Marco Aurelio lo tenía todo: poder, riqueza, reconocimiento. Y sin embargo, escribía en su diario:
“Dentro de ti está el manantial. Cavando hacia adentro lo hallarás.”
Porque el ruido exterior no llena.
Solo distrae.
El vacío que sientes a veces no es un castigo.Es una señal.Una pausa del alma para preguntarte:
¿Qué has dejado entrar que no te pertenece?
¿A qué te aferras que ya caducó?
No huyas de tu vacío. Contémplalo.
Escúchalo.
Y conviértelo en suelo fértil.
Porque el vacío no es derrota.Es oportunidad.
Una antesala silenciosa a una nueva forma de vivir.
Vaciarse de lo innecesario…
es empezar a vivir con lo esencial.
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