinium, un manto con capucha que debía de usar sobre todo uno de los personajes estrella del género: el tonto o stupidus, que a menudo era calvo y que soportaba estólidamente en su oronda cabeza los golpes más violentos sin siquiera resentirse. A las actrices, algunas fuentes antiguas las relacionan más bien con poca ropa, pero debió de ser la stola su vestuario más frecuente. 

Del mismo modo, se relacionaba al espectáculo de mimo con una cortinilla trasera (siparium) que permitía montar la representación donde fuera, en casas, teatros, circos, plazas y calles, y que facilitaba a actores y actrices el cambio de vestuario o el uso teatral de toda suerte de objetos de atrezo esenciales para el espectáculo. En cambio, eran las puertas, hasta cuatro, las que constituían la escenografía más habitual, probablemente porque, como bien sabemos, casa con muchas puertas “mala es de guardar”.

Actrices

La emperatriz bizantina Teodora (en un mosaico de San Vital, en Rávena) antes fue actriz, ocupación relacionada en ocasiones con la prostitución. Wikimedia Commons / The Yorck Project

Pero quizás el rasgo más singular del mimo fuera que, a diferencia de todos los demás géneros teatrales y performativos –salvo, quizás, el pantomimo–, permitía a las mujeres interpretar papeles femeninos y exhibirse en escena. 

En la antigüedad grecorromana, las compañías teatrales solían ser exclusivamente masculinas, a excepción de las de los espectáculos de mimo. Entre las razones que pueden explicar esta singularidad del mimo hemos de reconocer que este estaba considerado como un género menor, popular, de baja índole respecto a los demás géneros teatrales. Algunas actrices adoptaron nombres escénicos muy significativos como ‘Dionisia’ (en honor del dios del teatro) o, mi favorita, Énfasis (‘Aparición’). 

Es más, si, por lo general, la profesión de actor era considerada infamis en el mundo romano, en el caso de las actrices de mimo esta consideración las condenaba a una especial marginalidad muchas veces equivalente a la de prostitutas. Esto no impidió, sin embargo, que muchas fueran valoradas por sus cualidades artísticas e incluso algunas, como Pelagia o Teodora, llegaran a alcanzar el estatuto de santas y emperatrices una vez renunciaron, eso sí, a tan provocadora profesión.

Primera columna de un papiro donde aparece un fragmento de los ‘Mimiambos’ de Herodas.Wikimedia Commons

Vestigios

Se conservan, afortunadamente, algunos fragmentos en papiro de lo que parecen guiones de obras de mimo y que nos permiten leer la asombrosa calidad de estos espectáculos teatrales. También conservamos epigrafías funerarias de actores y actrices de mimo que se precian de la calidad de su voz, de los premios conseguidos, de la extensión de su fama. 

Constituyen, entre otras fuentes, un emocionante testimonio de la cultura popular del imperio romano y amplían nuestro conocimiento, más allá de los géneros tradicionales del canon teatral.

lunes, 27 de septiembre de 2021

15 MINUTOS PARA EMPAQUETAR TU VIDA..¿Y TÚ?...¿QUE COGERÍAS?



Lo hemos visto estos días en las noticias. Familias que, bajo la amenaza del volcán, están obligadas a entrar en sus viviendas y recoger, bajo la presión del cronómetro, lo que quieren llevarse, sabiendo que todo lo demás quedará abrasado y sepultado por la lava. 


Estremece, agobia, inquieta...

Imagina que te dijesen que tienes quince minutos para llevarte lo que pudieras de tu casa. Solo un cuarto de hora para recoger la vida. 


¿Qué es lo primero que te viene a la mente? ¿Lo material? ¿Lo emotivo? ¿Eres más práctico? ¿Más idealista? ¿Te pesa más la cantidad y buscas la manera de cargar con todo lo posible, o vas a tiro fijo a por dos o tres cosas? 


 Quizás lo que hagas en esa situación diría también mucho de ti. ¿Te agobias? ¿Te bloqueas? ¿Te hiperactivas? ¿Te derrumbas? ¿Te quejas? ¿Buscas culpables? ¿Mantienes la esperanza? ¿Colaboras con otros para multiplicar la eficacia? 


Sé que intentar ponerse en el lugar de otros, especialmente de otros que son víctimas de tragedias, es arriesgado, delicado, y no ha de hacerse frívolamente. Así que no vamos a jugar a ser víctimas de un volcán. Pero, abstrayéndonos ya de la situación concreta que provoca esta reflexión, intenta pensar en tu casa, o tu habitación. En todo lo que hay en ella. E intenta imaginar qué querrías conservar por encima de todo. ¿El móvil? ¿el ordenador? ¿ropa? ¿libros? ¿fotos? ¿regalos? ¿Páginas escritas que nadie ha leído? 


No es fácil decidir. En la teoría quizás sea más fácil decir que eliges los recuerdos (el álbum de fotos, las cartas de hace años, los regalos que atesoras...); y asumir que lo material tiene repuesto; pero ¿de verdad puedes permitírtelo? ¿A qué renunciar?


 Yendo un poco más a fondo, pensando en lo que tienes, ¿qué consideras irrenunciable, imprescindible o más importante? O, de otro modo, ¿a qué no te cuesta renunciar?

Imagina, en fin, ese equipaje ligero con el que tienes que salir a toda prisa. ¿Cómo te sientes? ¿Libre? ¿Atado? ¿Sereno? ¿Devastado?  E imagina también lo abandonado. ¿Lo echarías de menos o descubrirías que no lo necesitabas?


José María Rodríguez Olaizola, sj

viernes, 24 de septiembre de 2021

EL PROCESO DE DESPERTAR

Cuando estás despertando parece que pasas por algunos niveles. Algunas de las características que empiezas a experimentar son las siguientes:


-Ves con claridad las debilidades del ser humano, lo restringidas que están las personas debido a sus antiguas creencias y reglas transmitidas de generación en generación y que ya no son válidas. Sin embargo, no te enfadas por ello, lo ves sin juzgar.


-Ya no necesitas tener la razón. En lugar de luchar con quien tiene una opinión contraria a la tuya te dices a ti mismo: “Bueno, ahí es donde está ahora mismo”. Una vez más no hay juicio.


-Desarrollas una compasión increíble por todas las formas de vida. Percibes la Divinidad en cada una de las almas que están ahí afuera y no quieres que nada ni nadie se haga daño.


-Encontrarás en ti mismo un menor apego a la gente. Si tienes relaciones controladoras entiendes que ya no son necesarias y empiezas a alejarte de ellas.


-Te ves a ti mismo como una persona sin etiquetas. No te defines por tu status, estado civil, profesión…En cambio reconoces que eres informe, no tienes forma.


-Ya no ves los problemas, dificultades u obstáculos del mismo modo, empiezas a ver todo como oportunidades de aprendizaje.

-Estás más abierto y eso te permite experimentar cosas que no habías experimentado antes. Incluso en un instante puedes llegar a entender lo que antes estaba envuelto en brumas y parecía misterioso para ti.


-Las fronteras entre las demás personas y tú empiezan a derrumbarse porque te das cuenta de que todos somos uno. Sabes que somos una célula de todo este cuerpo llamado humanidad. Construyes puentes más que muros.


-Ciertas actividades y eventos que antes eran significativos para ti y te motivaban, ahora ya no son tan importantes. Tus prioridades se alejan radicalmente de los sucesos, actividades, cosas o lugares en los que tratabas de encajar con ahínco.Nuevas alegrías ocupan ese lugar.


-Sigues tu propia guía, consultas a lo que yo llamo “señales internas”. Ya no miras a otras personas ni a factores externos para que te demuestren el camino.


-Tus relaciones cambian de manera literal. Algunas de ellas se hacen más profundas y empiezan a reducirse en número drásticamente. Tiendes a tener un círculo más pequeño porque tienes menos paciencia con muchas de las actividades que les rodean. La privacidad se convierte en algo de vital importancia.


-Te vuelves menos tolerante con cualquier persona que te diga lo que tienes que hacer. Si otros tratan de controlarte, primero pones límites desde el amor y si eso no funciona, pasas discretamente a otra cosa.


-Descubres que el proceso del despertar no es algo de lo que te puedas alejar. Te atrapa. Ahora estás abierto a la Divinidad, grandeza y perfección que eres y como actúas desde tu consciencia superior, solo dejas entrar lo bueno.


-Ya no vas por ahí haciendo proselitismo ni tratando de convencer a nadie para que sea como tú quieres que sea. Eliges amar a la gente por estar donde están, aunque estén haciendo daño. Te enfocas en que la tierra vuelva a estar en armonía con su perfección en lugar de preocuparte por algún tumulto o desorden.


-Aprecias todo lo que tienes aquí y ahora mismo. No piensas en términos de lo que te falta en la vida, la paz se vuelve tu prioridad.


-Estás en armonía, estás en paz, estás en el amor. Estás despierto.


Wayne Dyer