Cada año que pasa el tiempo nos va afinando la mirada.
Aprendemos, a veces con dolor, a distinguir lo esencial de lo accesorio y a soltar lo que ya no merece tanta energía.
Las prisas se vuelven menos urgentes, las apariencias menos importantes, y las personas más centrales.
No se trata de sumar años, sino de permitir que los años nos humanicen, nos hagan más humildes y más capaces de amar.
Juan Antonio Mateos Pérez
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